Keir Starmer, nuevo 'premier': "La reconstrucción del país es un trabajo urgente, y la empezamos hoy"

El líder laborista nombra los cargos más relevantes del gobierno, que se reunirá por primera vez este sábado

El primer ministro entrante, Keir Starmer, con su esposa, Victoria Starmer, por primera vez en su residencia oficial en Downing Street.
26/05/2026
5 min

LondresSin tiempo que perder. El relevo de poder en el Reino Unido es inmediato. A las cinco de la madrugada de este viernes el Partido Laborista conseguía superar el umbral de la mayoría absoluta (326 escaños; ha obtenido 412, a falta de conocer el resultado de dos distritos), y siete horas y media después, Keir Starmer, acompañado de su mujer, Victoria, entraba en Downing Street después de haber recibido el encargo del rey Carlos III de formar nuevo ejecutivo, y de haberse convertido así en el premier número 58 de la historia del país.

Y también sin tiempo que perder, ante la famosa puerta negra del número 10, Starmer ha afirmado: "Con respeto y humildad, os invito a todos a uniros a este gobierno de servicio en la misión de una renovación nacional. Nuestra tarea es urgente y la comenzamos hoy". Una tarea de "reconstrucción del país ladrillo a ladrillo, porque se necesita un reset –ha remachado–. ¡No dudéis que la tarea del cambio comienza inmediatamente!"

Restaurar el país desde los cimientos exige, sin embargo, la tarea de restaurar la confianza de la opinión pública en la clase política. Uno de los síntomas más evidentes de la poca confianza puede ser la escasa participación en las elecciones del jueves, ya que apenas ha rozado el 60%, una de las más bajas desde la Segunda Guerra Mundial: "Si os preguntara ahora si creéis que el Reino Unido será mejor para vuestros hijos, sé que muchos de vosotros diríais que no. Así que mi gobierno luchará cada día hasta que volvais a creerlo. A partir de ahora, tenéis un gobierno libre de la doctrina [una referencia al dogmatismo de que se acusaba al anterior líder del partido, Jeremy Corbyn], guiado solo por la determinación de servir vuestros intereses. Nos habéis dado un mandato claro y lo usaremos para aportar cambios, para restaurar el servicio y el respeto a la política. Hayáis votado o no al laborismo –de hecho, especialmente si no lo habéis votado–, os digo directamente: mi gobierno os servirá”.

La performance de Starmer no ha tenido ni la estridencia ni la pomposidad de las de Boris Johnson, ni mucho menos la vacuidad de las de Liz Truss ni menos aún la ligereza de Rishi Sunak, los tres antecesores, pero sí que ha ofrecido método y equilibrio, quizás dos de sus características más relevantes, si se acepta como cierta la visión que da el biógrafo Tom Baldwin. No en vano, Starmer ha conseguido en tiempo récord la recuperación del laborismo tras cosechar, en 2019, la peor derrota de su historia en 90 años.

Starmer: "Reconstruiremos el país juntos, ladrillo a ladrillo"

Coreografía tradicional

La coreografía de los acontecimientos vividos este viernes en el centro de Londres se ha mantenido estrictamente apegada a la tradición británica del relevo de poder. Rishi Sunak había admitido de madrugada la magnitud de la derrota conservadora y, desde aquel momento, todo ha venido rodado. A las diez y media de la mañana, el hasta entonces primer ministro comparecía ante el número 10 de Downing Street –en aquel momento caía una ligera lluvia–: "He sentido vuestra ira", confesó en referencia al dictamen inapelable de las urnas. Al cabo de unos minutos, visitaría al rey Carlos III para presentarle la dimisión y para recomendarle que encargara la formación de gobierno al ganador de las elecciones. Al mismo tiempo, informaba también que en un futuro próximo, cuando se hayan establecido los mecanismos adecuados, dimitirá como líder tory.

El primer ministro, Keir Starmer, y su esposa, Victoria Starmer, saludan a un grupo de personas en Downing Street.

Poco antes de las 13:00 h, hora local, Keir Starmer ha entrado en el número 10 de Downing Street, después de haber pronunciado su discurso, que se ha alargado poco más de seis minutos. Y casi inmediatamente, como había afirmado, ha comenzado el trabajo de nombramiento de sus ministros, que se reunirán por primera vez este sábado.

Y la tradición ha continuado con el desfile de los nuevos miembros del ejecutivo por el callejón más famoso del mundo hasta llegar a la puerta del número 10. Angela Rayner, la número dos del partido, una mujer de origen muy humilde que fue madre con 16 años, y a la que la derecha mediática y el Partido Conservador habían puesto en el punto de mira los últimos meses por un supuesto escándalo que no existía, ha sido nombrada vicepresidenta del ejecutivo y ministra de Equiparación Territorial.

Angela Rayner, número 2 del gobierno británico y del Partido Laborista, llegando a Downing Street este viernes.
La nueva ministra del Tesoro, Rachel Reeves, en Downing Street este viernes.

Otra mujer, Rachel Reeves, antigua técnica del Banco de Inglaterra, se ha convertido en la primera ministra del Tesoro de la historia del Reino Unido. Reeves advertía esta pasada madrugada del estado más bien pobre de las finanzas públicas del país. "No hay una gran cantidad de dinero en las arcas públicas. Por lo tanto, lo que debemos hacer es desbloquear la inversión del sector privado", toda una declaración de intenciones que remite a la tercera vía del Nuevo Laborismo y la colaboración entre el estado y los mercados. "La misión principal de este gobierno –ha dicho después de ser nombrada– es restaurar el crecimiento de la economía".

Yvette Cooper, otra mujer, ha asumido una de las cuatro carteras más relevantes, y quizás la más costosa, la de Interior. Y David Lammy, otro hombre de orígenes muy humildes, del noreste de Londres, barrio de Tottenham, ha tomado la responsabilidad del Foreign Office. Será Lammy y el también recién nombrado ministro de Defensa, John Healey, el único miembro del gobierno de Starmer que ya había formado parte del último ejecutivo laborista (2010) de Gordon Brown los que acompañarán a Starmer la próxima semana a Washington, a la primera cumbre de relevancia internacional, la reunión de la OTAN, en la que participará el nuevo primer ministro entre los días 9 y 11.

La promesa de Starmer de empezar el trabajo de reconstrucción del país "de manera inmediata", la evidencia de un desencanto de la opinión pública por el estado de la economía y de los servicios públicos, los 4,1 millones de votos casi insurgentes y poco menos que de extrema derecha del Partido Reformista, los 1,9 millones de los Verdes y la constatación de que los dos grandes partidos han conseguido menos del 60% de los votos en total son algunos de los indicadores que ponen de manifiesto a qué se enfrenta el nuevo ejecutivo. Quizás tendrá cien días de gracia, contando con el paréntesis vacacional de agosto, pero poco más. Y si Starmer no acierta, Farage parece dispuesto a hacer de la protesta y la agitación constante una herramienta de presión.

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