Lengua

Es lo mismo decir 'soy sordo' que 'estoy sordo'?

En catalán existen dos verbos principales, ‘ser’ y ‘estar’, que pueden funcionar como cópulas de oraciones copulativas. A pesar de compartir determinados usos, no se les puede considerar equivalentes, ya que el verbo ‘estar’ añade un matiz aspectual. Ahora es cada vez más frecuente oír ‘estar’ en contextos en los que tradicionalmente se usaba ‘ser’, especialmente entre la población más joven.

PalmaCuando pensamos en verbos, casi siempre nos vienen a la cabeza aquellos que describen acciones, como ‘cantar’, ‘bailar’ y ‘correr’; procesos, como ‘crecer’ y ‘enamorarse’, o estados, como ‘conocer’ o ‘saber’. Sin embargo, hay otros que no llevan ningún significado implícito, como el verbo ‘ser’. Pongamos por caso que estamos con amigos y decidimos jugar al clásico juego de mímica. Cuando en nuestro papelito leemos un verbo similar a los del primer grupo, todos suspiramos: son verbos fácilmente imitables porque se les puede extraer un sentido. Ahora bien, ¿qué pasa cuando la palabra que nos toca es el verbo ‘ser’? ¿Cómo podemos representar verbos que no expresan ninguna acción?

Sí, es cierto, quizás habéis pensado que ‘ser’ sí que tiene significado. De hecho, en su primera entrada del DIEC se define como el equivalente a ‘existir’, ‘tener realidad’ y a ‘tener lugar como hecho’. Pero en este artículo no nos interesa esta acepción, sino más bien la del verbo ‘ser’ en oraciones como ‘La comida era salada’ y ‘Ya estamos a sábado’, es decir, en aquellos casos en que funciona como verbo copulativo.

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En catalán, el verbo ‘ser’ se considera la cópula (del latín ‘cōpŭla’, ‘unión’) de cualquier oración copulativa. Esto quiere decir que ‘ser’ es un verbo desprovisto de carga semántica, cuya función se reduce a aportar los rasgos de tiempo, persona y número a la oración y, por tanto, establecer la relación entre el sujeto y el predicado no verbal (popularmente llamado ‘atributo’). Si prestamos atención al ejemplo ‘La casa es pequeña’ nos daremos cuenta de que el hecho de que aparezca o no el verbo no provoca ningún cambio en el significado de la oración. Esta característica propia de los verbos copulativos se hace especialmente evidente en lenguas como el ruso, en que se considera agramatical el uso de la cópula en el presente de indicativo y entonces encontramos oraciones como ‘Ja rýsskij’, que en catalán se traduciría como ‘Yo (soy) ruso’.

Matiz aspectual o modal

Aparte del verbo ‘ser’, en catalán existen otros verbos que pueden aparecer con predicados no verbales, es decir, que no pueden seleccionar o condicionar los argumentos oracionales o complementos. Son verbos como ‘estar’, ‘esdevenir’, ‘parecer’ y ‘semblar’, llamados verbos cuasirregulares, por el hecho de llevar implícito un matiz aspectual o modal.

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De entre todos los verbos que se incluyen dentro del grupo de los cuasirregulares, el verbo ‘estar’ es el que requiere una atención más especial, dado que a menudo los catalanoparlantes usamos el verbo ‘estar’ en contextos de uso en los que la normativa determina que hay que usar ‘ser’.

La clave para usar correctamente los dos verbos es tener en cuenta el hecho de que ‘estar’ añade un matiz de duración, permanencia, resultado o fijación a la predicación. Así pues, de manera general, si lo que se pretende designar es una propiedad inherente del sujeto, usaremos ‘ser’. Ahora bien, si lo que realmente se quiere destacar es una característica transitoria o circunstancial del sujeto, entonces haremos servir ‘estar’. No es lo mismo decir ‘La sopa es fría’ que ‘La sopa está fría’. Mientras que la primera se podría referir al típico gazpacho veraniego que nos tomamos bien fresco, la segunda podría hacer referencia a una sopa de galets que se nos ha enfriado después de esperar que todos los invitados tuvieran su plato en la mesa.

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Es importante tener en cuenta que el uso de ‘ser’ o ‘estar’ puede depender de factores como la animacidad del sujeto y la categoría sintáctica del atributo, en aquellas oraciones copulativas en las que se designa una característica o propiedad del sujeto.

Aquí tan solo trataremos los casos en los que el carácter animado o inanimado del sujeto influye en la elección del verbo, ya que son los que generan más dificultades. Aun así, si tenemos claro que ‘ser’ se usa para hablar de propiedades inherentes y ‘estar’ para referirse a propiedades contingentes, no debemos tener ningún problema a la hora de emplearlos. Actualmente, sin embargo, han ido aumentando los adjetivos con doble valor aspectual y es habitual la vacilación entre ‘ser’ y ‘estar’ con adjetivos que tradicionalmente iban con ‘ser’ como ‘sordo’, ‘ciego’, ‘viejo’, ‘joven’, ‘casado’ y ‘soltero’ que tan solo expresan un estado en casos muy concretos. No es lo mismo decir ‘Soy sordo’ que ‘Estoy sordo, porque tengo un tapón de cera’.

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Cuando el sujeto es inanimado, el uso de ‘ser’ o ‘estar’ depende igualmente de si lo que se quiere expresar es una propiedad inherente o una propiedad contingente. Pero, a diferencia de los sujetos animados, cuando el adjetivo expresa un estado, la solución más tradicional es ‘ser’. Es el caso de adjetivos como ‘vacío’, ‘lleno’, ‘húmedo’ y ‘limpio’.

Copulativas de lugar

Finalmente, otra clase de copulativas igualmente problemáticas son las de localización. En catalán, el verbo prototípico en estos casos es ‘ser’, ya que indica simple localización. En cambio, ‘estar’ añade el matiz de duración, permanencia, fijación o resultado antes mencionado. Ahora bien, en la habla coloquial de hoy en día, ‘estar’ se ha generalizado de tal manera que se usa como equivalente a ‘ser’, sin tener en cuenta las diferencias semánticas que regulan la oposición entre estos dos verbos.