La Selectividad 2026 estrena detectores antitrampas y endurece las sanciones por fraude en los exámenes
Se incorporará tecnología de control y un nuevo sistema de penalizaciones que puede llegar hasta la suspensión total de la convocatoria
PalmaLa Selectividad 2026 (PAU) incorporará un refuerzo significativo de los mecanismos de control con la implantación de detectores de radiofrecuencia y la aprobación de un nuevo acuerdo de regulación de conductas fraudulentas y sanciones. El dispositivo, impulsado por la Conselleria de Educación y Universidades y la UIB, se aplicará durante las pruebas previstas los días 2, 3 y 4 de junio de 2026 y establece un sistema de medidas que va desde amonestaciones hasta la invalidación total de la convocatoria en los casos más graves.
El nuevo marco normativo ha sido presentado por el director general de Universidades, Investigación y Enseñanzas Artísticas Superiores, Sebastià Massanet, y por la vicerrectora de Estudiantes y Proyección Educativa de la UIB, Cristina Moreno. Ambos han destacado que el objetivo es garantizar el desarrollo correcto de las pruebas bajo los principios de igualdad, mérito y capacidad, además de adaptar el sistema de control a los nuevos retos derivados del uso de la tecnología.
El protocolo establece una gradación clara de las infracciones. Las faltas leves, como comunicaciones puntuales no autorizadas y miradas esporádicas a exámenes ajenos, comportarán una amonestación verbal. En el caso de las faltas graves, se incluyen situaciones de fraude académico, la comunicación con la finalidad de obtener respuestas y el incumplimiento de las instrucciones del tribunal. Estas conductas pueden implicar la calificación de 0 en la prueba afectada, además de las sanciones adicionales que determine el órgano evaluador.
Las infracciones muy graves, como la suplantación de identidad, la falsificación de documentos y el uso de dispositivos electrónicos no permitidos dentro del aula –teléfonos móviles, relojes inteligentes, auriculares u otros aparatos conectados–, supondrán la expulsión del proceso y la calificación de No Apto con un 0 en toda la convocatoria. Para reforzar la detección de este tipo de prácticas, se introducirán detectores de radiofrecuencia (no inhibidores), que permitirán identificar la presencia de dispositivos electrónicos ocultos. Su uso se hará bajo criterios de proporcionalidad y con supervisión de los tribunales.
En caso de detectar indicios de irregularidad, el personal vigilante podrá efectuar comprobaciones, y si se confirma la infracción se aplicarán las medidas establecidas según la gravedad del caso. El protocolo también incorpora garantías de transparencia, ya que el alumnado será informado previamente sobre la posible utilización de los detectores, además de sus condiciones de uso. Igualmente, se regulan los casos de uso de dispositivos electrónicos por motivos sanitarios debidamente justificados.
Finalmente, la Consejería ha destinado los recursos económicos necesarios para dotar a la UIB de este equipamiento, dentro de una estrategia más amplia para reforzar la seguridad y la fiabilidad del proceso selectivo ante la evolución de los sistemas tecnológicos y las nuevas formas de fraude académico.