La tramitación de la herramienta que sustituye al GestIB, en duda por quién firmó el procedimiento

En los documentos consta la firma de una persona que no cumplía los requisitos para ocupar el cargo de jefe de servicio de nivel y que lo hacía de manera temporal

PalmaEl despliegue del software Llull, que sustituye la anterior herramienta de gestión educativa en Baleares (GestIB), ha generado malestar entre los centros educativos y ha abierto dudas sobre la tramitación del contrato público. Diversos equipos directivos denuncian incidencias graves en el funcionamiento de la plataforma, especialmente en la gestión económica, que se habría visto prácticamente paralizada, y alertan también de dificultades en tareas básicas del día a día administrativo.

Las incidencias coinciden con un proceso administrativo de contratación que presenta incoherencias en la designación de los cargos responsables y en la firma de documentos oficiales. Según la documentación del procedimiento, se habrían producido situaciones contradictorias en relación con la persona responsable del servicio de Tecnologías de la Información en la Educación. El cargo de jefe de servicio requiere categoría funcionarial A1, mientras que la persona que aparece firmando diversos documentos (Silvia Silva) es categoría A2, hecho que abre conflicto con los requisitos del puesto.

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Concretamente, su firma consta en la mesa de contratación del 8 de octubre de 2024, en el pliego de prescripciones técnicas del 18 de julio de 2024 y aparece también como responsable del contrato de licitación, que recayó en Ayesa. La empresa ha replicado el software Séneca utilizado por la Junta de Andalucía. El contrato asciende a 5,4 millones de euros.

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En respuesta parlamentaria al PSIB, la Consejería de Educación explica que en enero de 2024 Silvia Silva fue nombrada coordinadora de escolarización. También detalla que, ante la necesidad urgente de reforzar el Servicio de Tecnologías de la Información en la Educación para desarrollar proyectos como Séneca (Llull), Aula Futur y Aula 4.0, además del mantenimiento en los centros educativos, se le encomendaron de manera temporal las funciones del jefe del servicio de Tecnologías. Cabe recordar que Silva es categoría A2, mientras que el puesto de jefe del servicio corresponde a categoría A1, aunque se le asignaron las funciones de manera provisional para garantizar la ejecución de los proyectos del curso 2024-2025. La Consejería sostiene también en octubre de 2024 que la responsable de la implantación del software Séneca-Llull es Silvia Silva

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Pero, ¿Silva era la responsable y la jefa de servicio en octubre? En una resolución definitiva del 10 de septiembre de 2024, el cargo de jefe del Servicio de Tecnologías de la Información en la Educación se adjudicó a Antònia Bauzà mediante una comisión de servicios voluntaria. No obstante, en documentos posteriores aparecen referencias en las que Silvia Silva figura como jefa de servicio, mientras que en respuesta escrita el 18 de octubre (un mes después del nombramiento) la Consejería identifica a Bauzà como Asesora Técnica Docente (ATD). En conjunto, un baile de fechas y nombres que no deja claro quién hizo qué y en qué calidad.

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L’ARA Balears ha pedido a la Consejería de Educación por las firmas de Silva y por los motivos por los cuales, a pesar de que ya había una jefa de servicio definitiva, continuaba interviniendo y firmando documentos, pero no ha obtenido respuesta.

Dudas y malestar

Las discrepancias en la documentación y en las respuestas institucionales han generado dudas en el PSIB sobre quién ejercía realmente la responsabilidad del servicio durante la tramitación del contrato y la puesta en marcha del sistema Llull, como también sobre la coherencia interna del proceso administrativo y la idoneidad de la persona encargada para asumir determinadas funciones de tal importancia.

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En paralelo, el malestar de los centros educativos se ha intensificado con la implantación del sistema. Según denuncian diversos equipos directivos, la nueva herramienta ha supuesto un cambio brusco respecto del sistema anterior, con problemas de operatividad, errores técnicos y dificultades en la gestión diaria. También alertan que la falta de estabilidad de la plataforma obliga en muchos casos a utilizar procedimientos alternativos para poder continuar con tareas esenciales del funcionamiento de los centros.

Este conjunto de factores ha situado el despliegue del software Llull en el centro del debate sobre la digitalización de la gestión educativa en Baleares, en un contexto en que centros y Administración coinciden en la necesidad de una herramienta estable, funcional y con garantías operativas plenas.