Jaume Oliver (según su amigo, Pedro Moll): "Él quería ser Indiana Jones"

Pedro Moll, amigo del periodista y escritor, nos cuenta los secretos mejor guardados de su infancia

01/03/2026

PalmaDice de él que, de adolescente, era "divertido, charlando, gracioso y muy buena persona". Salían a dar vueltas cuando caía la noche por algunos de los bares clásicos de Palma: Es Carreró, Sa Font. Algún día también iban por Gomila: "Y él charlaba con todo el mundo, tenía mucha retórica e iba de grupo en grupo conociendo gente. Ahora quizás ha perdido un poco de gracia, pero sigue siendo un pedazo de pan", dice, entre risas –durante toda la conversación ríe recordando buenos momentos–, Pedro Moll, uno de los amigos que el periodista5 el premio Ciutat de Palma de novela– todavía conserva de la adolescencia.

Crecieron en Palma, y ​​no vivían muy lejos el uno del otro: Jaume Oliver vivía en el barrio de la plaza de toros y Pedro, hacia Blanquerna. Desde que se hicieron amigos en el patio de la escuela (no iban juntos a clase porque Jaume tiene un año más que Pedro), muchos atardeceres también les pasaban juntos. Pedro cuenta que el ahora escritor y periodista jugaba a hockey, en la versión que es sin patines (pero con stick). Juntos, jugaron a voley durante un tiempo, pero tampoco duró mucho. Lo que sí disfrutaron juntos fue el excursionismo, pero que nadie piense que salían cada semana: “De cada diez veces que quedábamos, una acababa siendo una excursión. Hacerlo no era como ahora. Podíamos improvisar mucho más: los refugios estaban abiertos, sin tener que reservar, podías tener un espíritu más aventurero. lo alargábamos", recuerda el amigo.

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Lo que Jaime descubrió muy joven y todavía ahora disfruta es la música. "Que yo sepa nunca ha ido a clases de música. Él y su hermano –el músico Joan Miquel Oliver– son autodidactas". Jaime empezó a hacer canciones: se hacía llamar Jaime Capital. "Eran graciosas, parodias de situaciones políticas". Y cuando no cantaba él, en su habitación sonaban autores como Lluís Llach, Fito Páez, Sabina y Mike Oldfield –"este último, ahora ya no le gusta tanto"–, y también grupos como Los Rodríguez y Pink Floyd, recuerda Pedro, que añade que, en televisión, miraban cosas que no miraba a nadie: "Quedàve Spenser, que se emitía a la una oa las doce de la tarde. ¡Cuando hablábamos nadie sabía de qué iba la historia!". En ese momento, Pedro nos desvela que Jaume era "mucho, muy fan de Indiana Jones". Quizás estudió Historia porque "lo que le hubiera gustado es ser Indiana Jones".

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Del talante de Jaume menciona algunas curiosidades: "Diría que no es una persona muy detallista ni ve según qué cosas, pero si le pides ayuda o algo, responde". También, dice, es una persona que confía en que las cosas saldrán, que no debe programarse demasiado. Y cuenta una anécdota: "Siempre montaba tostadas en su casa por San Sebastián, y pedía a la gente que llevaran algo. Un año le dije a ver si no tenía que organizar quien llevaba dulce y quien llevaba salado. 'Confíe en que el azar haga el equilibrio', me respondió".

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Sobre el oficio de escritor de Jaume, su amigo Pedro no sabe muy bien qué decir: "Sé que ha hecho algunos viajes, como en Burkina Faso y Etiopía, para hacer reportajes, y sabía que estaba interesado en la lectura y también en el periodismo. No sé si me sorprendió cuando publicó Crónica desordenada de Ciudad Antigua, pero es cierto que no sabía que escribiera narrativa creativa".

Lo que sí recuerda es que Jaume fue el primero en tener el "papelito rosa", el carnet de conducir, y que fue el encargado de llevar el grupo de amigos de verbenas: "Conducía lento y con miedo. Cuando veía el rótulo del pueblo, aparcaba. Le pedíamos que se acercara más al centro, ¡pero no había manera!". Lo que sí disfruta, sin embargo, es la bicicleta, vehículo que redescubrió a 20 y muchos años. Y, de vez en cuando, hacer un menú (porque de cocinar, nada) con amigos como Pedro, para recordar alguna batallita.