Denuncias cruzadas en un bar de Palma por insultos y discriminación a raíz de una disputa por el pago de un ticket
Los hechos tuvieron lugar este pasado viernes en un establecimiento de Palma
PalmaUn grupo de clientes y el propietario del bar S’Ànnera Xafardera han protagonizado una denuncia cruzada por unos hechos ocurridos el viernes por la tarde en el local, que incluyen acusaciones de insultos, discriminación lingüística, intentos de abandonar el establecimiento sin pagar y una intervención policial.
Según la versión de los clientes afectados, los hechos comenzaron con una discusión en el momento del pedido, cuando aseguran que el responsable del local habría mostrado una actitud despectiva por el hecho de hablar en catalá. Los denunciantes afirman que el propietario les habría respondido con expresiones ofensivas y que les habría negado el derecho a presentar la hoja de reclamaciones.
Los clientes también relatan que, a la hora de pagar, se detectaron errores en el ticket con consumiciones ya abonadas por parte de otro grupo. Afirman que, después de pedir aclaraciones, el responsable del local les habría acusado de no querer pagar y les habría insultado. Según esta versión, también habría lanzado objetos y tickets hacia la vidriera de la calle, hecho que motivó dos llamadas a la Policía Local de Palma, aunque finalmente no se produjo la intervención en el lugar en ese momento.
Los denunciantes aseguran que abonaron las consumiciones pendientes, pero que la situación derivó en un episodio de tensión que consideran constitutivo de discriminación lingüística y trato vejatorio con gritos como: "Aquí se habla en español, estamos en España, putos catalanes". También han anunciado posibles acciones legales y critican que el propietario haya difundido posteriormente imágenes suyas en las redes sociales del local con comentarios ofensivos.
Por su parte, el propietario del bar ofrece una versión completamente diferente de los hechos. Según su relato, un grupo de unas ocho personas habría intentado abandonar el establecimiento de manera escalonada sin pagar varias consumiciones. El local sostiene que tuvo que intervenir cuando aún quedaban siete consumiciones pendientes de pago.
Añade que, durante la estancia, el grupo habría tenido un comportamiento “incívico” y habría hecho comentarios y actitudes que consideran humillantes, incluidas bromas y burlas hacia el personal. También aseguran que un intento de pago con tarjeta de importe reducido fue rechazado por falta de fondos, y que el grupo habría reaccionado con burlas.
El propietario niega las acusaciones de discriminación y sostiene que el grupo exigió la hoja de reclamaciones sin haber completado el pago del servicio, cosa que considera improcedente.