El sector cultural, mucho más profesional, pero con demasiadas carencias todavía
A pesar de los espectaculares avances, en torno al 65% de los autores “no reciben remuneración por los actos a los que les invitan”, según denuncian desde la AELC
PalmaEl diagnóstico es prácticamente unánime: se ha producido un avance extraordinario en la profesionalización de los creadores de cultura en las Islas Baleares en este siglo XXI, pero todavía queda mucho por hacer. La mejora de las condiciones laborales, el apoyo de las instituciones y la adaptación a las transformaciones técnicas se encuentran entre los retos a los que se enfrentan los profesionales de las artes en el Archipiélago.
Fran Reus, presidente de la asociación de galeristas Art Palma Contemporani, afirma que “sin duda, el salto de escala ha sido espectacular”. El cambio “se ve claramente en nuestro hito clave: la Nit de l’Art”, que, con una asistencia inicial mínima, “se ha convertido de manera indiscutible en uno de los eventos culturales más importantes y multitudinarios de las Islas Baleares. Esta maduración ciudadana ha ido de la mano de una transformación profesional de las galerías, que ahora operamos bajo estándares internacionales estrictos: dominamos la gestión logística global, el comisariado profesional y las nuevas tecnologías”.
“No sé si hay una profesionalización más fuerte”, señala Pere Joan, presidente del Clúster de Cómic y Nuevos Medios de Mallorca, “pero sí que hay un reconocimiento de nuestra actividad y una visualización del sector por parte de la sociedad, y que se nos reclama a menudo para colaboraciones”.
“¿Cuáles son las cuestiones todavía pendientes? Los galeristas reclaman “una armonización del IVA del arte con el resto de Europa, para no competir en desventaja en el mercado internacional”, la “consolidación y continuidad de las adquisiciones públicas” y el “fomento del coleccionismo privado con leyes de mecenazgo efectivas”. Fuentes del Clúster de Cómic señalan “un reto que ya afrontamos todos los sectores audiovisuales y toda la sociedad”: la inteligencia artificial. “En los concursos ya hemos pedido que no se den premios a obras hechas exclusivamente por la IA”.
Las buenas prácticas
La Asociación de Artistas Visuales de las Islas Baleares ya elaboró, en el seno de la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales, un manual de buenas prácticas, para las relaciones profesionales con galeristas, comisarios, gestores y críticos, así como con los museos y centros de arte. Actualmente, el sector se encuentra pendiente del Estatuto del Artista, recién aprobado este julio por el gobierno del Estado.
“No pedimos nada extraordinario”, expresa Rosie Nguyen, presidenta de la Unión de Creadores de Mallorca, sino que “el trabajo artístico sea considerado trabajo y que reciba una remuneración justa. Cuando participamos en un evento, demasiado a menudo la organización lo plantea como una oportunidad de promoción o como un ‘favor’ que se hace al artista, en lugar de un trabajo que se debe remunerar”.
En el ámbito de la creación literaria, la Asociación de Escritores en Lengua Catalana ha presentado este julio, conjuntamente con otras entidades del mismo ámbito lingüístico, un acuerdo “para promover unas relaciones contractuales más transparentes, equilibradas y respetuosas con los derechos de autor”. Sebastià Portell, mallorquín, su presidente, percibe una mejora notable, con una colaboración significativa del Instituto de Estudios Baleáricos y la Fundación Mallorca Literaria. Todavía, sin embargo, en torno al 65% de los autores “no reciben remuneración por los actos a los que les invitan”.
Para Miquel Ferrer, presidente del Gremio de Libreros de Mallorca, “se ha cambiado la manera de trabajar con una mayor digitalización y necesidad de ser más multitarea, ya que a la venta de libros se suma la gestión cultural y toda la comunicación en línea”. ¿Los retos? “Las grandes superficies y las grandes plataformas multinacionales, el relevo generacional, los alquileres de los locales y el respeto y mantenimiento de la Ley del libro”.
Maria Muntaner, presidenta de Editores de las Islas Baleares Asociados, considera que un cambio reciente “ha sido que las editoriales nos hemos abierto más allá” del Archipiélago, “precisamente para atender a este mercado natural del libro en catalán”. “Esta es una de las muestras más claras de la profesionalización de los últimos años”, asegura. Si bien dos cuestiones de hace tiempo que no se acaban de resolver: “Por un lado, encontrar una manera de distribuir nuestros libros ágilmente entre las Islas y también fuera; por otro, trabajar para conectar con más lectores: los nuevos lectores, esta es la clave que, naturalmente, no depende solo de nosotros”.
La Asociación Profesional de Danza de las Islas Baleares admite que “ha habido una evolución importante”, pero “la profesionalización todavía no se ha consolidado”. Resta “aumentar la inversión pública en danza, crear circuitos estables de exhibición y contratación en todas las Islas, garantizar condiciones laborales dignas y remuneraciones adecuadas y aumentar las oportunidades de creación, residencia e investigación”.
Los espacios, otra necesidad
También la Asociación de Profesionales de Circo de las Islas Baleares registra una transformación evidente: “Hace dos o tres décadas prácticamente no existía un circuito profesional de circo comparable al actual. Había artistas e iniciativas, pero no el tejido actual de compañías, festivales, escuelas, proyectos de formación, producción propia y circuitos de exhibición”. Piden “condiciones laborales y remuneraciones dignas, espacios para entrenar, crear, investigar y exhibir” –de ahí la reivindicación de Can Ribes, en Palma, y de la Escuela de Circo de Ferreries– y “reconocimiento del circo como una disciplina artística en igualdad de condiciones”.
Un veterano como Miquel Àngel Sancho, presidente de la Asociación de Empresarios Productores Musicales de las Islas Baleares, señala que “los grandes cambios producidos durante los últimos años son evidentes. Las nuevas tecnologías han transformado profundamente el sector, especialmente en lo que se refiere a las nuevas maneras de escuchar música”.
El cambio también resulta patente para la Asociación de Músicos de Ibiza: “Antes no había muchos autónomos músicos en las Islas, tampoco había escuelas de música. La Administración ha aportado mucho en los últimos años”. En Ibiza, “el principal reto es un espacio para poder organizar eventos y conciertos”. Promúsics Mallorca, Asociación de Profesionales de la Música, se marca entre sus objetivos “conseguir adecuar un marco laboral, legal y fiscal vigente y específico para artistas”, “estipular a escala local un caché mínimo” y “conseguir el reconocimiento digno de la importancia cultural de los músicos”.
La Asociación de Cineastas de las Islas Baleares celebra este año el 20.º aniversario y la junta directiva reconoce que, en este tiempo, “algunas cosas han mejorado muchísimo. Hay más talento, más profesionalización y trayectorias de cineastas baleares que ya tienen un recorrido bastante importante”. Justamente por eso, echan en falta una apuesta más decidida de las instituciones: “Es un sector que ha demostrado con números que es fuente de riqueza económica y cultural, que genera cohesión social e impacto, y también posiciona el territorio en el mundo. Nos preocupa especialmente la situación de la Mallorca Film Commission –que depende del Consell y es como si hubiera desaparecido– y de IB3, que en los últimos tiempos ha dejado de ser un aliado y motor del talento balear”.
Coincide esencialmente otra entidad del mismo ámbito, la Asociación de Productoras Audiovisuales de las Islas Baleares: “En las últimas décadas el sector audiovisual de las Islas Baleares ha experimentado una profesionalización muy importante. Hoy tenemos productoras consolidadas, equipos técnicos y artísticos altamente cualificados y empresas capaces de desarrollar proyectos con los estándares de calidad que exige el mercado actual”. También piden “un mayor apoyo institucional para que esta evolución se traduzca igualmente en empresas más fuertes, puestos de trabajo más estables y presupuestos que permitan consolidar todo el potencial que ya ha demostrado”.
Estas ya no son las Islas en las que Joan Alcover y Antoni Gelabert tenían que trabajar como magistrado y como barbero, o donde Pilar Montaner y Maria Antònia Salvà pudieron dedicarse a la creación gracias al dinero familiar. Ahora son centenares los profesionales, colectivos y empresas que se ganan la vida con la cultura. Pero queda margen para mejorar.
Hacia los años ochenta, cuando arrancaron compañías hoy punteras, como Iguana Teatre y Estudi Zero, se decía a menudo que solo el mítico actor, autor y director Xesc Forteza podía vivir de hacer teatro en Mallorca. El actor Carles Molinet, fundador de Iguana Teatre, reconoce que el cambio ha sido radical. Pero también porque “ha cambiado la sociedad”. De hacer las cosas de cualquier manera se ha pasado a unas exigencias de regularización, de cumplimiento de las obligaciones tributarias o de dar de alta a los trabajadores de la cultura, ahora comúnmente aceptadas.
Iguana, creada en 1985, fue una de las primeras formaciones en constituirse como empresa, bajo la forma de cooperativa. Lo tenían que hacer, sí o sí, si querían acceder al mercado exterior, ya que esta era una exigencia del Ministerio de Cultura. Actualmente son dieciocho las empresas de artes escénicas que integran su asociación, Illescena: diecisiete de Mallorca y una de Menorca.
“Es factible vivir de hacer teatro en Mallorca”, afirma Molinet, “si echas más horas que un reloj”, simultaneando diferentes producciones. “Difícilmente en Menorca e Ibiza e imposible en Formentera”, añade. La creación de la Escuela Superior de Arte Dramático, de la cual él fue el primer director, ha contribuido a la profesionalización, pero a menudo no en la actividad dramática estricta, sino en “otros oficios paralelos”, como la formación, la gestión cultural y la producción.
Pedro Mas, secretario de la Asociación de Actores y Actrices Profesionales de las Islas Baleares, recuerda que “antes todo el mundo que quería profesionalizarse tenía que salir hacia Barcelona o Madrid”. Actualmente negocian “lo que será el primer convenio marco de teatro de Baleares” para “dignificar en la medida de lo posible los sueldos de los profesionales ante el incremento del coste de la vida, en particular en las Islas”. En Ibiza y Formentera se ha constituido la Asociación de Profesionales de Artes Escénicas de las Pitiusas.
La Asociación de Dramaturgos de las Islas Baleares reconoce que “hace veinte años no había nada. Pero, aun así, los ciclos políticos condicionan la estabilidad de los circuitos y eso dificulta mucho la profesionalización y poder plantear proyectos a largo plazo y estables. Es necesario que hagamos valer nuestro trabajo y que las instituciones reconozcan el buen momento que vive la dramaturgia hecha en nuestra tierra, nos den apoyo, confianza y aporten más inversión para que podamos vivir dignamente de nuestro trabajo”.