Escribir en tiempos de barbarie
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Para un ensayo que estoy escribiendo, hace unos meses que estoy sumergido en la ascética obra fílmica de Robert Bresson, uno de los maestros del cine trascendental según el teórico y cineasta Paul Schrader. Dos de las mejores películas de Bresson, Diario de un cura rural y Mouchette, están basadas en textos del novelista y ensayista francés Georges Bernanos, que ahora vuelve a las librerías catalanas con la que probablemente es su obra maestra: Los grandes cementerios bajo la luna. La Nova Editorial Moll publica la traducción completamente revisada de Antoni-Lluc Ferrer, que tuvo que esperar cuarenta años a salir en su edición original, y lo hace con las notas del historiador Josep Massot i Muntaner, que llegó a declarar que este libro durísimo representa, con una fidelidad absoluta, los desastres abominables que tuvieron lugar en Mallorca durante la Guerra Civil.
De hecho, Georges Bernanos, que se había exiliado a la isla para huir de la miseria económica, en un principio fue favorable al bando franquista, como buen monárquico y conservador y católico fervoroso que era, pero cuando fue consciente de las atrocidades cometidas escribió Los grandes cementerios bajo la luna, una novela cruda y excepcional, pero también un panfleto político, el más importante según Hannah Arendt, ya que se construye como una denuncia feroz de la barbarie y de la complicidad de aquellos que, en nombre del orden, la patria o la religión, bendijeron asesinatos masivos. La grandeza de Bernanos radica en el hecho de que se atreve a cuestionar a sus mismos correligionarios y a enfrentarse a la hipocresía de la Iglesia y de las derechas, convirtiendo su decepción ideológica en una exigencia moral. Su prosa –incandescente, furiosa, sin concesiones– transforma el mero testimonio directo en literatura de combate, y la indignación, en una forma de rebelión de iluminada lucidez. Bajo el satélite que tanto ha inspirado a poetas y figuras de la literatura universal, los cementerios se convierten en la imagen simbólica de una Europa que incubaba hecatombes futuras, y Bernanos, con una clarividencia trágica, nos recuerda que el horror comienza cuando se llenan las fosas y se perpetúa cuando todo el mundo acepta mirar hacia otro lado y callar.
Estamos ante un libro de altísima calidad literaria y terriblemente incómodo que en esta necesaria reedición se convierte en un gesto político de primer orden: ante este retorno de fuerzas orgullosamente neofascistas, frente al auge de partidos de derecha y de extrema derecha que azota Europa talmente un eco espantoso, conviene releer o leer por primera vez Los grandes cementerios bajo la luna, de Georges Bernanos, una de las obras mayores en cuanto a la representación de genocidios a los que pueden conducir ideologías que destruyen los derechos humanos y que hieren de muerte los bastiones democráticos que tanto han costado construir.