Las víctimas de trata y explotación sexual detectadas en Palma crecen un 33% en un año
Solo un 6% de las mujeres atendidas había denunciado
PalmaCerca de 400 personas atendidas en contextos de prostitución en Palma presentaban en 2025 indicios de ser víctimas de trata o explotación sexual, un centenar más que el año anterior. El incremento es de aproximadamente el 33%, según el séptimo informe municipal sobre este fenómeno, que ha presentado este jueves la técnica de Igualdad del Ayuntamiento de Palma, Lourdes de la Cruz. El 43% de las personas estudiadas fueron identificadas como víctimas de trata o explotación, frente al 29% de 2024, cuando se detectaron unas 300.
De la Cruz ha advertido, sin embargo, que el aumento de casos identificados no se puede interpretar necesariamente como un incremento equivalente de la prevalencia del fenómeno. Según ha explicado, también hay una mejora de los mecanismos de detección por parte de las entidades que atienden a las víctimas. De hecho, el 79% de los casos se identificó a partir de indicios, mientras que solo en el 15% de las situaciones fue la misma víctima quien verbalizó que se encontraba en esta situación. Solo un 6% de las víctimas identificadas había presentado una denuncia.
La dificultad para identificar a las víctimas es, precisamente, uno de los principales obstáculos que señala el informe. "Muchas víctimas tienen dificultades para verbalizar la situación", ha explicado De la Cruz, quien ha remarcado la importancia de generar confianza. "Muchas veces el primer paso no es denunciar, sino que te escuchen", ha señalado.
Entre los principales indicios detectados por los servicios de atención se encuentran los pagos o alquileres desorbitados, la sumisión a deudas, las deudas vinculadas al perfil migratorio, la ausencia de control sobre los propios ingresos y el hecho de residir bajo el control de terceras personas. Los contextos en los que se produce la explotación también son diversos. El 59% de las víctimas identificadas en contextos de prostitución se encontraban en viviendas particulares, mientras que el 20% estaban en la calle, el 12% en servicios con desplazamiento, el 5% en clubes y el 2% en entornos web.
El perfil de las personas identificadas es mayoritariamente femenino: el 92% son mujeres, el 6% son personas trans y el 2%, hombres. El 65% de los casos corresponde a personas de entre 25 y 44 años, mientras que la edad media es de 37 años. El informe también detecta un 11% de menores de 14 años entre los casos analizados. En cuanto al nivel educativo, el 82% tiene estudios secundarios y la mayoría no dispone de ningún título homologado. El perfil es también mayoritariamente migrante: el 98% de las víctimas identificadas son extranjeras. El 73% hace menos de tres años que vive en Mallorca y cuatro de cada diez viven allí desde hace menos de un año.
Sin permiso de residencia
La situación administrativa es otro de los elementos que aparece en el perfil de las víctimas. El 73% no tiene permiso de residencia y el 71% se encuentra en situación administrativa irregular. El 67% está empadronado y una de cada tres personas identificadas no tiene tarjeta sanitaria. Las condiciones de vivienda también evidencian la vinculación entre el lugar de residencia y la explotación. El 57% de las víctimas vive en el mismo lugar donde ejerce la prostitución, y el 7% no tiene domicilio estable. El informe señala, además, una elevada carga familiar: el 80% de las víctimas tiene personas a su cargo y un 34% tiene tres o más. Más del 55% también ha sufrido otras formas de violencia.
Ante esta situación, los servicios municipales y las entidades que trabajan con las víctimas ofrecen diversas formas de acompañamiento. Durante el 2025, el 84% de las personas identificadas recibió atención sanitaria y el 71%, apoyo social. Un 46% recibió atención jurídica, un 29% formación u orientación laboral y un 15%, atención psicológica. De la Cruz ha remarcado que el objetivo es ofrecer un "compromiso firme" contra la violencia y una atención cercana a las víctimas.
El informe también pone el foco en la transformación de los entornos de explotación. Según la técnica de Igualdad, la digitalización ha modificado las dinámicas de la prostitución y de la explotación sexual y las nuevas tecnologías pueden facilitar mecanismos de control y localización de las víctimas. En este contexto, el Ayuntamiento apunta que la detección todavía es uno de los principales retos. La mayoría de víctimas no llega a los servicios explicando directamente su situación y los profesionales la deben identificar a partir de señales e indicios. "Hay que generar confianza", ha remarcado De la Cruz.