Mallorcària: “Cuando expliques a un cliente las variedades de uva, solo tienen sentido en catalán”
La tienda pronto abrirá un bar de vinos en el antiguo local del Talaiot Corcat
PalmaLa tienda de vinos Mallorcària ha hecho del catalán uno de los ejes centrales de su proyecto, tanto en el etiquetado como en el marketing. Según explican, la decisión responde a una cuestión casi natural: “por el mismo motivo que un chino en China usa el chino”. Aunque también utilizan el inglés, especialmente pensando en el público internacional, la lengua de partida es siempre el catalán. Se trata de una apuesta claramente identitaria, pero —matizan— no desde un planteamiento ideológico, sino desde la lógica y la coherencia con el contexto, “porque estamos en Mallorca”, apunta el propietario.
Desde el primer día han trabajado en esta línea y aseguran que el uso del catalán no ha tenido ningún impacto negativo en las ventas ni en la percepción de los clientes. De hecho, las pocas críticas que han recibido en una década las definen como meramente anecdóticas: algún comentario aislado de un viandante o casos puntuales de rechazo que no se han traducido en ninguna afectación real al negocio. En cambio, remarcan que el cliente local es quien más valora esta apuesta, mientras que el público extranjero “ni lo nota ni se mete”.
Para Mallorcària, el catalán también aporta un valor añadido al producto, especialmente en un sector como el vitivinícola, estrechamente vinculado al territorio. “Cuando tienes que explicar las variedades de uva, son palabras que solo tienen sentido en la lengua originaria”, apuntan. En este sentido, consideran que el sector en las Baleares está, en general, bastante sensibilizado con la lengua, sobre todo en lo que respecta a los productores locales, aunque admiten que todavía se ven “barrabasadas”.
A pesar de ello, reconocen que todavía hay prejuicios en el ámbito comercial. Con todo, defienden que la mejor manera de combatirlos es con normalidad: iniciar cualquier interacción con un 'buenos días' y una sonrisa, independientemente del perfil del cliente. Se muestran más críticos con el papel de las instituciones, que consideran insuficiente e, incluso, contraproducente en la promoción del catalán en el comercio.
De cara al futuro, los responsables de la tienda admiten una mezcla de optimismo y preocupación. Recuerdan que hubo una etapa, a finales de los 90 y principios de los 2000, en que el catalán parecía ganar terreno, pero alertan de que la situación actual es delicada. A pesar de ello, reivindican la necesidad de que más negocios apuesten por la lengua, no solo por una cuestión cultural, sino también de supervivencia.
En cuanto al proyecto, Mallorcària afronta una nueva etapa después de haberse visto obligada a trasladarse a causa de la gentrificación. El nuevo local, situado en la calle de Isidoro Antillón de Palma, donde estaba el antiguo Talaiot Corcat, abrirá también como bar de vinos bajo el nombre Es Magatzem, con una oferta que incluirá una amplia selección de vinos de Mallorca y de todo el mundo, disponibles por copas.