El arte de Sa Nostra se rifa en subastas benéficas
CaixaBank cede a entidades sociales las piezas menores del fondo artístico de la antigua caja de ahorros de las Baleares
CiutadellaEl legado artístico de la antigua Obra Social y Cultural de Sa Nostra está ahora en más manos que nunca. Muchas de las creaciones hechas por artistas de las Islas entre finales del siglo XX y principios del siglo XXI quedaron almacenadas después de que la caja de ahorros de las Baleares pusiera fin a sus 130 años de historia. Y ahora, transcurridos 14 años desde el cierre de las oficinas de Sa Nostra, una parte de los fondos, traspasados con la posterior fusión entre CaixaBank y Bankia, se rifan en subastas benéficas.
Fuentes de La Caixa explican que ya son 301 las obras que se han subastado con esta finalidad. En Menorca se han organizado tres en solo un año, impulsadas por la Fundació de Persones amb Discapacitat y Càritas. La última que promovió la entidad social de la Iglesia se llevó a cabo a principios de este mes de abril en el espacio de arte Xec Coll de Ciutadella y consiguió recaudar más de 3.300 euros. El año pasado colaboró también Can Albertí, que cedió las salas de su hotel boutique en Maó para la exposición.
El arte, dice Cáritas, “tiene el poder de transformar, de emocionar y de juntar voluntades alrededor de una causa noble, un propósito solidario”. Así que vende sus subastas como “una oportunidad para adquirir piezas únicas y, a la vez, para dar apoyo a los proyectos sociales” que desarrolla en Menorca.
Entre los originales que se han rifado destacan el que llaman “metal esmaltado” de Pablo Ruiz Picasso, una obra gráfica de Rafel Joan, una acuarela de Pere Capellà, pinturas de Alfred Hutchison y Lindsay Mullen, dibujos de Carmen Herrero y el escritor Pau Faner, obras de Mela Ferrer y Miquel Capó, unas fotos del llucmajorer Tomàs Montserrat (atribuidas al catálogo a un “autor desconocido”) y algunas impresiones del Cardenal Despuig y del pintor simbolista Odilon Redon, entre otros. Su precio de salida oscilaba entre los 10 y los 500 euros, si bien se acabaron adjudicando por más dinero. El mejor valorado fue un cuadro sobre tela de Tomeu Coll, vendido por 1.250 euros.
Obras ‘salvadas’
Solo quedan al margen de estas subastas benéficas las 52 obras del fondo pictórico de CaixaBank que, una vez seleccionado todo el catálogo, se consideró que tenían más valor y por eso el Consell de Mallorca las protegió y se cedieron al Museo de Mallorca. Se traspasaron pinturas de autores destacados como Joaquim Mir, Santiago Rusiñol, Llorenç Cerdà y Pilar Montaner, la primera mujer que consiguió exponer sus originales en el museo.
El anterior gobierno del Consell de Menorca también se interesó en 2021 por recuperar las obras que habían ganado el prestigioso premio Sant Antoni de pintura que Sa Nostra organizó entre 1991 y 2007 para dar apoyo a los artistas emergentes menorquines. Las obras, propiedad de Bankia, fueron cedidas al Consell de Menorca, que así pudo sacar a la luz los originales que, durante años, habían estado olvidados en un almacén y organizó dos exposiciones alusivas. Entre estas obras 'salvadas' de dentro del cajón están las hechas por Marc Jesús, Zulema Bagur, Pacífic Camps, Francesc Florit Nin y Llorenç Pons. Las otras se han vendido.
El menorquín Maties Quetglas, que en su día también cedió obras a las salas de Sa Nostra, donde exponía de manera regular cada cinco años, encuentra “poco razonable que las instituciones, en lugar de ceder los originales a organismos museísticos, los saquen a subasta. No lo acabo de entender”.
Patrimonio convertido en promoción turística
Juan Elorduy, que fue el gestor cultural de Sa Nostra en Menorca, considera “vergonzoso” que las obras que cedía a la entidad cada artista que exponía en sus salas acaben rifadas en una subasta, aunque sea benéfica. “La mayoría de estas obras eran de poco valor, pero suponían un patrimonio que debía formar parte de una colección. Así se lo prometía yo a los autores. Ahora bien, ¿cómo podemos crear patrimonio si dilapidamos de golpe todo lo que fuimos creando?”, se pregunta.
Elorduy cree que, “en el fondo, el problema radica en el hecho de que ninguna institución en Menorca se está interesando por nuestro patrimonio artístico contemporáneo”. En este sentido, cuestiona incluso que ahora se quiera promocionar el arte desde el Fomento del Turismo, con iniciativas como el Opening Art que ha puesto en marcha el Consell insular. “Ya no interesa el patrimonio por sí mismo, sino solo si se convierte en un atractivo turístico”, se queja.
La Fundación Fomento del Turismo de Menorca ha programado múltiples actividades durante 19 días de este mes de abril en galerías de arte y museos con el objetivo de intentar avanzar un poco la temporada. El Opening Menorca 2026 ha sido el evento más promocionado por las delegaciones políticas de la isla que se han desplazado a las ferias turísticas más importantes, desde Madrid a Londres y Berlín, con la idea de “situar la isla en el imaginario artístico internacional”.
Se quiere aprovechar el filón abierto desde la pandemia por galerías internacionales establecidas en Menorca, como Cayón, Albarran Bourdais, Nicola Quadri, Etesian y Hauser & Wirth, para “incorporar, así, de manera decidida el arte contemporáneo dentro del relato turístico. Las galerías, los museos y la artesanía –dice el Foment– también son parte esencial de la experiencia del visitante y del residente”.
La Administración se hace así eco del gran movimiento económico generado por las galerías de arte internacionales que han abierto sede en Menorca en pocos años. Una proliferación que, dice el CEO de la Inmobiliaria Bonnín Sansó, José Pons, “ha situado Menorca en el epicentro cultural, en un mercado internacional donde antes no existía”. La ha consolidada como “una destinación atractiva y tranquila, que mantiene la esencia y, a la vez, acoge eventos”. Todo un “idil·lio” que ha reactivado también la compra de propiedades.
“Nadie se atreverá a valorar los resultados del Opening”, dice Juan Elorduy. “Los galeristas están contentos y los del Foment, también, porque así podrán justificar su apuesta por la desestacionalización” y lo que han invertido de sus presupuestos en la iniciativa.
Todo el mundo hace negocio, pero no se preocupa de priorizar el arte, ni de conservar obras que debían formar parte de una colección, ahora ya fragmentada. Un proyecto que se ha ido al traste, como el de la antigua caja de ahorros absorbida por las entidades bancarias y el mundo financiero.