Cómo era Xavier Pastor, según su amigo: “Quería ser Peter Fonda, tiene gran pasión por las motos y la vida aventurera”

Santiago Bonnín, amigo del activista ecologista, nos explica los secretos mejor guardados de su infancia

10/05/2026

PalmaÉrase una vez una isla de playas desiertas y aguas cristalinas; con montañas por donde ir de excursión y no encontrarse absolutamente a nadie. Es difícil de imaginar, pero hubo un tiempo en que en la Plaza de Toros de Palma solo había plantas bajas y solares, y preadolescentes aventureros de 12 y 13 años que iban solos de acampada a la otra punta de Mallorca. Hoy en día, de hecho, acampar en la isla está directamente prohibido. Pero existieron aquellos días, y aquella isla, cuando los chicos querían bailar y vestir como Elvis Presley, y los Beatles tenían todos los sueños por cumplir. El protagonista de hoy “quería ser el Peter Fonda mallorquín”, fue “un muy buen corredor de autódromo (disciplina de motociclismo) y tuvo una infancia “ligada a la calle y a la naturaleza”. Él es Xavier Pastor (Palma, 1950), uno de los grandes referentes del ecologismo en Baleares, y nos habla de él un amigo de la infancia y de toda la vida, Santiago Bonnín.

Santiago recuerda una infancia feliz: “Vivíamos sin móvil, sin noticias constantes… Éramos gente de la calle. Estábamos en plena dictadura, nos reñían por hablar mallorquín y de muy niños teníamos que ir a misa con americana y corbata. Pero éramos niños: saltabamos las paredes de descampados y corrales en la Plaza de Toros, dábamos cuatro patadas a un balón… nos entreteníamos con cualquier cosa. Coleccionábamos cajas de cerillas que llevaban las caras de jugadores de fútbol. Pero Xavier, es cierto, nunca fue muy futbolista”.

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Dice Santiago que “el suyo mundo eran las excursiones”. Cuenta que a solo 12 o 13 años, partían con una mochila y una tienda de campaña de Palma a Llucalcari, o Can Picafort, o Lluc. “Nadie te decía nada. Nadábamos, buceábamos…”. Cree que es en aquel contacto temprano con el mar y la montaña donde se puede encontrar el origen de la vocación ecologista de Xavier, que años más tarde, a los setenta, se implicó en el GOB, entidad que acabaría presidiendo, y desde allí dio el salto al activismo internacional. Fue una de las figuras clave en la implantación de Greenpeace en España, en un momento en que la organización aún no tenía estructura propia.

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Los niños que chutaban la pelota volvieron adolescentes. Con el tiempo, hicieron un grupo muy bueno con quien ir los fines de semana a tomar un vermut a un bar de la calle de Sant Jaume, después de ir a misa. También se encontraban en las casas, y recuerda que en casa de Xavier había espacio: “Escuchábamos a Elvis, a los Beatles… y también grupos españoles. Hacíamos imitaciones del Dúo Dinámico, con camisa blanca y peto rojo”. Menciona también las actuaciones en el Líric y una vida cultural modesta pero intensa, en una época marcada por la censura.

El año 1969 se estrenó Easy Rider, y la figura de Peter Fonda marcó a Xavier Pastor, que tenía una “forta pasión por las motos” y “la vida aventurera” –que finalmente ha tenido. El salto a la universidad los llevó a Barcelona. “Fueron los mejores años de nuestra vida”, dice Santiago. Fueron cinco amigos a compartir piso. “Era una época muy viva: pelos largos, revueltas, correr delante de los grises, huelgas… aún no había muerto Franco”.

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Según el amigo, Xavier era, de joven, “una persona inquieta, curiosa y con ganas de aprender. Ha sido muy aventurero, ha viajado mucho, sobre todo por el mar”. Y lo describe también como “equilibrado, que habla justo lo necesario”. Ha sido una persona que ha mantenido el contacto con su grupo de amigos de siempre. “Con la pandemia nos volvimos a reunir y cuando nos juntamos, una vez al mes, no acabamos nunca de contar historias”, explica. Y hace una confesión: “L o he admirado mucho siempre, estaba al día de todo: la música, los idiomas, lo que pasaba en el mundo… Yo era más futbolero, pero él tenía esa inquietud constante”.