Como era Jaume C. Pons Alorda, según su madre: “Nunca cogió un balón”

Teresa Alorda, madre del escritor, nos cuenta los secretos mejor guardados de su infancia

Jaume C. Pons Alorda de pequeño.
15/02/2026
3 min

PalmaNació un 22 de noviembre de 1984, a los ocho meses de gestación, y, antes de llegar a casa (que primero fue Inca y, pocos años después, Caimari) tuvo que estar casi un mes en la incubadora. La madre recuerda aquellos momentos con tristeza: "A los cuatro o cinco días volví al trabajo para poder disfrutar de la baja de maternidad cuando el niño estuviera en casa", apunta. Fue justo antes de Navidad de ese año que la familia pudo dar al hijo la bienvenida como toca. El hijo, que era tan pequeño que daba pena, es el escritor, poeta, traductor y colaborador de este semanario, Jaume C. Pons Alorda. Nos habla su madre, Teresa Alorda, que seis años después tuvo su segunda hija: Gloria.

Todavía hoy con cierta sorpresa, Teresa dice que el hecho de que Jaume naciera antes de tiempo no hizo que tuviera ningún problema: "Al cabo de un año ya caminaba. Y, conociéndolo, nadie lo diría, pero aprender a charlar le costó un poco más, no acababa de saber construir bien las frases. Ahora bien, una vez, una vez. Es cierto que tampoco era demasiado comedor, lo que a veces les hacía sufrir un poco: "Procurábamos hacerle lo que le gustaba: huevos estrellados con patatas fritas, enlucidos, verdura rebozada…".

Mamá le recuerda como un niño "tranquilo", "feliz" y muy "casero": "Le gustaba estar en casa, con amigos, pero en casa. No le gustaba mucho ir a ninguna parte. Cuando era pequeño, tenía la casa llena de Playmobils y tortugas ninja; jugaba solo y" no le hacía nada. También le gustaba mucho nadar: "De repente que hacía buen tiempo íbamos a la playa". Y esto ocurría tanto en Mallorca como en Menorca, ya que el padre de Jaume es de Ciutadella, y en poder, especialmente los veranos, pasaban unas semanas. Según cuenta la madre, a Jaume le interesaron los libros desde pequeño: "Cuando aún no sabía leer, miraba a los cómics, se entretenía buscando a Wally. Pronto, le compramos la colección de Astérix y Obélix".

Jaume casi no fue a guardería, pero como la madre era profesora y su padre también trabajaba, durante un tiempo le cuidó una amiga de la familia. El primer día de la escuela, a tres años, llegó. Y Teresa le recuerda bien: "Fue contento y cuando volvió le pedimos cómo había ido. Nos contestó que bien, y nos pusimos a hablar del día siguiente. Quedó impactado: '¡Oh! Que tengo que volver, mañana?', nos pidió". Jaume debió de pensar que aquella jornada en la escuela había sido como una excursión.

De aquellos primeros años en la escuela, Teresa también menciona una ocasión en la que una maestra que tuvo antes de empezar Primaria, que es de Selva, le dijo claramente: "Jaime será de letras". "Ciertamente, él no gozaba de hacer matemáticas, y desde pequeño dijo que quería estudiar idiomas. Yo pensaba que quizá cambiaría, pero no lo hizo: al final hizo Filología Inglesa". Como estudiante, Jaume era muy aplicado: "Nunca fue a la escuela sin hacer los deberes". De hecho, fue en el instituto, que la familia vio que le gustaba escribir, porque siempre participaba en los concursos de cuentos y relatos. También sintió mucha curiosidad por el cine.

Teresa dice que está profundamente orgullosa de Jaume: "Es muy buena persona. Puedes hablar de cualquier cosa con él, es como una enciclopedia. Incluso, de política, que nunca le ha interesado mucho. Sabe hablar con él. Es risueño, charlando y abierto. Cuando yo siempre hemos conversado mucho: cuando yo siempre hemos conversado mucho: contar cosas. Ahora, que vive en Barcelona, ​​hablamos por teléfono, ¡pero podemos pasar una hora y pico! Siempre colgamos que decimos: 'ave, ya hemos arreglado el mundo'".

stats