Hito a hito

El estanque Pudent, la leyenda de una hacienda bajo las aguas

Vuelta a esta laguna salobre, escenario de cuento, piscifactoría, base de hidroaviones y epicentro de las salinas de Formentera

07/08/2026 - 19:41 h.

PalmaJoan Castelló Guasch recogió en Rondaies de Formentera (1976) la historia de dos hermanas que “si una era envidiosa, la otra todavía lo era más; y malhabladas, que no es por decir.” El drama se inició cuando, muerta la madre, en lugar de hacer heredera a la mayor, como era costumbre, y dejar ‘su legítima’ a la pequeña, lo repartió todo –hacienda y casas– a partes iguales entre las dos. Cada dos por tres las tenían con disputas y cuestiones, cada vez más inflamadas. “Pues veréis que un día que la disputa era más encendida que nunca, la pequeña se desbocó de mala manera. Y acabó por decir a la mayor: ‘Mala muerte puedas tú tener, y la hacienda también’. ‘¡Lo que deseas, tengas!’, respondió esta”. Al final, un golpe de mar, grande y fuerte, se lo llevó todo. Negó la hacienda de cabo a cabo, sepultando bajo el agua casas y hermanas y todo.

Esta ficción popular, arraigada en la supuesta existencia de cimientos de casas antiguas bajo las turbias aguas de la laguna, es la que alimenta el origen fantástico del estanque Pudent, epicentro de las salinas de Formentera durante siglos, vivero de especies piscícolas en el XIX y base de hidroaviones durante la Guerra Civil. Al mediodía de la punta de las Illetes y al gregal y tramontana del núcleo urbano de Sant Francesc Xavier, el estanque ocupa una superficie aproximada de 3,5 km2 y tiene una profundidad máxima de 4 m. La apertura en el siglo XIX de una comunicación con el mar, conocida como ‘la Séquia’, aumentó su extensión, profundidad y salinidad. A su alrededor encontramos los estanques donde se cultivaba la sal. El topónimo ya se encuentra documentado en el siglo XIII.

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La ruta

[00 min] Nos ponemos a caminar desde el mismo puerto de La Savina hacia la carretera de La Mola (PM-8020), aunque inmediatamente giramos a la izquierda por la calle de Ponent, la cual enlaza enseguida con la calle de Llevant. La primera bordea los estanques, ya en desuso, de las salinas de Ferrer; mientras que la segunda, una vez hemos cruzado la carretera de Los Pujols y la playa de Las Illetas [05 min], nos sitúa literalmente a orillas del estanque Pudent, orientados desde el principio hacia xaloc (sudeste).

Lo que inicialmente es un vial asfaltado, calle de Llevant, se convierte pronto en un camino de tierra, camino de los Brolls. Se trata de un itinerario emblemático e histórico de Formentera que bordea el estany Pudent, conocido por su gran interés paisajístico y ornitológico. [25 min] Llegamos al aguait de los Brolls; porque el estany Pudent, como otras zonas húmedas del Mediterráneo, constituye un lugar de importancia para las aves europeas, durante los pasos migratorios de primavera y otoño.

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Los Brolls se encuentra configurado por una zona de embalses de agua dulce, en la actualidad muy salobre, consecuencia del afloramiento a la superficie de aguas subterráneas. Este hecho viene condicionado por el hecho de ser terrenos casi por debajo del nivel del mar. Para canalizar estos afloramientos, ya documentados a finales del siglo XVII, y el resto de aguas de lluvia, existe una acequia alrededor del estany hasta la Savina (hoy en muy mal estado de conservación).

[1 h 00 min] Al final del camino de los Brolls salimos a la carretera que circunvala el estany Pudent, a la altura de los Pujols, a la derecha. Giramos a la izquierda para aproximarnos al yacimiento de Ca na Costa [1 h 10 min], el sepulcro megalítico más espectacular de las Baleares, ubicado entre el estany Pudent (antiguamente también denominado estany de los Flamencos) y la población de los Pujols, en la parroquia de Sant Ferran de ses Roques. Declarado Bien de Interés Cultural en el año 1984, su datación real podría estar entre el 2000 y el 1600 antes de nuestra era.

Salimos nuevamente a la carretera y la atravesamos. Al otro lado del asfalto encontramos un camino de tierra que, orientado a mediodía, nos acercará a la pista que lleva a la playa de los Pujols [1 h 25 min]. Frente al mar, giramos a la izquierda, hacia la tramontana, y seguimos el caminito que conecta el rincón de los Pujols con las playas de las Canyes, la Roqueta, dels Trucadors y Tanga, hasta alcanzar el pujolet de n’Adolf [2 h 25 min]. Desde aquí, seguimos adelante hacia la estrecha península de los Trucadors para recorrer los últimos 2 km hasta la punta del paso de l’Espalmador [2 h 50 min]. En este lugar se tiene documentada una importante batalla naval en 1529, de fuerzas del emperador Carlos I contra 15 galeotas de Argel (fuente: eeif.es).

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Recorremos en sentido inverso la península de los Trucadors hasta el pujolet de n’Adolf [3 h 20 min]. Desde aquí seguimos por la pista de tierra que a partir del molino de Marroig o del Carregador [3 h 30 min] bordea, por la banda de poniente, las salinas del mismo nombre, a la izquierda, y las Illetes, a la derecha. Estos islotes, de norte a sur, reciben los nombres de illa de Tramuntana, illa d’en Forn (delante de la cual está el pozo de las Illetes, declarado Bien de Interés Cultural), escull del Pou, illa Redona –o de los Conejos– y escull d’en Palla. Muy cerca de la carretera que circunvala el estany Pudent, nuestro camino se decanta hacia la orilla del mar. Entramos en lo que se conoce como el camí de la Guia, trazado de la antigua vía del tren de las salinas de Formentera que aún hoy une los embarcaderos de la Savina (Guafe) con los estanys del norte del estany Pudent.

Recursos hídricos

[3 h 50 min] El pozo Marès, a la derecha del camino, mantiene viva la huella humana sobre el territorio y la necesidad de proveerse de recursos hídricos. Un poco más adelante, el camino de la Guía atraviesa ‘la Sequia’, abertura artificial al mar del estanque Pudent, practicada en el siglo XIX, que hizo aumentar la extensión, la profundidad y la salinidad de la laguna, a la vez que disminuyó el número de epidemias ocasionadas por el embalse de las aguas salobres.

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Poco a poco, entramos en el ámbito urbano del puerto de la Savina, hasta llegar al Guafe, donde acaba nuestro itinerario [4 h 10 min]. Este viejo edificio, cuyo nombre tiene un origen incierto, aunque parece que procede del inglés, servía de almacén de la sal proveniente de las salinas formenterenses antes de ser cargada en los barcos. Cerramos esta caminata con los versos que cierran el poema Formentera (1958), del eivissenco Marià Villangómez: “Formentera: mar y cielo / entorno a un corazón de avidez. / Se despoja la belleza / para unirse a seca raíz.”

Los datos

Dificultad 3 sobre 5Distancia 17,86 kmDesnivel 7 mDuración 4 h 10 minAltitud máxima 10 mRuta circular

@Fita_a_Fita