Cómo era Miquel Brunet, según su amigo: “En la Porciúncula conoció a su padre musical”

Biel Majoral, amigo del músico y productor, nos explica los secretos mejor guardados de su infancia

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Miquel Brunet, de pequeño.
18/10/2026 - 17:06 h

PalmaEs un hombre que ama profundamente esta tierra. Tiene unas “herramientas maravillosas para ayudar al país”. “Pone sus conocimientos, talento y medios al servicio de todos”. A veces “se desanima pensando en el futuro, cuando ve que las luchas que hemos batallado pueden acabar en nada, con la lengua, la tierra, el país. Yo le digo que tenemos que cuidar el entorno”. Quien habla se disculpa: “Me sabe mal, no lo puedo criticar ni un poco”. Es Biel Majoral, maestro de maestros, músico y activista, quien nos acerca al pianista y productor musical y audiovisual Miquel Brunet (Bunyola, 1961).

Se conocieron hace muchos años, cuando Miquel empezó a estudiar Magisterio en la UIB: “Fue alumno mío. Quizás había pensado ser maestro, pero la música le cautivó y desapareció para ir a recorrer mundo con Els Valldemossa. Era atento, interesado y sensible por las cosas de la tierra, la cultura, la lengua y el país”, apunta.

Antes de partir con Els Valldemossa, la vida de Brunet pasa por Bunyola. Su padre fue el encargado de los jardines de Alfàbia, donde Miquel creció, en aquel lugar mágico que parecía de cuento. Conocía tan bien los senderos que a veces hacía de guía turístico con las cuatro palabras en francés que le había enseñado su padre, admirado por el cosmopolitismo de los visitantes extranjeros.

A los 10 años llegó a Palma, a la escuela La Porciúncula: “Allí conoció a personas que han hecho que Miquel Brunet sea como es hoy. Uno fue el fraile Toni Mulet, quien con otros seminaristas tenía el grupo Los Cuatro de Asís, que introducía elementos más actuales y alegres dentro de la Iglesia, y también el contacto con la canción folk americana”. Mulet fue el “padre musical” de Brunet, quien le animó a estudiar piano y con quien descubrió las guitarras eléctricas, los órganos Hammond y los amplificadores.

El año 1978 comenzó con Els Valldemossa, una formación que ha dado conciertos por todo el mundo. “El trabajo que Miquel hizo con Els Valldemossa no ha sido suficientemente reconocido. Yo era amigo de Rafel Estaràs y hablábamos de la importancia que Brunet tenía dentro del grupo, del cual fue director”, manifiesta Majoral, con quien Brunet se reencontró años después.

Describe al pianista y productor como una persona “seria, nerviosa, amable y quizás un poco tímida”. En el ámbito profesional, asegura que “es perfeccionista y no acepta el mal gusto”, pero destaca la “manera extraordinariamente delicada de tratar a los músicos: cuando grabas con él, no te dice nunca que lo has hecho mal. Si una toma no acaba de funcionar, te propone volver a hacerla y dice ‘así tendréis más para elegir’”. Explica que “no tiene afán de protagonismo”, pero que, cuando tiene que dar la cara o hablar ante un micro, “hace discursos buenísimos sin haberlos preparado”.

A Miquel le gusta tener su casa “bien limpia” y compartir mesa con los amigos: “Siempre tiene la mesa puesta y las puertas abiertas”. Biel también destaca la relación de apoyo mutuo con Magdalena, de muchos años, que considera “extraordinaria”.

“¡Me da envidia que le quieran tanto!”, dice Biel sobre la implicación de Miquel con Bunyola, donde siempre tiene iniciativa y consigue reunir a mucha gente. También admira que “no tenga límites a la hora de poner sus conocimientos al servicio de los demás”. Recuerda cuando juntos grabaron Cançons republicanes en ONA Estudis. De todas sus obras, destaca Ferments, que considera “genial e importantísima”, y de la cual, según él, muchos han aprovechado ideas sin mencionar las referencias. Miquel, sin embargo, no reclama protagonismo ni reconocimiento. “Trabaja, siembra y deja que los otros recojan los frutos. Siento una profunda gratitud hacia él”.

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