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    <title><![CDATA[Ara Balears en Castellano - diversificación]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/etiquetes/diversificacion/]]></link>
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      <title><![CDATA[Cambiar o morir: Menos Turismo, Más Vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/cambiar-morir-turismo-vida_129_5808129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El turismo nos mata. No lo digo yo, lo dicen los economistas. Hasta ahora esto era un tabú. La academia económica, de tendencia claramente neoliberal, se empeñaba en vendernos el turismo como la gallina de los huevos de oro, gracias al cual todos vivimos y no morimos de hambre. Todavía hay gente que, cuando criticas el modelo turístico, responde: “¿Y tú, de qué vives?”. No hablamos del turismo en general, sino del sistema actual de monocultivo turístico y crecimiento sin límites que padecemos, el modelo que nos mata. Primero, por una evidencia que se hizo patente durante la pandemia. Cuando cursé la asignatura de Economía Política, aprendimos que un sistema económico de monocultivo (como el monocultivo turístico) es un sistema débil, expuesto a factores externos incontrolables, como pandemias, crisis geopolíticas y fluctuaciones en el precio del transporte, entre otros. En el caso del turismo, también dependemos de la buena evolución económica de los países emisores, y no olvidemos el cambio climático y el aumento de la temperatura. ¿Quién querrá venir a sufrir veranos tórridos? Primera lección: Una economía, para ser fuerte, no puede poner todos los huevos en la misma cesta, debe diversificar. Menos turismo y más desarrollo de otros sectores económicos. En segundo lugar, este modelo, si un tiempo sirvió para mejorar la economía balear, ahora está empobreciendo y expulsando a la población residente. Se acaba de presentar el Informe Fénix (coordinado por Xavier Roig). Aunque el documento nació enfocado a Cataluña, sus autores sostienen que la economía turística de las Islas es un ejemplo extremo de lo que denuncian, una economía que genera crecimiento macroeconómico, pero que empobrece a los residentes y reduce la productividad. Baleares aumenta su PIB global y su población, pero el PIB per cápita y la calidad de vida de sus ciudadanos no mejoran. La continuidad de este modelo no solo plantea retos técnicos –como el acceso a la vivienda, la disponibilidad de recursos naturales y la sostenibilidad de los servicios públicos–, sino que genera un empobrecimiento general y puede derivar en una fractura social creciente, de manera que nos encontramos ante una encrucijada: o bien se adoptan reformas estructurales para corregir las dinámicas actuales, o bien se asume el riesgo de un deterioro progresivo del modelo económico. Estos economistas no han sido los primeros en decirlo. Es justo hacer una mención al Consejo Económico y Social de las Illes Balears (CES), el órgano colegiado de participación, estudio, deliberación, asesoramiento y propuesta en materia económica y social, según el Estatuto de Autonomía, porque en sus memorias ya había denunciado el empobrecimiento de las Illes Balears, a pesar de que nadie, empezando por los gobiernos que han de ser los principales receptores de sus informes, hiciera caso. Según el CES, las Islas son la comunidad que más se ha empobrecido en los últimos veinticinco años. A pesar de las buenas cifras macroeconómicas, la renta disponible por hogares cae notablemente, y somos el territorio donde resulta más difícil adquirir una vivienda. A pesar del esfuerzo del Gobierno balear por desvincular del turismo el problema de la vivienda, hay una relación directa. Que el aumento de la demanda provoca el encarecimiento de precios es un principio fundamental de la economía. Antes, la vivienda era para vivir. Ahora es para el alquiler turístico, segunda residencia de extranjeros no residentes, para alquilar habitaciones (a menudo de manera abusiva, sin contrato, sin derechos y sin recibo), bien de inversión y especulación para fondos buitre, etc. Según el Banco de España, el 10,6% del parque total de viviendas del Archipiélago balear son turísticas y de propietarios no residentes. En el área urbana de Palma, las viviendas de uso turístico suponen el 7,6% del mercado de alquiler, y suponemos que se refiere justo al alquiler ‘legal’. El gobierno del PP utiliza el problema de la vivienda como excusa para destruir territorio, pero es al turismo a donde debemos mirar. El turismo que nos expropia las casas y los derechos, como vemos ahora con los trabajadores del sector turístico y la guerra del falso ‘absentismo’ lanzada por la patronal. 	Por eso os invitamos a la manifestación del 26 de julio convocada por la Plataforma Menos Turismo, Más Vida. Queremos otra economía posible al servicio de los ciudadanos y no de las empresas turísticas, con vivienda, derechos laborales, donde se preserve el territorio, los recursos naturales, el agua. Unidas, combativas y alegres no habrá nadie que nos pare. Menos turismo, más vida. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria del Pilar Barceló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/cambiar-morir-turismo-vida_129_5808129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 17:53:08 +0000]]></pubDate>
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