VEINTINUEVE, en mayúsculas

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Marina Nicolau y Joan Vila, protagonistas de “Jingle”. Foto TdeB
16/10/2026 - 14:31 h

PalmaVeintinueve ediciones del Teatre de Barra son muchas, casi muchísimas. Por tanto, se merece que el número de orden vaya con mayúsculas, pero es que además se da la circunstancia de que día tras día llenan hasta los topes las sillas que rodean las barras de los diferentes locales donde se desarrollan las diferentes historias. Historias que para la ocasión hablan de los años ochenta, y cabe decir que un elevado porcentaje de espectadores habituales del evento ya estábamos allí. Cinco obras cinco.

Berlín 89, de Alfonso Morillas, dirigida por Xavi Núñez e interpretada por Laura Andújar y Héctor Seoane que tiene lugar un 31 de diciembre de 1989. Un encuentro fortuito. “Estamos a punto de cerrar” es un recurso que seguramente ocupa el primer lugar en el podio “barrista”. Aquí acaba cualquier posibilidad reiterativa. Morillas, con dos actores con tanta química como talento, y una dirección que hace que sepa mal no saber más cosas de ambos protagonistas, nos genera la sensación de querer que dure un poco más, porque con ellos nunca sabes si es comedia o qué, con un regusto agridulce y un juego de miradas que hace que los silencios sean más explícitos que las palabras. Redonda.

Sa gàbia enganadora, escrita y dirigida por Bernat Molina, interpretada por Joan Manel Vadell y Emili Gené. Cuando el discurso se convierte en homilía no es fácil que el humor tenga consistencia. Cuando en todo momento se ven los hierros que aguantan el entramado se pierde la imprescindible capacidad de sorpresa de una pieza de estas características.

No controles, de Pablo Varela, autor y director, interpretada por Lina Mira y Pau Pascual. Discurso, empezamos mal, enrevesado, sobre si en los ochenta había más permisividad o si éramos un poco muy machistas. Ni queda claro ni llega a despertar ni pizca de interés. Me quedo con la vertiente cómica de Lina Mira, que borda su personaje.

Jingles, escrita y dirigida por David Mataró e interpretada por Marina Nicolau y Joan Vila, otra pareja para ponerla en un pedestal. Desde el primer momento, este recorrido musical-publicitario por alguna de las marcas y productos que marcaron una época, y alguna todavía perdura, no da tregua. Desde el primer momento no paras de reír, incluso con aplausos entre los diferentes hallazgos de una pareja que quiere vivir de la música y, por tanto, tienen que pasar por el aro de la música para anuncios. Hasta aquí puedo leer, pero que nadie se la pierda.

Wall&Cass, escrita y dirigida por Marga Arrom, con Miquel Àngel Torrens y Carme Serna como protagonistas de esta historia de amor entre dos utensilios que hoy por hoy parecen del pleistoceno. Una idea tan brillante como ocurrente, con momentos que se convierten en un estallido de risas, aunque una vuelta más a los vínculos, quizás le hace un poco de falta.

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