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    <title><![CDATA[Ara Balears en Castellano - León XIV]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/etiquetes/leon-xiv/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara Balears en Castellano - León XIV]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Papistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/papistas_129_5772720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Dudo mucho que quede nadie sobre la faz de la tierra que todavía no esté al tanto: estos últimos días, la visita del papa León XIV a Madrid, Cataluña y las Canarias ha monopolizado buena parte de la dieta informativa de los medios, tanto estatales como nacionales. Cualquier tema ha sido bueno para ir haciendo hervir la olla: la proporción de catalán que usaría durante las homilías, la lengua de la bendición de la torre de Jesús, quién cantaba y actuaba en los espectáculos, quién se reuniría allí, quién no…De todo esto, sin embargo, ha habido un aspecto que me ha llamado especialmente la atención, y creo que poca gente, tal vez por vergüenza, propia o ajena, o más bien por interés (en este caso, totalmente propio) ha comentado mucho: la visita y el discurso de Prevost al Congreso de los Diputados.En primer lugar, es problemático que políticos de todos los colores, y especialmente los progresistas, que deberían defender la aconfesionalidad (si no la laicidad) del Estado, hayan intentado hacer pasar la visita de un líder religioso por la de un jefe de Estado. Que el máximo representante de una religión en la tierra visite un país no es ninguna nimiedad, y a buen seguro que tiene su interés, sobre todo para los creyentes de esta confesión. Pero ceder a este señor espacios, foco y micrófono que deberían pertenecer exclusivamente al pueblo y a sus representantes, como es el Congreso, nos debería hacer plantear si todo ello se ha hecho muy bien.¿A alguien se le ocurriría invitar a Donald Trump a defender la legalización de las armas bajo la atenta mirada de la presidenta Armengol? ¿Quién encontraría normal que líderes como Putin y Netanyahu fueran a arengar a los españoles a participar de sus guerras bajo los agujeros de bala de Tejero? ¿Aplaudirían los diputados de prácticamente todos los partidos políticos, después de oír una encarnizada apología de la pena de muerte contra realidades como la homosexualidad, la transexualidad o el “adulterio”?Esto, más o menos, es lo que han permitido el Gobierno de Pedro Sánchez y la cámara alta del Estado: dar voz en un lugar que debería ser sobre todo para los representantes de la ciudadanía a una persona que ha ido a defender tesis que atentan no solo contra leyes vigentes en nuestro Estado, como la del matrimonio igualitario, la de la interrupción voluntaria del embarazo o la de la eutanasia, sino algunos principios básicos también recogidos en la Constitución (¡ay, ay!).Me pregunto si esto habría pasado hace quince años, en pleno gobierno de Zapatero. Me pregunto si José María Aznar, o Felipe González, se habrían atrevido. Seguramente nunca lo sabremos y nos tendremos que quedar con esta imagen: un líder religioso aleccionando a los representantes del pueblo sobre temas que ya hemos resuelto, que tenemos claros, de los cuales no deberíamos haber pedido opinión a un señor que ni se casará ni se quedará nunca embarazado, por mencionar solo los temas que nos ocupan. Podemos estar tranquilos, pero: al acabar, todos los políticos supieron encontrar la manera de remarcar que el discurso les había favorecido a ellos. Se han vuelto más papistas que el Papa.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/papistas_129_5772720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 05:30:55 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Creer y practicar]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/creer-practicar_129_5771416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Dicen los números del CIS que el tanto por ciento de personas que van a misa en el conjunto de España no llega ni al veinte por ciento del total de la población. En Cataluña, el porcentaje cae a menos de la mitad. El número de creyentes es más elevado, ya lo sabemos, de los que efectivamente después practican. Si estamos hablando del catolicismo romano, esto debe obligar a hacer algo, no debe bastar la simple manifestación retórica de la fe. Casi la mitad de la población se define como atea, agnóstica o indiferente. Y quizás lo más destacable sería saber si al bien común le interesa más que seamos cristianos o no, o si colectivamente nos irían mejor las cosas si hubiera un acuerdo, de raíz cristiana, entre todos nosotros. La visita del papa León XIV a nuestro país sirve para hacernos muchas preguntas, sobre todo al ver de nuevo el fervor que despierta un Santo Padre, muy por encima de lo que puede motivar una estrella del pop o cualquier otro personaje civil. Toda esta pasión tiene un punto de estridencia y de comedia, incluso de fealdad y de pose, y nos obliga a preguntarnos por qué, siendo aparentemente tan devotos y buenas personas, vivimos en una sociedad tan desigual, innecesariamente violenta, egoísta, intolerante y despreciativa ante las diferencias. Y que nos recuerda que la Iglesia ha sido un nido de criminales y de pederastas, amparados por la curia, todavía, una autoridad que busca más proteger que colaborar con la justicia y ponerse del lado de las víctimas. No deja de ser absolutamente abominable. Porque una cosa debe ser la fe y la moralidad, y otra las obras, y otra todavía debe ser simpatizar con una mafia de la pederastia (y del coleccionismo de arte y de la especulación inmobiliaria). Intenté escuchar el discurso del papa a los políticos, pero lo primero que pensé es que no debería haberse producido, o no en la sede de la soberanía popular. Un líder religioso no debe hacer discursos políticos en un recinto parlamentario, porque no estamos en un régimen islámico sino en una democracia liberal que ha separado el Estado de la Iglesia. Evidentemente, allí hizo política, o manifestó sus ideas en defensa de la ‘vida humana’, entendido esto como crítica al aborto y a la eutanasia. Pero aun así ni el papa mismo debe creer lo que predica; ya le pesa que ni aquí ni en ningún sitio volverán a prohibir el aborto, y en todas partes se implanta el derecho a morir dignamente, porque nuestra vida es nuestra, y no de Dios o del vicario. Todo ello da un tuf bastante lastimoso de decadencia intelectual y política, o de fe que no es auténtica, sino más bien una fe en la misma fe, o una creencia en cuando las creencias funcionaban. El Sentido es la añoranza del sentido.  Incluso el papa sabe que Dios ha muerto y que en el fondo vive de la nostalgia. Quien ha sabido entender todo esto de una manera admirable es Paolo Sorrentino con sus series sobre papas: todo se sostiene sobre el esteticismo y la voluntad de creer que la creencia todavía tiene una fuerza que ya no puede beber de ningún sitio, porque todos sabemos que solo tiene una entidad de comedia o de hipocresía culpable. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/creer-practicar_129_5771416.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 05:31:04 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El papa, las islas y las hipócritas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/papa-islas-hipocritas_129_5770078.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Cierto es que el papa León XIV no ha visitado las Islas Baleares, pero no es menos cierto que el Archipiélago ha estado presente desde el primer día de su periplo por tierras hispánicas, gracias a la referencia de la presidenta del Congreso al sabio Ramón Llull: “La justicia procura la paz y la injusticia, la guerra” es una de las sentencias memorables de uno de los personajes más importantes de nuestra historia y de tremendísima vigencia. Bien traída.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Abril]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/papa-islas-hipocritas_129_5770078.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Jun 2026 05:31:09 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La originalidad de Prevost]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/originalidad-prevost_129_5759694.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>A pesar de que Robert Prevost fue elegido papa hace poco más de un año, la presencia pública de León XIV ha sido una sorpresa para muchos. Su inicio fue discreto y su talante, prudente, muy distinto del carácter espontáneo y un tanto excesivo de Francisco, hicieron pensar a mucha gente que sería un pontífice de transición que restaría peso político y mediático a la Iglesia. Al cabo de unos meses, sin embargo, esta percepción empezó a cambiar y, en parte, fue gracias a un compatriota suyo: Donald Trump. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Mesquida]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/originalidad-prevost_129_5759694.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 17:32:35 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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