Festival literario

Leer ya no basta: literatura en la era de la experiencia

El Festival de Literatura Expandida de Magaluf (FLEM) ha consolidado una propuesta nacida para romper con el elitismo y la solemnidad

02/10/2026 - 23:18 h.

ManacorCuando alguien piensa en ir a un festival literario no se imagina que de allí pueda salir con un brazo o un hombro tatuado. La incógnita de la ecuación se aísla cuando, a Magaluf le añades FLEM: el Festival de Literatura Expandida de Magaluf, un festival que hace tiempo que dejó de considerar la literatura como una disciplina aislada y la ha expuesto a la convivencia con la electrónica, el arte urbano, los tatuajes, los pódcasts, los juegos e incluso el karaoke.

Si bien los dos grandes eventos literarios de Mallorca –las conversaciones de Formentor y el Festival de Literatura Expandida de Magaluf– están patrocinados por empresas hoteleras, hay una gran distancia conceptual entre ambos. El primero podría incluirse en la categoría de certamen clásico, con autores con una obra consolidada y una marcada dimensión intelectual, en diálogo con los grandes debates de su tiempo. Pero el FLEM llegó en el año 2021 para darle la vuelta a todo.

“Una de las cosas que me parecen más chulas son las caras del público, que no está habituado a que un festival sea divertido”, explica el director del FLEM, Miquel Ferrer. Considera que un festival de literatura “no tiene por qué ser académico o institucional” y que su propuesta “va de la mano de la socialización de la lectura. Queremos salir al aire libre y celebrar este hecho lector”.

Cargando
No hay anuncios

Y allí donde el FLEM ha querido quitar el polvo a los libros es, ni más ni menos, que en el epicentro del destino turístico de borrachera por excelencia para los británicos: Magaluf. ¿Se puede hablar de literatura en un hotel con piscina de olas, desde donde se puede ver una de las playas que es el escenario de los excesos etílicos más sonados de la Mallorca turística? Para Ferrer y su equipo de Rata Corner, sin duda.

Durante cuatro días (este año, del 1 al 4 de octubre), la literatura convive con conciertos, pódcasts, sesiones de DJ, intervenciones artísticas y un tecnorecital dedicado a Biel Mesquida. El dilema es si esta expansión puede acabar diluyendo los libros dentro de una oferta más próxima a un festival de ocio que a un festival literario. El escritor Sebastià Portell ha participado en varias ediciones del FLEM y cree que la combinación de literatura con música, arte, pódcasts y espectáculo puede ser ambivalente, y ayudar a llegar a nuevos lectores, pero también acabar relegando los libros a un elemento más de la experiencia. “Pueden pasar las dos cosas. Puede pasar que alguien llegue sin tener muy claro que el FLEM es un festival literario y que solo venga por el ambiente o por un concierto. Pero también es verdad que somos de naturaleza optimista y quizás esta misma persona después de la sesión de música acabará curioseando en un puesto de libros o le acabará interesando algún autor”. “Todo suma” y es en la complementariedad que ofrece el FLEM respecto a otras propuestas más “serias” donde encuentra la virtud. “Si en Mallorca solo hubiera una propuesta de festival o certamen literario y fuera esta, nos quedaríamos cortos y significaría que nuestro sistema cultural no está bien de salud”, apunta. “Necesitamos de todo, y no podemos quedar solo en la dinámica de seminarios”, añade.

En esta expansión de las letras hacia otras disciplinas artísticas que acercan el FLEM a un producto pensado para ofrecer una experiencia, uno de los grandes protagonistas es Rodrigo Cuevas, premio Nacional de las músicas actuales. Maria Hein fue la encargada de poner música al acto inaugural.

Cargando
No hay anuncios

Quizás los más ortodoxos no se acercarían al Karaoke Literario ni al Torneo de Murdoku, una competición de ingenio, en la que los participantes deben resolver crímenes. Entre estas propuestas más lúdicas también vuelve Quadernit, el quiz de los creadores del Cuaderno de verano para adultos de Blackie Books.

Los pódcasts también vuelven a ocupar un espacio propio, como un elemento más de exponer la literatura a los nuevos formatos de consumo cultural. Entre las propuestas: Club Tàndem, de Juliana Canet y Marina Porras, que dedica una edición especial a 39 graus a l’ombra, de Antònia Vicens. También se graban allí en directo Mucho Texto y Guarida y Tapete.

Y en medio de todo este ajetreo, algunas habitaciones del hotel de Magaluf que acoge el festival se vuelven a convertir en instalaciones y “experiencias” artísticas temporales. Boa Mistura, Lyona, Tamara K. Lloyd Cox y Belén Segarra. Otro triple salto mortal dentro del programa es el Flash Day Tatoo, un evento en el que Nil Marqués hace tatuajes rápidos al público. Bel Fullana, Albert Pinya y Laia Ventayol crean arte efímero en diálogo con la obra de Joan Miró.

El director del FLEM, Miquel Ferrer, defiende que “la calidad artística está por encima, y eso se ve en el cartel, no solo de los escritores, sino de todos los participantes”.

Cargando
No hay anuncios

Un cartel global con acento isleño

A lo largo de las seis ediciones, el FLEM se ha ido internacionalizando progresivamente, y sobre todo desde 2024 también ha habido un aumento de la presencia de autores vinculados a las Islas. Si bien en 2021 comenzó con dieciséis autores, de los cuales solo uno era internacional, el grueso era estatal –trece– y dos locales, ha llegado a la edición de este año con treinta y dos autores: seis internacionales, diecinueve estatales y siete locales.

Otra de las señas de identidad del FLEM es no categorizar u organizar los eventos en función del origen de los autores. Así, el programa combina encuentros, conversaciones y firmas de libros entre literatura hecha desde todo el mundo, del estado español y en lengua catalana. David Foenkinos, Anna Todd, Anna Hope, Aria Aber, Ben Brooks y Lara Pawson son los reclamos internacionales, combinados en conversaciones o entrevistas con Juliana Canet, Aina Fullana y Marta Terrassa. “El crecimiento ha sido muy natural y muy poco a poco”, explica Ferrer.

En esta apuesta por reforzar la presencia de los autores locales y de la literatura en catalán, este año están Gabriel Janer Manila, Biel Mesquida, Aina Fullana, Laura Gost, Olívia Lund, Joan Miquel Oliver y Jaume Oliver. Uno de los actos centrales es el Tecnohomenaje a Biel Mesquida, reciente premio de Honor de las Letras Catalanas.

Cargando
No hay anuncios

Para Sebastià Portell “el FLEM hace equilibrios porque tiene una visión centrada en lo local, pero también en otras literaturas, y lo veo como un gesto de generosidad”.

El peso de la creación en castellano

La gran novedad de la sexta edición es el premio de Novela FLEM-Magaluf, dotado con 10.000 euros, la publicación en Reservoir Books y una gira estatal. La primera convocatoria, limitada a obras en castellano, ha recibido más de 170 manuscritos. “La presencia de autores en catalán se ha ido normalizando progresivamente, aunque me gustaría que llegase al 50%, que es lo que encontramos en otros contextos culturales” de lenguas no minorizadas, expone Portell.

Cargando
No hay anuncios

También, por primer año, dos autoras han podido realizar allí una residencia literaria: Mar Picó y Amani Saeed. Completa esta apuesta el FLEM PRO, la jornada profesional que reúne a autores, editores, libreros y agentes culturales. “Me ha proporcionado un tiempo muy necesario y valioso para avanzar en el proyecto. Evidentemente, una novela es un proyecto largo y no se puede terminar en diez días, pero la residencia me ha ofrecido un espacio de descanso, inspiración y concentración, sin tener que dedicar tiempo a otras cosas”, afirma Picó. Portell celebra que la residencia fuera abierta a autores en inglés y catalán, “pero en el premio los autores en catalán no hemos podido participar y creo que tenemos suficientes voces y diversidad para hacerlo”, reivindica. Ferrer sostiene que el festival “comunica en catalán y siempre hemos dado voz a nuestra lengua”. Asimismo, aprovecha para hacer “un llamamiento” a las editoriales que estén interesadas en patrocinar el premio FLEM en catalán en ediciones venideras. “Ya veremos, si podemos tejer estas alianzas”.