Vida nocturna

30.000 personas de fiesta al día y hoteles de 500 euros: arranca la temporada de discotecas en Ibiza

La semana de openings activa una maratón de fiesta hasta octubre mientras el sector mira con incertidumbre el impacto de la guerra en los vuelos y los precios

24/04/2026

IbizaViernes 24 de abril, Pacha y Amnesia; sábado 25, Hï Ibiza; domingo 26, Ushuaïa y UNVRS; lunes 27, DC-10... Si sois clubbers expertos habréis reconocido el calendario de openings de las discotecas ibicencas, una auténtica maratón para acróbatas de la fiesta. Imposible estar en todas. ¿O no? “La mejor parte de la gente va, como mínimo, a dos fiestas o tres”, explica el gerente de la asociación Ocio de Ibiza, José Luis Benítez. Hay que amortizar el viaje a Ibiza. La mejor parte de las entradas ya hace semanas que se ha vendido; en total, unos 30.000 tickets, cifra que es también el cómputo global de los aforos de los clubs ibicencos. Sí, en Ibiza puede haber unas 30.000 personas –legalmente– de fiesta cada día. Este año, los clubs han vuelto a anticipar los openings –tradicionalmente habían sido siempre en mayo– conscientes de que son quienes dan el pistoletazo de salida de la temporada ibicenca. Y funciona: Iberia Express ha tenido que poner 12 vuelos adicionales entre Madrid y Ibiza por los openings. La máquina de bailar ya no parará hasta la primera o segunda semana de octubre; por si estáis interesados, las entradas de los closings ya están también a la venta.

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Cinco meses y medio sin interrupción de fiesta, DJ y luces estroboscópicas, si la guerra y el estrecho de Ormuz lo permiten. “Este año puede ser muy jodido, con una extraordinaria incertidumbre”, admite el gerente de Ocio de Ibiza. “Aquí estamos muy mal acostumbrados a ganar dinero fácil, pero si empiezan a aumentar los precios de los vuelos...”, se lamenta. Los vuelos superbaratos de las aerolíneas de bajo coste son una pieza clave del engranaje ibicenco. Solo alojarse en Ibiza en un hotel de cuatro estrellas durante la temporada alta le saldrá por 400 o 500 euros la noche, sin extras. La entrada para ver a David Guetta en UNVRS le costará 100 euros; si quiere ver a Calvin Harris en Ushuaïa, 125. Vaya sumando. Así que conviene que los vuelos sean baratos, cuanto más baratos, mejor. Además, en algún momento tendrá que comer... Por eso las estancias en Ibiza cada vez son más cortas: viajes relámpago para ver a ese determinado DJ, ir a darse un bañito en las Salinas, hacerse la foto para el Insta y volver. José Luis Benítez confía en la resiliencia del turista español, italiano e inglés, clientes habituales del sector y mayoritarios del verano ibicenco. “Si la guerra en Irán se alarga, Mallorca todavía sufrirá más; el turista alemán es más miedoso”, aventura Benítez.

La fiesta ha tocado techo

La oferta de ocio de Ibiza no tiene competencia ahora mismo. Seis de las grandes discotecas ibicencas han quedado en el Top20 de DJ Mag, revista de referencia del sector: UNVRS, Ushuaïa, Hï Ibiza, Amnesia, Pacha y DC-10. Las tres primeras –las tres, propiedad del Grupo de Empresas Matutes– ocupan, respectivamente, la primera, tercera y cuarta posición del ranking. UNVRS ha obtenido el primer puesto en su primer año de historia; un hecho insólito. En veinte años no había pasado nunca que una discoteca nueva alcanzase la cima de la clasificación. “Con lo que tenemos es más que suficiente”, reconoce el gerente de Ocio de Ibiza. “En Ibiza hemos tocado techo, no solo en el ocio, sino prácticamente en todo; a partir de ahora, la línea debe ser de contención”. Antes de la pandemia, que las discotecas pidieran “contención” habría provocado sorpresa y consternación. La consigna en Ibiza ha sido durante décadas el crecimiento sin muchos límites. Pero la sensación de saturación en verano es tal, que la “contención” se ha convertido en un mantra, no solo para muchos sectores empresariales, sino también para la Administración. “Tenemos que eliminar toda clase de ilegalidades”, remata Benítez. “Esto es lo que nos genera sensación de saturación, desde que se ha podido alquilar cualquier tugurio ha sido cuando se nos ha ido la cosa de las manos”.

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El sector del ocio nocturno ni siquiera sufre el mal que aflige al resto del sector turístico ibicenco: la pertinaz falta de personal. Si no, no lo sufre con la misma severidad. “Piensa que, en el caso de las discotecas, la gente, normalmente, escoge trabajar allí”, asegura José Luis Benítez. “Es un horario que eligen, porque prefieren trabajar por la noche y disfrutar del día de otra manera; es un personal joven que aprovecha el verano para pagarse los estudios o que en invierno van a trabajar a las estaciones de esquí o al extranjero”.

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El ocio nocturno ibicenco goza de una posición que querría cualquier sector de negocio: liderazgo mundial, ingresos prácticamente asegurados y no demasiados problemas. Incluso, los hay que piensan que la situación de inestabilidad en Oriente Medio puede ser beneficiosa para el turismo en zonas consideradas seguras como Ibiza. Dubai –uno de los siete Emiratos Árabes Unidos– era, de hecho, uno de los pocos destinos que le podían hacer competencia a la fiesta ibicenca. “El turismo prestado por temas bélicos no nos gusta nada de nada”, afirman categóricos en Ocio de Ibiza. La guerra y la fiesta quizá no son del todo incompatibles, siempre que no se produzcan en el mismo lugar. Pero la subida sostenida de los precios puede llegar a ser mortal para cualquier negocio. Así que, sí: parece que el sol brillará en Ibiza un verano más. Siempre que la sombra del tupé de Donald Trump no se haga demasiado larga.