"Hace una gran calor": el director de la escuela de Lloseta estalla por el malestar en las aulas
El termómetro ha registrado una temperatura de 30,4 grados a las 13 h, lo cual supera con creces el límite legal de 27 °C que marca la normativa laboral
PalmaEl inicio de curso en las Baleares vuelve a estar marcado por las deficiencias en la climatización de los centros educativos. Este martes, a las 13 h, el termómetro del aula del CEIP Es Puig de Lloseta ha subido hasta los 30,4 °C, con un 32% de humedad relativa. La situación dentro del colegio ha llegado al límite de la indignación, hasta el punto de que el mismo director del centro, Miquel Bujosa, ha definido la situación de manera contundente: "Hace una calorada".
Estas cifras no son solo una cuestión de confort, sino que suponen una infracción directa de la normativa de salud laboral. De acuerdo con el Real decreto 486/1997, la temperatura en lugares de trabajo donde se realizan tareas sedentarias –como es el caso de las escuelas– se debe mantener obligatoriamente entre los 17 °C y los 27 °C. Los registros de hoy en Lloseta, y en muchos otros centros de Mallorca, superan en casi tres grados y medio el tope legal permitido de manera continuada.
Obstáculo para la salud y el estudio
La indignación de la dirección del CEIP Es Puig refleja el malestar de una comunidad educativa que recuerda que la temperatura óptima para el rendimiento escolar se sitúa entre los 23 °C y los 24 °C. Vivir una jornada a más de 30 °C dentro de un espacio cerrado reduce drásticamente la concentración y eleva el riesgo de sufrir migrañas, fatiga crónica y deshidratación, un peligro añadido tratándose de menores de edad. Ante esta realidad, los sindicatos y las asociaciones de familias y de directores del Archipiélago continúan instando a los equipos directivos a registrar estos picos de calor para formalizar denuncias ante la Inspección de Trabajo. Del mismo modo, se pide a la Consejería de Educación que acelere la climatización de los centros y la mejora de las infraestructuras. Ahora bien. Educación es sincera: hay muchas demandas, y las manos no bastan para atenderlo todo con la velocidad que se querría.