Muere Celestí Alomar, primer consejero de Turismo del Pacto e impulsor del ecotasa
Político, geógrafo y articulista del ARA Balears, desafió a la patronal hotelera con un impuesto pionero que reivindicaba como una herramienta de autogobierno
PalmaCelestí Alomar, exconsejero de Turismo del Govern balear y una de las figuras clave del primer Pacte de Progrés, ha fallecido este lunes a los 76 años. Alomar, nacido en Llubí en 1949, ocupó la Consejería de Turismo entre 1999 y 2003, durante el primer Govern de Francesc Antich, y fue uno de los principales impulsores del ecotasa, tras un fuerte enfrentamiento con la patronal hotelera. Alomar, también geógrafo, mantuvo hasta los últimos años una presencia activa en el debate público sobre el turismo, el territorio y el futuro económico de las Islas, también como articulista de ARA Balears.
En sus textos defendía la necesidad de superar la dependencia excesiva del turismo, preservar el territorio ante la presión inmobiliaria y turística y avanzar hacia una economía más diversificada. Aún este 2026 había intervenido en el debate sobre el actual Impuesto de Turismo Sostenible: defendía actualizar su cuantía, pero advertía que no se debía concebir como una herramienta para reducir la llegada de turistas, sino para retornar recursos a la protección del patrimonio, el paisaje y la cultura de las Islas.
Alomar fue uno de los fundadores, el 18 de febrero de 1976, del Partido Socialista de las Islas, que posteriormente se convertiría en el Partido Socialista de Mallorca. También fue director general de Estrategia Turística durante el último gobierno de Felipe González.
A lo largo de su trayectoria profesional, trabajó como consultor del Banco Interamericano de Desarrollo y de la Organización Mundial del Turismo (OMT), y asesoró a los gobiernos de México, Cuba, Colombia y Guatemala, además del del estado mexicano de Zacatecas.
Alomar estaba estrechamente vinculado a ARA Balears, del cual era articulista y miembro del Consejo Editorial. Su último artículo en el diario, Foners a Teheran, se publicó el 14 de abril de este año.
Izquierda mallorquina
La trayectoria política de Alomar comenzó mucho antes de su etapa institucional y permite recorrer buena parte de la historia de la izquierda mallorquina de la segunda mitad del siglo XX. Durante el franquismo militó en la Organización Comunista de España-Bandera Roja y, posteriormente, en el PCE. En 1973 participó, con Antoni Tarabini, en la fundación de Gadeso y, en 1976, fue uno de los fundadores del Partit Socialista de les Illes (PSIB), embrión del posterior PSM, aunque abandonó el proyecto durante la diáspora de 1977.
Entre 1979 y 1980 colaboró con el político artanense Josep Melià durante su etapa como secretario de Estado para la Información en el gobierno de la UCD de Adolfo Suárez. Después de dedicarse profesionalmente al sector turístico, Alomar volvió a la Administración como independiente y ocupó diferentes responsabilidades durante los gobiernos de Gabriel Cañellas. Entre 1990 y 1991 fue director gerente del Instituto Balear de Turismo (Ibatur) y, de 1991 a 1993, director general de Ordenación Turística del Gobierno.
En 1994 se trasladó a Madrid, donde primero fue nombrado director general de Política Turística y posteriormente asumió la Dirección General de Estrategia Turística, cargo que ocupó hasta 1996 durante el último gobierno de Felipe González.
Después de años de trayectoria política y profesional independiente, en 1998 decidió afiliarse al PSIB-PSOE. Lo explicaba a ARA Balears con una definición muy suya: "Tenía una edad en la que ya estaba cansado de hacer de lobo solitario". La apertura de las primarias socialistas y la elección de Josep Borrell le habían convencido de que el partido avanzaba hacia una mayor democratización interna.
Mirada crítica
Aquella militancia no impidió que Alomar mantuviera una mirada crítica sobre el socialismo español. Había sido director general de Estrategia Turística del gobierno de Felipe González entre 1994 y 1996, pero años después afirmaba en el ARA: "Yo nunca creí ni en él ni en Alfonso Guerra".
En 1999 fue elegido diputado al Parlament y entró en el primer Gobierno del Pacte de Progrés de Francesc Antich como conseller de Turismo. Renó el escaño en las elecciones de 2003 y continuó como diputado durante la legislatura siguiente, hasta 2007.
En cuanto al ecotasa, Alomar la reivindicaba también en clave de autogobierno: "Implantar un impuesto que repercutiera en la mejora de nuestros recursos medioambientales era una manera de reivindicar la soberanía nacional". Su relación con el PSOE acabaría definitivamente en 2017, cuando se dio de baja a raíz del apoyo socialista a la aplicación del artículo 155 en Cataluña: "No podía consentir que mi formación diera apoyo" a aquella medida, afirmó.
Una medida avanzada a su tiempo
El primer ecotasa entró en vigor en mayo de 2002 con el objetivo de destinar la recaudación obtenida de las estancias turísticas a la recuperación del patrimonio natural y cultural de las Islas. La medida desencadenó un duro enfrentamiento entre el Gobierno del Pacto de Progreso y la patronal hotelera, que desplegó una intensa campaña en contra del impuesto.
La victoria del PP en las elecciones autonómicas de 2003 comportó su derogación por parte del Gobierno de Jaume Matas. Más de una década después, el Gobierno de Francina Armengol recuperó el principio con el Impuesto de Turismo Sostenible, que entró en vigor en 2016. Una medida combatida frontalmente durante la etapa de Alomar había acabado convirtiéndose en una pieza estructural de la política turística balear.
Contra la “dictadura del turismo”
Alomar no renegó nunca del turismo, pero sí de la dependencia absoluta que Baleares mantiene de él. En la última entrevista que concedió a el ARA, publicada en agosto de 2021, advertía: “No podemos estar sometidos a la dictadura del turismo”. Consideraba que el Archipiélago sufría un “estrés de modelo” y defendía reducir plazas turísticas, crear alternativas laborales en otros sectores y sustituir las grandes cifras de visitantes y pernoctaciones por indicadores que también midieran el impacto ambiental y social de la actividad.
Su concepción del turismo de calidad se alejaba del discurso habitual del sector. Para Alomar, no consistía en atraer visitantes más ricos, sino en compatibilizar la actividad con la preservación del territorio, los servicios públicos, la cultura y unas condiciones de vida y unos salarios dignos para los trabajadores.