Hito a hito

La mirada proyectada del Archiduque alrededor de la Horadada

Ruta por los miradores de abajo que el príncipe, científico y viajero austríaco mandó hacer para una mejor contemplación del Miramar archiducal

La ruta de la semana
02/01/2026
5 min

PalmaUn mirador es un lugar alteroso desde el que se puede contemplar y ver una gran extensión de terreno. Sabedor de esta evidencia, tan simple como extremadamente compleja, el archiduque Luis Salvador de Austria diseñó caminos alrededor de aquel gran e inmenso Miramar que fue construyendo desde 1872 hasta su muerte, en 1915, a la vez que establecía miradores; porque aquel libro tan instructivo y de estampas tan hermosas que era y es la naturaleza de la sierra de Tramuntana debía necesitar espacios para su contemplación. Eran aquellos mismos tierra, mar y cielo que habían endulzado el corazón de Ramon Llull seis siglos antes de la llegada del príncipe, científico y viajero, durante su estancia en 1276 en el proceso de creación de la escuela de misioneros y lenguas orientales en ese mismo Miramar. Os proponemos un paseo "entre el viñedo y el hinojar", por los miradores de abajo del Archiduque, a los pies de la Atalaya Vieja. Una mirada proyectada alrededor de la Foradada.

La ruta

[00 min] Desde la parada Ermita de la Trinidad 2 de la línea 203 (consulte los horarios y disponibilidad en la web tib.org), ubicada en la Ma-10, iniciamos la caminata siguiendo un sendero que sube por el lado derecho de la carretera, en dirección al collado de Can Costa (424 m). Un tramo corto que desemboca sobre el camino de la ermita de Valldemossa, bordeando la valla de Son Moragues. Ancho y asfaltado, presenta, de repente, una subida muy rosta. A la izquierda aparecen las casas de Can Costa y el mirador de la Vorera. Construido en 1910, es uno de los últimos que mandó hacer el Archiduque, combina elementos neogóticos y neomudéjares. El camino nos conduce, en poco tiempo, a una cruz de hierro [20 min]. La cruz nos recuerda la muerte accidental del ermitaño Nofre de San Juan Bautista en 1788. Era natural de Pollença y tenía 72 años. Cayó por unas peñas mientras hacía leña por los alrededores de la ermita (fuente: Parajes eremíticos, Bonifacio Molada. Diecisiete Edición, 2024).

El mirador del Niu des Corb o des Pi proyecta la mirada sobre el litoral valldemossí de la Tramuntana y las casas de s'Estaca.

La cruz es el mojón para que salimos del camino de la ermita de la Trinidad por la izquierda. Un sendero bien trillado nos permitirá iniciar un descenso rápido por dentro del encinar hasta la carretera (Ma-10), a la altura del camino de acceso a Can Parroquia [40 min]. Cruzamos la calzada, entramos en dicho camino y, al estar frente a las barreras, giramos a la derecha por el camino de la barrera de la Marina o camino viejo de S'Estaca. Un antiguo camino de herradura que por un momento se ensancha, sobre todo al estar a la altura del mirador Nou, que se nos revela a la derecha de nuestra posición [45 min]. También llamado mirador Blanco, presentaba, antes del derrumbe, el aspecto de una torreta arábiga. Aparece mencionado en Die Balearen, de 1884. Justo saliendo del mirador por el lado de poniente, en dirección al camino Viejo de S'Estaca, aparece un sendero que baja hasta la cueva del Ermitaño.

Retomamos la ruta por el camino de la barrera de la Marina y pronto aparece el portillo que le da nombre. Un bello camino de herradura que serpentea por dentro del encinar. Dejamos a la izquierda la bajada a la fuente Figuera y seguidamente alcanzamos el rellano donde encontramos, sobre un peñasco a la izquierda, el mirador de Erasa [1 h 10 min]. Se trata de una plataforma de planta cuadrangular, casi romboidal, andamio sobre el mismo peñón y protegida por una pared perimetral. Terminada la visita, continuamos descendiendo de cara a S'Estaca, posesión de la cual Catalina Homar i Ribes (Valldemossa, 1868-1905) llegó a ser mayorala en tiempo del Archiduque [1 h 35 min]. Salimos al camino de tierra que da acceso a las casas desde la carretera del puerto de Valldemossa. Nos incorporamos por la derecha, en dirección al caló de S'Estaca; pero vives, porque unos minutos después, al ver un gran hito, debemos salir por la derecha [1 h 40 min]. Es el inicio del camino nuevo de S'Estaca. A partir de ahí, todo está subida hasta la ermita de la Trinidad. Antes, visitamos otros cuatro miradores. El primero lo encontramos a la izquierda del camino, es el mirador del Figueral [1 h 55 min], llamado así porque desde él se domina la carretera de Les Figueres, entre S'Estaca y el Guix.

El siguiente paso nos lleva hasta el mirador del Crucero [2 h 05 min]. Se trata de una pequeña torre maciza, caracterizada por las cuatro almenas o puntas que coronan sus ángulos. El Archiduque lo menciona en el año 1884 a Die Balearen, cuando dice tener este nombre porque está en una intersección de cuatro caminos (camino de la Torre, camino nuevo de S'Estaca –primero y segundo tramo– y camino del Guix). Continuamos ascendiendo de espaldas al mar por el camino más marcado, que nos conduce hacia la derecha del peñasco. A tan sólo cinco minutos, el camino se bifurca. Tomamos el de la derecha para ir a mirar desde el mirador de la capilla de Ramon Llull [2 h 10 min].

La Foradada, desde el mirador del oratorio de Ramon Llull, es uno de los accidentes geográficos de la costa norte de Mallorca más icónico.

El Archiduque cuenta en Lo que sé de Miramar los detalles de la construcción del oratorio: "Siempre iba buscando nuevos puntos de vista para hacer miradores u otras construcciones. Había un peñasco aislado que parecía hecho a propósito para levantar algún edificio que dominara todos los entornos. Queriendo celebrar el sexto centenario de la fundación de Miramar, pensé levantarlo." Inaugurado en enero de 1877, el diseño fue realizado por el arquitecto Friedrich Wachsmann, de Praga, y las obras fueron dirigidas por Bartomeu Ferrà Perelló, con el maestro de obras Pere Fiol de Valldemossa.

Fuente de la Ermitanet

Recuperamos el camino de la Torre y continuamos nuestra ascensión hacia Ca Madò Pilla. El siguiente paso de nuestro itinerario es el pedrisco de la fuente del Ermitanet, bajo una cueva. A partir de ahora, el camino se convierte en una mirada sobrecogida sobre el abismo. Finalmente, llegamos al mirador del Nido del cuervo, conocido popularmente como el mirador del Pi [2 h 20 min]. Desgraciadamente, la memoria histórica de este lugar nos remite a los asesinatos perpetrados por los falangistas durante los meses posteriores al golpe de estado de 1936. William Graves nos lo recuerda a Bajo la sombra del olivo (José J. De Olañeta, 1997). Salimos a la carretera (Ma-10) y la atravesamos. Justo delante del aparcamiento del establecimiento hotelero (edificado sobre la antigua hospedería de ca Madò Pilla), se inicia el camino de las Ermitas viejas. Iniciamos la subida y en la primera bifurcación, a la derecha. Ya no dejaremos la pista de tierra hasta la ermita de la Trinidad [2 h 45 min]. En 1648, aunque ya antes había habido vida eremítica en este entorno, Juan de la Concepción Mir y Vallès, fundador de la congregación de San Pablo y San Antonio, edificó la ermita de la Trinidad. La capilla actual data de 1703. De aquí, apenas nos queda deshacer los pasos hasta la parada del bus, que de vuelta está frente a Can Costa [3 h 15 min].

Los datos

Dificultad 3 sobre 5

Distancia 7,5 km

Desnivel 577 m

Duración 3 h 15 min

Altitud máxima 496 m

Ruta circular

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