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    <title><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Tribuna Abierta]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/etiquetes/tribuna-abierta/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Tribuna Abierta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[La gramática de los cuerpos]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/gramatica-cuerpos_129_5799587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La tribuna de hoy nace de la experiencia con val flores –escritora, docente y activista argentina vinculada a feminismos y disidencias sexuales–, que nos visitó hace poco, de la mano de la asociación artística y pedagógica mallorquina La Lioparda, con el taller <em>Leer es un verbo del cuerpo</em>. A partir de mi ensayo con su práctica performativa, me aproximo a dos verbos del cuerpo: ‘leer’ y ‘escribir’.‘Leer’, ‘escribir’: dos verbos que son la misma agua, hechos de órdenes sintácticos tejidos por hilos invisibles, resbaladizos, imprevisibles. Torrentes que calman, momentáneamente, los lenguajes de las mariposas del pensamiento. Porque los pensamientos son, tal vez, el rumor del vuelo de las mariposas que capturamos con la escritura.Este espacio es demasiado breve para explicarles la anatomía corporal de la escritura, la organización sintáctica de los cuerpos en movimiento —recordando a Sócrates—, y ya sabemos que tanto el pensamiento –poético– como la expresión de los cuerpos son disidentes, si estamos dispuestos a arriesgar el yo y quitarnos de en medio o, si más no, a desplazarlo, transfigurarlo, como preferiría Clarice Lispector. Personalmente, aún no lo he conseguido; tan solo hago humildes ensayos y recojo de ellos los mejores fracasos.Cuando nos aproximamos al cuerpo –el texto también lo es– desde afectaciones heréticas, las semánticas normativas se resquebrajan y revelan sintaxis latentes. La sintaxis corporal —las relaciones entre movimientos, emociones, pensamientos y percepciones que crean significados— investiga nuevos vínculos, pero, para hacerlo, debe partir de patrones familiares. El cuerpo no puede lanzarse al abismo de la creación sin algún punto de apoyo. Eso sería el caos, y la creación exige decisiones. No necesariamente de control, pero sí de riesgo: riesgo de torpeza, de pérdida de umbrales. Improviso la gramática de mi cuerpo tomando decisiones. No hay improvisación sin este riesgo.De la misma manera, intento ordenar este texto según las leyes de la gramática normativa, el punto de apoyo. El polen o lo dejo ser con sus dudas, rutas, fallas, intuiciones. ¿Por qué impedimos al texto —y al cuerpo— ser desorden? ¿Y si lo dejáramos quedar en la retaguardia? Este es el lugar donde resta la simiente del acto creativo: a nuestra espalda, en aquello que no podemos mirar de cara sin perder. Quizás por eso yo soy un poema órfico.Los cuerpos, en movimiento o en silencio, tienen su propio ritmo, puntuación y relaciones internas. El poema, por ejemplo, es un cuerpo que lee a quien se le acerca. Deberíamos acercarnos a él con respeto por sus tiempos y por lo que quiera mostrarnos de su intimidad y vulnerabilidad –las normas logocéntricas tan solo deberían ser fuentes de consulta, nunca un discurso incuestionable. Deberíamos permitir que nos transforme: no somos las mismas cuando el poema nos ha leído. Lo hace con un cuerpo de ojos que nos sumerge dentro de la leche de su madre, el misterio de lo que es informe. El cuerpo-texto percibe con paciencia el ritmo y las fluctuaciones de la pluma blanca. Hélène Cixous y Clarice Lispector ya lo sabían: su experiencia de la escritura femenina es testimonio de ello.Leer y escribir deforman el tiempo, pues, existe además una forma extraña de lectoescritura: el <em>déjà-vu </em>de todo lo que aún no has leído y escrito. Cuando finalmente se desvela —como un algoritmo místico—, te reconoces en la escritura, porque escribir siempre es reescritura. Y el acto de leer, es la bendición.Si el yo es capaz o no de quitarse de en medio no es cosa de la voluntad racional. Tan solo hay un faro, un propósito: el extrañamiento de moverse por lugares que una ha atravesado cientos de veces y, a pesar del presente de la incertidumbre, reescribir <em>in aeternum </em>una certeza: el vacío. Una ha de comerse este vacío. Oh, qué absoluto y maravilloso fracaso el del cuerpo hecho del miedo al vacío. Me he de detener un instante aquí: las últimas palabras me han revelado <em>déjà-vu</em>. ¿Podré estar presente cuando algo acontezca, aquí y ahora?Es desde este vacío que nos acercamos al cuerpo del prójimo. Lo hacemos con el anhelo de comprender los principios que rigen el uso de la gramática propia, con la finalidad de convergir en comunicación. Mi experiencia es que este acercamiento es un gesto performativo que se lleva a cabo desde la fantasía de entrar en comunión con la herida de cada persona. Buscamos una sintaxis que dé sentido al don que esconde cada herida. Esta sintaxis es presilábica, escrita con leche materna, como decía antes.Tú, estimado lector, no lees este texto: te inscribes en él a medida que te mueves con él. La paradoja es que yo todavía no sé escribir —dudo de si realmente sé leer—, porque cada vez que me muevo entre estos dos verbos lo hago con desasosiego e incomodidad. Cultivar la paciencia y la curiosidad, pero también la frustración y la alegría del hallazgo, es la única manera que he encontrado de continuar ensayando. Si en uno de estos movimientos silenciosos de la pluma nos emocionamos juntos, habremos engañado por un instante el tiempo. Quizás esta fue la invitación de val flores: leer desde el cuerpo para reescribirlo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Izquierdo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/gramatica-cuerpos_129_5799587.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 13:43:14 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres años gobernando para la gente de aquí]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tres-anos-gobernando-gente_129_5795514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Ciudadanos y ciudadanas de las Illes Balears, esta semana se cumplen tres años de mi investidura y toma de posesión como presidenta de esta Comunidad Autónoma, de este honor inmenso que tengo gracias a la confianza de una amplia mayoría de ciudadanos, que hace tres años pidieron un cambio en las políticas y en la manera de hacer política en estas Illes. Un cambio desde la centralidad, desde la moderación, desde la sensatez y para la gente de aquí.Pasados tres años intensos y de mucho –muchísimo– trabajo, soy consciente de que todavía queda mucho por hacer, soy consciente de los retos que tenemos por delante y soy consciente de cuáles son las preocupaciones de las familias de estas Islas, y no caeré en el conformismo, en la autocomplacencia ni en el qué más da. Porque no nos lo podemos permitir, y, por eso, mi compromiso es dejarme la piel.Con estas líneas quiero compartir con todos vosotros mi balance de estos tres años de trabajo, de estos tres años de legislatura, que creo que se pueden resumir principalmente en tres evidencias.La primera, lo que ha sido mi obsesión desde el primer día: el cumplimiento de la palabra dada. Porque así me lo enseñaron en mi casa, el valor de la palabra dada, cumplir lo que se promete. El primer compromiso cumplido fue el de formar un gobierno en solitario. Una promesa en la que nadie creía, que algunos veían imposible y hasta llegaron a mofarse de ella. Pero dije que si tenía una mayoría suficiente de los ciudadanos, así lo haría. Los ciudadanos respondieron, y cumplí. Y, evidentemente, gobernar en minoría no ha sido fácil, pero eso nos ha permitido marcar el tono y el ritmo, y evitar que la inestabilidad que se ha vivido en el Parlament no se haya trasladado en ningún momento al Gobierno.A partir de ese momento no solo no hemos cruzado ninguna de nuestras líneas rojas, sino que hemos cumplido y puesto en marcha el 95% de nuestro programa de gobierno. 10 días después empezamos a bajar impuestos con la eliminación del impuesto de sucesiones —que ya ha beneficiado a más de 35.000 familias— y con la eliminación o bonificación del impuesto por la compra de la primera vivienda, del cual se han beneficiado más de 5.000 jóvenes. 50 días después cumplimos haciendo realidad la gratuidad de toda la etapa educativa de 0 a 3 años, que beneficia hoy a más de 15.000 familias. 100 días después aprobamos el Decreto ley de emergencia residencial, como primer paquete de medidas ante el reto de la vivienda. Y así hemos ido cumpliendo nuestro programa durante tres años, con la cuota cero de autónomos, la recuperación de las notas numéricas, más horas de matemáticas y de lenguas, el plan de captación de profesionales sanitarios, la Ley de conciliación, la Ley de simplificación, la Ley de costas, además de tantas y tantas medidas que incluimos en nuestro programa y que hoy son realidad.En segundo lugar, el hecho de que no se haya cumplido aquel guion que habían pronosticado los partidos de izquierda, que no se haya cumplido aquel discurso del miedo a los recortes en los servicios públicos, de los recortes en derechos y de la crispación social. Al revés, durante tres años hemos destinado más recursos que nunca a nuestros servicios públicos; hemos mejorado las condiciones de nuestros profesionales sanitarios, de nuestros docentes y del conjunto de nuestros trabajadores públicos; hemos avanzado en nuevos derechos, como las ayudas a los enfermos de ELA, la atención 24 horas de los cuidados paliativos pediátricos, la gratuidad del ocio adaptado para niños con discapacidad, el límite de los precios de los comedores y psicólogos en las aulas y en los centros de salud, entre otros avances.Todos, desde el diálogo y el acuerdo. Porque somos un Gobierno de pacto y de entendimiento, como demuestra el logro de acuerdos tan importantes como el Pacto por la sostenibilidad, el Pacto por la salud, como también el Pacto de legislatura con la mesa de función pública, el acuerdo para la recuperación de la carrera profesional sanitaria y el Pacto por la conservación marina.Y, finalmente, una evidencia de la cual, como empezaba diciendo, soy plenamente consciente: que queda mucho trabajo por hacer. Nos encontramos con una herencia envenenada, con unos precios disparados de la vivienda, con unas Islas al límite, fruto de 115.000 plazas turísticas autorizadas en ocho años, y con los servicios públicos tensados por un patrón de crecimiento de población que es hoy absolutamente insostenible. Durante estos tres años hemos puesto las bases para cambiar el rumbo, cambiando leyes, planificando y poniendo recursos, porque no hay soluciones mágicas y la situación no se cambia en un día, pero gracias a nuestras diferentes leyes tenemos más de 10.000 viviendas asequibles en tramitación; viviendas asequibles y para la gente de aquí, entre las cuales hay más de 1.000 de promoción pública, cuyas obras comenzarán esta legislatura. Y, por supuesto, hablamos de vivienda a precios asequibles, con precios entre un 30 % y un 50 % por debajo del precio de mercado y para la gente de aquí, con al menos 5 años de residencia. Porque se trata de vivienda para quien ya vive en las Illes Balears.Aunque queda mucho camino por recorrer para que llegue a los ciudadanos, empezamos a ver signos de un cambio de tendencia con la reactivación de la promoción de viviendas plurifamiliares, con un aumento del 60% en un año, y que desde hace dos años vuelve a superar a las unifamiliares, es decir, más pisos que chalets, según los últimos datos del Colegio de Arquitectos Técnicos y Aparejadores. También con el descenso en un 33% de la compra de vivienda por parte de ciudadanos extranjeros, según los datos del Colegio de Notarios. Porque ahora, la promoción de vivienda vuelve a orientarse a vivienda asequible y para la gente de aquí.Y hacemos trabajo para transformar nuestra economía y pasar de un crecimiento en volumen a un crecimiento en valor, un modelo que apuesta por la diversificación de nuestra economía hacia la innovación y el conocimiento, como hemos hecho con el plan de impulso del ParcBit y con la Ley de aceleración de proyectos estratégicos, y con una estrategia clara de contención turística, que fija un crecimiento cero de nuevas plazas turísticas, que prohíbe nuevos pisos turísticos y que acuerda la reducción del número de cruceristas, la compra de fincas públicas para proteger nuestros espacios naturales. Y acabaremos la legislatura con la entrada de vehículos y coches de alquiler turístico limitada a las cuatro islas. Porque sí, hemos llegado al límite.Debemos avanzar hacia un modelo que no necesite la captación continua de trabajadores de fuera, porque debemos cambiar el patrón del crecimiento poblacional. Como también necesitamos poner freno a la llegada continua de inmigración irregular a nuestras Islas. Porque siempre hemos sido una tierra de acogida, pero necesitamos una inmigración no solo vinculada a un contrato de trabajo, sino que tenga en cuenta también la capacidad de integración de nuestra tierra, exigiendo siempre el respeto a nuestras leyes y valores. Si no, el resultado es que vemos cómo se va desdibujando la fisonomía de nuestros pueblos y barrios. No, aquí no cabe todo el mundo.Somos el Gobierno que más se parece a la gente de esta tierra, un Gobierno que toma las decisiones desde el sentido común y la tranquilidad, que no esconde los problemas en los cajones. Hemos venido a arremangarnos para resolver los problemas estructurales de estas Islas.A partir de aquí, algunas políticas necesitan un último empujón y otras necesitan consolidarse en el tiempo para dar frutos. Y con este objetivo trabajaremos este próximo año, trabajando duro para dar respuesta a las principales preocupaciones de los ciudadanos, para ampliar su confianza y poder alcanzar una mayoría de estabilidad que nos permita continuar con el cambio desde la centralidad, desde la moderación, desde la sensatez y gobernando pensando solo en la gente de aquí.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Prohens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tres-anos-gobernando-gente_129_5795514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 17:47:55 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Políticas aporofóbicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/politicas-aporofobicas_129_5788693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Cuando a finales de los 90 Attac alertaba sobre las consecuencias de la financiarización de la economía, aún no podíamos intuir hasta dónde llegaría el poder destructivo del capitalismo digital y financiero de nuestros días.Saskia Sassen ya anunció la evolución del sistema económico hacia un capitalismo extractivo masivo (<em>Expulsiones</em>, 2014). En el siglo XX la economía se basaba en la producción de bienes materiales y era necesario que hubiera ciudadanos con capacidad económica para adquirirlos, por lo que el eje político fue la inclusión, el estado social de bienestar. Al contrario, en un mundo donde el beneficio procede de la especulación financiera, las personas han dejado de tener valor como productores y consumidores, y preocuparse por el bienestar de las clases medias y bajas es malgastar recursos. Así, el sistema ahora pivota en torno a una lógica radical de exclusión o expulsión masiva de gran parte de la población a los márgenes del sistema. La actual configuración del capitalismo financiero ya no genera bienestar generalizado, sino el crecimiento de la desigualdad. Mientras unas élites se enriquecen desmesuradamente, las clases trabajadoras y medias se ven desplazadas hacia la precariedad y el empobrecimiento. A las políticas de austeridad y reducción de servicios públicos, la desocupación y la pérdida de derechos laborales, se suma la dinámica de los capitales financieros que, para continuar expandiéndose, necesitan mercantilizar y apropiarse de los bienes y servicios básicos de la vida, como la vivienda, la sanidad, la educación y las pensiones, y provocar su escasez o elitización. Las consecuencias de esta evolución económica son incompatibles con el marco cultural que nos ha regido desde la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por la ONU (1948). Afirmar que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y […] deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” tiene hoy un alcance revolucionario, porque el capitalismo necesita expropiar y socavar vidas y derechos para extraer valor.La ultraderecha es el instrumento del capitalismo extractivo no solo para impulsar sus propuestas desreguladoras y supresoras de derechos y garantías en diversos ámbitos de la vida, sino también para generar en la sociedad otro marco mental que facilite el avance de estas políticas económicas y sociales expropiatorias, no solo sin resistencia ciudadana, sino con aceptación y adhesión, haciendo incidencia en la escuela, la educación, la cultura, los medios. Como dice E. J. Díez, “el neoliberalismo y el neofascismo constituyen dos expresiones indisolubles entre sí de una misma configuración actual del sistema capitalista”. Así, la extrema derecha genera y generaliza discursos que rompen el consenso básico de igualdad de derechos basada en la dignidad humana, y legitiman la desigualdad y restricción de derechos a algunos colectivos. ¿Derechos? No para todos. La ultraderecha señala con el dedo a aquellos que ya se encuentran en una situación inicial desfavorecida para acentuarla. Su lucha aparente es contra el feminismo, contra los migrantes, contra los sectores sociales más excluidos, haciéndolos aparecer como culpables de los problemas económicos y sociales o de la escasez para justificar su expulsión del sistema de bienestar, mientras se ocultan los verdaderos culpables. Empezar a recortar derechos primero para algunos, en un futuro para muchos más. En este contexto de creciente exclusión social, surgen las políticas aporofóbicas que se ejecutan allí donde gobierna la ultraderecha y la derecha seguidista, también en nuestra isla. Cuando la Sra. Prohens, presidenta de la CAIB, se opone a la regularización administrativa de las personas migrantes y dice que “no todo lo que llega es un ser de luz”, está diciendo que ya no basta ser persona para tener derechos, se da o no a gusto y conveniencia del poder. Y en general, se quita a los más desfavorecidos. ¿Para qué gastar dinero? Lo vemos de cerca. Por ejemplo, el desempadronamiento masivo de residentes precarios en Palma, la negativa a empadronar a personas sin hogar y caravanistas. El acoso a personas sin techo. La deshumanización y criminalización de los menores en tránsito para privarles de sus derechos como menores. La supresión o restricción de prestaciones como la renta social garantizada. La cesión de suelo dotacional (destinado a servicios) a promotores inmobiliarios con la excusa de la falta de vivienda. Hay un futuro para todos, pero debemos defenderlo hoy.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María del Pilar Barceló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/politicas-aporofobicas_129_5788693.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 17:52:50 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni antes, ni ahora, ni nunca: el Trenc NO se toca]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ahora-trenc-no-toca_129_5786523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a9859a54-771b-49af-bda2-e3d33bc7e53d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hay lugares que son más que un espacio natural, son símbolos, porque su conservación representa una manera de entender el país y el paisaje. El Trenc es uno de esos lugares. Durante décadas, la sociedad se ha movilizado para defender este espacio ante amenazas urbanísticas, especulativas y económicas.Hoy, esta defensa vuelve a ser necesaria. Las modificaciones introducidas con la Ley ómnibus no son simples ajustes técnicos. No implican una reducción inmediata de la protección del Trenc ni del resto de parques naturales de las Islas. El problema no es hoy, sino lo que estas reformas hacen posible mañana. Hasta ahora, las principales garantías del parque estaban recogidas en la Ley 2/2017. Cualquier modificación sustancial exigía debate político, transparencia y mayoría parlamentaria. Con la reforma impulsada por el PP, las modificaciones son más sencillas.La protección de los espacios naturales no depende de una única norma. Es el resultado de una arquitectura jurídica construida durante décadas, formada por leyes, directrices territoriales, planes de gestión y mecanismos de participación pública. Querer modificar este entramado desvela una estrategia destinada a debilitar las garantías que sostienen los espacios naturales protegidos.Primero se eliminan o flexibilizan limitaciones hasta ahora blindadas por ley. En el caso de El Trenc, determinadas protecciones dejan de depender del Parlament y pasan a poder ser modificadas mediante decreto del Consell de Govern. El cambio es profundo. Lo que antes exigía debate parlamentario y control democrático ahora desaparece. La normativa actual limita actividades turísticas, comerciales y recreativas, fija los usos autorizables y establece prohibiciones esenciales para preservar los valores naturales de este espacio. Ahora con la reforma, todo podrá ser revisado con más facilidad.La pieza central de esta operación son los Planes de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), que son la principal barrera ante la intensificación de los usos urbanísticos y turísticos dentro de los espacios protegidos. En el caso de El Trenc impide, entre otros, el incremento de plazas turísticas. Si ahora se rebajan las limitaciones legales que definen, los futuros PORN podrán ser más permisivos.Pero la estrategia no acaba aquí. La futura ley agraria prevé la modificación de las Directrices de Ordenación Territorial (DOT), una de las principales garantías de protección del suelo rústico en las Islas Baleares. Ahora se pretende reducir estas limitaciones y facilitar actividades complementarias vinculadas al negocio turístico y recreativo. Esta combinación debilitará las garantías legales de los parques naturales y rebajarán las limitaciones que imponen las DOT. El resultado es una reconfiguración progresiva del sistema de protección ambiental construido durante las últimas décadas.Esta deslegalización facilita futuras modificaciones de los usos turísticos, recreativos y comerciales dentro del parque y abre la puerta a revisar la calificación de Área Natural de Alto Nivel de Protección. Los proyectos urbanísticos que durante décadas pusieron el Trenc en el punto de mira aún existen y a partir de ahora serán posibles.Por eso, sorprende que se nos acuse de alarmismo. La diferencia fundamental entre la mirada ecologista y la mirada política cortoplacista la encontramos aquí. La presidenta Marga Prohens y el conseller Joan Simonet sostienen que no hay ninguna voluntad de desproteger el Trenc, porque hoy no existe ninguna propuesta formal de modificar su protección. Es una mirada electoralista. En cambio, los espacios naturales exigen una mirada mucho más larga. Las grandes transformaciones territoriales se preparan durante años a través de pequeñas modificaciones normativas que eliminan limitaciones, reducen controles y facilitan los cambios. Debemos tener bien claro que, como la democracia, la protección de los espacios naturales no es una conquista irreversible, y que se ha de luchar continuamente, porque quien querría revertir la situación sigue presionando. Y en el caso del Trenc, Prohens tiene las presiones bien cerca.Lo mismo se repite con la futura ley balear de costas que plantea una flexibilización de procedimientos y usos. Por eso, la defensa del Trenc va mucho más allá de un parque natural concreto. La Ley ómnibus, la futura ley agraria, la reforma de las DOT y la nueva ley de costas forman parte de una misma intención de desprotección del territorio. De manera aislada pueden parecer modificaciones simples, pero, en conjunto, dibujan un modelo territorial claro: menos limitaciones, menos garantías y más facilidad para los intereses económicos particulares.La defensa del Trenc es la defensa de todos los espacios naturales protegidos de Mallorca. Ya lo entendieron miles de mallorquines y mallorquinas hace décadas. La movilización ciudadana fue decisiva entonces y volverá a serlo ahora. Porque el Trenc no es solo una playa. Es memoria. Es patrimonio colectivo. Es una de las grandes victorias ecologistas de Mallorca y, precisamente por eso, todavía es objeto de disputa.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Moranta i Tonina Siquier]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ahora-trenc-no-toca_129_5786523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 06:00:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Playa del Trenc.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La salud mental también es una cuestión de territorio]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/salud-mental-cuestion-territorio_129_5781436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Cuando hablamos de salud mental, a menudo pensamos en psicólogos, psiquiatras, hospitales y medicación. Todos estos recursos son imprescindibles y necesarios. Pero la realidad es que la salud mental comienza mucho antes de que una persona necesite una consulta o un tratamiento.La salud mental tampoco depende exclusivamente de factores biológicos o individuales. Cada vez hay más consenso científico en que el bienestar emocional está influido por las condiciones en que vivimos: la vivienda, las condiciones laborales, la situación económica, las relaciones sociales, la movilidad y la calidad del entorno, entre otros. La salud mental también se construye, o se deteriora, a partir de los factores que nos rodean cada día.La Organización Mundial de la Salud lleva años insistiendo en esta idea. Los llamados determinantes sociales de la salud tienen una influencia decisiva sobre el bienestar de las personas. Por eso, cuando hablamos de salud mental, también hablamos de vivienda, de trabajo, de cohesión social, de territorio y de calidad de vida.En las Islas Baleares, este debate adquiere una relevancia especial. El turismo representa una parte fundamental de nuestra economía y genera miles de puestos de trabajo directos e indirectos. Sin el turismo no se puede entender la realidad económica ni social de nuestras islas. De hecho, las actividades vinculadas directa o indirectamente al sector turístico representan un 85% del producto interior bruto de nuestro país.Precisamente porque es tan importante, debemos ser capaces de analizar todos los impactos. No solo los beneficios económicos, sino también las consecuencias que puede tener sobre las condiciones de vida de las personas que viven y trabajan aquí.Durante los últimos años, Mallorca ha experimentado una transformación profunda. Cada temporada se baten récords de visitantes mientras una parte creciente de la población manifiesta preocupación por el acceso a la vivienda, los problemas de movilidad, la congestión de los espacios públicos y el incremento del coste de la vida.Estas preocupaciones no son solo cuestiones urbanísticas o económicas. También son cuestiones de salud.La literatura científica muestra que la percepción de saturación, la pérdida de control sobre el entorno cotidiano, la dificultad para acceder a recursos básicos y la sensación de presión constante sobre el territorio pueden afectar la calidad de vida e incrementar los niveles de estrés de la población residente.El tiempo que pasamos dentro de un embrollo. La incertidumbre ante la renovación de un contrato de alquiler. La imposibilidad de acceso a una vivienda. La sensación de que los espacios de nuestra vida diaria dejan de ser accesibles. Ninguno de estos factores explica por sí solo los problemas de salud mental que sufre una persona. Pero cuando se acumulan, generan un desgaste emocional que no podemos ignorar.Este debate es especialmente relevante si tenemos en cuenta la evolución de las bajas laborales relacionadas con la salud mental. Según datos recientes, las bajas por este motivo han aumentado de manera muy significativa durante los últimos años, mientras que la ansiedad se ha consolidado como uno de los principales motivos de incapacidad temporal, especialmente entre las personas jóvenes.¿Qué impacto tienen las condiciones de vida actuales sobre este aumento del malestar emocional?No hay una respuesta única ni una relación automática entre turismo y salud mental. Sería una simplificación injusta e incorrecta. Pero también sería un error ignorar que las condiciones derivadas de la presión que soporta el territorio pueden influir sobre factores que la ciencia identifica como determinantes del bienestar psicológico.Durante mucho tiempo hemos medido el éxito de un territorio a través del número de visitantes, de las pernoctaciones y de los ingresos generados. Son indicadores importantes, pero probablemente ya no son suficientes.Quizás ha llegado el momento de incorporar nuevas preguntas al debate público. ¿Cómo afecta el modelo económico a la calidad de vida de las personas residentes? ¿Cómo debemos gestionarlo? Y dentro del ámbito de la gestión, ¿cómo incorporamos el bienestar emocional de las personas? ¿Cómo podemos mejorar las condiciones de vida de las personas que viven y trabajan en Mallorca?Cuando hablamos de salud mental no solo tenemos que mirar qué pasa dentro de las personas. También tenemos que mirar qué pasa a su alrededor. Y esto incluye la vivienda, la movilidad, las condiciones laborales, el modelo territorial y la presión que soporta una isla como Mallorca.Hablar de salud mental es hablar de derechos, de dignidad y de calidad de vida. Pero también es hablar de vivienda, de trabajo, de territorio y de comunidad.Porque una isla saludable no es solo una isla que genera riqueza. Es también una isla que permite vivir bien en ella.Y la posibilidad de vivir bien es, probablemente, una de las mejores políticas de salud mental que podemos construir como sociedad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillem Febrer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/salud-mental-cuestion-territorio_129_5781436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 17:50:52 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crisis hídrica o crisis de gobernanza?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/crisis-hidrica-crisis-gobernanza_129_5774806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El pasado sábado se publicó la nueva Ley 4/2026 de medidas urgentes para acelerar proyectos estratégicos, donde se rebajan los controles de suficiencia hídrica sobre el planeamiento urbanístico. Es un paso más en la reducción de controles y favorecer más el crecimiento urbanístico iniciado con los decretos de simplificación administrativa y de actuaciones urgentes aprobados durante los últimos dos años. Estas normativas se han aprobado cuando sufríamos una de las sequías más fuertes que recordábamos y en la que el desarrollo urbanístico es el principal responsable de la sobreexplotación de los acuíferos, que llegan al 91% en Ibiza y al 94% en Formentera de los consumos de agua totales, y hasta el 70% en Mallorca y Menorca. La isla de Ibiza es un buen ejemplo de esta tendencia. El año 1996 el uso principal era el agrícola (54%) y en menor porcentaje, los usos urbanos y residenciales (45%). Treinta años después, la agricultura casi ha desaparecido y sus consumos ya solo suponen un 7% del total. En cambio, el urbanismo no se detiene.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Calvo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/crisis-hidrica-crisis-gobernanza_129_5774806.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 17:52:56 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La crisis/las crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/crisis-crisis_129_5767363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Las crisis internas de los movimientos sociales suelen generar una fascinación extraña. Desde fuera, se tiende a hacer lecturas simplistas y tendenciosas e incluso hay quien las interpreta –a conveniencia– como la prueba definitiva de su incoherencia; desde dentro, a menudo se viven como una disputa entre relatos y formas incompatibles. Pero las organizaciones transformadoras raramente entran en crisis por una sola causa. Y cuando intentamos explicarlas a partir de buenos y malos y bandos opuestos, casi siempre dejamos de comprender qué está pasando realmente. Hace falta mucha honestidad para querer abordar la cuestión en toda su diversidad, complejidad y profundidad.Las últimas semanas, la crisis vivida en el GOB Mallorca ha provocado una avalancha de comentarios, especulaciones y posicionamientos. La dimisión de diez mujeres, miembros de la junta directiva que habían impulsado una candidatura ecofeminista en 2023, ha hecho aflorar discrepancias sobre formas de gobernanza, salud laboral, maneras de entender el liderazgo y modelos organizativos. Para todo ello, se ajusta una lectura más amplia y profunda sobre qué nos dice este conflicto en relación con los retos que afrontan hoy en día las organizaciones ecologistas y muchos otros movimientos sociales.El ecologismo vive un momento paradójico. Nunca había sido tan evidente la vigencia, la urgencia y la necesidad de sus denuncias –el monstruo se nos hace cada vez más grande, con más tentáculos, refina su relato y sus estrategias, y acelera la devastación desbordando la capacidad real de incidencia de los movimientos sociales– ni tan urgente, la necesidad de sus propuestas. La crisis climática, la pérdida de biodiversidad, la turistificación y el agotamiento de los recursos, pero también sus consecuencias vitales en términos ecológicos, ambientales y de justicia social, dan cada día más argumentos a décadas de luchas ecologistas y nos conducen a la necesidad de juntar fuerzas desde la base y confluir con otras luchas y reivindicaciones activas (la lucha por la vivienda, la lucha sindical, la lucha por los servicios públicos, la lucha feminista, la lucha antirracista, la lucha antifascista, los movimientos por la paz...) para poder impulsar las transformaciones ecosociales que deseamos. Es una confluencia a la que tienden todos los movimientos sociales transformadores y prueba de ello son las iniciativas como Revoltas de la Terra, el Foro Social estatal que trabaja por el pacto Ecosocial ‘Más Allá del Crecimiento’, los encuentros de redes internacionales contra la turistificación, las reflexiones en las universidades de verano anticapitalistas, a las cuales el GOB ha sido invitado en los últimos años como referente, y los debates (y también conflictos) internos de entidades ecologistas de referencia como puedan ser Ecologistas en Acción y Greenpeace. Ya no estamos solo a tiempo de resistir, sino de pasar a la ofensiva y avanzar siendo palanca de cambio, y para ello necesitamos una base social amplia y cohesionada que trabaje codo con codo con un objetivo que es común y transversal: garantizar la sostenibilidad de la vida en un mundo que la ataca ferozmente por todas partes. Y, sin embargo, y quizá precisamente por eso, los movimientos que las impulsan, especialmente los que llevan años de trayectoria, como es el caso del GOB, experimentan tensiones, desgaste y dificultades para sostenerse.No se trata solo de una confrontación entre conservacionistas y los que defienden el ecologismo social (nadie cuestiona la defensa del territorio y la biodiversidad, como ejes sobre los que pivota todo el movimiento ecologista; porque sin el territorio y sus recursos no hay vida posible). No se trata, solo, de una cuestión de visiones generacionales enfrentadas, de nostálgicos <em>versus </em>visiones jóvenes y críticas, de reformistas <em>versus </em>revolucionarios. Ni siquiera se trata sencillamente de enfrentamientos en cuanto a modelos de gobernanza entre las que intentan incorporar los valores de los cambios y transformaciones que querríamos impulsar fuera, dentro de las mismas organizaciones, y los que querríamos un modelo organizacional directivo y medido en términos de indicadores de rendimiento. No es solo una cuestión derivada de las incomodidades que genera la revisión crítica desde los feminismos a las estructuras, valores, jerarquías y objetivos de las entidades que deberían ser palanca y herramienta para la transformación social y las furibundas reacciones que genera. No es solo ninguna de estas cuestiones por sí sola. Es todo junto y a la vez y amplificado por la urgencia de actuar en un mundo donde los márgenes de posibilidad de los cambios reales que necesitamos urgentemente parecen cada vez más estrechos.El reto de los movimientos sociales en general, y del GOB en particular, radica precisamente en su capacidad, o no, de incorporar toda esta complejidad y dimensión en sus reflexiones estratégicas para convertirse en algo útil a la sociedad de estas islas en los escenarios presentes y futuros que habremos de afrontar marcados por la crisis ecosocial e incertidumbres múltiples. Hoy necesitamos que todas las estructuras organizativas y, aún más, las entidades con trayectoria y solvencia como ha sido y continúa siendo el GOB –a pesar de determinados mantras que se repiten hasta que acaban funcionando como verdades asumidas (que se ha perdido capacidad de movilización, que se ha perdido presencia en la calle, que ya no se hace lo que se hacía antes) aunque se hayan impulsado grandes movilizaciones, aunque se hayan abierto nuevos frentes de lucha, aunque se haya ampliado la capacidad de incidencia social y política– sean los puntales para el impulso de los cambios que necesitamos, entendiendo la defensa del territorio y la biodiversidad que nos sostienen como una herramienta más para la justicia social, la democracia y la acción colectiva.Creo que esta es una reflexión realmente necesaria en un momento en que resulta tentador leer cualquier conflicto interno como una demostración de fracaso de unos y victoria de otros, y tirar la pelota hacia adelante sin incorporar ningún elemento de revisión crítica a la que nos obligan los conflictos si el objetivo es avanzar como colectivo y como sociedad. Si no se hace, no estaremos ante un avance, sino ante un retroceso mayúsculo que se acabará lamentando. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/crisis-crisis_129_5767363.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 06:32:35 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las guerras inmorales de nuestro tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/guerras-inmorales-tiempo_129_5762961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Forma parte de una generación que ha crecido con la convicción de que la guerra era una derrota, una derrota de la política, de la diplomacia y, sobre todo, de la humanidad. Los que nos hemos formado en la cultura política de finales del siglo XX y los inicios del XXI lo hemos hecho con la convicción de que toda guerra es una injusticia, especialmente para la población civil que la sufre, aceptando, sin embargo, que existen normas internacionales que, en situaciones de gravedad extrema, pueden llegar a justificar una intervención armada, aprobada y reconocida por la comunidad internacional.Este era el pacto moral y jurídico que surgió de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial. El mundo había conocido como nunca el horror, y por eso se intentaron construir mecanismos para impedir que la barbarie se convirtiera nuevamente en la forma ordinaria de relación entre los estados. De aquí surgieron la Organización de las Naciones Unidas, las relaciones internacionales basadas en normas y la idea de que los derechos humanos constituyen un límite superior a los intereses políticos o económicos de los estados.Sin duda no se trataba de un sistema perfecto, serían incontables las ocasiones en que la ONU ha actuado condicionada por la influencia de las superpotencias o ha sido incapaz de hacer cumplir sus resoluciones. También es cierto que numerosas intervenciones militares se han justificado por motivos humanitarios, por justicia, por proteger minorías amenazadas o la misma democracia, pero demasiadas veces han escondido objetivos geoestratégicos reales que no tenían nada que ver con los discursos. Sin embargo, incluso en estos casos se mantenía un elemento fundamental: la necesidad de que las acciones militares que salían de los márgenes de la diplomacia, tuvieran una apariencia de legitimidad, dentro del marco jurídico y moral que el sistema internacional establecía. Por eso “el trío de las Azores” veía necesario justificar la invasión de Irak en la existencia de unas armas de destrucción masiva que nunca se encontraron. Aunque fuera una mentira, buscaba no salir de la legitimidad que otorgaban las normas reconocidas por los estados que conforman la comunidad internacional.Hoy en día, incluso este mínimo está desapareciendo de manera alarmante, porque si antes era necesario buscar complejas explicaciones para cualquier acción militar, ahora parece que todo es válido. El gran cambio no es la injusticia de las guerras que se han iniciado, el cambio profundo es que se pretende que ya no es necesario justificar el uso de la fuerza, o, en todo caso, los argumentos que otorgaban legitimidad parecen secundarios: atacan Venezuela en nombre de la democracia, pero de repente reconocen que lo importante es el petróleo y meses después la transición a la democracia sigue en <em>stand-by</em>.Otro caso, la invasión de Ucrania por parte de Putin es un ejemplo claro de vulneración del derecho internacional, ahora bien, incluso Putin intentó construir una coartada que le diera apariencia de legitimidad: la protección de las minorías rusas o la seguridad de las fronteras de Rusia frente a la expansión de la OTAN. No hay duda de que es un discurso cuestionable y, de hecho, incompatible con la legalidad internacional, pero incluso así mantenía la necesidad de justificar la agresión con algún tipo de legitimidad.El gran peligro ahora mismo es que después de estos argumentos que han traspasado el límite de las justificaciones aceptables nos encontramos con otros líderes que rompen del todo con el paradigma anterior, y esta idea viene sobre todo de la administración Trump. El actual presidente norteamericano representa como pocos este peligroso cambio en las relaciones internacionales; ha pretendido normalizar la política basada exclusivamente en el interés inmediato, económico y nacional. No ve la necesidad de construir un relato coherente en el marco de las relaciones internacionales tal como las hemos entendido hasta ahora. Se trata de una ruptura con las normas y las relaciones internacionales construidas después de 1945. Con este nuevo paradigma las guerras dejan de considerarse un mal extremo justificado solo en circunstancias excepcionales para pasar a ser simples (y destructivas) herramientas de poder.No podemos dejar de lado el caso de Gaza, que refleja como pocos esta crisis de las relaciones internacionales. Israel justificó inicialmente sus operaciones militares en nombre de la lucha contra el terrorismo tras los ataques de Hamás, pero esta justificación pierde todo el sentido cuando se convierte en la destrucción sistemática de toda una región, la expulsión de sus habitantes, el asesinato de civiles de forma indiscriminada, los ataques a infraestructuras básicas como hospitales y escuelas, a corredores humanitarios. Ataques contra organizaciones internacionales de cooperación y solidaridad; acciones, todas ellas, que se pueden considerar crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad o genocidio, y así están denunciadas en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Más allá del debate jurídico, el resultado de esta impune agresión del gobierno de Israel de Netanyahu en Gaza, y ahora también en el Líbano, demuestra la erosión y progresiva destrucción de un sistema de relaciones internacionales basado en normas y en la idea de que el fin principal del sistema internacional es el mantenimiento de la paz mundial.Por eso afirmamos que las guerras de nuestro tiempo son, más que nunca, inmorales, porque han convertido, como no sucedía desde 1945, a las personas en peones sacrificables al servicio del beneficio económico, en simples cifras, si desde el egoísmo más absoluto se consiguen los objetivos políticos. Es inmoral porque la vida humana deja de tener valor y queda subordinada a los intereses de los poderosos. Durante décadas, el mundo al menos intentó mantener la ficción de que existían unos límites que sobre todo los estados democráticos no debían cruzar nunca. Hoy asistimos a la destrucción de estos límites, de un sistema de relaciones basado en normas, una destrucción que contempla una opinión pública saturada de información y que se siente impotente, cuando no es empujada a justificar lo injustificable de acuerdo con una extrema polarización que algunos promueven.En este contexto es muy importante que se oigan voces que se opongan, alto y claro. Una de estas voces es el papa León XIV, que ha denunciado reiteradamente la banalización de la guerra y la glorificación de la fuerza. A él habría que sumar líderes políticos de diferentes países, como el presidente español, Pedro Sánchez, que representan la respuesta democrática e internacionalista ante el auge de los nuevos autoritarismos, principales promotores de la nueva cultura de la fuerza.Aquí radica una parte esencial de la cuestión que analizamos hoy: los gobiernos autoritarios exaltan la fuerza por encima del derecho, en coherencia con la manera de gestionar sus políticas internas (recordemos las políticas antiinmigración de Trump, el ICE y la brutalidad que emplean). Hoy vuelve a ser tiempo de reivindicar el ‘no a la guerra’, o el ‘sí a la paz’, reivindicar el pacifismo, rechazar a los que tratan la paz como una ingenuidad. No es ingenuidad, es necesidad. Defender la paz, el derecho internacional y la dignidad humana vuelve a ser un acto de resistencia. Ser pacifista vuelve a ser revolucionario.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cosme Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/guerras-inmorales-tiempo_129_5762961.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 10:48:37 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unidad y valentía. Por un frente de izquierdas en Palma]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/unidad-valentia-frente-izquierdas-palma_129_5759714.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>A menudo dar un paso no es una tarea sencilla. Hacerlo, sin embargo, es necesario si queremos avanzar colectivamente. Hoy, en Palma, en las Islas Baleares y en el conjunto de los Países Catalanes y del estado, vivimos tiempos difíciles. La amenaza de la extrema derecha y de un PP cada vez más escorado es absoluta. Es por eso que es un momento de unidad y de valentía, los términos que con mi compañera de tándem Xisca Mir hemos querido tomar como lema para las primarias de MÉS per Palma. Unidad y valentía para ganar.Necesitamos que desde la izquierda soberanista que representa MÉS per Palma –fruto de décadas de trabajo de regidores diferentes y valiosos: de Sebastià Serra, Nanda Ramon, Joan Perelló, Lila Thomàs, Tomeu Carrió, Maria Costa y Jordi López a Antoni Noguera, Marisol Fernández, Antoni Verger y Neus Truyol– se articule un frente antifascista que aglutine a toda la gente palmesana que no quiere que nuestras vidas estén en manos de personajes como Fulgencio Coll y Jaime Martínez. Me siento heredero de las personas del mallorquinismo de izquierdas y verde que he mencionado, sí, pero también de regidores anticapitalistas maravillosos que formaron parte de Som Palma y de Podemos como Aligi Molina y Aurora Jhardi. Me presento para encabezar una candidatura amplia y generosa donde precisamente también Esquerra Unida, Sumar, Podemos, el Movimiento Socialista y la Izquierda Independentista estén en la forma que consideren oportuna. Porque son, fundamentalmente, nuestros compañeros. Quiero que esta lista sea un punto de partida, un revulsivo, que abrace a ciudadanos independientes que luchan por la vivienda, por defender el pequeño comercio, el movimiento vecinal –que he conocido bien en el barrio de Santa Pagesa–, el feminismo, el movimiento por la lengua catalana, la cultura, el sindicalismo y contra la exclusión social. Hay espacio para todos.Solo con una herramienta valiente, plural y unida que genere ilusión podremos centrar el debate. Y el debate es muy claro: tenemos que abordar los problemas reales de la gente y sus soluciones materiales. Si aquello que nos afecta tiene causas colectivas, la respuesta debe ser sin duda colectiva y en ningún caso individual. Los palmesanos y las palmesanas no llegan a fin de mes, no tienen dónde vivir, sufren trabajos precarios, ven cómo la ciudad y sus rincones ya no les pertenecen y viven con dolor la despersonalización lingüística, cultural, patrimonial y comercial de la capital de Mallorca. Hay que combatir con convicción los efectos terribles que el turismo desbocado y el negocio de unos pocos amigos de la derecha dejan en nuestras vidas. La situación crítica actual de la ciudad y los tiempos que nos han tocado piden contundencia y radicalidad en el sentido etimológico del término que conozco como profesor de Latín. La gente necesita propuestas y una acción política dura, alegre y sin complejos. Salir de los marcos que la extrema derecha nos quiere marcar: quien perjudica a los palmesanos y las palmesanas no es alguien con un nombre árabe, asiático o subsahariano, pobre y de piel oscura, sino los fondos buitre, el capitalismo extractivo internacional y el peor rentismo ligado al PP y a Vox, que no tienen nada de empatía ni sensibilidad por las familias, la juventud y los trabajadores.De esperanza, la hay. Veo referentes municipalistas por toda Europa, al sur y al norte, que me inspiran: Die Linke, en las ciudades alemanas; Adelante Andalucía; La Francia Insumisa; el Plaid Cymru, en Gales; el Sinn Féin, en Irlanda; y el Partido Verde, en Inglaterra. Izquierdas valientes, arraigadas al territorio y que miran los problemáticas urbanas del siglo XXI de cara. El momento histórico nos pide coraje y decisión.Tengo 45 años. Llevo toda la vida activo en movimientos sociales. Conozco la calle. Conozco Palma y nuestros barrios. Encabezaré la candidatura de MÉS per Palma siendo consciente de que será la primera vez que lo hace una persona independiente en la larga historia de los partidos que forman este espacio. Alguien que no forma parte orgánica de MÉS ni de las tradiciones que la componen (PSM, Iniciativa Verds y ERC). Es una oportunidad para crecer, para encarar con frescura el tiempo nuevo que viene y para hacerlo, en palabras de Manuel Monereo, afrontando el gran tema que atravesará el devenir urbano de nuestros días: “Aquello que está en disputa es el alma de la clase obrera.” Y si una cosa tengo clara es que en mayo de 2027 el alma de las clases populares de la ciudad que vio desarrollar las biografías de la activista vecinal Rosa Bueno y del poeta Josep Maria Llompart no puede, de ninguna de las maneras, ser conquistada por el oscurantismo del PP y Vox.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Pujol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/unidad-valentia-frente-izquierdas-palma_129_5759714.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 17:52:49 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En defensa de B. Picornell, antinazi]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/defensa-b-picornell-antinazi_129_5752948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Estos días ha trascendido que Balti Picornell había sido citado a declarar a raíz de una denuncia interpuesta por el diputado de Vox en Madrid, Jorge Campos. El motivo: haberse hecho una foto al lado de una pintada que decía “J. Campos, puto nazi”.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lluís Apesteguia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/defensa-b-picornell-antinazi_129_5752948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 08:00:30 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Querer Mallorca también es cuidar el GOB]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/mallorca-cuidar-gob_129_5748622.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8fbb384f-33a9-478b-8fc2-f2c7e7d465ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Seguro que estos días habéis oído hablar del GOB Mallorca. Este escrito pretende explicar por qué un grupo de 10 mujeres dimos de la junta directiva el 22 de mayo pasado en la asamblea extraordinaria de la entidad: una dimisión que no responde a diferencias sobre la defensa del territorio o las campañas ambientales, sino a una situación interna sostenida de confrontación, desgaste personal y falta de respeto que ha acabado haciendo insostenible la continuidad del proyecto que defendíamos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Adrover, Agnès Ambròs, Aina Cassanyes, Teresa Cuennet, Sofía Domínguez, Ruth Escribano, Aurora Jhardi, Marusia López, Francisca Mas i Joana Pastor]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/mallorca-cuidar-gob_129_5748622.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 09:38:30 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/8fbb384f-33a9-478b-8fc2-f2c7e7d465ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[La asamblea extraordinaria del GOB]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Homo tecnologicus': ¿propietarios de la herramienta o esclavos del algoritmo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/homo-tecnologicus-propietarios-herramienta-esclavos-algoritmo_129_5739119.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>A mediados de marzo, desde la Federación de Enseñanza de CCOO en colaboración con la Federación de Movimientos de Renovación Pedagógica y Ecologistas en Acción, llevamos a cabo el congreso <em>Tecnología y Educación: una visión Ético-Crítica</em> con ponentes de altísimo nivel. Este congreso no fue por simple inercia académica, ni una cita más en el calendario, sino el resultado de una preocupación creciente por el rumbo que han tomado las nuevas tecnologías en la última década. Ya que estamos inmersos en una revolución digital, comparable a la revolución industrial del siglo XIX. Una revolución que está reconfigurando el ser humano en lo que podríamos llamar un <em>Homo tecnologicus</em>. No obstante, esta evolución parece no ser neutra, y debemos hacernos la pregunta: ¿Somos nosotros los que manejamos la herramienta, o es ella la que nos modela?Es fundamental entender que nada en el mundo digital es neutral, tanto en internet como en la nueva inteligencia artificial, se producen sesgos de información. Esto significa que los resultados que vemos dependen de fuentes que no siempre son objetivas, y hoy este poder está concentrado en manos de unas pocas empresas privadas, que de manera casual o causal, están entre las más ricas del planeta: Meta, Google, Apple, Microsoft y Amazon (AWS).Unas empresas cuyo modelo de negocio no es el servicio, sino la extracción y almacenamiento de datos susceptibles de ser vendidos; porque a menudo caemos en la trampa de creer que sus servicios son gratuitos. Sin embargo, en la economía digital, si no pagas por el producto, es porque el producto eres tú. Estas empresas han creado auténticas 'granjas de información' a través de algoritmos –esos códigos invisibles que deciden qué vemos y qué no– donde recolectan cada uno de nuestros datos, movimientos y gustos para después vender estos datos a terceros. Bases de datos diseñadas para controlar nuestros gustos y dirigir nuestro consumo de manera continuada, inducida y compulsiva; aprovechando que prácticamente todo el mundo tiene a su disposición un teléfono inteligente las 24 horas del día.La falta de transparencia en los algoritmos no es tan solo un problema comercial; puede suponer un riesgo democrático. Esta vigilancia digital puede tener consecuencias reales en campos tan delicados como el derecho, la economía, el mundo laboral..., ámbitos que deben ser regulados de manera urgente. No podemos permitir que un código informático sea una fuente de discriminación; si no fiscalizamos estos procesos, los algoritmos pueden convertirse en armas de manipulación y sesgos, en lugar de ser instrumentos de progreso. Necesitamos un marco legal que garantice que los procesos tecnológicos sean transparentes, controlables por el usuario y, sobre todo, respetuosos con los principios éticos. El almacenamiento de nuestros datos debe estar bajo la vigilancia de instituciones sociales representativas, y no exclusivamente en manos de intereses privados.Pero el impacto no es solo virtual, es físico y ambiental; el desarrollo tecnológico no solo queda en nuestras pantallas; tiene una huella física y dolorosa en nuestro planeta. Este desarrollo desmesurado a menudo ignora que recursos básicos como el agua y la energía son limitados. Son necesarios miles de kilómetros cuadrados para almacenar servidores conectados 24/7 con la refrigeración necesaria para que estos centros de datos funcionen, con la emisión de CO₂ que supone y la necesaria utilización de energía nuclear para el funcionamiento continuo.Para fabricar las baterías y los mismos dispositivos, se explotan materiales como el coltán, el cobalto, el níquel, el litio y otras 'tierras raras'; materiales que se extraen mayoritariamente en minas donde se fomenta la explotación infantil y se generan vertederos de residuos tóxicos que contaminan gravemente el medio ambiente; una factura que la están pagando principalmente los países subdesarrollados. Y solo puede ser una verdadera evolución si es sostenible y respetuosa con los derechos humanos en toda su cadena de producción. Es imprescindible gestionar de manera responsable los residuos, el consumo de los recursos y la huella hídrica. La ética digital debe ser, necesariamente, una ética ecológica.Uno de los puntos más críticos de esta revolución digital es cómo la tecnología afecta a los más vulnerables, y esta vulnerabilidad se hace más evidente en los menores y especialmente en la infancia. Las plataformas digitales utilizan la seducción para atraparnos, el diseño del <em>scroll </em>infinito –esta pantalla que nunca acaba y que carga contenido sin parar– está pensado para capturar nuestra atención y generar lo que hoy conocemos como adicción digital. Este comportamiento compulsivo nos hace perder la noción del tiempo, nos genera estímulos de recompensa inmediata y un consumo abusivo de estos. Los síntomas ya están contrastados: ansiedad al no estar conectado, aislamiento social, descuido de las responsabilidades, falta de sueño, trastornos de la conducta, problemas de aprendizaje, falta de concentración... evidencias más que suficientes para abordar esta problemática de manera inmediata.Como educadores, vemos con preocupación cómo estos efectos derivados de la saturación de pantallas se manifiestan en las aulas; informes globales como el PISA o el GEM confirman un retroceso generalizado en las competencias del alumnado desde la implantación masiva de la tecnología en los centros educativos. Al pasar de lo analógico a lo digital de manera tan abrupta, se han perdido procesos de construcción y relaciones neuronales esenciales para desarrollar las capacidades cognitivas en la infancia. En muchos lugares del mundo ya se está planteando la vuelta al papel, al lápiz y al libro de texto. Y es que parece que hemos cometido un error de concepto: hemos confundido educar en competencia digital con educar mediante competencia digital.No se trata de criminalizar la tecnología, sino de exigir que esté al servicio de las personas, la justicia social y la pluralidad cultural. Es urgente legislar, tan nacionalmente como internacionalmente, para que nuestros datos estén protegidos y los procesos sean transparentes. Necesitamos recuperar el papel de la tecnología para construir un mundo mejor, y no como una herramienta que condicione nuestra libertad y el futuro.Es imperativo que dejemos de ser espectadores pasivos de esta transformación, necesitamos una legislación valiente y una regulación estricta que garantice que la tecnología sea un motor de justicia social, pluralidad y sostenibilidad, y no una herramienta de manipulación. La tecnología debe ser un puente hacia el conocimiento y la igualdad; es hora de que el<em> Homo tecnologicus </em>recupere la soberanía sobre sus datos, que exija un entorno digital que proteja la infancia y respete los límites del planeta. Solo así conseguiremos que las máquinas trabajen para nosotros, ser propietarios de la herramienta y no esclavos de sus algoritmos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mario M. Devis Lujan]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/homo-tecnologicus-propietarios-herramienta-esclavos-algoritmo_129_5739119.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 15:02:48 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Éxtasis distópico]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/extasis-distopico_129_5731522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>¿Podré llegar a ser un hombre algún día, como lo fue Úrsula K. Le Guin en sus performances de los noventa, cuando, con su sentido del humor genuino, decía: “Viví antes de que inventaran a las mujeres, y he vivido las últimas décadas intentando ser un buen hombre y me he olvidado de seguir joven, así que envejecí. [...] No dejo de pensar que un hombre de verdad habría podido hacer algo. [...] Pero fracasé. No hice nada. Fracasé rotundamente en el intento de conservarme joven”?.Como Úrsula, yo también he envejecido; este año me traslado a la década de los cincuenta y quiero entregarme a una especie de <em>aurea mediocritas </em>horaciana y a una ascética que me aleje del mundanal ruido. Me encuentro, pues, en un vacío helado, sin saber qué dirección tomar, ajustando el tono de esta transición y haciendo esfuerzos para dar el paso hacia mi madura gallardía de la manera más digna posible.Después de mucho meditar y leer Úrsula, he llegado a una conclusión: es absurdo continuar intentando ser un buen hombre. Durante mucho tiempo he querido serlo para poder ejercer mis derechos heredados de salpicar la taza del baño con agua amarilla sin quebrarme por ello, dominar el espacio público y sentirme empoderada. La intensidad de mi juventud llega a su fin. Yo también he fracasado por todas partes: ni soy un hombre ni he podido conservarme joven; sin embargo, su mirada todavía me corroe por dentro. Reconozcámoslo: me pasa a mí y nos pasa a todas.A mis casi cincuenta todavía pongo mi energía sexual al servicio de cualquiera que se fije en un aspecto que yo misma no soy capaz de ver ni de valorar. Soy excesivamente complaciente, sumisamente agradable, percibo el deseo de los demás como prioritario y me autoexplot por sentirme productiva y útil como capital sexual en el mercado. Es imposible deshacerse de ello. A pesar de que ya no soy un hombre –aunque sea imposible no serlo– y de que ya no soy joven, me siguen atravesando las mismas preocupaciones del orden simbólico heterosexual: la fantasía de ser la escogida entre el resto de competidoras, el valor de mis capacidades puesto sobre todo en el veredicto de ellos. No soy, pues, ni hombre ni joven; pero es que tampoco existo como mujer. Disculpad si no me explico del todo bien, pero todavía estoy aprendiendo a transformar mi lenguaje fálico en uno más poético.Para no caer en el delirio, intentaré tomar las decisiones correctas. Quizás esta perspectiva me acerque más a mí misma. La inspiración para este giro estructural madurativo es la Doctora de la Iglesia Santa Teresa de Ávila, que en uno de sus éxtasis inefables y espontáneos sintió la presencia de Dios, y “en ningún caso podía dudar que estaba dentro de mí o yo toda engolfada en Él”.Muy igual que la mística, en una especie de huida o de éxtasis distópico sobrevenido en una de mis meditaciones, me viví –Margaret Atwood lo vio claro– como una ‘mujer con un hombre dentro observando a una mujer<em>’. </em>El arrebato había transformado la mirada masculina en un erotismo que deseaba mi cuerpo con la misma intensidad y cuidado con que se labra la tierra de un huerto y se recogen solo los frutos que pertenecen a quien los cultiva y para cuya toma hay permiso. Me vi con un hombre dentro observando a una mujer completa, libre y dueña de sí misma. Todos los hombres que alguna vez me usaron para satisfacer vacíos y explotaron mi cuerpo, como el amo que con su lógica extractivista agota los recursos del Sur, dejarían de existir en mis hábitos cognitivos cotidianos a raíz de la iluminación fenomenológica.Ya no más madre, ya no más secretaria, ya no más salvadora de egos perdidos. Ya no más pendiente de validación masculina. Había completado las primeras estancias de mi viaje descolonizador y la monja Teresa me convocaba a profundizar en la contemplación: suavizar la mirada de la estancia interior, comprenderla, transformarla. Las siguientes mansiones me apartaron aún más del mundo condicionante del pensamiento heterosexual. La quietud de la madurez me movía a trascender polaridades y exigencias, a quitarme la caspa ‘<em>heteroetérica’</em>, a amar y follar sin culpa; a salir, al fin, del mercado del deseo masculino. No querer agradar más, solo rendir cuentas a mi cuerpo y tomar decisiones más allá de lo que es razonable. Ligera como los brazos de una muñeca que sostiene y juega a la vez con el peso de palabras nuevas, y se permite este paréntesis poético.En pleno siglo XXI, aunque una de las ventajas de cumplir años y volverse madura es que el deseo propio es más libre y menos condicionado, todavía no se han inventado las mujeres, pero nos da bastante igual; o al menos esta visión encarnada contemplativa me sobrevino en mi particular arrebato con el beneplácito de la mística carmelita y el impulso de la escritora de Terramar. Tanto el pensamiento poético de Santa Teresa como los bellos escenarios distópicos de Úrsula son inspiradores en mi trabajo con otras mujeres. Todas ellas, jóvenes y maduras, continúan habitadas por las mismas presiones patriarcales en las que me incluyo. Relacionarme con otros cuerpos socializados femeninos y sostenernos en aquello que nos atraviesa en común es el único antídoto que he descubierto para llegar a ser más sexualmente libres. Esto y cumplir años, claro.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Izquierdo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/extasis-distopico_129_5731522.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 17:56:52 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No a la guerra: o defendemos la vida o nos convertimos en cómplices]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/no-guerra-defendemos-vida-convertimos-complices_129_5731514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hay momentos en que el silencio no es prudencia sino complicidad. Momentos en que mirar hacia otro lado no es neutralidad sino renuncia. Y este es uno de esos momentos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Omar Lamin]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/no-guerra-defendemos-vida-convertimos-complices_129_5731514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 17:54:30 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una generación ignorada]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/generacion-ignorada_129_5731508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En el último debate de política general del Consell de Mallorca, el presidente dedicó solo dos frases a toda una generación. Dos frases para hablar del presente y del futuro de miles de jóvenes que hoy viven con angustia. Y no es una exageración. Angustia por no poder acceder a una vivienda digna. Angustia por un mercado laboral que no garantiza estabilidad ni derechos. Angustia por una formación que podría ser mucho mejor, pública y de calidad. Angustia, en definitiva, por un sentimiento cada vez más extendido, el de expulsión de nuestra propia tierra. Ante esta realidad, ¿qué ofrecen las instituciones? Autocomplacencia, titulares vacíos y políticas de escaparate. No sirve hablar de viajes o de ocio mientras una generación entera no sabe si podrá construir su proyecto de vida en Mallorca. Pero el problema va más allá. No solo no se escucha a la juventud, sino que tampoco se incentiva su participación. Recortar el apoyo a entidades juveniles como Joves de Mallorca per la Llengua es un error político y también un error de país. Lo hemos visto con la fuerza del Acampallengua y el Correllengua Agermanat, hay una generación viva, activa y comprometida. Solo falta que las instituciones quieran escucharla. También pasa con el tejido social de los pueblos. Los quintos, las asociaciones, los colectivos que hacen pueblo. Quizás porque una juventud organizada es también una juventud crítica. Y una juventud crítica cuestiona, propone y exige. Exige vivienda digna, un mejor transporte público, derechos laborales, formación pública de calidad y en catalán. Exige, en definitiva, futuro. Y cuando este espacio no existe, cuando no hay canales de participación reales, cuando no se generan debates ni escucha activa, una parte de la juventud busca respuestas en otros lugares. Y esto es peligroso. Porque el sentimiento de abandono es el mejor aliado de las opciones de extrema derecha. El Consell de Mallorca quizá no tiene todas las competencias, pero sí que tiene una responsabilidad, escuchar, conectar y liderar. Puede reunirse con jóvenes, entender qué piensan, qué necesitan, qué proponen. Puede hablar de salud mental, de redes sociales, de formación, de futuro. Puede, si quiere, ser útil. La pregunta es si quiere serlo. Porque hoy, la sensación es clara, esta generación no es una prioridad ni para el PP ni para Vox. Y esto tiene consecuencias. Pero también hay una certeza. En 2027, esta misma generación tendrá la palabra. Y puede decidir si quiere continuar con gobiernos que la ignoran o apostar por un futuro donde, por fin, se la tenga en cuenta. Porque Mallorca no tiene futuro sin su juventud. Y la juventud ya no está dispuesta a esperar.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Méndez Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/generacion-ignorada_129_5731508.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 May 2026 17:53:58 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Trabajar y no llegar a fin de mes: el fracaso que no podemos normalizar]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/trabajar-no-llegar-mes-fracaso-no-normalizar_129_5724590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/c7125dea-6358-4393-b76e-89f318e684ef_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Nos habían prometido que si estudiábamos, trabajábamos y hacíamos las cosas 'bien', saldríamos adelante. Que viviríamos con una cierta seguridad. Pero esta promesa hace tiempo se rompió. Y hoy, en las Illes Balears, ya no hablamos solo de precariedad: hablamos de un empobrecimiento generalizado.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lluís Apesteguia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/trabajar-no-llegar-mes-fracaso-no-normalizar_129_5724590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 15:05:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Flexibilidad o precariedad?]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[1 de Mayo: La transformación del modelo económico no debe dar la espalda a la clase obrera]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/1-mayo-transformacion-modelo-economico-no-debe-dar-espalda-clase-obrera_1_5724297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6b064808-fa88-451f-9737-48b5f24cd057_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Comienza la temporada turística y con ella llega el Primero de Mayo, un día de reivindicación y lucha de la clase trabajadora. Un momento en el cual nuestras islas comienzan a estar llenas de turistas; hay mucho trabajo, pero, aun así, debemos alzar la voz para decir que tenemos un modelo económico que nos asfixia y nos expulsa. Son muchos los problemas que tenemos las personas trabajadoras, entre ellos, la precariedad laboral, la temporalidad, las cargas de trabajo que nos enferman, la falta de recursos económicos y, nuestro mal mayor, un mercado de la vivienda inasumible para aquellos y aquellas que vivimos de las rentas del trabajo. Todo esto, en un entorno en el que año tras año batimos récord de turistas, tenemos más gasto por visitante y los márgenes empresariales suben. Lo sabemos todos y todas, este modelo está acabado, se tiene que transformar para que pueda ser sostenible. La pregunta es: ¿cómo? Mientras nuestros gobernantes enredan modificando su discurso según sopla el viento para no cambiar nada, en el sindicato hemos diseñado una hoja de ruta a seguir para caminar hacia unas Islas Baleares sostenibles. Se trata de una propuesta de acción para un cambio de modelo económico que nos conduzca hacia unas Baleares sostenibles económica, social y ambientalmente. Esta transición debe ser ordenada y justa, y por este motivo, es importante anticiparse.Ante esta complejidad, es necesario que la propuesta se defina por pocas actuaciones sencillas de gran impacto que fomenten el inicio del cambio de manera rápida. En paralelo se debe trabajar el área laboral, poniendo un énfasis especial en la formación y cualificación como eje vertebrador del nuevo modelo económico. Así pues, si queremos transitar hacia un modelo de más valor añadido, centrado en el valor y no en el volumen, debemos empezar por reducir el número de visitantes. Por ello, proponemos un aumento y revisión de la tasa turística. Esta debería ser disuasoria, flexible y temporal. También es importante incidir en las plazas turísticas y aplazar la concesión de nuevas bajo cualquier forma para ir eliminando la oferta obsoleta, a la espera de un análisis objetivo de la capacidad de carga de las Islas, que tenga en cuenta la población flotante. En cuanto a la gestión ambiental, es necesario hacer un seguimiento de los planes de circularidad de los establecimientos turísticos, aumentar el porcentaje de compromiso de consumo de producto local y una extensión de esta obligación a otros productos que no son alimentarios. Todo esto debe ir acompañado del fomento del transporte público, con el aumento de frecuencias y su gratuidad, y de una planificación de renovación de la flota con cero emisiones.Pero todos estos cambios son imposibles sin un acompañamiento de las personas trabajadoras, con la mejora de la calidad de la ocupación y el fomento y reconocimiento de formación adecuada a los nuevos retos del mundo de los trabajos. Los cambios se producirán y no podemos permitir que se hagan al margen de las personas trabajadoras. Tenemos que exigir participación, reconocimiento y decisiones compartidas. El capital no puede tomar las decisiones al margen de la clase obrera. Por eso y porque juntos y juntas nos hacemos fuertes, tenemos que salir a la calle este Primero de Mayo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Àngels Aguiló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/1-mayo-transformacion-modelo-economico-no-debe-dar-espalda-clase-obrera_1_5724297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 01 May 2026 07:00:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[WhatsApp Imagen 2023-05-01 a las 12.51.38.jpeg]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Restauración de la naturaleza, empezamos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/restauracion-naturaleza-empezamos_129_5713554.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hace casi dos años que la Unión Europea aprobó el Reglamento de Restauración de la Naturaleza después de meses de bloqueos por parte de algunos países contrarios a esta nueva normativa. Finalmente, el 17 de junio del año 2024 se aprobó definitivamente en el límite. Hungría cambió su voto en el último momento y se consiguió solo gracias al voto positivo de la ministra de Austria, que incluso votó en contra de la posición oficial de su propio gobierno. Este paso ha sido decisivo para dar un salto adelante en las políticas medioambientales de los países miembros de la UE. Ante una situación en la que las políticas de conservación de la naturaleza ya no bastan para detener la degradación ambiental de nuestros ecosistemas, esta normativa tiene como objetivo restaurar al menos el 20% de las zonas terrestres y marinas de la UE de aquí a 2030 y todos los ecosistemas que lo necesiten antes de 2050. Y lo hace con un rango normativo más fuerte que las directivas europeas, como las de agua, hábitats y aves. Esto significa que el reglamento no solo marca objetivos como las directivas, sino que todos los países deben aplicar obligatoriamente todo el contenido.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Calvo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/restauracion-naturaleza-empezamos_129_5713554.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 19:40:26 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Protegemos hoy, aseguramos mañana]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/protegemos-hoy-aseguramos-manana_129_5698854.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Desde el Gobierno de las Islas Baleares queremos empezar con una afirmación clara: rechazamos el conflicto en Oriente Medio y deseamos, con toda firmeza, una resolución rápida que ponga fin a una situación que genera sufrimiento e inestabilidad en todo el mundo.Ahora bien, mientras este escenario persiste, tenemos la obligación de actuar. Porque, a pesar de la distancia geográfica, los efectos de este conflicto ya se dejan sentir con fuerza en las Islas Baleares, especialmente a través del incremento de costes y la incertidumbre económica.Desde el primer momento, el Gobierno ha respondido con responsabilidad y con diálogo. Hemos analizado el impacto de la situación y, sobre todo, hemos escuchado. Nos hemos reunido con los agentes sociales, con los sectores económicos, con los consejos insulares, con los ayuntamientos y también con los grupos parlamentarios. Lo hemos hecho con una voluntad clara de consenso, porque, en momentos como estos, es imprescindible dar respuestas compartidas.Fruto de este trabajo, hemos aprobado el Decreto ley 1/2026, con un paquete de medidas que moviliza más de 160 millones de euros para proteger el tejido económico de las Islas Baleares. Un paquete pensado para actuar con rapidez y eficacia ante una situación excepcional.Estas medidas se estructuran en cinco grandes bloques. En primer lugar, movilizamos 75 millones de euros en líneas de crédito para garantizar la liquidez de empresas y autónomos. En segundo lugar, destinamos 36,75 millones de euros en ayudas directas a los sectores más afectados: 13,5 millones para el sector primario, 9,75 millones para el transporte y 13,5 millones para la industria, la construcción y el comercio. Y hemos introducido una deducción para que estas ayudas queden exentas de tributar en el IRPF. Además, los importes son ampliables de acuerdo con el desarrollo del conflicto y tienen en cuenta la doble insularidad de Menorca y Ibiza, y la triple insularidad de Formentera.En tercer lugar, incorporamos medidas para agilizar la tramitación administrativa y garantizar que estas ayudas lleguen con la máxima rapidez posible. En cuarto lugar, impulsamos medidas fiscales con un impacto de 4 millones de euros para aligerar la carga de familias y empresas. Y, finalmente, destinamos 45 millones de euros a la revisión de contratos públicos para adaptarlos al actual incremento de costes, para asegurar así la ejecución de infraestructuras y el mantenimiento de servicios.Como ya explicamos, el primer impacto del incremento de precios lo reciben los sectores económicos. Por eso, era imprescindible actuar con ellos. También entendemos que este es el primer paso para que este incremento no llegue a las familias. En todo caso, ya hemos iniciado el trabajo para impulsar medidas de carácter social, escuchando a las entidades y buscando el máximo acuerdo en los próximos días.Este paquete de medidas es también una respuesta necesaria ante la insuficiencia de las decisiones adoptadas por el gobierno de España. Las medidas estatales han obviado una realidad fundamental como es la insularidad. No es lo mismo afrontar una crisis desde un territorio continental que desde un archipiélago, donde los costes del transporte y de la energía tienen un impacto mucho más elevado. Este es el resultado de aprobar medidas sin escuchar previamente a las comunidades autónomas ni a los sectores económicos, que es lo que ha hecho el ejecutivo de Pedro Sánchez.Por eso, desde el Gobierno de las Islas Baleares hemos asumido nuestra responsabilidad. Hemos actuado con rapidez, con diálogo y con determinación, y continuaremos reclamando las compensaciones necesarias para que las Islas Baleares no se vean perjudicadas.Vivimos un momento complejo que exige altura institucional y capacidad de respuesta. Hoy protegemos nuestro tejido económico, protegemos los puestos de trabajo y hacemos todo lo posible por contener el impacto sobre las familias.Porque proteger hoy es asegurar mañana.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antoni Costa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/protegemos-hoy-aseguramos-manana_129_5698854.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Apr 2026 06:38:55 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando la DGT culpa al que camina]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/dgt-culpa-camina_129_5697928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La Dirección General de Tráfico ha lanzado una campaña publicitaria bajo el lema <em>‘Miras el móvil para no perderte nada y terminas perdiéndolo todo’</em>. El<a href="https://youtu.be/XqP2GlKOxyw?si=PKuhXczNfxAjtQwM" rel="nofollow"> vídeo</a> muestra un atropello en un paso de peatones y construye un relato inequívoco: la culpa es del peatón que va distraído mirando el móvil. Desde Sineu en Bici i a Peu queremos explicar por qué esta campaña no es solo errónea, sino que apunta exactamente en la dirección contraria a la que necesitamos si queremos calles más seguras para las personas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sineu en Bici i a Peu]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/dgt-culpa-camina_129_5697928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2026 17:51:15 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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