Así era y no...

Como era Queralt Albinyana, según su madre: "Podía hacer muchas cosas a la vez y hacerlas bien"

Maria Dolors Amengual, madre de la actriz, nos cuenta los secretos mejor guardados de su infancia

22/02/2026

PalmaFue vegetariana desde que nació hasta que tuvo que quedar a comer en el comedor escolar, antes de la adolescencia. Ama la tierra y el territorio: de joven formaba parte de un grupo de escultismo. En los 90, en Menorca todavía se podía dormir en la playa y acampar en ella. El agua, el mar, le ha gustado desde pequeña, además de bailar, cantar y hacer teatro; en la pantalla, la hemos visto recientemente en Favaritx (IB3), y hace un par más de años en Noche y Día y La Riera (TV3). Hablamos de Queralt Albinyana, actriz polifacética, nacida en Terrassa (su padre es de Cerdanyola y su madre de Terrassa) en 1980 y criada en Alaior desde los 4 hasta los 18 años. Nos acerca a ella su madre, Maria Dolors Armengol.

"Fue una muñeca muy tranquila, feliz, risueña. Muy pronto fue una hijita muy independiente: tiene dos hermanos más pequeños. Iba y venía sola de la escuela, era segura de sí misma, y ​​Alaior era un pueblo tranquilo", relata Maria Dolors, que añade, con un poco de " antes de tiempo": "Supongo que pasa cuando tienes más de un hijo, al pequeño siempre le ves más pequeño de lo que es, y al mayor, mayor".

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Este hecho hizo que Queralt, que gozaba mucho de "disfrazarse, bailar y cantar", se convirtiera en una persona autónoma y espabilada. En casa no tenían televisión, así que la hijita pasaba los atardeceres en casa de una amiga mirando Dragon Ball. Tampoco iban mucho al cine, pero Maria Dolors recuerda una anécdota de cuando fueron a ver Blancanieves en el Cine España de Alaior: "Cuando salía la madrastra, Queralt se escondía detrás del sillón porque le daba miedo". Y cada año, en Navidad, iban a Terrassa a ver a los abuelos, así que aprovechaban para ver la última película de Disney: "Le encantaban estas películas porque eran fantasiosas".

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En casa de los Albinyana Armengol no tenían televisión, pero sí había un tocadiscos: "Les ponía discos de vinilo de cuentos y canciones infantiles, y se les sabían de memoria. Incluso hacían pequeñas representaciones de los cuentos". Es imposible saber cuándo fue que a Queralt le picó el gusanillo del teatro, pero su madre dice que "ella quería ser artista" y lo tuvo claro "toda la vida".

Y es que desde muy pequeña ha ido a clases de música y danza. A tres o cuatro años ya iba a danza, y antes de los seis años empezó clases de canto con la soprano Martina Garriga. Más adelante, cuando se abrió la Escuela de Música Municipal, entró y continuó hasta que fue mayor. "Hacía solfeo, canto y un poco de piano. También iba a la escuela de danza de Alaior. Compaginaba la escuela con todas estas actividades, iba de bólido cada final de curso y me daba pena! Pero encontraba tiempo para hacerlo todo: es muy responsable. Siempre ha tenido una gran capacidad de trabajo."

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Es como si Queralt se hubiera estado preparando durante toda la vida para, al cumplir los 18 años, entrar en el Institut del Teatre. "Como sabíamos que era difícil que entrara, y también era muy creativa pintando y dibujando, la matriculamos en Bellas Artes. Esta matrícula la perdimos porque tuvimos la suerte de que en la primera pudo cumplir el sueño de entrar en el Institut del Teatre". Y desde los 18 años que ya no vive en Menorca, aunque vuelve a menudo: "Aquí tiene raíces, familia y amistades".

"Le gusta dar y darse. Es generosa, muy buena persona y está pendiente de los demás. Es muy sana de cuerpo y de mente. Tiene sus debilidades, porque es muy sensible, pero es una mujer fuerte. Es muy buena madre con su hijo, muy buena compañera con su hombre y muy buena hija". Y si no fuera porque no tenemos más páginas, Maria Dolors aún tendría más flores para Queralt: "¿Qué queréis que haga? ¡Somos su madre!".