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    <title><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Países Catalanes]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/etiquetes/paises-catalanes/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Países Catalanes]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Un Correllengua para la historia: "No matarán el catalán"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/cultura/correllengua-historia-no-mataran-catalan_1_5730454.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4cdbf3ae-ac1c-43de-856d-f79e70777a31_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El Correllengua Agermanat 2026 llegó a su final con un éxito rotundo, el de convertirse en una movilización histórica en defensa de la lengua catalana. Durante las dos semanas de su duración, más de 180.000 personas han participado en esta primera edición en la que se han recorrido 1.500 kilómetros, se ha pasado por 500 municipios y 30.000 personas han sido portadoras de la llama. El portavoz del Correllengua Agermanat, Pau Emili Muñoz, asegura que el éxito del acontecimiento es "una demostración de fuerza" y lo remarca así: "Como sociedad, los territorios de habla catalana hemos recuperado la ilusión por luchar por la lengua catalana y exigir su normalización real".</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Josep Genovard]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 19:35:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En Mallorca, el Correllengua Hermanado tuvo que luchar contra el mal tiempo.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Más de 180.000 participantes y 500 municipios en una movilización que marca un antes y un después para una lengua que reclama normalización y oficialidad en Europa]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Países Catalanes: útiles, o no serán]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/paises-catalanes-utiles-no-seran_129_5695811.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/71863223-6b2b-472b-af68-d452eb579f4e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>“El haz de junco tiene aquella fuerza que, si todo el haz atáis con una cuerda bien fuerte y todo lo queréis arrancar, os digo que diez hombres, por mucho que tiren, no lo arrancarán ni aun con muchos más; y si quitáis la cuerda, de junco en junco, lo romperá un mozo de ocho años, que ningún junco allí quedará.” Con esta metáfora, Ramon Muntaner nos hablaba, en el siglo XIV, de los lazos existentes entre catalanes, valencianos y baleares, y la necesidad de ir todos a una. Siete siglos después he tenido la oportunidad de participar en otra Mata de Jonc. En Vila-real –Plana Baixa– se han organizado unas jornadas, impulsadas por la Federació Llull (OCB, Òmnium y ACPV) que buscaban crear espacios de encuentro entre gente de los diferentes territorios de habla catalana. Durante un fin de semana, personas de procedencias diversas compartimos debates, talleres y conversaciones para soñar futuros posibles, que a menudo continuaban en los pasillos o en la mesa. No siempre estábamos de acuerdo –y mejor así–, pero sí que había una cosa clara: la necesidad de escucharnos más entre territorios. Este tipo de encuentros sirven precisamente para eso: intercambiar puntos de vista sin apriorismos y sin discursos prefabricados. Sin grandes escenografías ni proclamas solemnes. Solo gente hablando, discutiendo y, de vez en cuando, cambiando de opinión. Porque, ¿qué sabemos realmente nosotros de los problemas de los valencianos y principatins?En estos debates apareció inevitablemente una pregunta que hace décadas que sobrevuela el debate político y cultural: ¿qué son, realmente, los Países Catalanes? Una idea, la de esta nación clandestina, que algunos han convertido en una especie de tótem intocable, mientras otros la caricaturizan como si fuera una conspiración medieval.Y es aquí donde me parece especialmente interesante recordar las reflexiones del historiador Antoni Rico. Nacido en Alicante y residente en Girona, ha dedicado buena parte de su trabajo a estudiar el pensamiento de Joan Fuster y la construcción de las identidades nacionales. En su libro <em>No todos los males vienen de Almansa</em> (el Jonc, 2013) hace una reflexión incómoda: los Països Catalans no existen porque sí. No son una ley de la naturaleza ni un destino inevitable, y no se pueden ligar, solo, a partir de una lengua o una historia pasada. Son, en todo caso, un proyecto político que solo tiene sentido si es útil para la gente. Dicho de otra manera: los Països Catalans no se declaran, se construyen (o no se construyen). Y ya está. Rico habla de una nación de futuro. Es decir, un proyecto que sirva para mejorar la vida de las personas. Que ayude a cooperar en cultura sí, pero también en economía, universidades o comunicación. Si no es útil, no funcionará. Y si funciona, no será porque alguien lo haya proclamado solemnemente, sino porque la gente lo encontrará práctico.Estos debates también me evocan episodios del fallido Proceso catalán. En el año 2014 se presentó el manifiesto <em>Compromís pels Països Catalans, </em>también impulsado por un colectivo que se llamaba Mata de Jonc. El texto recibió el apoyo de cientos de intelectuales y tuvo el apoyo de fuerzas como Esquerra y la CUP. La idea era simple: si Catalunya llegaba a ser un estado independiente, no podía ignorar el resto de territorios de habla catalana. No era ninguna propuesta radical, sino una apuesta pragmática de futuro. Por ejemplo, se proponía que la hipotética constitución catalana permitiese que otros territorios se pudieran añadir o federar democráticamente. También se defendía que sus habitantes pudieran ser reconocidos como catalanes y tener derechos concretos: acceso a universidades, servicios o mecanismos de ciudadanía. Además, se planteaba crear un departamento para las relaciones con los Países Catalanes, fomentar acuerdos culturales y económicos, y proteger la lengua en todo el territorio. Estas ideas, hoy, pueden parecer lejanas o incluso extrañas. De hecho, muchas de aquellas propuestas continúan siendo válidas. Porque no hace tanto, muchos pensábamos que la libertad estaba cerca. Y no hay ningún motivo para ocultarlo o avergonzarse. ¿Por qué explico todo esto? Porque, como ya he dicho, los Países Catalanes no avanzarán solo con consignas o nostalgia. Tampoco desaparecerán porque alguien los ridiculice. Todo dependerá de algo mucho más concreto: que la cooperación sea útil y tenga resultados.El encuentro Mata de Jonc ha servido justamente para esto. Ha sido un espacio vivo, participativo y con voluntad de continuidad. Quiere consolidar una red comprometida con la lengua, la cultura y un futuro compartido. Si intelectuales, universidades, empresas, creadores e instituciones encuentran sentido en ello, el proyecto crecerá. Quizás poco a poco, sin grandes proclamas, pero con base real. Es menos épico, pero más realista. Y sobre todo, más útil. Por ello, enhorabuena a la Federació Llull por la iniciativa. Y que la Mata de Jonc tenga recorrido durante muchos años.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Pau Jordà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/paises-catalanes-utiles-no-seran_129_5695811.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 05:46:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La plaza Llorenç Villalonga de Palma donde los vecinos quieren nuevos bancos.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Joan Alcover: el amigo de Maura que se pasó al catalanismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/sociedad/joan-alcover-amigo-maura-paso-catalanismo_130_5655445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/7621676a-fdf9-4b15-833e-6df64d72e347_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Poeta, autor del poema <em>La Balanguera</em>, que se convertiría en himno de Mallorca, anfitrión y animador de aquella tertulia de lujo que se reunía los domingos en su casa: Can Alcover, en Palma, con las figuras más destacadas de la cultura mallorquina de la época. Teórico del arte, hombre que sufrió la muerte de la primera esposa y cuatro de sus cinco hijos... La figura de Joan Alcover es ampliamente recordada cuando se cumplen cien años de su traspaso, el 25 de febrero de 1926. Quizás no sea tan conocida, sin embargo, su vertiente política, aquella que le llevó a ser diputada en Madrid catalanismo, con la lengua como elemento vertebrador de lo que ahora llamamos Països Catalans. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francesc M. Rotger]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 15:53:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Joan Alcover en el Congreso de Lengua Catalana de 1906]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El poeta, de quien se conmemora el centenario, fue diputado en Madrid, pero se desengañó y optó por la reivindicación de la lengua común como seña de identidad]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mallorca, capital: Barcelona]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/mallorca-capital-barcelona_129_5637633.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Año 1936. Pocos meses antes del estallido de la Guerra Civil, una multitud de intelectuales firmó la <em>Respuesta a los catalanes</em>. No se trataba de un gesto simbólico ni circunstancial. Era un manifiesto serio, pensado y valiente, que decía algo muy simple: los mallorquines compartimos lengua, compartimos cultura y queremos andar juntos. En otras palabras, era una reivindicación de la catalanidad de Baleares. Lo redactó Miquel Ferrà y Juan y lo firmaron 151 prohombres de la cultura isleña. El golpe de estado y la dictadura franquista lo cortaron todo de pura cepa, como suele hacer España cuando algo le incomoda.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Pau Jordà]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 06:45:33 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando Mallorca fue el epicentro de los Països Catalans: el encuentro de Cura de 1976]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/cultura/historia/paises-catalanes-capital-cuidado_130_5627648.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/373cb83c-c373-4a58-9bca-92c55b5daa86_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Países Catalanes, capital... ¿Barcelona? Ésta sería quizá la respuesta más evidente. En cambio, hace 50 años, en enero de 1976, el epicentro de la política de las tierras de habla catalana fue un rincón de Mallorca de resonancias lulianas: el santuario de Cura, en el monte de Randa, donde se encontraron partidos e instancias unitarias de Cataluña, el País Valenciano y las Islas Baleares, por consenso decía el 'rotura democrática' con la dictadura, la amnistía para los prisioneros políticos y el derecho de autodeterminación.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francesc M. Rotger]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jan 2026 16:08:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El santuario de Cura.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[En enero de 1976, hace 50 años, organismos unitarios de Cataluña, la Comunidad Valenciana y Baleares reclamaron al santuario mallorquín el 'rotura democrática', la amnistía y la autodeterminación]]></subtitle>
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