"Drogas baratas y vida poco saludable": la otra cara del lujo de Eivissa en los correos de Epstein
Las conversaciones del magnate con su entorno revelan los excesos que se esconden tras las fiestas de lujo
PalmaLa sarta de cientos de correos electrónicos que el Departamento de Estado estadounidense ha desclasificado del magnate Jeffrey Epstein permite descubrir la cara oculta del negocio del lujo en Ibiza. Aunque las autoridades de la Pitiusa mayor llevan años presumiendo de haber situado la isla en medio de este segmento turístico, al que se le supone una enorme capacidad de gasto, la realidad también esconde vidas amargadas y llevadas al límite. Lejos del relato de playas blancas, DJ internacionales y villas millonarias, algunos de los intercambios muestran una visión crítica e incluso descarnada de la isla y del tipo de vida que se llevaba en determinados círculos.
Es el caso de una colaboradora de Epstein, que escribe sin tapujos que nunca volverá a Ibiza porque "es demasiado eso". En un segundo correo, aún más explícito, se pueden leer las recomendaciones que hace al interlocutor: "Ve a yoga, no a clubs nocturnos con gente de mierda. Ibiza son drogas baratas, no vida saludable". Los correos confirman que los excesos y normalización del consumo de drogas forman parte del paisaje nocturno de estas fiestas privadas de élite.
No se trata de turismo convencional ni de la vida cotidiana de la isla, sino de un circuito muy específico: mansiones aisladas, alquileres semanales de seis cifras, afterparties que no terminan y un flujo constante de modelos, empresarios e intermediarios. En este contexto, las drogas se describen como fáciles de conseguir y baratas, integradas en una cultura de exceso que combina poder económico, impunidad y búsqueda permanente de estímulos.
Este tipo de fiestas de lujo no son una excepción dentro del universo que rodeaba a Epstein, sino un patrón recurrente en otros lugares de su red –de St. Tropez en Nueva York– donde el glamour exterior convive con dinámicas de descontrol. La diferencia es que en Eivissa esta intensidad parece acentuarse, según se desprende de los intercambios de correos. La isla gusta a muchos clientes por ser un escenario de ocio global que combina perfectamente discreción, exclusividad y permisividad.
Los correos aportan una mirada interna que contradice el relato superficial del lujo y que, en la última década, ha convertido a Ibiza en un destino muy exclusivo. En otro intercambio de mensajes con Epstein, un interlocutor habla de fiestas nocturnas y desfases, y recuerda que "lo que ocurre en Ibiza, queda en Ibiza", lo que refuerza la imagen de permisividad que tiene la isla entre el público internacional.