Como era Jaume Carrió, según su madre: “Era más de consola que de cine”

Antònia Artigues, madre del director de cine, nos cuenta los secretos mejor guardados de su infancia

18/01/2026

PalmaLa música sonaba fuerte y llegaba a todas las habitaciones de la casa: de Raimon y Maria del Mar Bonet en Los Suaves, pasando por Metallica y Scorpions. "Será porque teníamos la música en todo momento que se ha quedado con nuestros gustos musicales, sobre todo los de su padre". Lo dice Antònia Artigues, madre del director de cine Jaume Carrió (Esporles, 1983). "A 12 o 13 años fuimos a ver a Los Suaves y le cayeron las lágrimas en medio del concierto. Es un niño muy sensible. También llora en el cine. Aún hoy, si vamos a ver juntos una película y él se emociona y yo no, me mira y dice: Joder, mamá".

De cuando era pequeño, Antonia cuenta que fue un niño "más de consola que no de cine". Pasaba sabor a jugar a la sacapuntas, pero también dibujaba muy bien y leía cómics. A los padres les sorprendía la imaginación que tenía: "A menudo venían los amigos de la video se lo pasaban pipa. Ahora bien, cuando salían a jugar fuera, a correr oa pegar disparos a la pelota, Jaume siempre quedaba en casa", recuerda.

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En aquella casa nunca hubo ningún vínculo profesional con el audiovisual. De hecho, dice que en casa no tuvieron ninguna cámara de vídeo hasta que Jaume se la compró una. compartían: el interés por ver películas. Lo cuenta Artigues: "Teníamos un reproductor de VHS y íbamos a alquilar películas en Son Sardina, porque en Esporles no había videoclub. Un pico por semana salíamos a Palma y íbamos al cine y mirábamos los estrenos de la semana. La primera película que vio en el cine fue Los Masters del Universo; que, por cierto, eran sus juguetes preferidos. Debía de tener unos ocho años", rememora Antonia.

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En cals Carrió Artigues, tradicionalmente, sólo se celebraban los Reyes. Pero cuando se puso de moda lo de Papá Noel, se instauró una nueva tradición que cada Nochebuena se cumple: "Comprábamos una película en VHS para cada uno (cuatro en total), y mirábamos una esa misma noche". Antonia destaca que Jaume, desde muy joven, sintió una fuerte fascinación por el cine de miedo, y que todavía disfruta.

El cine ha sido un punto de unión fortísimo en esta familia de cuatro (quién sabe si es por eso que Jaume Carrió decidió que quería dedicarse a dirigir películas): "A su padre le gustaba mirar las películas en bucle hasta que captaba todo lo que pasaba. Todavía hemos utilizado tantas, tantas veces, tantas frases nosotros; a veces la gente se nos queda mirando con cara de no entender nada", relata, mientras ríe, la madre del cineasta. Con pocos años, justo antes de la adolescencia, Jaume le pidió a su madre: "Mamá, ¿yo somos cinéfilo?". Poco después, ya decía que "quería trabajar en el cine, aunque fuera granante platós".

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Cuando llegó la hora de elegir carrera, ya tenía claro que quería estudiar cine. En Mallorca no había estudios relacionados y Jaume dijo que dejaba de estudiar y se ponía a trabajar: hizo de cantero, de electricista… hasta que decidió estudiar Magisterio. Fue haciendo el grado que emprendió una primera aventura audiovisual, un trabajo de clase del añorado profesor Antoni Artigues.

La madre describe al hijo como una persona "creativa, observadora, empática, trabajadora, responsable y sacrificada", que "de las dificultades saca fuerza". También dice que "sólo el hecho de que pueda exhibir una película en la pantalla grande es haber contribuido a que pudiera cumplir su sueño de trabajar en el cine", porque fue un esfuerzo económico para la familia. La carrera profesional de Jaume, por su madre, "ha sido un camino de satisfacciones".