La resaca de PISA marca el inicio de curso: "No podemos contraponer competencias y conocimientos"
La decana de Educación de la UIB reclama aprovechar los malos resultados para revisar qué se enseña y cómo se enseña, pero también las condiciones sociales en las que aprende el alumnado
PalmaCoincidiendo con el inicio de un nuevo curso escolar y todavía con la resaca de la derrota de los resultados de PISA, el sistema educativo de las Baleares vuelve a afrontar la misma pregunta, pero con una urgencia renovada: ¿qué se debe hacer ahora? Las Islas han quedado por debajo de la media española, de la UE y de la OCDE en Matemáticas, Lectura y Ciencias, y el número de alumnos que no alcanzan las competencias mínimas vuelve a poner en cuestión la capacidad del sistema para garantizar los aprendizajes básicos.
Para Carme Pinya, decana de la Facultad de Educación de la UIB, la respuesta no puede ser una nueva batalla entre modelos educativos ni una única receta. Los resultados obligan, según ella, a revisar qué se enseña, cómo se enseña y, sobre todo, si aquello que se hace dentro de las aulas responde realmente a lo que después se pide a los alumnos. "Soy una convencida de la innovación. Pero, para mí, innovación no va contra la clase magistral. La clase magistral puede ser parte del proceso de innovación", defiende. Pinya considera que una de las primeras cosas que hay que revisar es el debate sobre la manera de enseñar. "Las hemos querido hacer enemigas y no lo son. A veces necesitas una cosa y la otra".
La decana pone como ejemplo el aprendizaje de las tablas de multiplicar. "Para aprender las tablas de multiplicar, las tienes que aprender, pero después se tiene que ir más allá para entender por ejemplo si nos compensa más un descuento del 50% o un 2x1". Durante años, recuerda, el sistema confió excesivamente en la memorización. "Ha habido tiempos en los que durante años todo era empollar y hemos visto que no basta". Ahora, sin embargo, considera que el reto es encontrar el equilibrio entre adquirir conocimientos y saber utilizarlos.
Ni solo memorizar ni solo competencias
Precisamente esta es una de las cuestiones que los resultados de PISA vuelven a poner encima de la mesa: ¿qué tipo de aprendizaje necesita el alumnado? Pinya rechaza que la respuesta sea escoger entre conocimientos y competencias. Recuerda que la OCDE entiende las competencias como la combinación de conocimientos, habilidades y actitudes que permiten afrontar diferentes situaciones. "No es que, como hacemos competencias, no hagamos matemáticas; es que dentro de las competencias tiene que haber conocimiento".
El debate, por tanto, no debería ser entre una clase magistral y una actividad competencial, ni entre memorizar y hacer proyectos. "Una enseñanza competencial tiene conocimiento, porque, si no, ¿con qué te desarrollas?", plantea. Para Pinya, el problema es que el sistema todavía no ha acabado de encontrar el equilibrio entre las dos cosas. Y aquí es donde los resultados de PISA deberían servir para mirar qué pasa realmente dentro de las aulas. "Se tiene que mirar qué analiza PISA y qué se hace en las Islas, porque aquí hay una gran discrepancia".
La resaca de PISA también puede alimentar respuestas rápidas, como añadir horas de Matemáticas o más contenidos, que es lo que ha impulsado la Consejería de Educación. Pinya, sin embargo, pide prudencia: "Añadir más horas de clase no tiene por qué ser positivo. O no. Depende de lo que quieras conseguir". No descarta que pueda ser útil, pero advierte que no se puede convertir en una medida aislada. "Necesitas bajar ratios, formar al profesorado, formar a profesionales, mejorar infraestructuras, aire acondicionado, trabajar... Necesitamos muchas cosas".
Por eso reclama un plan de intervención global y adaptado a las particularidades de las Islas. "La sociedad balear, y todas las sociedades, tenemos particularidades. Hay una velocidad vertiginosa, una situación socioeconómica determinada". Entre estas particularidades, señala el impacto del mercado laboral: "Nuestra comunidad es una sociedad donde hay más abandono escolar por el acceso a trabajos relacionados con el turismo". Y deja una pregunta abierta sobre la capacidad de respuesta del sistema: "La sociedad está cambiando y no sé si ponemos los recursos necesarios".
"¿Cómo podemos atender a los adolescentes si solo podemos sobrevivir?"
La pregunta que formula Pinya resume una de sus preocupaciones: "¿Cómo podemos atender a los adolescentes si solo podemos sobrevivir?". La decana considera que no es justo situar toda la responsabilidad de los resultados sobre los docentes: "El responsable no es el profesorado, somos todos". Pero también alerta que pedir más atención individualizada sin más recursos es difícil: "Necesitamos manos, bajada de ratios, mejores condiciones", reclama. La movilidad de alumnos, añade, tampoco ayuda a consolidar los procesos educativos.
Pinya reclama una respuesta global: "Pequeñas intervenciones no sirven para nada". Para entender los resultados de PISA, considera necesario mirar más allá de la escuela: "¿Qué acceso tienen estos jóvenes a la cultura? Hace falta un plan. ¿Qué acceso a la vivienda tienen? ¿Qué inserción laboral tienen?". Las desigualdades socioeconómicas y un mercado laboral que ofrece oportunidades tempranas a los jóvenes también condicionan, según Pinya, los resultados educativos. Finalmente, señala la tecnología y, especialmente, los móviles, pero el problema va más allá del teléfono: "La atención ha caído mucho y la motivación, también. Lo vemos en los alumnos de la Facultad", dice. Para Pinya, la tecnología puede formar parte del aprendizaje, pero no debe sustituir automáticamente otras herramientas pedagógicas.
En el fondo, Pinya reclama aprovechar los resultados de PISA para hacer una revisión más profunda del sistema, empezando por analizar si existe correspondencia entre aquello que evalúa la prueba y aquello que se practica habitualmente en las aulas. "Se tiene que mirar qué analiza PISA y qué se hace en las Islas, porque aquí hay una gran desavenencia", afirma. Pero advierte que detectar esta distancia no significa tener que sustituir una metodología por otra.
Pinya reclama una respuesta que no se reduzca a una única medida. "Necesitamos muchas cosas": ratios más bajas, más profesionales, formación docente, mejores infraestructuras, atención a las desigualdades y una revisión de las prácticas educativas. En definitiva, más que elegir entre innovación y enseñanza tradicional, considera necesario determinar qué necesita realmente el alumnado de las Baleares para aprender más y mejor.