Manacor vive una verbena de San Antonio animada y colorida, pero con un luto que no se espada
Las celebraciones se adaptan, con modificaciones en la colcada y la recepción institucional, mientras la ciudad muestra respeto y recuerdo por el joven vinculado a la Banda de Música
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PalmaSan Antonio iguala la fe y las ganas. Las clases sociales, el nivel económico e incluso la edad. A la fiesta por excelencia de la parte foránea no le deben explicar nada que no sepa ya. Consciente de todas sus virtudes, la celebración ha vuelto a desplegar en Manacor el justo tamaño de artesanía en la crítica y la empatía hacia la desgracia.
Artesanía en manos de quienes, durante todo el jueves por la noche y el viernes por la mañana, han diseñado y plantado hasta un centenar de hogueras por toda la zona urbana. Y empatía por la familia de Miguel Ángel Flórez, el joven músico de la Banda Municipal que ayer perdió la vida mientras dormía, al caerle sobre parte del forjado de su casa, en la calle de Sant Francesc.
Durante todo el día de hoy vecinos y amigos han depositado en una de las vallas que aún cierran el perímetro de la fachada las típicas flores de colores de Sant Antoni, como muestra de respeto y recuerdo, a raíz de una iniciativa espontánea y ciudadana surgida en las redes sociales. El mismo buen gusto que han tenido el Patronato y la Colla de Demonios de Manacor que hoy, puntales, han salido de Cal Baciner para recorrer en quince minutos el camino que les ha llevado hasta delante de la puerta del antiguo Ayuntamiento de Manacor, en la plaza del Convent.
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Allí, el Demoni Gros (Toni Lluís Reyes) ha pedido silencio a los aproximadamente 5.000 jóvenes que llenaban ya de buena mañana el espacio. Dos tonadas santantonieras sin baile y sin fauces que entonaran las canciones del protector de los animales. Este año, la presidenta del Govern, Margalida Prohens, y la del Congreso, Francina Armengol, han estado presentes ante el portal, acompañando al alcalde de Manacor, Miquel Oliver, en estas horas complicadas. Se les ha visto hablando profusamente, mientras las persianas de la Sala han quedado cerradas y la bandera manacorina lucía un crespón negro en señal de luto.
Después de esto, han tenido lugar los tres bailes restantes. Pese al impulso de la inercia, han sido más apagados que en otros años, conscientes de una fiesta más tranquila, aunque fuera el viernes y el fin de semana fuera justo al lado.
Meriendas y hogueras
Por las calles, familias en bicicleta y visitantes invitados a merendar por manacorenses atentos. A las 9.00 h, bares como El Porrón, Sa Volta o El Mallorquín ya estaban a rebosar de clientela acostumbrada al pan con aceite 'completo' que hiciera pared para después acabar de colocar los tions de base por las hogueras, o para tomar ruta y empezar a tomar fotos de la jornada para colgar en las redes sociales. "Hace días que si quieren unas hierbas, obligo a las tablas a cantar tonadas de San Antonio", dice Nofre Galmés, de El Porrón.
En el colegio Sant Vicenç de Paül se han visto la recreación de una carpintería en la plaza de Camela y la imagen nostálgica del antiguo Teatro Principal de Manacor, hecha en cartón piedra y maderas. Un teatro inaugurado en 1922, pero comido por la especulación urbanística y cerrado en 1969, con la única intención de hacer aparcamientos, que todavía hoy quedan como señal de la vergüenza patrimonial.
La Dimònia Apol·lònia y sus demoniones han bailado ya la mañana en la plaza de sa Torre. Las de la Asamblea Antipatriarcal lo harán a las 18.30 h, saliendo del Espai Goya, el antiguo cine de barrio que el próximo día 23 de este mes tendrán que desalojar después de que no haya habido ningún entendimiento, a tres bandas, con la propiedad y el Ayuntamiento de Manacor.