Los sindicatos ven en PISA el fracaso de un sistema educativo sin suficientes recursos
SIAU, STEI y ANPE reclaman más profesorado, más inversión y exigencia, y rechazan que los malos resultados se puedan atribuir a una única causa
PalmaLos sindicatos educativos reaccionan con diagnósticos muy diferentes a los malos resultados de las Baleares en el informe PISA 2025. Mientras SIAU considera que los datos vuelven a evidenciar el "fracaso del modelo educativo que se está imponiendo en las Islas Baleares" y reclama un cambio de rumbo, STEI rechaza que los resultados se conviertan en una herramienta para cuestionar al profesorado y pone el foco en la falta de recursos y de inversión. ANPE, por su parte, reclama abordar los problemas estructurales del sistema y advierte que PISA no permite atribuir los resultados a una única causa.
SIAU es el sindicato más contundente en su lectura de los datos. Recuerda que las Baleares se sitúan por debajo de la media española en Ciencias, Matemáticas y Comprensión lectora, con una caída especialmente fuerte en Lectura, donde el alumnado de las Islas pierde 31 puntos respecto de 2022. Pero el sindicato pone especialmente el acento en la repetición de curso. El 24,8% del alumnado balear ha repetido, una proporción que, según los datos que maneja SIAU, llega al 29,8% en la escuela pública: prácticamente tres de cada diez alumnos.
Para el sindicato, estos datos evidencian que "la educación pública ha dejado de ser su prioridad" y acusa a la Consejería de Educación de un proceso de "privatización y desmantelamiento progresivo" de la red pública. SIAU considera que los malos resultados son consecuencia de un modelo que durante años ha rebajado "la exigencia" y ha desprestigiado "el esfuerzo". El sindicato también carga contra las políticas de innovación pedagógica y contra lo que califica de "experimentos pseudopedagógicos". "Menos gurús, menos experimentos y menos privatización. Más profesorado, más recursos, más exigencia y una apuesta inequívoca por la educación pública", resume SIAU.
La lectura del STEI es prácticamente la otra cara de la moneda. El sindicato rechaza que los malos resultados de PISA acaben cargando sobre el profesorado y cuestiona, incluso, que la OCDE pueda actuar como referente neutral para determinar las políticas educativas. "Cada vez que las estadísticas estandarizadas no dan los números esperados por los despachos, la docencia sufre el descrédito público y el cuestionamiento de la profesión", denuncia el STEI, que reclama poner el foco en la inversión educativa y en las condiciones en las que trabajan los centros. El sindicato considera especialmente grave que se reclamen mejores resultados mientras más de 57.000 alumnos de las Islas necesitan medidas específicas de apoyo educativo. Según el STEI, la falta de especialistas, recursos y atención individualizada impide que una parte del alumnado pueda seguir el ritmo ordinario de las clases.
El STEI, sin embargo, coincide con SIAU en otro elemento: la preocupación por el impacto de las pantallas. El sindicato señala que los nuevos hábitos digitales favorecen una lectura "precipitada y fragmentaria" y una "delegación cognitiva" que perjudica la capacidad de atención, el pensamiento crítico y el aprendizaje profundo. Su respuesta, no obstante, implica sobre todo incrementar los recursos. Reclama una "dignificación verdadera" de la profesión docente, más presupuesto, recursos para atender la diversidad y equipamientos adaptados a las necesidades de los centros.
"Llamada de atención"
ANPE comparte parte de este diagnóstico estructural, pero adopta una posición más prudente. El sindicato señala que PISA "no mide por sí solo la calidad de un sistema educativo ni permite atribuir los resultados a una única causa". A su vez, considera que el hecho de que las Baleares queden reiteradamente por debajo de la media española debe servir como una "llamada de atención". ANPE pone sobre la mesa factores específicos de las Islas, como la elevada movilidad del alumnado, la presión demográfica, la realidad socioeconómica vinculada al turismo y las dificultades para consolidar plantillas docentes estables. La insularidad, el precio de la vivienda y el coste de vida, señala, complican la cobertura y permanencia de determinadas plazas.
Por ello reclama plantillas suficientes y estables, reducción de ratios, más personal de apoyo, menos burocracia y refuerzo de las competencias básicas. También defiende un uso "educativo, equilibrado y responsable" de la tecnología y pide que las conclusiones de PISA se tengan en cuenta en la negociación del nuevo Compromiso Educativo 2027-2031. Con tres lecturas diferentes, los sindicatos coinciden, sin embargo, en una cuestión de fondo: los resultados de PISA no pueden ser ignorados. La discrepancia está en el diagnóstico. Para SIAU, los datos confirman que hace falta rectificar el modelo educativo; para el STEI, evidencian sobre todo las carencias de recursos con las que trabaja la red pública, mientras que ANPE reclama actuar sobre los problemas estructurales del sistema sin atribuir los resultados a una única causa.