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Anand Mangnale: "La energía que consumimos tiene un precio que paga otra gente"

La proyección de 'Global Grab' servirá también para cerrar la estancia en Mallorca del periodista Anand Mangnale, acogido por la Universitat de les Illes Balears dentro del programa Scholars at Risk

22/05/2026

PalmaLa Universidad de las Illes Balears proyectó este jueves el documental Global Grab: Mozambique's Coal and Jindal's extractive curse, una investigación sobre los impactos sociales y ambientales de la extracción de carbón en Mozambique por parte del grupo indio Jindal. La proyección se enmarca en el programa Scholars at Risk y ha asistido el periodista y director del film, Anand Mangnale, perseguido por el gobierno de la India y acogido durante el último año por la UIB.

Después de la proyección se llevó a cabo un coloquio moderado por el profesor de Geografía Ivan Murray, especialista en impactos territoriales y turismo, que profundizó en las consecuencias globales de los modelos extractivos y las conexiones con el consumo energético de los países occidentales. Por su parte, el profesor de Derecho Internacional de la UIB y organizador del acto, Pau de Vílchez, explicó que la iniciativa nace también como una manera de acabar la estancia de Mangnale en Mallorca y de “dar a conocer su figura y su trabajo”. El periodista indio finaliza su estancia en Mallorca a finales de mayo después de haber sido protegido por la universidad balear a raíz de la persecución política que sufre en su país.

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Mangnale lleva años investigando grandes corporaciones indias y sus vínculos con el poder político. Antes de adentrarse en el periodismo de investigación, había participado en campañas de derechos humanos, justicia social y apoyo a movimientos campesinos, obreros y de minorías en la India. Este recorrido, asegura, ya lo había convertido en una figura incómoda para el gobierno indio, pero la situación se agravó cuando empezó a publicar investigaciones sobre el Grupo Adani, el conglomerado más grande y con más conexiones políticas del país. “Siempre había sido un objetivo, pero la intensidad aumentó cuando empecé a investigar Adani”, relata. Según explica, la proximidad entre el grupo empresarial y el primer ministro indio, Narendra Modi, es evidente desde que Modi llegó al poder en 2014 volando en un jet privado de la compañía.

La persecución política lo obligó a abandonar la India. “Es muy difícil, porque toda mi vida estaba allí: la familia, los amigos y el sentimiento de familiaridad”, explica. Aun así, asegura que el apoyo recibido en Mallorca le ha permitido estabilizarse y continuar trabajando. “La UIB ha sido un lugar extraordinario para continuar haciendo investigaciones críticas”, afirma. Mangnale destaca especialmente el apoyo institucional recibido desde el primer momento y el papel del programa Scholars at Risk, que considera esencial para proteger a investigadores y periodistas perseguidos en todo el mundo.

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El documental que ha presentado en Palma se centra en la actividad extractiva del grupo Jindal en Mozambique y en las consecuencias sociales y ambientales de las minas de carbón en el distrito de Tete. Según explica el periodista, la investigación comenzó cuando decidió continuar analizando la actividad de corporaciones indias fuera de su país. “Las empresas indias tienen un historial terrible de corrupción, apropiación de tierras y destrucción ambiental”, sostiene. A través de contactos de su etapa de activismo, entró en contacto con la organización mozambiqueña Justice Ambiental y con el medio Africa Uncensored, con los cuales pudo documentar sobre el terreno las prácticas de la multinacional.

Mangnale describe Mozambique como un ejemplo claro de lo que llama 'colonialismo económico' o 'neocolonialismo'. Según denuncia, antiguas colonias como la India, China o Brasil han adoptado hoy los mismos mecanismos extractivos que antes practicaban las potencias occidentales. “Los recursos se extraen para alimentar economías lejanas mientras los territorios de origen continúan hundidos en la pobreza”, señala. El documental muestra cómo la mina de carbón de Jindal ha provocado la desposesión de tierras, la contaminación de ríos y conflictos con comunidades locales, al tiempo que la riqueza generada no se ha traducido en mejoras para la población de la zona.

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Para el periodista, esta situación responde a una combinación de intereses corporativos y apatía institucional. “Hablamos de empresas multimillonarias que podrían operar con más respeto hacia la gente y el medio ambiente, pero simplemente imponen sus intereses, porque saben que pueden salir impunes”, lamenta. Durante el rodaje, asegura que el riesgo era constante y que la cautela con que trabajaban las organizaciones locales evidenciaba el poder de la compañía en la región.

Por su parte, el profesor de Derecho Internacional de la UIB y miembro de la organización del acto, Pau de Vílchez, considera que estos casos también evidencian las limitaciones actuales del derecho internacional para proteger a las comunidades afectadas, aunque defiende que hay avances significativos. En este sentido, recuerda la propuesta de incorporar el ecocidio como uno de los grandes crímenes internacionales. “Implicaría que personas físicas o jurídicas responsables de daños ambientales extensos y graves pudieran ser perseguidas penalmente”, explica. Aunque es una iniciativa impulsada desde hace décadas, asegura que “cada vez coge más fuerza” y que algunos estados ya han comenzado a incorporar este tipo de delitos en sus legislaciones.

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De Vílchez también reivindica avances jurídicos impensables hace solo 25 años, como el reconocimiento de personalidad jurídica al Mar Menor, que permite actuar judicialmente en defensa del ecosistema. “No podemos renunciar a ninguna de las herramientas disponibles porque cada vez tendrán más relevancia social y jurídica”, afirma.

La proyección también ha servido para reflexionar sobre la dependencia energética europea y las consecuencias globales del consumo de combustibles fósiles. Murray y Mangnale han coincidido en señalar que territorios como las Islas Baleares han sostenido durante décadas este modelo gracias a la importación de carbón y recursos procedentes del sur global. El periodista indio defiende que a menudo el debate sobre los combustibles fósiles se centra únicamente en la contaminación y el cambio climático, mientras queda invisibilizado el coste humano de la extracción. “La energía que consumimos tiene un precio que paga otra gente, casi siempre personas que ya viven en situaciones precarias”, advierte.

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En este sentido, De Vílchez defiende que la transición energética no puede limitarse solo a sustituir combustibles fósiles por renovables, sino que debe ir acompañada de una reducción del consumo. “Tenemos que avanzar hacia una sobriedad energética que permita cubrir las necesidades imprescindibles y dejar de consumir aquello que no necesitamos”, concluye.

Mangnale reclama también una mirada más crítica hacia las cadenas globales de suministro y el papel de las grandes corporaciones. “Gran parte de los sistemas económicos están diseñados alrededor del beneficio, y gran parte de este beneficio proviene de la explotación”, afirma. Por ello, considera imprescindible que la ciudadanía se haga preguntas sobre el origen de los recursos que consume y las condiciones en que son extraídos.

El comunicador indio acaba este mes su estancia en la universidad, después de haber sido acogido en el marco del proyecto Scholars at Risk, para consolidar iniciativas de acogida y corredores humanitarios universitarios con otras instituciones académicas, con el objetivo de proteger a investigadores, periodistas y activistas perseguidos en sus países.