Energía

La mitad de los inversores que financian los macroparques solares de Baleares son residentes

El Archipiélago es uno de los territorios del Estado donde más residentes invierten en estos proyectos

02/06/2026

PalmaCerca del 50% de los inversores de los macroparques fotovoltaicos de las Islas Baleares son isleños. Estos proyectos, que a menudo generan debate por el impacto que tienen sobre el territorio, suelen financiarse con aportaciones de particulares y de fondos de inversión. En Baleares, la participación local es especialmente elevada y cada vez hay más residentes que destinan una parte de sus ahorros buscando una rentabilidad económica. Para estos inversores, se trata de una nueva oportunidad de negocio que ha aparecido, mientras una parte importante de la sociedad, como los colectivos ecologistas, las organizaciones agrarias e incluso la Administración han mostrado preocupación por la destrucción territorial que promueven.

Actualmente está abierto el proceso de financiación para inversores particulares de Baleares del macroparque fotovoltaico del Cap Blanc (Llucmajor). En este caso, el proyecto, coordinado por la plataforma de inversión Fundeen, ofrece una participación estructurada como un préstamo a tipo de interés fijo del 7% anual durante cinco años, con una rentabilidad acumulada estimada del 36,67%. Estas condiciones han despertado el interés de numerosos residentes, que ven en las energías renovables una oportunidad de inversión y un nuevo nicho de negocio que convierte, de nuevo, el suelo rústico en un terreno para especular. Al mismo tiempo, los proyectos continúan generando controversia entre los colectivos que cuestionan la ocupación de suelo rústico para la producción energética y el impacto que tienen estos macroparques en un archipiélago ya muy castigado por la construcción.

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El cofundador y director de Operaciones de Fundeen, Adrián Bautista, destaca que Baleares es uno de los territorios del Estado con una participación más elevada de los residentes en este tipo de proyectos. En su opinión, la participación económica de los vecinos en la financiación de los proyectos puede contribuir a cambiar la percepción de estas instalaciones. "Si un vecino ve el macroparque y le molesta, pero después piensa que aquel sol que pega encima de las placas le está generando dinero, siente que el agravio es menor", afirma Bautista. Aun así, el debate sobre el equilibrio entre la transición energética, la preservación del paisaje y los beneficios económicos continúa abierto en las Islas.

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Cabe remarcar que fue la Ley de cambio climático de las Islas Baleares quien abrió este camino de explotación económica para los isleños, ya que determina que en determinadas instalaciones renovables de cierta potencia (superiores a 5 MW), se debe reservar una parte de la inversión para que puedan participar inversores locales antes de abrirla al mercado general. Dicho de otra manera, si hay inversores que se han de enriquecer de la explotación del suelo urbano, con la ley se protege que un porcentaje de estos será un residente en las Islas Baleares.

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En el caso del macroparque del Cap Blanc, antes de que abra este periodo de inversión para los isleños, casi 200 residentes en el Archipiélago ya han reservado su plaza en este proyecto. Concretamente, el cofundador y director de Operaciones de Fundeen ha explicado que ya se han reservado acciones de este préstamo a tipo de interés fijo por valor de más de 1,7 millones.

Si bien es cierto que Fundeen apunta que son muchos los inversores que creen en el proyecto y lo ven como una posibilidad para sumar su grano de arena hacia la sostenibilidad y la autonomía energética, reconocen también que muchos otros lo hacen solo por puros intereses económicos. Fundeen asegura que su intención es buscar el mejor acuerdo posible para los inversores, ya que quien realmente hace el proyecto no son ellos sino un fondo de inversión. De hecho, normalmente en el Estado la cuantía mínima para este tipo de proyectos es de 100.000 euros y Fundeen ha bajado esta cuota a los 500 euros para llegar a más gente. Por eso remarcan que "es una inversión segura" y que disponen de un aval por si algo no fuera bien. Aun así, aseguran que "es prácticamente imposible".

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En este sentido, han explicado que funciona exactamente como si la persona que invierte fuera un banco que hace un préstamo a un usuario. En este caso, hace un préstamo y por tanto financia un proyecto solar. En el momento de la inversión ya se detalla y se informa a la persona de las condiciones de la financiación. En el caso del Cap Blanc, una vez la empresa propietaria del macroparque (Mirova Energy Transition 6) venda la energía generada por las placas, la persona recibirá los intereses acordados.

La gran pregunta es qué pasa si el parque no funciona o hay algún problema? Según explica Bautista, el inversor está perfectamente informado y cubierto. En este caso Mirova ha puesto un aval de 1.200 millones para cubrir posibles pérdidas y pagar a los inversores. Por lo tanto, según explican, es "como si pusieras el dinero en un banco a plazo fijo, pero sabiendo que inviertes en energías renovables y sostenibilidad".

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Con todo, la realidad es que el sistema de financiación de algunos parques solares ha ayudado a aumentar la velocidad con la que las compañías promotoras consiguen recursos. Además, se ahorran al menos parcialmente tener que acudir a los bancos para conseguir el dinero que hace posible la inversión. Dicho en otras palabras, son los isleños los que, en parte, hacen posible los parques que critica buena parte de la sociedad. Se trata de un nuevo modelo de explotar económicamente la tierra sin, ni siquiera, implicarse directamente. Financiar proyectos de macroparques en suelo rústico a cambio de una compensación económica.