En Menorca no hay agua para todos
El GOB llama a replantear los crecimientos previstos en urbanizaciones de la isla donde ya no quedan suficientes reservas para abastecer a la población actual
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CiudadelaLas reservas de agua en Menorca han llegado el mes de agosto al nivel más bajo jamás registrado, el 33%, y acuíferos como el de la Roca se encuentran todavía peor, tan solo al 24% de la capacidad. Las restricciones impuestas por los ayuntamientos todavía están vigentes en seis de los ocho municipios de la isla y, a pesar de que pueblos como Es Mercadal han reducido el consumo un 23% a los grandes consumidores, las soluciones, segunda desaladora incluida, tardarán en hacerse efectivas.
Ante esta situación, el GOB ha pedido a todas las formaciones políticas y a la ciudadanía organizada en la isla que se eviten nuevos crecimientos turísticos en la costa y se reconsideren también los que están previstos. Se trata –dice– de “pasar de las palabras a los hechos” y replantear desarrollos urbanísticos que, a pesar de estar aprobados, han perdido viabilidad ambiental ante la grave falta de agua que sufre la isla.
Proyectos en tramitación
El GOB pone el punto de mira, especialmente, en las 11.663 plazas que se pueden crear en las zonas de crecimiento previstas alrededor de las urbanizaciones y habla explícitamente de “replantear” los proyectos en tramitación en Cap d’en Font y Binissafúller (Sant Lluís), Platges de Fornells (es Mercadal), Repòs del Rei (es Castell), Torre-solí (Alaior) y Canutells (Maó).
“Que en 2026 todavía haya ayuntamientos que tramitan planes parciales para hacer más de 100 chalets nuevos en la costa o que el Consell evite que se eliminen plazas turísticas que van quedando inoperativas por el mismo mercado demuestra que todavía queda mucho trabajo por hacer”, alerta. Sobre todo, teniendo en cuenta que la Ley ómnibus permite acelerar proyectos que se consideren estratégicos sin tener que acreditar que habrá agua suficiente para abastecer los nuevos crecimientos.
Donde queda más potencial de crecimiento es en la costa norte de Es Mercadal, que puede incrementar hasta en un 55%, cerca de 7.000 camas, la capacidad actual de alojamiento turístico. El área más afectada es la urbanización de Platges de Fornells, que el Plan Territorial Insular (PTI) de 2003 ya redujo a la mitad. Pero la reciente reactivación del proyecto para construir allí 116 chalets y 297 nuevas plazas hoteleras ha puesto en alerta al GOB, quien ha advertido que el acuífero de l’Albaida, del cual dependen los pozos de la Roca que abastecen la urbanización, se encuentra en mínimos históricos por la sobreexplotación que ha sufrido y no dispone de suficiente agua para asumir este crecimiento. Más aún cuando el consumo medio en la costa menorquina, que roza los 500 litros por persona y día, prácticamente duplica el consumo residencial y el que se calcula en el mismo plan parcial.
La entidad ecologista ha alegado igualmente contra el desarrollo de los núcleos de Cap d’en Font y Binissafúller, en la costa de Sant Lluís. El plan parcial que tramita el Ayuntamiento santlluïser prevé construir 115 chalets nuevos en una zona donde, como ha acreditado la Comisión balear de Medio Ambiente, no hay agua. Y la solución que plantea el promotor de inyectar salmuera en los pozos tampoco satisface al GOB, que teme que se pueda contaminar el acuífero y facilitar la intrusión marina hacia el subsuelo.
También la masa subterránea de donde se extrae el agua para abastecer el levante de Menorca se encuentra sobreexplotada y no dispone de suficientes recursos para garantizar el desarrollo de la zona de Repós del Rei, a medio camino entre Mahón y Es Castell. El plan parcial que regula la urbanización de la zona es fruto del convenio firmado entre el Ayuntamiento y la promotora en 2004, hace 22 años, pero ahora se vuelve a tramitar. Prevé 282 viviendas y dos hoteles de 250 camas cada uno, pero el estudio ambiental no lo ve viable hasta que no se pueda desalar el agua del mar.
1.191 plazas residenciales
La otra zona mencionada por el GOB, la de Torre-solí (Alayor), prevé también un importante crecimiento cerca de una de las urbanizaciones más grandes de Menorca, la de Son Bou, ya que se pretenden desarrollar 700.000 metros cuadrados de terreno. Según las previsiones, en ellos pueden caber hasta 1.191 plazas residenciales y otras 450 hoteleras.
Pero hay otros desarrollos, todavía más avanzados, que ya es imposible detener. Se trata de proyectos ahora tan extemporáneos como la construcción de 38 viviendas aisladas, cada una con su piscina, y una piscina comunitaria en la urbanización de Son Parc. El Ayuntamiento de Mercadal acaba de dar licencia a la promotora Pryconsa SL para ejecutar la obra con un presupuesto de 8,5 millones de euros. También en Son Parc ha autorizado otros 25 chalets con piscina en condominio impulsados por Neinor Península SL, la promotora que ha comprado el desarrollo ya aprobado en la zona y que está pendiente de ejecutar desde hace años.
Otros desarrollos contiguos a las urbanizaciones de Santandria, Cala Galdana, Punta Grossa y Son Ganxo continúan igualmente a la espera de poder tramitarse y ejecutarse, pero los recursos naturales de la isla no dan para más. El estudio que ha anunciado el Consell para determinar la capacidad real de Menorca para absorber nuevos crecimientos y garantizarles agua fijará el auténtico tope de lo que puede asumir la isla.