'alGAYda' recurre al orgullo para hacer frente a un nuevo ataque al banco con los colores LGBTI
Con este nuevo ataque, integrantes de la comisión de Igualdad de Algaida, Pina y Randa se han fotografiado para hacer frente a quienes perpetran las fechorías desde el anonimato
La comisión de Igualdad de Algaida, Pina y Randa ha plantado cara y echado de orgullo ante un nuevo ataque en el banco de la calle de la Ribera del municipio que luce los colores del colectivo LGBTI y que ha aparecido con la pintada "Gay" de color negro.
Este es el tercer ataque al banco pintado con los colores del arco iris. El primero fue en 2023, pero entonces no trascendió públicamente. En diciembre de 2024 fue vandalizado de nuevo y apareció pintado todo de color verde. Este segundo ataque fue condenado por el Ayuntamiento de Algaida, que denunció los hechos ante la Guardia Civil. Entonces la Sala y la comisión de Igualdad expresaron "su absoluta condena e indignación ante el acto de vandalismo" a través de las redes sociales y lo hicieron público en los medios.
Ahora, en este nuevo ataque, la comisión ha ido más allá y algunos de sus integrantes se han fotografiado para hacer frente a quienes perpetran las fechorías desde el anonimato.
Así, Jerònia Miralles, concejala de Igualdad; la alcaldesa de Randa, Francisca Salvá; la concejala de MÁS, Coloma Mas; Jordi Calvet y Pere Fullana, todos integrantes de la comisión de Igualdad, se han fotografiado junto al banco mostrando el mensaje "Con orgullo".
La concejala Jerònia Miralles ha explicado que "de momento" no quitarán la pintada para dar aún más visibilidad al ataque de los intolerantes. La comisión ha encargado un artículo a Pere Fullana Falconer que, además de formar parte de la comisión, es impulsor del colectivo Homes Transitant.
Lo reproducimos íntegramente:
Con Orgullo. alGAYda
Dedicado a un banco acogedor en la calle Ribera, un símbolo de diversidades, un rincón singular en alGAYda, donde podríamos encontrarnos con muchos nombres, muestra de la diversidad.
Periódicamente malherido, simbólicamente asediado por lo que representa, hostigado desde el odio, objeto de la mala baba, empleado para expresar rechazo.
Espacio humilde en una calle del pueblo, una imagen espejo del faro de las diversidades sexoafectivas. Símbolo que indica vivencias, experiencias, identidades en el pueblo. Un banco para acoger, recoger, invitar a abrir diálogos sobre las diversidades de expresión de la vida amorosa, diferenciada y disidente del sistema heteropatriarcal. Todas y todos desde el abanico universal y multicolor: LGBTIQ+.
Quizá el banco moleste algunas sensibilidades. Un banco que expresa la ruptura con costumbres y hábitos de intolerancia. Realidades que ya no viven escondidas y de las que el banco con la bandera LGBTIQ+ quiere ser pequeño y humilde cae acogedor.
Un lugar donde destapar y romper la coraza del sistema cultural machista, que, entre otras violencias, busca mantener la exclusión a la ternura de aquellas que amamos a personas del mismo sexo. A ellas, recogidas con esta serie de nombres: nombres masculinos, hombres que amamos a hombres; nombres femeninos, mujeres que aman a mujeres. Nombres, identidades diversas, con el sentimiento de pertenencia al orden sexo y género con el que consideren identificarse.
Nombres, identidades, que quizás encontramos en cada calle, en muchas casas, en nuestras plazas, en nuestras vidas cotidianas, en el comercio, en las tiendas, en el horno, en las cafeterías y bares, en los espacios de trabajo, en la escuela e instituciones educativas, en la administración, en la mujer, en la parroquia, en la afuera. Todas ellas sienten y aman, abrazan, besando y acariciando a quienes desean. Haciendo trabajo; como madres y padres; solteras o con pareja; madrinas y padrinos, cualquiera que sea su opción y orientación afectiva. Nos encontramos en la vida cotidiana, cuidando y haciendo fiesta cuando es necesario, también abrazando el duelo cuando llega.
Así unas y otras, haciendo de la vida social un alud de ricas experiencias de convivencia común y enriquecedora. Con inclusividad con todo el mundo.
Siendo ésta una expresión más de los frutos de las conquistas sociales. Con derechos y respeto, con justicia y construyendo convivencia. En Algaida el banco de la calle de la Ribera se convierte en un símbolo que algunas personas asedian, poniendo encima semillas de odio. Contrariamente al devenir de los tiempos, en los que todas y todos vamos encontrando un lugar, en el que el convivir respetuoso enlaza las diversidades como estilo de vida.
Son, somos muchas y muchos… Algunos pueden estar entre las siguientes líneas:
Sofía, Helena, Miguel, Juan, Francisco, Rafael, José, Pedro, Jaime, María, Francisco, Catalina, Juana Aina, Javier, Gabriel, Julián, Antonio, Esperanza, Juliana, Gloria, Pep, Beatriz, Aina María, Jorge, Manuel, Sebastián, Vicens, Fernando, María Coloma, Cristina, Damiana, Colau, Agustín, Buenaventura, Carmen, Aina, Teresa, Margalida, Isabel, Victoria, Nieves, Gonçal, Federico, Marcos, Pep Toni, Poncio, Tonina, María, Sebasti Angela, Leonor, Carlos, Tolo, Pablo, Hernán, Adriano, Alberto, Elissabet, Diana, Aleix, Alfonso, Alejandro, Andrés, Ángel, Toni Juan, Bernardo, Beatriz, Aurora, Asunción, Apolonia, Antonia, Bruno, Celestino, Cristina, Concha, Clara, Clara, Ángeles, Andrea, Alicia, Didac, Eduardo, Emilio, Enrique, Cati, Carlos, Gabriela, Bruna, Erik, Jesús, Francisco Javier, Xisca, Isabel, Julia, Irene, Biel, Gaspar, Gerardo, Gori, Berta, Belén, Guillermo, Ignacio, Isidro, Carlota, Daniela, Elisenda, Emma, Eva, Josefina, Lorenzo, Juan Luis, Xim, Alfred, Juanma, Lucas, Luis, Lolo, Tomás, Mariano, Justo, Monserrat, Nacho, Concha, Paula, Anneta, Alexandra, Alicia, Nel, Onofre, Octavio, Amelia, Natalia, Andre Bárbara, Beatriz, Bel, Feliu, Rafa, Raúl, Ricardo, Santi, Serafín, Sergio, Simón, Sión, Tófol, Juana, Gabriela, Victoria, Valeriano, Víctor, Pepa, Cata, Jerónima. Con todas las combinaciones factibles y con raíces a lo largo de todos los tiempos y lugares.
Con una mirada profunda y amorosa a la memoria de todas y todos los que vivieron la represión, sufrieron y nunca pudieron mostrarse en libertad. Con el respeto a la losa que supone el miedo, las miradas de escrúpulos y señales indignas.
Vivir y defender los derechos, disfrutar y construir pueblo, aunque quiere sembrar confusión, sobreponiendo el odio para tapar los colores de la vida es y será la fórmula de convivencia que articulará la pluralidad y la diversidad de la vida. La cual se encuentra haciendo del pueblo un sitio de sana convivencia.