Palma aprueba el Plan de gestión del agua con la advertencia de técnicos y ecologistas
El documento contempla nuevas infraestructuras y mejoras de eficiencia, pero los informes técnicos alertan de los límites actuales del sistema
PalmaLa Junta de Gobierno de Cort ha aprobado este miércoles el Plan de gestión sostenible del agua, la hoja de ruta con la que el Ayuntamiento pretende garantizar el suministro a corto y largo plazo en un contexto de crecimiento urbanístico y presión sobre los recursos hídricos. La medida llega en un escenario en el que se cuestiona la viabilidad de abastecer a las 46.000 nuevas viviendas previstas en Ciudad para la próxima década y de las advertencias técnicas sobre los límites actuales del sistema.
El documento, impulsado por el Consistorio y ejecutado principalmente a través de Emaya, plantea un conjunto de inversiones y medidas para incrementar la disponibilidad de agua y reducir pérdidas. Entre las actuaciones destacadas se encuentran la futura planta desaladora; la mejora de la gestión de los acuíferos; la renovación de conducciones para minimizar pérdidas; y el refuerzo del tratamiento y almacenamiento, con la previsión de ampliar la capacidad de depuración hasta los 90.000 metros cúbicos diarios con la EDAR II.
El plan se estructura en tres grandes bloques. El primero es un diagnóstico que analiza el contexto urbanístico y poblacional de Palma, evalúa los recursos disponibles –acuíferos, desalación, embalses y aguas regeneradas– y proyecta la futura demanda. Es en este punto donde los técnicos advierten que el escenario de crecimiento residencial obliga a planificar con prudencia y garantizar nuevas fuentes antes de autorizar determinados desarrollos. "No cuadra. Para empezar, debemos recordar que el Plan hidrológico obliga a reducir al 80% el uso de los acuíferos subterráneos, para protegerlos, algo que no se hace ni se tiene en cuenta", dice el catedrático de Geografía de la Universidad de las Islas Baleares, Cels García.
El segundo bloque recoge el programa de medidas: reducción de fugas en la red, separación de aguas pluviales y residuales, impulso del uso de agua regenerada, implantación de sistemas urbanos de drenaje sostenible y un plan de emergencia frente a episodios de sequía. Este conjunto de actuaciones pretende aumentar la eficiencia y disminuir la dependencia de los acuíferos, algunos de los cuales presentan signos de sobreexplotación. "La situación hídrica de Palma es muy grave en cuanto a la sobreexplotación de los acuíferos, porque algunos ya superan los límites legales de extracción y están en estado crítico; por la intrusión marina, por la sobreexplotación, lo que puede hacer imposible su recuperación, y por una creciente dependencia de la desalación", explicaba recientemente la responsable del GOB, Margal.
Por último, el tercer eje establece un sistema de seguimiento con indicadores de control, un informe anual y la creación de una Comisión Municipal del Agua. Según El teniente de alcalde de Medio Natural, Entornos Saludables, Mercados, Innovación y portavoz adjunto del equipo de gobierno municipal, Llorenç Bauzá de Keizer, el plan debe ser un "documento vivo" que se actualice periódicamente para adaptarse a la evolución de la demanda ya la disponibilidad real de recursos.
La aprobación del Plan de gestión sostenible del agua se enmarca, igualmente, en el mandato fijado por el Plan hidrológico de las Illes Balears, aprobado a través del Real Decreto 49/2023, que obliga a los municipios a disponer de su propia hoja de ruta en materia hídrica. Ahora bien, el acuerdo no cierra la controversia. El equipo de gobierno sostiene que el documento permite asegurar el suministro a medio y largo plazo, pero varios informes técnicos insisten en que, sin nuevas infraestructuras y una planificación más prudente del crecimiento, la ciudad podría alcanzar el límite de su capacidad. Cels García lo ha resumido en más de una ocasión con una frase tajante: "Los números del agua no salen".
Esta preocupación también aparece en la documentación técnica vinculada al Plan General de Ordenación Urbana de Palma (PGOU). Los especialistas en recursos hídricos advierten que el actual sistema no podría asumir el último tramo del crecimiento previsto. El planeamiento, aprobado a finales del anterior mandato, estructura el desarrollo en cuatro fases y es en la última, a partir de 2035, cuando los informes apuntan a que la disponibilidad de agua no estaría garantizada.
Inicialmente, el planeamiento preveía la construcción de unos 26.000 nuevos hogares en un horizonte de dieciséis años. Sin embargo, tras la aprobación del decreto ley autonómico para hacer frente a la crisis de la vivienda, los promotores ya no están obligados a respetar esta calendarización y pueden acelerar su ejecución. Además, se han incorporado cerca de 20.000 viviendas adicionales a los mismos suelos urbanizables, lo que incrementa aún más la presión sobre unos recursos hídricos que, según los técnicos, se encuentran ya en una situación ajustada.