Palma queda vacía durante el eclipse: "Nos vamos a casa. Nos da miedo mirarlo"

Una minoría de residentes y turistas ha elegido las compras por el centro de Ciudad por encima del evento histórico

12/08/2026 - 21:56 h.

PalmaUna pareja de jóvenes se dispone a cruzar la calle en la plaza de España. No irán a ver el eclipse. "Nos vamos a casa. Nos da miedo mirarlo", dice ella, mientras que su novio la estira de la mano porque el semáforo está a punto de ponerse rojo. Se va sin siquiera explicar por qué tiene miedo. El sol todavía brilla con ganas, pero en las calles se nota que no es un día normal. Por un momento, parece que hemos vuelto a los días de pandemia: casi no hay coches, se ven tiendas cerradas y el tráfico es muy inferior en comparación a cualquier día de verano.

El único lugar donde hay aglomeraciones es en la cola de gente que todavía tiene la esperanza de llegar a los autobuses de la EMT que hacen viajes hacia el Arenal. "Tenemos demasiado trabajo", dice un trabajador, sin parar de dar indicaciones a los pasajeros que deben subir a los vehículos. "Hemos pedido las tarjetas hasta hace un rato, pero ahora hay demasiada gente", añade. "Me han dicho que este autobús te deja en la costa", le dice un joven a un amigo cuando están a punto de subir.

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Un buen observador se habrá dado cuenta de un hecho curioso: las únicas tiendas que han cerrado son de comercio local. Las franquicias y las grandes marcas han cumplido su horario habitual, aunque las trabajadoras, la mayoría mujeres, hoy han tenido un cierre más tranquilo gracias a la poca afluencia de clientes. Las heladerías tampoco han dejado de ofrecer sus productos a los viandantes. "Hace un rato que no vendemos helados. Pero no podemos cerrar porque hay cámaras que graban lo que hacemos", explica una trabajadora.

En una conocida librería, casi vacía, una trabajadora enseña fotos de su perra a una amiga, mientras una familia al completo sale con gesto serio. Poco a poco se hace oscuro y un grupo de turistas debate en la puerta de la tienda de una conocida marca de ropa qué hacer. "No hemos ido porque no teníamos gafas. Lo hablamos y al final hemos preferido ir de compras", explica una. "Vinimos a Palma el otro día y es sorprendente verla así de vacía. Hemos comprado muy relajadas. Ahora es extraño cómo se hace de noche", añade su amiga.

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Dentro de otra tienda, las dependientas colocan la ropa. Son pasadas las 20 h. "Todavía queda gente. Muchos de los que han venido decían que el eclipse no les interesaba, que parecía que la gente se había vuelto loca", comenta una. Afuera, las colas para coger el autobús se han desvanecido.

Fuera de la estación Intermodal, unos trabajadores contemplan cómo, ahora sí, se hace completamente de noche. Explican que los trenes han continuado funcionando con el horario habitual y que "no han pasado por ninguna zona peligrosa" para la vista de los maquinistas. En medio de la oscuridad, cuando todos estaban maravillados por la noche súbita y efímera, se acerca un peatón. "¿Dónde tengo que coger el bus 35?", pregunta. "Depende de adónde vayas. O allí delante o allí al lado", le responde uno de los trabajadores mientras los otros hacen un poco de burla. "Este no se ha dado cuenta de nada", se oye.