Cuando el '-eix-' eclipsa el '-esc-'
En el catalán de las Baleares podemos decir y escribir ‘compartesc’, en lugar de ‘comparteixo’, sin ningún inconveniente, tanto si hablamos en registro formal como informal
Palma¿Ha oído alguna vez llamar al incremento incoativo? Si no le suena de nada, menos le deben sonar los falsos verbos incoativos… Pero si alguna vez ha oído en catalán central una construcción parecida a ‘No conozco a este chico’ y la conjugación verbal le ha resultado extraña, es una muy buena señal: implícitamente sabe que algo chirría (porque la conjugación admitida por la normativa es justamente la compartida por todos los dialectos: ‘conec’).
En efecto, ‘conozco’ es un caso de falso incoativo, un verbo que se conjuga como los incoativos (por ejemplo, ‘sufrir’ del cual diríamos ‘sufres’ y ‘sufren’), sin que sea la forma propia de este verbo. De la misma manera, esta conjugación se puede extrapolar a otros verbos de la segunda conjugación (acabados en ‘-er’), como a los derivados de ‘parecer’: ‘aparecer’, ‘desaparecer’ o ‘comparecer’. En cualquier caso, vale la pena recordar que –si se usan (‘yo aparezco, desaparezco, comparezco)– son formas exclusivas de la lengua coloquial y, por tanto, es fundamental que no trasciendan a los registros formales.
Matiz aspectual
Una vez identificados los intrusos, se pueden definir los verbos incoativos como verbos de la tercera conjugación (es decir, que acaban en ‘-ir’) que se manifiestan, en función de la variedad dialectal, con los sufijos ‘-esc-’, ‘-eix-’, ‘-ix-’, ‘-isc-’. Precisamente, esta partícula actúa, doblemente, en calidad de rasgo distintivo respecto del resto de verbos de la tercera conjugación: por una parte, por su significado, porque los verbos incoativos –al menos, en origen– revelaban un matiz aspectual, que marcaba el inicio de un proceso creciente que desencadenaba en un cambio de estado (de hecho, a raíz de esta evolución gradual y ascendente, el fenómeno recibe este nombre –incremento incoativo). A modo de ejemplo, si se añade el incremento ‘-sc-’ al verbo latino ‘rubere’, que quiere decir ‘estar rojo’, ‘rubescere’ pasa a ser ‘volverse rojo’, ‘enrojecer’. Por otra parte, los verbos incoativos destacan por la falta sistemática de vocal temática, que es suplida por este incremento incoativo, que normalmente es tónico. Es decir, en contraposición, los otros verbos de la tercera conjugación, los puros, como ‘bullir’, ‘coser’, ‘dormir’, ‘morir’, ‘abrir’, ‘llenar’, ‘salir’, entre otros, no necesitan este incremento gracias a que ya disponen de un segmento vocálico tónico incorporado en el radical (‘yo bull’, ‘cus’, ‘dorm’, ‘mor’, ‘obr’, ‘umpl’, ‘surt’, etc.).
No obstante, retomando la confusión que suscitan ciertos verbos a la hora de conjugarse, hay una serie de verbos que son más permeables que otros y que se rigen por paradigmas morfológicos ajenos. Concretamente, nos referimos a los pertenecientes a la segunda conjugación y a la tercera pura, que son más susceptibles de adoptar formas impropias que los verbos de la primera conjugación (acabados en ‘-ar’) y los de la tercera incoativa. Seguramente, este fenómeno ocurre a causa de que los dos últimos grupos verbales mencionados tienen la característica común de concentrar un número más elevado de verbos, lo cual implica que son más regulares, invariables y, entonces, esto se traduce en una mayor productividad. Por este motivo, verbos de la segunda conjugación, como por ejemplo ‘crecer’, ‘merecer’ y ‘nacer’ se conjugan de la misma manera que lo hacen los de la tercera conjugación incoativa, con el incremento característico (‘yo crezco’, ‘yo merezco’, ‘yo nazco’).
Alternancia
Paralelamente, no es extraño encontrar verbos de la tercera conjugación pura que alternen con la conjugación incoativa, como: ‘acudir’, ‘escoger’ y ‘mentir’, de los cuales se admite la doble conjugación en las tres variedades dialectales más comunes: en catalán central (‘acudeixo’ o ‘acudo’), en valenciano (‘escollisc’ o ‘escull’) y en los dialectos baleares (‘mentesc’ o ‘ment’). De otra parte, hay verbos (‘añadir’, ‘leer’, ‘teñir’, etc.) que en catalán occidental e insular pueden presentar ambas formas (‘llegisc’, ‘llig’; ‘llegesc’, ‘llig’), pero que en catalán central solo presentan una: la incoativa (‘llegeixo’). Más casos parecidos que únicamente se pueden encontrar en dialecto insular son los verbos ‘herir’ y ‘arrepentirse’, que tienen tanto la forma pura (‘Yo hiero a alguien’, ‘Yo me arrepiento de algo’) como la incoativa (‘Yo hiereo a alguien’, ‘Yo me arrepientoo de algo’).
Siguiendo esta línea, sin embargo, entre tantas opciones de conjugaciones, no se deberían mezclar churras con merinas; o sea, por un lado, es importante recalcar que en ningún caso son admisibles verbos como ‘pertenecer’ y ‘concebir’, que son calcos provenientes del castellano, y que dan lugar a formas verbales igual de inadecuadas desde el punto de vista normativo, como ‘Esto pertenece a los vecinos’ y ‘No concibo una vida sin ella’, que deberían enmendarse por ‘pertenece’ (del infinitivo ‘pertenecer’) y por ‘concibo’ (de ‘concebir’).
Por otro lado, aunque no se trate de una interferencia, se ha de tener en cuenta que las transferencias entre conjugaciones no son siempre válidas normativamente: así es que, formalmente, no diremos ‘No m’interrumpáis mientras estoy hablando!’, sino ‘No me interrumpáis mientras estoy hablando!’, pero podremos decir tranquilamente ‘Seguid por el buen camino!’ y ‘¡Es imposible que durmáis con la persiana subida!’. Igualmente, si nuestro dialecto del catalán es el balear, podemos emplear el incremento ‘-esc-’ sin ningún inconveniente en cualquier registro, como en ‘Ahora te comparto la ubicación’ y ‘Necesito que me transfieras quinientos euros’. En este sentido, se ha de ir alerta con las ultracorrecciones, porque fácilmente podemos caer en el error de conjugar el falso incoativo ‘conocer’ así: ‘Estoy impaciente porque se conozcan’, en lugar de esta otra manera, que es la buena: ‘Estoy impaciente porque se conozcan’.
En definitiva, a modo de sugerencia, os animo a que, ante cualquier duda de si una forma verbal está aceptada o no en catalán y –sobre todo– en vuestra variedad vernácula, la busquéis, y os sorprenderéis de ver las posibilidades tan diversas de que disponemos en cuanto a la morfología verbal, legitimadas por la autoridad lingüística.