La mallorquina que recupera a las escritoras arrinconadas por los prejuicios y el machismo
Maria Martorell impulsa Veus Pròpies, una editorial que recupera en catalán obras de escritoras de los siglos XIX y XX que quedaron fuera del canon
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PalmaMaria Martorell pensaba que el problema sería quedarse sin escritoras. Cuando imaginó Veus Pròpies, una editorial dedicada a recuperar en catalán autores de los siglos XIX y XX que habían quedado en los márgenes del canon, calculaba que quizás tendría material para tres o cuatro años. Ahora sabe que se equivocaba. “Hay material para muchos años”, dice. Cuanto más busca, más nombres aparecen.
La mallorquina, nacida en Palma en 1999, ha convertido aquella pregunta en una editorial junto con Bernat Lleixà. El objetivo no es solo volver a poner en circulación libros difíciles de encontrar, sino hacerse una pregunta más incómoda: ¿por qué tantas autoras desaparecieron de la historia literaria? “La cantidad de literatura que hemos perdido por el canon, por los prejuicios y por el machismo es brutal”, afirma.
“Las mujeres han sido ignoradas, silenciadas y consideradas de segunda línea en el mundo de la literatura durante siglos y nos hemos perdido grandes escritoras por culpa de los prejuicios”, defiende Martorell. Esta es una de las ideas que sostiene Veus Pròpies: recuperar libros, pero también revisar los mecanismos que decidieron qué voces merecían perdurar.
“Uno de los objetivos es que estas autoras sean accesibles, que todo el mundo las pueda leer, pero el otro es repensar por qué fueron olvidadas”, explica. La pregunta empezó a rondarle por la cabeza mientras estudiaba. “Cuando en la universidad nos decían que no había mujeres o que no valían la pena, yo pensaba: ¿cómo puede ser que no las haya?”.
La investigación, que empezó durante el máster en Edición, le ha ido confirmando aquella intuición. “Hay muchísimas mujeres desconocidas que hicieron cosas muy buenas y que simplemente no entraron en el canon porque se decidió que no eran importantes”, comenta. Aquel miedo inicial de quedarse sin autoras ha desaparecido: ahora el problema es decidir cuáles recuperar primero.
Una idea que surgió en la universidad
Martorell estudió Ciencias Políticas y después Humanidades en la Universidad Pompeu Fabra, antes de cursar un máster en Edición. El proyecto final ya contenía el embrión de Veus Pròpies: una editorial dedicada a publicar en catalán autores de los siglos XIX y XX que habían quedado fuera de los circuitos habituales de lectura.
Durante aquel proceso conoció a Bernat Lleixà, que acabaría convirtiéndose en su socio. Con una tercera persona que posteriormente abandonó el proyecto, decidieron convertir aquella propuesta teórica en una editorial real.
El primer obstáculo fue encontrar los recursos. “La principal dificultad fue la financiación. Tuvimos que pedir un crédito para poder empezar”, explica Martorell. Veus Pròpies es todavía una editorial pequeña y sus impulsores no pueden dedicarse a tiempo completo: ella es profesora de Secundaria y Lleixà trabaja como consultor. “No vivimos de la editorial”, resume.
Compaginar los dos trabajos les ha obligado a repartirse las responsabilidades. Martorell se encarga sobre todo de manuscritos, correcciones, traductores o maquetación, mientras que Lleixà asume buena parte de las cuestiones financieras y burocráticas. Pero en una estructura tan pequeña las fronteras duran poco. “Todo el mundo hace un poco de todo. Un día estás haciendo un plan financiero y al otro estás haciendo una publicación de Instagram”.
Volver a mirar el canon
Veus Pròpies nace, en buena parte, de una ausencia: la de todas aquellas mujeres que casi no aparecen cuando se estudia la historia de la literatura en la escuela, en el instituto o en la universidad. Martorell no cree que esta ausencia sea casual. “Muchas de estas autoras estuvieron rodeadas de prejuicios. Se decía que hacían literatura de mujeres, que era una literatura de segunda”, explica. Una etiqueta que, según defiende, condicionó la manera en que fueron leídas y la posibilidad de que sus obras llegaran a generaciones posteriores.
“Tenemos que volver a poner a estas autoras dentro del canon y quitarles los prejuicios que tienen encima”, dice. Esta mirada también apunta a la academia. Martorell considera que las universidades deberían revisar qué autores y autoras se estudian. “No porque se deba sustituir un canon por otro, sino porque el canon mismo sea cuestionado”, defiende.
Para la editora, una parte del problema es también material. “Hay autoras que son muy buenas y que no se han estudiado, no se han leído, no se han conocido por el simple hecho de que no se ha podido acceder a ellas”. Aquí entra el trabajo editorial: volver a imprimir, traducir o poner a disposición de los lectores textos que habían desaparecido de las librerías.
¿Cómo se decide qué voces recuperar?
El trabajo de Veus Pròpies comienza mucho antes de que un libro llegue a una librería. Primero hay que encontrar a las autoras y las obras, leerlas y valorar si siguen teniendo algo que decir al lector actual.
“No todo lo que recuperamos lo publicamos. Hay obras que ya no tienen tanto interés para el lector actual”, explica Martorell. El proyecto no pretende construir un archivo indiscriminado de autoras olvidadas, sino un catálogo con criterio propio. “No queremos publicarlas porque sean mujeres y ya está. Las queremos publicar porque tienen algo que decir”.
Una de las primeras apuestas ha sido Cròniques d’un mig estiu, de Maria Antònia Oliver. En poco más de dos semanas se ha agotado el stock y la editorial ya espera una nueva impresión. Otro de los primeros títulos es Algú en la distància, de la autora británica Dorothy Whipple, que también se acerca a la reimpresión.
La respuesta de los lectores confirma una de las intuiciones del proyecto: recuperar obras del pasado no significa convertirlas en piezas de museo, sino volver a situarlas ante los lectores y comprobar si todavía funcionan.
Hay otra decisión que Martorell considera inseparable de Veus Pròpies: publicarlo todo en catalán. “Publicamos en catalán porque también es una manera de defender la lengua, nuestra cultura y la lectura en catalán”, explica. La voluntad es que los libros circulen tanto en las Baleares como en Cataluña y en el País Valenciano.
Para Martorell, recuperar a estas autoras tampoco es solo mirar atrás. “El mundo ha cambiado, pero no tanto. El machismo sigue existiendo, y también los prejuicios que determinan qué consideramos importante, qué estudiamos y qué recordamos”, afirma.
Martorell ha dejado atrás aquel miedo inicial de quedarse sin escritoras. Ahora sabe que el problema es justo el contrario. “Hay material para muchos años”. Detrás de cada libro aparece otro nombre, otra obra y otra autora que durante décadas había quedado fuera de circulación. Veus Pròpies acaba de empezar a abrir esta puerta.