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    <title><![CDATA[Ara Balears en Castellano - propiedad]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/etiquetes/propiedad/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara Balears en Castellano - propiedad]]></description>
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      <title><![CDATA[Fuera de casa grullas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/fuera-casa-grullas_129_5761531.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En su afortunado y necesario retorno a la actividad, Terraferida ha puesto en marcha la campaña ‘Foravila fora grues’, que propone una respuesta al fenómeno de la urbanización indiscriminada del suelo rústico en Mallorca. Podéis leer, por cierto, aquí en ARA Balears, un excelente <a href="https://es.arabalears.cat/opinion/casetes-infiernito_129_5757657.html" target="_blank">artículo de opinión de Sebastià Portell</a> sobre esta cuestión: 'Moltes casetes fan un infernet' se titula, con acertada ironía. Portell lo menciona, pero conviene subrayar que de unos años acá (sobre todo desde la pandemia) ya no hablamos solo de casitas para veranear o pasar fines de semana, sino de grandes chalets y casas de lujo con piscina, extensiones de césped e incluso rotonda propia, todo construido sobre lo que fueron cultivos o zonas forestales. Muy a menudo el dinero es alemán, o sueco, o británico, o ruso: curiosamente, a los que dicen que en Mallorca sobra gente, estos no les molestan en absoluto y solo se sienten apretados en presencia de inmigrantes. Rechazan a los pobres porque dicen que son ilegales; en cambio, a los ricos que construyen casas –estas sí– ilegales les dan la bienvenida más entusiasta.La multiplicación silvestre de construcciones en las afueras acaba generando pequeñas –y no tan pequeñas– urbanizaciones ilegales, con todos los problemas que esto genera. Verdaderas destrozos en el medio ambiente, entre ellas pérdida de suelo agrario y forestal, pérdida de soberanía alimentaria (hay que comprar alimentos fuera porque nos hemos cargado a los campesinos y ganaderos y no producimos lo suficiente), más coches, contaminación y saturación también en las afueras, y fragmentación del territorio, con consecuencias fatales para muchas especies animales y vegetales. También problemas sociales, como el encarecimiento –aún más– de la vivienda y de los servicios municipales, que, por otra parte, a menudo no dan abasto. Y la destrucción del campesinado, un fenómeno que solo puede ser calificado de autodestructivo. Y el aumento de las desigualdades sociales, entre los propietarios adinerados que se pueden permitir comprar o hacerse construir casas allí donde les place, y una gran masa de población que no puede ni soñar con permitirse tener o alquilar una vivienda. Y la degradación de los municipios, y del conjunto de la isla, a servir de meros decorados para el hogar de fantasía que un millonario completamente desarraigado ha decidido hacerse “en el Mediterráneo”, que para ellos es una estampa que han visto en las películas y en las revistas de decoración.Para evitar todo este desbarajuste (que ya es alarmante, pero aún no irreversible) Terraferida señala una solución realista, pragmática, nada antisistema y que está en nuestras manos. No depende de Madrid, ni siquiera del Gobierno balear, sino del Consell de Mallorca. Se trata de suprimir del Plan Territorial Insular de Mallorca (PTIM), la famosa norma de las dos quarteradas, o 14.000 m2, que se requieren para construir una vivienda en rústico, y que han dado pie a toda clase de jugadas y carambolas para conseguir sumar metros cuadrados (incluso han dado pie a una especie endémica de especulador, llamada ‘<em>aplegacortons’</em>). En un lugar tan exótico como Menorca esta norma no existe, y eso ha permitido conservar la foravila, y sus usos, mucho mejor de como se ha hecho en Mallorca y en Ibiza. Es hora de ir también hacia un nuevo tipo de urbanismo, como ya se está planteando en países europeos como Francia: no construir nada en rústico, sino concentrarse en la construcción y rehabilitación de inmuebles en urbano. Si queréis adheriros a la campaña, podéis firmar el manifiesto en <em>terraferida.cat</em>. Y estamos todos convocados a una gran (muy grande) manifestación con este mismo eslogan, ‘Foravila fora grues’, el próximo 26 de julio en Palma. Es necesario y urgente.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/fuera-casa-grullas_129_5761531.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Jun 2026 05:38:08 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Muchos casetes hacen un infiernito]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/casetes-infiernito_129_5757657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d0006e4b-1b87-4690-ae3f-fd202f47f0f2_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>Una de las imágenes más recurrentes en el discurso del Partido Popular durante la campaña de las últimas elecciones autonómicas y del primer tramo de esta legislatura fue la de la ‘casita’ o el ‘solar’ que muchos isleños supuestamente heredan ‘de los abuelos’ y que deberían poder reformar, edificar y explotar según quisieran. La idea era muy sencilla, y seguramente de consenso entre la gran mayoría de la sociedad favorable a la defensa más básica de la propiedad privada: casi todas las cosas pertenecen a alguien, y el hecho mismo de esta pertenencia da derecho a ese alguien a hacer con ella lo que quiera, siempre que esto no atente contra los demás o el interés general. Así, según el argumentario defendido por el PP, todo el mundo debería poder hacer y deshacer con aquel ‘huerto’ que han heredado de la tía de Son Sardina o aquella ‘barracada’ que, arreglada, se podría convertir en un contenedor perfecto para la enésima propuesta de alquiler vacacional. ¿Qué pasa, sin embargo, cuando estas ‘casitas’, ‘barracadas’ y ‘huertos’ llegan a ocupar buena parte del suelo rústico de las Islas? ¿Qué debemos hacer, cuando tantas promesas de paraíso, juntas, acaban destruyéndolo sin remedio?Basta coger el coche o la bicicleta y dar una vuelta por cualquier núcleo urbano de las Baleares para ver cómo no solo los núcleos mismos, sino sus alrededores, se han transformado de manera sustancial en los últimos tres o cuatro años. Allí donde antes había solares entre medianeras, en los pueblos y ciudades, ahora hay casas que imitan (¡solo imitan!) la construcción tradicional y que ofrecen patios con piscinas lujosas, paredes forradas de marés y pared seca y persianas decoradas con los colores pastel más <em>a la moda</em>. Y lo mismo pasa en el campo: allí donde había una huerta, en el mejor de los casos, o bien un terreno prácticamente abandonado, ahora ha aparecido un chalet, como un champiñón, ahora una casa que estropea el estilo arquitectónico y de nuevo rico de Beverly Hills, ahora una piscina desde la cual casi (o sin el casi) se puede ver la piscina del vecindario.Una casa con piscina en medio de la pleta es un privilegio y un lujo reservado para poca gente; sobre todo, para la que se la puede pagar, muchas veces con capital extranjero. En cambio, una casita desde donde se ve otra casita, a donde llega el ruido del jardinero de otra casita, que oye las obras, durante todo el verano, de otra casita… Puede llegar a ser un infierno. ¿Quién querrá comprar o alquilar casas, en las Islas Baleares, cuando las idílicas viviendas supuestamente en medio de la naturaleza sean el único paisaje que quede por ver? ¿Quién querrá venir, cuando los recursos naturales se hayan agotado? ¿Hasta dónde debemos llegar para que los propietarios (sin tan siquiera apelar a su eventual conciencia ecológica) vean que, si la tendencia no cambia, sus mismos negocios se irán al traste en cosa de cinco años, diez años, veinte, a lo sumo? Muchas casitas juntas ya no son muchas casitas: son un infiernillo. Y no es que sea hora de poner límites, es que ya llegamos muy tarde.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 05:32:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[descargar 2026 05 29T102629.792]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[El magnate de la Quirón que posee el 2% del territorio de Menorca]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/economia/25-propiedades-rey-medidas-sanidad-privada-baleares_130_5671247.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e81e6eb6-6cfb-4cb8-8f56-89c9aea3be11_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Víctor Madera Núñez (Oviedo, 1961) está, desde hace unos años, en boca de todos. El presidente de la Quirón se ha convertido en el gran magnate de la sanidad privada en España, que tanto se favorece de planeamientos urbanísticos para construir un hospital privado en Madrid como saca de los escombros castillos, palacetes o fincas de medio Estado. De su Asturias natal hasta las Islas, donde ya son decenas las propiedades que ha comprado a lo largo de la última década.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Marquès]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Mar 2026 16:14:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Víctor Madera, el rey Medidas de la sanidad privada en Baleares]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[Víctor Madera acumula propiedades históricas en Baleares mientras hace crecer su negocio sanitario]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Los caminos tradicionales, atrapados entre la ley y la propiedad privada]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/sociedad/caminos-tradicionales-atrapados-ley-propiedad-privada_130_5526047.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ca732953-d662-48d0-8cb0-e68098e2070d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En Mallorca existen más de 300 caminos públicos cerrados, según los datos de la Plataforma Caminos Públicos y Abiertos. El camino de la Señora, el camino de la Font Major y el camino de la Cueva son algunos ejemplos. A través de estas vías llegaban las noticias y el comercio a las posesiones antiguamente. También se empleaban como atajos para ahorrar tiempo cuando el medio de transporte era el carro y muchas carreteras todavía no existían. El miembro de la Plataforma Sebastià Matamales lamenta que, "desde que la tierra se ha convertido en un activo financiero y ha sido objeto de especulación continua", el valor que se le daba antiguamente en las fincas que tenían caminos ha cambiado. "Antes una posesión que no tenía camino no valía nada y ahora vale mucho más si no la tiene", añade. En las Islas hay caminos públicos cerrados por los propietarios de las fincas y otros que con los años y la falta de uso, la naturaleza ha obstruido.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura López Rigo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Oct 2025 18:57:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una de las salidas del camino de Can Jordi.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[La falta de catálogos de vías deja a los ayuntamientos sin fuerza legal para recuperar zonas que forman parte de la red histórica de paso de Baleares, y que propietarios privados quieren cerrar]]></subtitle>
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