Cómo era Xavier Fiol, según su amigo: "Es un gran músico"
Ivan Albons, amigo del galerista, nos explica los secretos mejor guardados de su infancia
PalmaTiene un talento natural extraordinario para el ritmo y un sentido muy fino de la armonía. De hecho, llegó a tocar de bajista con gente de la escena de Deià, vinculada al punk inglés, en grupos como Sex Beatles. Quién sabe si es porque de muy pequeño escuchaba música que no sonaba en ningún sitio de Mallorca: su hermano mayor, Jaume, le traía los discos de novedades musicales directamente de Londres a principios de los 70. El hermano del medio es Joan y el protagonista de estas líneas es el galerista Xavier Fiol (Palma, 1962). Nos acerca a él quien sería, por los años que se conocen y el afecto que se tienen, el cuarto hermano: Ivan Albons.
Fiol y Albons se conocen desde que tenían seis años, del colegio Lluís Vives, y enseguida se hicieron amigos. Ivan nos cuenta que el padre de Xavier era maestro, y que “en su casa se respiraba un ambiente muy marcado por la cultura: había una biblioteca enorme, libros por todas partes, un despacho donde leía y trabajaba el padre”. Era un hombre, dice, “con una auténtica vocación por mantenerse despierto intelectualmente”, y recuerda que hacía fichas de los libros que leía. “Aquel espacio de trabajo de su padre marcó mucho a Xavier”, confiesa el amigo. Ahora bien: por encima de todo, lo que fascinaba a los dos jovencitos de Palma era la música: “Vivíamos inmersos en una fantasía constante de pop y de rock”.
Por eso, las novedades musicales que llegaban de Londres gracias al hermano mayor de Xavier eran, para ambos, “un tesoro”, en palabras de Iván: “Muchas veces me quedaba a dormir a su casa: improvisábamos una cama en el suelo y pasábamos la noche hablando de canciones, de letras, de guitarras y de los discos que llegaban de Inglaterra”. Así se dejaron seducir por los temas de Bob Dylan, Neil Young y Crosby, Stills & Nash, entre muchos otros. Xavier, según Iván, tenía una imaginación desbordante y una mente muy creativa. Además, “de niño era extraordinariamente divertido. Con él, la risa estaba garantizada”, asegura.
Los jóvenes, cuenta Iván, crecieron en una Palma que acababa de salir de la dictadura y donde empezaban a soplar aires de libertad. “Estábamos muy cerca de toda la efervescencia ácrata y contracultural que se vivía en aquellos años. Había espacios como el Trui, en la plaza donde ahora está el museo Es Baluard, que era un auténtico centro de la música rock y de la agitación cultural. Todo aquel movimiento nos marcó profundamente”. Y, de vez en cuando, hacían salidas hacia Deià para conocer aquella escena tan particular y ver gente como Kevin Ayers.
Esta obsesión debía canalizarse de alguna manera, así que cerca de los dieciocho años formaron una banda junto, también, con el amigo Pere Pla: Ex Cocodrilos. “Acabó siendo una de las bandas más importantes de la escena underground mallorquina de los años ochenta. Hicimos muchos conciertos, grabamos varios discos y vivimos una etapa muy intensa dentro de la movida alternativa de Palma”. Con toda la ilusión, en el año 1986 se trasladaron a Madrid, pero el proyecto de Ex Cocodrilos no acabó de consolidarse. “Xavier decidió volver a Palma para acabar la carrera de Historia del Arte, y creo que tomó la decisión correcta”. A pesar de ello, el amigo apunta que el galerista “es un gran músico”.
Sobre el carácter de Xavier, Iván apunta que ya de joven “era una persona muy sensible”. Antes de que el arte se convirtiera en su profesión, “ya mostraba mucho interés por todas las disciplinas artísticas”. En sus inicios como galerista, empezó a trabajar codo con codo con Joan Oliver Maneu, “una figura muy importante para él”. Poco a poco fue construyendo una trayectoria hasta convertirse en “una de las personas de referencia del arte en ámbito estatal”, dice Iván con orgullo. “Tiene muy buen ojo para detectar talento”.