San Jorge coge impulso más allá de Palma
Librerías de la Parte Foránea de Mallorca, de Menorca y de Ibiza constatan el auge de los actos y las ventas alrededor del 23 de abril
Que Sant Jordi ha cobrado impulso en los últimos años es un hecho que se constata cada 23 de abril en Palma. Si el año pasado se estrenaban dos gigantes que confirmaban su carácter de fiesta tradicional, este año la fiesta ha comenzado casi una semana antes con una feria previa en los barrios de la Ciudad. Sin embargo, el empuje del Día del Libro se ha conocido también fuera de Palma: en toda Baleares son numerosas las librerías que desde febrero preparan uno de los días más importantes del año.
En la librería Mediterrània de Ibiza, por ejemplo, ya tienen 80 cajas con decenas de libros para llenar el puesto que montarán en el paseo de Vara de Rey, epicentro de la fiesta en la isla. Ahora bien, no será el único puesto que Vicent Marí, que trabaja allí desde 2009 y es propietario desde 2015, montará estos días: al día siguiente estarán en Sant Antoni y el día 25, en Santa Eulària. “Y el 1 de mayo en Sant Llorenç de Balàfia”, añade, y de inmediato matiza que “de Sant Jordi solo hay uno, pero, que es el día 23, y tiene unas connotaciones reivindicativas que no queremos dejar de lado”.
De hecho, la reivindicación también forma parte de la elección que el librero hace de cara a Sant Jordi: desde siempre, la librería Mediterrània ha dado prioridad a los libros que tienen vínculo con Ibiza, bien por autor, bien por temática o por editorial. “Es imposible llegar a todas las novedades que recibimos estos meses”, comparte, “además, en un mes o dos nadie hablará de la mayoría. En cambio, el potencial de los libros de aquí perdura en el tiempo, y nosotros queremos promover lecturas vinculadas con el territorio. Se ha hecho así desde la fundación de la librería, a mediados de los años 90”.
Poca densidad de librerías
La librería Mediterrània es una de las cuatro que se ubican en la ciudad de Ibiza. Según la última edición del mapa de librerías de CEGAL (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros), en el año 2025 había 2.754 en todo el Estado –una cifra que no incluye ni las grandes cadenas de librerías ni las tiendas de segunda mano. Del total, 53 se encuentran en las Baleares, comunidad que dispone de una tasa de 4,34 librerías por cada 100.000 habitantes. Es una de las cifras más bajas del Estado, solo por encima de la de Castilla-La Mancha, y muy por debajo de las de comunidades como Galicia y Castilla y León, que superan las 9 librerías por cada 100.000 habitantes. De las 53 de que disponen las Baleares, en cualquier caso, casi la mitad son en Palma, mientras que el resto se reparten, sobre todo, entre las principales ciudades del Archipiélago. De ellas depende que la fiesta de Sant Jordi se extienda también a los otros municipios de las Islas.
En Inca, por ejemplo, son tres las librerías que desde hace años salen a la calle para celebrar Sant Jordi. Lo harán en Inca el mismo 23 de abril, pero también estarán presentes en ferias literarias que se organizan en otros pueblos mallorquines durante los días previos y posteriores al Día del libro, como Lloseta, el Puerto de Pollença y Alaró. Con todo, el día grande, el jueves día 23, les tocará cambiar de ubicación en la capital del Raiguer, porque la fiesta coincide con el día que se hace mercado en Inca, jueves. Así, este 23 de abril las plantas serán las protagonistas del lugar donde tradicionalmente se celebraba el Día del libro, la plaza del Ayuntamiento, mientras que delante del mercado cubierto se instalarán las casetas con libros. Entre las casetas estará la de Espirafocs, donde, por segundo año consecutivo, quien atenderá a los inquers será el músico Miquel Serra, que resume su primera experiencia como librero el día de Sant Jordi con un conciso “¡mucha tensión!”. “Es una locura. El del año pasado lo recuerdo lleno de caras que no he vuelto a ver en todo el año. Es muy extraño, esto de Sant Jordi, pero está muy bien que haya arraigado tanto”.
Los niños, protagonistas de la fiesta
Para la edición de este año, Serra tiene preparados unos 500 libros extras, y confiesa que ha afinado un poco la elección. “El año pasado llevamos Las ánimas muertas de Gógol, porque nos había gustado mucho, pero ya sabemos que no mueve masas. Hemos visto las tendencias de títulos y autores que ya se han encaminado hacia Sant Jordi”, reconoce. Por su parte, Miquel Prats, librero de otra librería inquera, Univers Literari, no duda en señalar quién son los grandes protagonistas de la jornada, más allá de los libros: los niños. “En Inca no existiría Sant Jordi sin ellos”, señala, “porque pasan la mañana con la escuela y después, por la tarde, los ves que arrastran a los padres para comprar. A partir de las cinco hay un goteo de familias, que es lo que hace que la fiesta sea tan bonita. Verlos tan contentos cuando tienen el libro que querían es la mejor parte de Sant Jordi, cada año”.
Para Dolors Boatella, librera de vaDllibres, en Ciutadella, no es fácil escoger la mejor parte de Sant Jordi, como tampoco lo es desentrañar el mejor momento de las ocho ediciones que ha vivido al frente de la emblemática librería. “Quizás diría el peor de todos, el de la pandemia”, se decide finalmente, “porque tuvimos que montar un campamento base en la librería para atender todas las peticiones que recibíamos. Y mi compañero, en Cris [Juanico], fue a repartirlas con el coche, a lugares donde hacía tiempo que no tenían cuentos que contar y a médicos que necesitaban algo para desconectar”, explica emocionada.
Este año volverá a montar paradita en la feria que se organiza en la plaza del Born entre el 23 y el 25 de abril, donde se estrenará el espectáculo que la misma Boatella ha escrito a partir de la obra poética de Joan López Casasnovas. “Nos hace muchísima ilusión, porque era una persona muy querida, muy vinculada al mundo cultural desde diversas áreas”, comparte. Para Boatella, Sant Jordi es también un buen día para reivindicar el papel de las librerías. “Solo los libreros podemos adivinar qué lectura encajará con unos gustos concretos, con un estado de ánimo o con el interés de una persona con un tema determinado. Eso no se encuentra en ninguna plataforma y toca recordarlo. Que estamos aquí y que las librerías de proximidad hacemos un papel muy importante”.