"La niña reclama atención": teletrabajar con los hijos en casa por la borrasca Adam
Las familias de Mallorca y las Pitiusas improvisan soluciones para conciliar el trabajo y el cuidado de los niños tras la suspensión de las clases
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Palma"Ayer por la tarde nos avisaron y tuvimos que reorganizarlo todo en cuestión de minutos". Marta Torres, madre de dos niños de 4 y 8 años y residente en Vila, ha comenzado este lunes con un quebradero de cabeza añadido: combinar el trabajo con el cuidado de los hijos tras la suspensión de las clases en las Pitiusas por la borrasca Adam. Como ella, muchas familias han tenido que improvisar alternativas para afrontar una jornada sin escuela. La decisión de suspender la actividad lectiva en Mallorca, Ibiza y Formentera para prevenir riesgos ante las lluvias intensas ha obligado a padres y madres a buscar soluciones de un día para otro, entre cambios de horario, teletrabajo y ayuda familiar. En muchos casos, el aviso ha llegado cuando las familias ya tenían organizada la semana laboral y no disponían de mucho margen para modificar los planes.
En el caso de Torres, la solución ha sido recurrir a los abuelos. "Trabajo en una tienda y no puedo quedarme en casa. Mi marido trabaja en el sector de la restauración y tampoco podía cambiar el turno, así que al final los niños se han quedado con los abuelos", explica. Los abuelos viven en el mismo municipio y se han podido hacer cargo de los niños durante la jornada. La madre reconoce que, sin esta ayuda, la situación habría sido mucho más complicada. "Nos tenemos que organizar como podemos. Cuando hay vacaciones escolares ya lo tienes previsto, pero cuando suspenden las clases de un día para otro es diferente. No todo el mundo puede pedir fiesta o dejar el trabajo", señala. A pesar de entender la necesidad de tomar medidas preventivas ante el temporal, considera que estas situaciones ponen a prueba la capacidad de conciliación de las familias.
Una situación diferente es la de Laura Ribas, residente en Palma y madre de una niña de 4 años. Tanto ella como su pareja tienen trabajos de oficina, pero solo él puede teletrabajar. Este lunes, la niña se ha quedado en casa con el padre mientras la madre ha ido al lugar de trabajo. "En teoría, él puede trabajar desde casa, pero eso no quiere decir que pueda estar ocho horas delante del ordenador sin interrupciones. La niña reclama atención, quiere jugar y pide cosas constantemente", cuenta Ribas. Para compatibilizar las dos actividades, la familia ha preparado actividades para que la pequeña esté entretenida durante las horas de trabajo.
La madre admite que el teletrabajo les ha facilitado la situación, aunque no ha resuelto completamente el problema. "Es un privilegio poder hacerlo, porque hay mucha gente que no tiene esta opción. Pero también es verdad que, si tienes una reunión o tienes que acabar una tarea, es difícil concentrarte con un niño en casa", añade. La familia espera que la situación meteorológica mejore pronto y que la actividad cotidiana se pueda retomar con normalidad.
Para otras familias, en cambio, la única alternativa ha sido negociar con la empresa. Neus, madre de un niño de 3 años y trabajadora de una empresa industrial de Mallorca, explica que ha tenido que contactar con los compañeros para intentar encontrar una solución que le permitiera quedarse con el hijo. "No podía faltar al trabajo sin avisar y tampoco tenía a nadie que me pudiera ayudar. Al final, una compañera me ha cambiado el turno y así he podido quedarme con el niño", relata. Neus asegura que la situación ha sido estresante, sobre todo porque la decisión se ha comunicado con poco tiempo para reorganizarse. "Entiendo que, si hay riesgo, se tengan que suspender las clases. La seguridad va primero. Pero, cuando pasa algo así, también tienes que pensar qué haces con los niños si tienes que ir a trabajar", afirma. En su caso, la posibilidad de intercambiar el turno le ha permitido resolver la jornada, pero reconoce que no siempre es posible encontrar a un compañero dispuesto a hacer el cambio.
Otra realidad es la de Miquel, trabajador de una empresa mallorquina de electricidad y materiales de la construcción. "Mi empresa me ha dejado teletrabajar, anoche nos envió un mensaje a todos, que daba y recomendaba esta opción. Esto me ha ahorrado llevar a los niños a casa de los abuelos, ya que los tenía yo hoy y no tenía otra opción si tenía que ir al trabajo. La madre tiene guardia y trabajaba, por tanto no tenía otras opciones. Con los años, las empresas están entendiendo que conciliar también es esto, poder quedarse en casa cuando algún imprevisto nos cambia la agenda", expone.
Sin red
La situación también afecta a las familias que no disponen de una red de apoyo cercana. Es el caso de Clara, madre de un niño de 3 años y residente en Manacor. Sus padres viven fuera de la isla y su pareja trabaja fuera de casa durante buena parte del día. "Cuando no hay escuela, tienes que empezar a llamar y ver quién te puede ayudar. Si tienes a los abuelos cerca, tienes una alternativa, pero si no, todo es mucho más complicado", explica.
Clara ha podido reorganizar la jornada para quedarse con el hijo, pero esto ha implicado aplazar algunas tareas laborales. "Hoy haré lo que pueda desde casa. Hay trabajos que pueden esperar unas horas, pero hay otros que no. Al final, acabas recuperando por la noche lo que no has podido hacer durante el día", dice. La madre considera que las familias deberían disponer de más opciones de flexibilidad laboral ante situaciones excepcionales como esta. Mientras que algunas familias pueden recurrir al teletrabajo, otras dependen de la ayuda de los abuelos o necesitan negociar cambios de horario. La posibilidad de flexibilizar la jornada laboral, tener familiares cerca y disponer de una red de apoyo acaba determinando, en buena parte, cómo se afronta una jornada sin escuela.