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    <title><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Tribuna Abierta]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/etiquetes/tribuna-abierta/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Tribuna Abierta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Pedro Sánchez impone y las Baleares pagamos el precio]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/pedro-sanchez-impone-baleares-pagamos-precio_129_5840908.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Pedro Sánchez culminó lo que hace tiempo que denunciábamos: un sistema de financiación hecho para dar respuesta a las necesidades políticas del presidente del Gobierno de España, no a las necesidades reales de las comunidades autónomas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antoni Costa]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/pedro-sanchez-impone-baleares-pagamos-precio_129_5840908.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Sep 2026 07:02:00 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aena no es el problema]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/aena-no-problema_129_5834738.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1e8834fe-50dc-4a48-9281-2efbe3a97313_16-9-aspect-ratio_default_1042691.jpg" /></p><p>El Parlament balear aprobó una proposición de ley orgánica para la creación de una autoridad aeroportuaria de las Islas Baleares, también se manifestó contra las obras anunciadas en el aeropuerto de Ibiza, el pasado 2 de junio, y se han hecho pronunciamientos contra la ampliación prevista en el aeropuerto de Menorca. A mi parecer, estas manifestaciones y posiciones se hacen desde el desconocimiento, el prejuicio o por intenciones más inconfesables.Si hablamos de que tenemos que ir a un modelo sostenible y contra la masificación, estoy de acuerdo, pero no será atacando y culpando a Aena como aclararemos. Para defender la gestión o cogestión autonómica de los aeropuertos, y ir contra Aena, se dice que si gestionamos los aeropuertos desde aquí, prevalecerá el interés público o social, que la conectividad será mejor. Y últimamente se ha sumado uno nuevo: Aena es la responsable de la masificación turística que sufrimos y, por lo tanto, hay que ir a un nuevo modelo de gestión para evitarlo. Lo cierto, sin embargo, es que no hay ningún argumento que aguante esta posición, más allá de expresiones populistas, por no decir demagógicas, y respuestas simples a problemas complicados.Imaginen ustedes que por culpa de las listas de espera o la falta de médicos, enfermeras y especialistas en la sanidad pública la solución fuera privatizar la sanidad? Algo similar pasa con la propuesta de autogestión/cogestión aeroportuaria o los ataques a Aena.Aena es el primer gestor aeronáutico mundial, mueve el 10,8% del PIB de España y, según un estudio de Incosa, en la última década, Aena se ha convertido en el modelo aéreo europeo de más éxito, ¡y no nos cuesta ni un céntimo! Lo habéis leído bien, no nos cuesta nada, se autofinancia con las tasas aeroportuarias y lo que factura a las empresas que allí realizan una actividad comercial o económica.Hacerla pedazos solo encarecería la gestión y aumentaría los problemas.La masificación turística no es consecuencia de la gestión de Aena, que recordemos que gestiona los aeropuertos de interés general por mandato constitucional del artículo 149.1.20a; y, por tanto, gestiona los aeropuertos de Ibiza con 9.138.224 pasajeros en 2025 y el de Menorca con 4.210.152 el mismo año, dos islas similares en cuanto a kilómetros cuadrados y mismo gestor, pero con una evolución económica muy diferente. La primera isla apuesta desde los años sesenta del siglo pasado por un modelo fundamentado en el sector turístico, mientras que Menorca tenía una economía más diversificada con más presencia de los sectores primario y secundario.Tampoco Aena controla el número de vuelos y <em>slots</em>. En Europa está regulado por el reglamento CEE n. 95/93 y en España, desde el año 2014, es AEFCA, organismo independiente, que determina los <em>slots</em> en función de la capacidad declarada por cada aeropuerto y los derechos históricos de las compañías aéreas.  Las obras anunciadas tanto en Ibiza como en Menorca no están dirigidas a aumentar la capacidad declarada, sino a dar solución a problemas estructurales de ambas terminales, que no están bien dimensionadas por el actual número de pasajeros. Aumentar la capacidad declarada es lo que realmente nos debería alarmar.¿Significa esto que Aena lo hace todo bien, que no hay margen de mejora, que no podemos hacer nada? Pues no, pero las iniciativas políticas y sociales en nuestra comunidad autónoma deberían ir encaminadas en otra dirección y afrontar los problemas reales que tenemos en nuestros aeropuertos. En primer lugar, luchar por la reversión de la privatización del 49% hecha en 2015, en cumplimiento del artículo 128.1 de la Constitución. En segundo lugar, conseguir que tengan las plantillas necesarias, como reclamaron en el aeropuerto de Menorca el pasado 21 de julio, o más recientemente en Ibiza el 24 de agosto con concentraciones, sin olvidar Son Sant Joan y Son Bonet. Igualmente pasa con las plantillas de muchos contratos de los aeropuertos, ya sean empresas de <em>handling</em>, seguridad, restauración o limpieza. En tercer lugar, tener las infraestructuras imprescindibles. El caso más urgente, el de una nueva torre de control en el aeropuerto de Menorca. En cuarto lugar, exigir el cumplimiento de la normativa en prevención de riesgos laborales, que es muy deficiente. En quinto lugar, participar activamente en los comités de coordinación aeroportuaria y mejorar su composición y competencias. Finalmente, si realmente queremos combatir la masificación turística, se debe decrecer, regular el alquiler turístico, intervenir en el mercado de vivienda, limitar la entrada de vehículos y reorientar la economía hacia sectores más sostenibles. Y todo esto es potestad autonómica y municipal, pero es más fácil echarle la culpa de todo a Aena. Por cierto, ¿y a los puertos donde participa la Comunidad Autónoma? En el caso de APB (y, por tanto, de la afluencia de cruceros) tiene las competencias de los Puertos de las Islas Baleares, que gestiona, entre otros, el puerto de Ciutadella, donde hemos pasado de 205.461 pasajeros en 2012 a 643.582 en 2025 (y lo quieren ampliar). ¿Pero de esto mejor no hablar, no? Podemos ir contra Aena, como el Quijote contra los molinos, pensando que eran gigantes. Pero no eran gigantes, eran molinos. Cuanto antes abramos los ojos, mejor, no sea cosa que atacando las aspas de los molinos quedemos heridos. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ramon Enric Carreras]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/aena-no-problema_129_5834738.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 17:56:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aeropuerto de Palma]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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      <title><![CDATA[Movilidad parada, pueblos olvidados]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/movilidad-parada-pueblos-olvidados_129_5834730.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a9f1ce9b-53ec-428d-abc4-eee1a9037642_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hablar de movilidad sostenible en Mallorca es hablar de seguridad, de servicios públicos y de calidad de vida. Es hablar de tener alternativas reales al vehículo privado para ir a trabajar, estudiar, ir al médico o simplemente desplazarse entre pueblos. Pero, hoy, para muchos municipios de la Part Forana, esta alternativa es cada vez más difícil.El Consell de Mallorca y el Govern de les Illes Balears han hecho de la movilidad sostenible una cuestión secundaria. Los anuncios se acumulan, pero las actuaciones no llegan al mismo ritmo. Y cuando no hay inversiones o servicios suficientes, los primeros perjudicados son los municipios pequeños y sus vecinos y vecinas.En Santa Eugenia tenemos un ejemplo muy claro con las dos vías cívicas que han de conectar el municipio con su entorno. Se anunció que estas actuaciones estarían acabadas antes de finalizar el 2025. Estamos en 2026 y no solo no están ejecutadas, sino que aún no disponemos ni siquiera del proyecto definitivo. Cuando una infraestructura considerada prioritaria no pasa del anuncio, es legítimo preguntar qué ha pasado y, sobre todo, cuándo se piensa cumplir el compromiso.Otro ejemplo lo encontramos en la Pujada a Lluc a pie de la Part Forana. Una actividad que cada año moviliza a cientos de personas y que tiene un importante componente deportivo, social y de cohesión entre los municipios. Inicialmente, el Consell insular había asumido el coste de las camisetas de los participantes. Ahora, sin embarg<a href="https://es.arabalears.cat/sociedad/manacor-asumira-organizacion-subida-lluc-pie-falta-apoyo-consell_1_5832835.html" target="_blank">o, este gasto recae sobre los ayuntamientos, que también deben hacer frente al coste de los autocares y a buena parte de la organización</a>.No podemos obviar qué significa esto para un ayuntamiento pequeño. Cada euro que se destina a cubrir un gasto que antes asumía otra administración es un euro que no se puede dedicar a otras necesidades del municipio. Y esta falta de apoyo a los pueblos también se hace evidente en el transporte público. La conexión regular con Santa María ha desaparecido y el servicio disponible continúa presentando carencias importantes. Las frecuencias hacia Palma son insuficientes para las necesidades de muchos usuarios, y la capacidad de los vehículos tampoco se adapta a la demanda. Además, las incidencias de los mismos autobuses son frecuentes y acaban afectando directamente a los usuarios, que se encuentran con un servicio poco fiable y sin alternativas cuando se producen estas situaciones.Mallorca necesita una política de movilidad que tenga en cuenta la realidad de todos los municipios y no concentre los esfuerzos únicamente en determinadas zonas de la isla. La movilidad no puede quedar relegada a los principales núcleos urbanos o a las zonas turísticas. También debe llegar a los pueblos de la Part Forana, con transporte público de calidad, conexiones adecuadas e infraestructuras seguras para los viandantes y las bicicletas.Si queremos reducir el número de coches en las carreteras, primero debemos garantizar que la ciudadanía disponga de alternativas que sean útiles, frecuentes y fiables. No podemos pedir a la gente que deje el coche en casa si después el transporte público no le permite llegar al trabajo, a los estudios o a los servicios con garantías.Las consecuencias de no actuar son evidentes: más vehículos en las carreteras, más atascos, más contaminación y más dificultades para que la ciudadanía pueda escoger formas de desplazamiento más sostenibles. Hablar de cambio climático y, al mismo tiempo, no reforzar el transporte público ni avanzar en las infraestructuras necesarias es una contradicción difícil de justificar.La movilidad también es una cuestión de igualdad territorial. Vivir en un pueblo no puede significar tener menos oportunidades para llegar al trabajo, estudiar, ir al médico o participar de la vida social. Los municipios de la Part Forana necesitan que sus necesidades sean escuchadas y que las inversiones y los servicios lleguen con la misma determinación que a otras zonas de la isla.Por eso, hace falta más transporte público, más frecuencias, mejores conexiones entre municipios e infraestructuras seguras para los peatones y las bicicletas. Y, sobre todo, hace falta que los compromisos anunciados por las instituciones se traduzcan en proyectos, obras y servicios.Los pueblos de Mallorca no piden un trato de favor. Piden que se cumplan los compromisos adquiridos, que se deje de gobernar a base de anuncios y que las instituciones apuesten de manera decidida por una movilidad moderna, eficiente y sostenible.Es hora de pasar de los anuncios a los hechos. Dejar de considerar la movilidad de los pueblos como una cuestión secundaria y empezar a entenderla como lo que es: un servicio esencial y una pieza fundamental para construir una Mallorca más cohesionada, más segura y más sostenible.Porque la movilidad no se puede abandonar. Y los pueblos, tampoco.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Arnau Miralles Ferrer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/movilidad-parada-pueblos-olvidados_129_5834730.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Aug 2026 17:51:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Consejo de Mallorca]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué verdades nos ocultan sobre la granja de Son Brau?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/verdades-ocultan-granja-son-brau_129_5829148.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/ce07f130-c796-4220-9d09-2a432649b8c4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p><a href="https://es.arabalears.cat/misc/manacor-planta-cara-macrogranja-80-000-gallinas-mallorca-no_1_5798612.html" target="_blank">Unos setenta vecinos se manifestaron ante el Ayuntamiento de Manacor con pancartas y gritos de ‘Macrogranja no’ justo antes del pleno ordinario del mes de julio</a>. Durante la sesión, el pleno aprobó una moción presentada de forma conjunta por el equipo de gobierno (MÉS-Esquerra, PSOE y AIPC) y el PP en contra de las macrogranjas en Mallorca.Los vecinos afectados salieron contentos del pleno. La moción, genérica y que no menciona de manera explícita en ningún momento el topónimo de Son Brau, ni tampoco la empresa Avícola Son Perot, que es quien quiere construir esta granja de 80.000 gallinas ponedoras, se aprobó, con los únicos votos en contra de Vox. Pidieron un pronunciamiento por parte de todos los partidos, que se mostraron, con más o menos vaguedad y con más o menos argumentos, contrarios a “explotaciones intensivas como esta”.Avícola Son Perot ha presentado un proyecto que intenta ajustarse a las disposiciones que establece la ley 2/2025, aprobada, precisamente, para evitar que se construyera una macrogranja de esta misma empresa en el término de Sineu con una carga de 800.000 gallinas.De hecho, Avícola Son Perot también es la propietaria de la macrogranja de Llucmajor, lamentablemente conocida como ‘la granja de los horrores’, después de que se filtraran unas imágenes del interior de las instalaciones que mostraban que los animales se encuentran “en condiciones penosas”. “Las gallinas vivas conviven con decenas de cadáveres en diferentes estados de descomposición, incluidos esqueletos y otros animales, como ratas (vivas o envenenadas) y erizos, extintores caducados y contenedores con cadáveres en estado de putrefacción y llenos de gusanos” decía a un medio el informante que habría tomado las imágenes. Avícola Son Perot recibió una sanción de 200.000 euros por las condiciones de las instalaciones.Ahora, la empresa se presenta como un ente moderno y adaptado al tiempo y a la ley actuales. Pero es necesario que tengamos memoria y recordemos qué actuaciones ha llevado a cabo con anterioridad.Mientras tanto, hay muchas preguntas que nuestros representantes en el Ayuntamiento podrían responder. ¿Por qué, a pesar del acuerdo verbal que tenía el equipo de gobierno con los representantes de la plataforma Macrogranja No, la moción se tuvo que presentar finalmente por la vía de urgencia? ¿Tenían dudas sobre la conveniencia de presentarla?¿Por qué la moción habla exclusivamente de macrogranjas y no menciona en ningún caso el concepto ‘granja’? ¿Es intencionada esta ausencia? ¿Tiene algo que ver el hecho de que la granja proyectada en Son Brau sea para 80.000 gallinas, diez veces menos que la carga proyectada en Sineu? ¿Es realmente considerada una macrogranja la que ahora piden hacer en Manacor?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Embat Manacor]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/verdades-ocultan-granja-son-brau_129_5829148.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 17:53:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Protesta contra la macrogranja en Manacor.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Derechos sociales frente al odio: el fracaso del escudo invisible de Galmés]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/derechos-sociales-frente-odio-fracaso-escudo-invisible-galmes_129_5829143.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La geopolítica global tiene la capacidad de sacudir la realidad más cotidiana de nuestros hogares. Las consecuencias derivadas de la injusta guerra de Irán que sufrimos en este 2026 no son abstracciones; se traducen en una presión inflacionista asfixiante, en la subida de precios de la cesta de la compra y en la dificultad para llenar el depósito de combustible. Ante esta vulnerabilidad sobrevenida, la ciudadanía tiene derecho a esperar que sus instituciones actúen como red de seguridad. El ejemplo más claro fue el Gobierno de España, que aplicó medidas como la reducción durante 6 meses, a los carburantes y a la energía. Pero la realidad del Consell de Mallorca nos demuestra que, en lugar de un escudo protector, lo que tenemos es un muro de propaganda, descarga de responsabilidades y concesiones ideológicas intolerables.Hace meses que oímos los grandes titulares del presidente Llorenç Galmés. Se nos prometió la movilización de un escudo social histórico, que en el caso del IMAS estaba dotado con 9 millones de euros para mitigar los efectos de esta crisis económica. Hoy en día, ¿cuál es la realidad? El contador para los ciudadanos está a cero. En lugar de gestionar y ejecutar directamente la ayuda, el Consell ha optado por descargar el trabajo y la responsabilidad sobre los hombros de los Ayuntamientos. Una decisión tomada de manera unilateral, sin hablar con los alcaldes y alcaldesas, dando por hecho que asumirán una nueva carga burocrática cuando los servicios sociales municipales ya están desbordados con su día a día. Hoy, las administraciones locales se encuentran que deben gestionar esta papeleta sin saber cuánto, qué ni cómo.Pero si esta dejadez de funciones ya es grave, el precio político pagado es aún más preocupante: el Partido Popular ha comprado al dedillo el discurso de la "prioridad nacional" de Vox y ha impuesto a los municipios un requisito de cinco años de residencia para poder acceder a unas ayudas que deberían ser de emergencia.Con este odio, este racismo y esta xenofobia que desprende Vox, el gobierno de Galmés parece no ver que está resquebrajando la cohesión social de Mallorca. Vox no oculta que quiere dejar fuera a las personas migrantes, y esto ya es bastante grave. Pero el problema es aún mayor: este filtro acaba dejando fuera a cualquier persona que atraviese una situación de vulnerabilidad si no cumple un requisito tan arbitrario como haber residido cinco años seguidos en la isla. En definitiva, convierten un derecho social en un privilegio reservado solo a algunos.Quedan fuera las personas que trabajan y sostienen servicios esenciales, pero que no han podido arraigar suficiente tiempo por culpa de la precariedad, del coste de la vida o de la inestabilidad residencial. Quedan fuera las familias que han tenido que empezar de cero y que, a pesar de hacer un esfuerzo enorme para salir adelante, continúan atrapadas en situaciones de pobreza sobrevenida. Y quedan fuera también todas aquellas personas que necesitan un apoyo puntual para no caer todavía más abajo, pero que topan con un filtro administrativo que no responde a ningún criterio de justicia social. Para el gobierno de Galmés, la necesidad ya no es suficiente: antes hay que pasar un filtro ideológico.La crueldad de esta imposición llega a su extremo con los colectivos que más sufren. Esta medida deja completamente desamparadas a muchas personas en situación de sinhogarismo o con trayectorias vitales marcadas por la inestabilidad, la ruptura y la exclusión. Personas que han quedado fuera del sistema por múltiples motivos y que, precisamente por ello, deberían encontrar en la administración una mano tendida y no una nueva barrera. Con este filtro ideológico impuesto por el Consell, es materialmente imposible que muchas de ellas cumplan el requisito de los cinco años de residencia continuada. Este escudo social no protege a quien más lo necesita: precisamente deja fuera a aquellos para los cuales debería existir.El gobierno de Galmés se ha convertido en un rehén voluntario de la exclusión. Para mantener la estabilidad del despacho, prefieren traspasar la presión a los ayuntamientos y aplicar filtros identitarios a la vulnerabilidad antes que plantar cara a su socio de gobierno. Condicionar el apoyo económico en tiempos de crisis a un recuento de años es vaciar de contenido el concepto de dignidad humana.Gobernar exige altura de miras, respeto institucional y humanidad. El escudo social de Galmés ha resultado ser una ficción propagandística que se ha deshecho al primer dictado de la extrema derecha. Necesitamos que se rectifique, que se escuche a los municipios y que se pongan los recursos a disposición de la gente sin exclusiones. Ante la crueldad de su prioridad nacional, respondemos con firmeza: políticas sociales; ante su prioridad nacional, derechos sociales siempre.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sofia Alonso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/derechos-sociales-frente-odio-fracaso-escudo-invisible-galmes_129_5829143.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Aug 2026 17:50:49 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Somos un pueblo cabreado: ¡la hora de pasar a la acción!]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/pueblo-cabreado-hora-pasar-accion_129_5824399.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Después de la indignación llega la hora de las propuestas. Hace unos días en este mismo medio la compañera Margalida Ramis, activista ecologista de longeva trayectoria y una persona de referencia de Menos Turismo, Más Vida se preguntaba en su artículo de opinión<a href="https://es.arabalears.cat/opinion/ahora_129_5819522.html" target="_blank"> ¿Y ahora, qué?</a> Más claro, imposible. Una cuestión clave.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Vicenç Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/pueblo-cabreado-hora-pasar-accion_129_5824399.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Aug 2026 17:45:33 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No son las pateras. Son las políticas del PP y de Marga Prohens]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/no-son-pateras-son-politicas-pp-marga-prohens_129_5819334.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Las Islas Baleares viven uno de los momentos más difíciles de su historia reciente. Nunca había sido tan complicado acceder a una vivienda. Nunca tantos jóvenes habían visto tan lejana la posibilidad de emanciparse. Nunca tantas familias habían tenido que destinar una parte tan grande de su sueldo a pagar un alquiler o una hipoteca. Y nunca tantas personas habían sentido que, a pesar de trabajar cada día, vivir dignamente en su propia tierra se está convirtiendo en un privilegio reservado a unos pocos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Omar Lamin]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/no-son-pateras-son-politicas-pp-marga-prohens_129_5819334.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Aug 2026 17:47:54 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El eclipse: gestionarlo como una emergencia para evitarla]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/eclipse-gestionarlo-emergencia-evitarla_129_5814328.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El 12 de agosto, miles de personas mirarán al cielo para observar el eclipse total de Sol. Y nuestro objetivo es precisamente este: que todos los ojos queden puestos en el cielo. Cuando todo va bien, el trabajo de los servicios de seguridad y de emergencia casi no se ve. Porque nuestro trabajo es justamente anticiparnos a las cosas que nadie quiere que pasen.Desde hace muchos meses, el Gobierno trabaja en el plan de seguridad para el eclipse solar del próximo 12 de agosto. Un fenómeno extraordinario requiere medidas extraordinarias para poder disfrutarlo de manera segura y sin sorpresas.Las condiciones especiales de visibilidad del eclipse —al atardecer y justo antes de la puesta de sol—, la fecha —en pleno verano y en el punto de máxima presión humana— y la geografía singular de nuestro Archipiélago —con cuatro islas, bosques, montañas, acantilados y el mar— hacen de este acontecimiento un reto de gestión apasionante para el Gobierno y, especialmente, para la Dirección General de Emergencias y el Interior.Por este motivo, desde el primer momento hemos planificado la gestión de todo el dispositivo como si fuera una gran emergencia, precisamente, para que no se convierta en una emergencia. Por muy espectacular, histórico e irrepetible que sea el eclipse, nunca será más importante para nosotros que la seguridad de las personas y la protección de nuestro medio natural.Con este objetivo, hemos diseñado un protocolo de acción específico, el ECLIPBAL, que se complementa con el Plan de Protección Civil Territorial de las Illes Balears (PLATERBAL), activado en la fase de preemergencia desde el 9 de julio.Estos planes son los que nos permiten gestionar y coordinar un dispositivo en el que participan multitud de administraciones y fuerzas y órganos de seguridad y de emergencia: el Gobierno, la Delegación del gobierno de España en las Islas Baleares, los consejos insulares, los ayuntamientos, la Dirección General de Tráfico, la Guardia Civil, la Policía Nacional, la Policía Local, bomberos, bomberos forestales, agentes de medio ambiente, autoridades marítimas y portuarias y agrupaciones municipales de Protección Civil.La colaboración de todas estas instituciones es tan admirable como imprescindible. Gracias a este trabajo conjunto hemos ido avanzando durante meses, desde la recogida de la información científica necesaria hasta el diseño del ECLIPBAL, incluida la identificación de las zonas de riesgo y de observación.No hay improvisación. Cada decisión responde exclusivamente a los criterios técnicos de seguridad y protección civil. Aunque hay miles de lugares desde donde ver el eclipse, el Gobierno propone 26 zonas oficiales de observación distribuidas entre las cuatro islas, seleccionadas no solo por su visibilidad, sino también por su accesibilidad, capacidad y condiciones de seguridad.Tampoco es un capricho proteger la sierra de Tramuntana, otras zonas ambientales sensibles y las praderas de posidonia. Las restricciones previstas para una veintena de carreteras responden a una medida preventiva esencial para minimizar el riesgo de incendio y otras emergencias, proteger nuestro patrimonio natural y garantizar la intervención de los servicios de emergencia, si es necesario. El objetivo es evitar una afluencia masiva de vehículos que puedan suponer un riesgo. Aun así, se permitirá el acceso a los residentes y a las personas que acrediten la necesidad.El plan está diseñado para todas las personas que estarán en nuestras islas aquel día, sin distinciones ni prioridades. Sí, quiero aprovechar estas líneas para pediros vuestra colaboración. Estoy convencido de que la sociedad balear volverá a actuar con la responsabilidad y el sentido común que siempre ha demostrado en situaciones de riesgo, sean tormentas, inundaciones o incendios.Estamos ante un día histórico. Consultad el sitio web <em>eclipsisegur.caib.es</em>, planificad con antelación dónde verlo (y, si puede ser desde casa, mejor), conseguid gafas homologadas y disfrutad de un fenómeno único.Queremos que sea una experiencia inolvidable por lo que pase en el cielo y no por lo que pase en la Tierra. Si todos recordamos la emoción de mirar hacia arriba el 12 de agosto, querrá decir que entre todos habremos hecho bien nuestro trabajo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gárriz Galván]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/eclipse-gestionarlo-emergencia-evitarla_129_5814328.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Aug 2026 05:31:05 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cambiar o morir: Menos Turismo, Más Vida]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/cambiar-morir-turismo-vida_129_5808129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El turismo nos mata. No lo digo yo, lo dicen los economistas. Hasta ahora esto era un tabú. La academia económica, de tendencia claramente neoliberal, se empeñaba en vendernos el turismo como la gallina de los huevos de oro, gracias al cual todos vivimos y no morimos de hambre. Todavía hay gente que, cuando criticas el modelo turístico, responde: “¿Y tú, de qué vives?”. No hablamos del turismo en general, sino del sistema actual de monocultivo turístico y crecimiento sin límites que padecemos, el modelo que nos mata. Primero, por una evidencia que se hizo patente durante la pandemia. Cuando cursé la asignatura de Economía Política, aprendimos que un sistema económico de monocultivo (como el monocultivo turístico) es un sistema débil, expuesto a factores externos incontrolables, como pandemias, crisis geopolíticas y fluctuaciones en el precio del transporte, entre otros. En el caso del turismo, también dependemos de la buena evolución económica de los países emisores, y no olvidemos el cambio climático y el aumento de la temperatura. ¿Quién querrá venir a sufrir veranos tórridos? Primera lección: Una economía, para ser fuerte, no puede poner todos los huevos en la misma cesta, debe diversificar. Menos turismo y más desarrollo de otros sectores económicos. En segundo lugar, este modelo, si un tiempo sirvió para mejorar la economía balear, ahora está empobreciendo y expulsando a la población residente. Se acaba de presentar el Informe Fénix (coordinado por Xavier Roig). Aunque el documento nació enfocado a Cataluña, sus autores sostienen que la economía turística de las Islas es un ejemplo extremo de lo que denuncian, una economía que genera crecimiento macroeconómico, pero que empobrece a los residentes y reduce la productividad. Baleares aumenta su PIB global y su población, pero el PIB per cápita y la calidad de vida de sus ciudadanos no mejoran. La continuidad de este modelo no solo plantea retos técnicos –como el acceso a la vivienda, la disponibilidad de recursos naturales y la sostenibilidad de los servicios públicos–, sino que genera un empobrecimiento general y puede derivar en una fractura social creciente, de manera que nos encontramos ante una encrucijada: o bien se adoptan reformas estructurales para corregir las dinámicas actuales, o bien se asume el riesgo de un deterioro progresivo del modelo económico. Estos economistas no han sido los primeros en decirlo. Es justo hacer una mención al Consejo Económico y Social de las Illes Balears (CES), el órgano colegiado de participación, estudio, deliberación, asesoramiento y propuesta en materia económica y social, según el Estatuto de Autonomía, porque en sus memorias ya había denunciado el empobrecimiento de las Illes Balears, a pesar de que nadie, empezando por los gobiernos que han de ser los principales receptores de sus informes, hiciera caso. Según el CES, las Islas son la comunidad que más se ha empobrecido en los últimos veinticinco años. A pesar de las buenas cifras macroeconómicas, la renta disponible por hogares cae notablemente, y somos el territorio donde resulta más difícil adquirir una vivienda. A pesar del esfuerzo del Gobierno balear por desvincular del turismo el problema de la vivienda, hay una relación directa. Que el aumento de la demanda provoca el encarecimiento de precios es un principio fundamental de la economía. Antes, la vivienda era para vivir. Ahora es para el alquiler turístico, segunda residencia de extranjeros no residentes, para alquilar habitaciones (a menudo de manera abusiva, sin contrato, sin derechos y sin recibo), bien de inversión y especulación para fondos buitre, etc. Según el Banco de España, el 10,6% del parque total de viviendas del Archipiélago balear son turísticas y de propietarios no residentes. En el área urbana de Palma, las viviendas de uso turístico suponen el 7,6% del mercado de alquiler, y suponemos que se refiere justo al alquiler ‘legal’. El gobierno del PP utiliza el problema de la vivienda como excusa para destruir territorio, pero es al turismo a donde debemos mirar. El turismo que nos expropia las casas y los derechos, como vemos ahora con los trabajadores del sector turístico y la guerra del falso ‘absentismo’ lanzada por la patronal. 	Por eso os invitamos a la manifestación del 26 de julio convocada por la Plataforma Menos Turismo, Más Vida. Queremos otra economía posible al servicio de los ciudadanos y no de las empresas turísticas, con vivienda, derechos laborales, donde se preserve el territorio, los recursos naturales, el agua. Unidas, combativas y alegres no habrá nadie que nos pare. Menos turismo, más vida. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria del Pilar Barceló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/cambiar-morir-turismo-vida_129_5808129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 17:53:08 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mallorca necesita límites]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/mallorca-limite_129_5807991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/fa01092a-40f7-4be4-adb5-fcc33616bc72_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En el año 2000 llegaron a las Islas Baleares 10 millones de turistas. En el año 2026 ya llegarán 20 millones. Durante años, algunos responsables políticos intentaron hacernos creer que la saturación turística era solo una percepción. Hoy, sin embargo, casi nadie duda ya de que las Islas Baleares sufren un grave problema de masificación.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Moranta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/mallorca-limite_129_5807991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Jul 2026 15:56:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cala Agulla masificada.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gramática de los cuerpos]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/gramatica-cuerpos_129_5799587.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La tribuna de hoy nace de la experiencia con val flores –escritora, docente y activista argentina vinculada a feminismos y disidencias sexuales–, que nos visitó hace poco, de la mano de la asociación artística y pedagógica mallorquina La Lioparda, con el taller <em>Leer es un verbo del cuerpo</em>. A partir de mi ensayo con su práctica performativa, me aproximo a dos verbos del cuerpo: ‘leer’ y ‘escribir’.‘Leer’, ‘escribir’: dos verbos que son la misma agua, hechos de órdenes sintácticos tejidos por hilos invisibles, resbaladizos, imprevisibles. Torrentes que calman, momentáneamente, los lenguajes de las mariposas del pensamiento. Porque los pensamientos son, tal vez, el rumor del vuelo de las mariposas que capturamos con la escritura.Este espacio es demasiado breve para explicarles la anatomía corporal de la escritura, la organización sintáctica de los cuerpos en movimiento —recordando a Sócrates—, y ya sabemos que tanto el pensamiento –poético– como la expresión de los cuerpos son disidentes, si estamos dispuestos a arriesgar el yo y quitarnos de en medio o, si más no, a desplazarlo, transfigurarlo, como preferiría Clarice Lispector. Personalmente, aún no lo he conseguido; tan solo hago humildes ensayos y recojo de ellos los mejores fracasos.Cuando nos aproximamos al cuerpo –el texto también lo es– desde afectaciones heréticas, las semánticas normativas se resquebrajan y revelan sintaxis latentes. La sintaxis corporal —las relaciones entre movimientos, emociones, pensamientos y percepciones que crean significados— investiga nuevos vínculos, pero, para hacerlo, debe partir de patrones familiares. El cuerpo no puede lanzarse al abismo de la creación sin algún punto de apoyo. Eso sería el caos, y la creación exige decisiones. No necesariamente de control, pero sí de riesgo: riesgo de torpeza, de pérdida de umbrales. Improviso la gramática de mi cuerpo tomando decisiones. No hay improvisación sin este riesgo.De la misma manera, intento ordenar este texto según las leyes de la gramática normativa, el punto de apoyo. El polen o lo dejo ser con sus dudas, rutas, fallas, intuiciones. ¿Por qué impedimos al texto —y al cuerpo— ser desorden? ¿Y si lo dejáramos quedar en la retaguardia? Este es el lugar donde resta la simiente del acto creativo: a nuestra espalda, en aquello que no podemos mirar de cara sin perder. Quizás por eso yo soy un poema órfico.Los cuerpos, en movimiento o en silencio, tienen su propio ritmo, puntuación y relaciones internas. El poema, por ejemplo, es un cuerpo que lee a quien se le acerca. Deberíamos acercarnos a él con respeto por sus tiempos y por lo que quiera mostrarnos de su intimidad y vulnerabilidad –las normas logocéntricas tan solo deberían ser fuentes de consulta, nunca un discurso incuestionable. Deberíamos permitir que nos transforme: no somos las mismas cuando el poema nos ha leído. Lo hace con un cuerpo de ojos que nos sumerge dentro de la leche de su madre, el misterio de lo que es informe. El cuerpo-texto percibe con paciencia el ritmo y las fluctuaciones de la pluma blanca. Hélène Cixous y Clarice Lispector ya lo sabían: su experiencia de la escritura femenina es testimonio de ello.Leer y escribir deforman el tiempo, pues, existe además una forma extraña de lectoescritura: el <em>déjà-vu </em>de todo lo que aún no has leído y escrito. Cuando finalmente se desvela —como un algoritmo místico—, te reconoces en la escritura, porque escribir siempre es reescritura. Y el acto de leer, es la bendición.Si el yo es capaz o no de quitarse de en medio no es cosa de la voluntad racional. Tan solo hay un faro, un propósito: el extrañamiento de moverse por lugares que una ha atravesado cientos de veces y, a pesar del presente de la incertidumbre, reescribir <em>in aeternum </em>una certeza: el vacío. Una ha de comerse este vacío. Oh, qué absoluto y maravilloso fracaso el del cuerpo hecho del miedo al vacío. Me he de detener un instante aquí: las últimas palabras me han revelado <em>déjà-vu</em>. ¿Podré estar presente cuando algo acontezca, aquí y ahora?Es desde este vacío que nos acercamos al cuerpo del prójimo. Lo hacemos con el anhelo de comprender los principios que rigen el uso de la gramática propia, con la finalidad de convergir en comunicación. Mi experiencia es que este acercamiento es un gesto performativo que se lleva a cabo desde la fantasía de entrar en comunión con la herida de cada persona. Buscamos una sintaxis que dé sentido al don que esconde cada herida. Esta sintaxis es presilábica, escrita con leche materna, como decía antes.Tú, estimado lector, no lees este texto: te inscribes en él a medida que te mueves con él. La paradoja es que yo todavía no sé escribir —dudo de si realmente sé leer—, porque cada vez que me muevo entre estos dos verbos lo hago con desasosiego e incomodidad. Cultivar la paciencia y la curiosidad, pero también la frustración y la alegría del hallazgo, es la única manera que he encontrado de continuar ensayando. Si en uno de estos movimientos silenciosos de la pluma nos emocionamos juntos, habremos engañado por un instante el tiempo. Quizás esta fue la invitación de val flores: leer desde el cuerpo para reescribirlo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Laura Izquierdo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/gramatica-cuerpos_129_5799587.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 13:43:14 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres años gobernando para la gente de aquí]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tres-anos-gobernando-gente_129_5795514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Ciudadanos y ciudadanas de las Illes Balears, esta semana se cumplen tres años de mi investidura y toma de posesión como presidenta de esta Comunidad Autónoma, de este honor inmenso que tengo gracias a la confianza de una amplia mayoría de ciudadanos, que hace tres años pidieron un cambio en las políticas y en la manera de hacer política en estas Illes. Un cambio desde la centralidad, desde la moderación, desde la sensatez y para la gente de aquí.Pasados tres años intensos y de mucho –muchísimo– trabajo, soy consciente de que todavía queda mucho por hacer, soy consciente de los retos que tenemos por delante y soy consciente de cuáles son las preocupaciones de las familias de estas Islas, y no caeré en el conformismo, en la autocomplacencia ni en el qué más da. Porque no nos lo podemos permitir, y, por eso, mi compromiso es dejarme la piel.Con estas líneas quiero compartir con todos vosotros mi balance de estos tres años de trabajo, de estos tres años de legislatura, que creo que se pueden resumir principalmente en tres evidencias.La primera, lo que ha sido mi obsesión desde el primer día: el cumplimiento de la palabra dada. Porque así me lo enseñaron en mi casa, el valor de la palabra dada, cumplir lo que se promete. El primer compromiso cumplido fue el de formar un gobierno en solitario. Una promesa en la que nadie creía, que algunos veían imposible y hasta llegaron a mofarse de ella. Pero dije que si tenía una mayoría suficiente de los ciudadanos, así lo haría. Los ciudadanos respondieron, y cumplí. Y, evidentemente, gobernar en minoría no ha sido fácil, pero eso nos ha permitido marcar el tono y el ritmo, y evitar que la inestabilidad que se ha vivido en el Parlament no se haya trasladado en ningún momento al Gobierno.A partir de ese momento no solo no hemos cruzado ninguna de nuestras líneas rojas, sino que hemos cumplido y puesto en marcha el 95% de nuestro programa de gobierno. 10 días después empezamos a bajar impuestos con la eliminación del impuesto de sucesiones —que ya ha beneficiado a más de 35.000 familias— y con la eliminación o bonificación del impuesto por la compra de la primera vivienda, del cual se han beneficiado más de 5.000 jóvenes. 50 días después cumplimos haciendo realidad la gratuidad de toda la etapa educativa de 0 a 3 años, que beneficia hoy a más de 15.000 familias. 100 días después aprobamos el Decreto ley de emergencia residencial, como primer paquete de medidas ante el reto de la vivienda. Y así hemos ido cumpliendo nuestro programa durante tres años, con la cuota cero de autónomos, la recuperación de las notas numéricas, más horas de matemáticas y de lenguas, el plan de captación de profesionales sanitarios, la Ley de conciliación, la Ley de simplificación, la Ley de costas, además de tantas y tantas medidas que incluimos en nuestro programa y que hoy son realidad.En segundo lugar, el hecho de que no se haya cumplido aquel guion que habían pronosticado los partidos de izquierda, que no se haya cumplido aquel discurso del miedo a los recortes en los servicios públicos, de los recortes en derechos y de la crispación social. Al revés, durante tres años hemos destinado más recursos que nunca a nuestros servicios públicos; hemos mejorado las condiciones de nuestros profesionales sanitarios, de nuestros docentes y del conjunto de nuestros trabajadores públicos; hemos avanzado en nuevos derechos, como las ayudas a los enfermos de ELA, la atención 24 horas de los cuidados paliativos pediátricos, la gratuidad del ocio adaptado para niños con discapacidad, el límite de los precios de los comedores y psicólogos en las aulas y en los centros de salud, entre otros avances.Todos, desde el diálogo y el acuerdo. Porque somos un Gobierno de pacto y de entendimiento, como demuestra el logro de acuerdos tan importantes como el Pacto por la sostenibilidad, el Pacto por la salud, como también el Pacto de legislatura con la mesa de función pública, el acuerdo para la recuperación de la carrera profesional sanitaria y el Pacto por la conservación marina.Y, finalmente, una evidencia de la cual, como empezaba diciendo, soy plenamente consciente: que queda mucho trabajo por hacer. Nos encontramos con una herencia envenenada, con unos precios disparados de la vivienda, con unas Islas al límite, fruto de 115.000 plazas turísticas autorizadas en ocho años, y con los servicios públicos tensados por un patrón de crecimiento de población que es hoy absolutamente insostenible. Durante estos tres años hemos puesto las bases para cambiar el rumbo, cambiando leyes, planificando y poniendo recursos, porque no hay soluciones mágicas y la situación no se cambia en un día, pero gracias a nuestras diferentes leyes tenemos más de 10.000 viviendas asequibles en tramitación; viviendas asequibles y para la gente de aquí, entre las cuales hay más de 1.000 de promoción pública, cuyas obras comenzarán esta legislatura. Y, por supuesto, hablamos de vivienda a precios asequibles, con precios entre un 30 % y un 50 % por debajo del precio de mercado y para la gente de aquí, con al menos 5 años de residencia. Porque se trata de vivienda para quien ya vive en las Illes Balears.Aunque queda mucho camino por recorrer para que llegue a los ciudadanos, empezamos a ver signos de un cambio de tendencia con la reactivación de la promoción de viviendas plurifamiliares, con un aumento del 60% en un año, y que desde hace dos años vuelve a superar a las unifamiliares, es decir, más pisos que chalets, según los últimos datos del Colegio de Arquitectos Técnicos y Aparejadores. También con el descenso en un 33% de la compra de vivienda por parte de ciudadanos extranjeros, según los datos del Colegio de Notarios. Porque ahora, la promoción de vivienda vuelve a orientarse a vivienda asequible y para la gente de aquí.Y hacemos trabajo para transformar nuestra economía y pasar de un crecimiento en volumen a un crecimiento en valor, un modelo que apuesta por la diversificación de nuestra economía hacia la innovación y el conocimiento, como hemos hecho con el plan de impulso del ParcBit y con la Ley de aceleración de proyectos estratégicos, y con una estrategia clara de contención turística, que fija un crecimiento cero de nuevas plazas turísticas, que prohíbe nuevos pisos turísticos y que acuerda la reducción del número de cruceristas, la compra de fincas públicas para proteger nuestros espacios naturales. Y acabaremos la legislatura con la entrada de vehículos y coches de alquiler turístico limitada a las cuatro islas. Porque sí, hemos llegado al límite.Debemos avanzar hacia un modelo que no necesite la captación continua de trabajadores de fuera, porque debemos cambiar el patrón del crecimiento poblacional. Como también necesitamos poner freno a la llegada continua de inmigración irregular a nuestras Islas. Porque siempre hemos sido una tierra de acogida, pero necesitamos una inmigración no solo vinculada a un contrato de trabajo, sino que tenga en cuenta también la capacidad de integración de nuestra tierra, exigiendo siempre el respeto a nuestras leyes y valores. Si no, el resultado es que vemos cómo se va desdibujando la fisonomía de nuestros pueblos y barrios. No, aquí no cabe todo el mundo.Somos el Gobierno que más se parece a la gente de esta tierra, un Gobierno que toma las decisiones desde el sentido común y la tranquilidad, que no esconde los problemas en los cajones. Hemos venido a arremangarnos para resolver los problemas estructurales de estas Islas.A partir de aquí, algunas políticas necesitan un último empujón y otras necesitan consolidarse en el tiempo para dar frutos. Y con este objetivo trabajaremos este próximo año, trabajando duro para dar respuesta a las principales preocupaciones de los ciudadanos, para ampliar su confianza y poder alcanzar una mayoría de estabilidad que nos permita continuar con el cambio desde la centralidad, desde la moderación, desde la sensatez y gobernando pensando solo en la gente de aquí.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marga Prohens]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tres-anos-gobernando-gente_129_5795514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Jul 2026 17:47:55 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Políticas aporofóbicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/politicas-aporofobicas_129_5788693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Cuando a finales de los 90 Attac alertaba sobre las consecuencias de la financiarización de la economía, aún no podíamos intuir hasta dónde llegaría el poder destructivo del capitalismo digital y financiero de nuestros días.Saskia Sassen ya anunció la evolución del sistema económico hacia un capitalismo extractivo masivo (<em>Expulsiones</em>, 2014). En el siglo XX la economía se basaba en la producción de bienes materiales y era necesario que hubiera ciudadanos con capacidad económica para adquirirlos, por lo que el eje político fue la inclusión, el estado social de bienestar. Al contrario, en un mundo donde el beneficio procede de la especulación financiera, las personas han dejado de tener valor como productores y consumidores, y preocuparse por el bienestar de las clases medias y bajas es malgastar recursos. Así, el sistema ahora pivota en torno a una lógica radical de exclusión o expulsión masiva de gran parte de la población a los márgenes del sistema. La actual configuración del capitalismo financiero ya no genera bienestar generalizado, sino el crecimiento de la desigualdad. Mientras unas élites se enriquecen desmesuradamente, las clases trabajadoras y medias se ven desplazadas hacia la precariedad y el empobrecimiento. A las políticas de austeridad y reducción de servicios públicos, la desocupación y la pérdida de derechos laborales, se suma la dinámica de los capitales financieros que, para continuar expandiéndose, necesitan mercantilizar y apropiarse de los bienes y servicios básicos de la vida, como la vivienda, la sanidad, la educación y las pensiones, y provocar su escasez o elitización. Las consecuencias de esta evolución económica son incompatibles con el marco cultural que nos ha regido desde la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por la ONU (1948). Afirmar que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y […] deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” tiene hoy un alcance revolucionario, porque el capitalismo necesita expropiar y socavar vidas y derechos para extraer valor.La ultraderecha es el instrumento del capitalismo extractivo no solo para impulsar sus propuestas desreguladoras y supresoras de derechos y garantías en diversos ámbitos de la vida, sino también para generar en la sociedad otro marco mental que facilite el avance de estas políticas económicas y sociales expropiatorias, no solo sin resistencia ciudadana, sino con aceptación y adhesión, haciendo incidencia en la escuela, la educación, la cultura, los medios. Como dice E. J. Díez, “el neoliberalismo y el neofascismo constituyen dos expresiones indisolubles entre sí de una misma configuración actual del sistema capitalista”. Así, la extrema derecha genera y generaliza discursos que rompen el consenso básico de igualdad de derechos basada en la dignidad humana, y legitiman la desigualdad y restricción de derechos a algunos colectivos. ¿Derechos? No para todos. La ultraderecha señala con el dedo a aquellos que ya se encuentran en una situación inicial desfavorecida para acentuarla. Su lucha aparente es contra el feminismo, contra los migrantes, contra los sectores sociales más excluidos, haciéndolos aparecer como culpables de los problemas económicos y sociales o de la escasez para justificar su expulsión del sistema de bienestar, mientras se ocultan los verdaderos culpables. Empezar a recortar derechos primero para algunos, en un futuro para muchos más. En este contexto de creciente exclusión social, surgen las políticas aporofóbicas que se ejecutan allí donde gobierna la ultraderecha y la derecha seguidista, también en nuestra isla. Cuando la Sra. Prohens, presidenta de la CAIB, se opone a la regularización administrativa de las personas migrantes y dice que “no todo lo que llega es un ser de luz”, está diciendo que ya no basta ser persona para tener derechos, se da o no a gusto y conveniencia del poder. Y en general, se quita a los más desfavorecidos. ¿Para qué gastar dinero? Lo vemos de cerca. Por ejemplo, el desempadronamiento masivo de residentes precarios en Palma, la negativa a empadronar a personas sin hogar y caravanistas. El acoso a personas sin techo. La deshumanización y criminalización de los menores en tránsito para privarles de sus derechos como menores. La supresión o restricción de prestaciones como la renta social garantizada. La cesión de suelo dotacional (destinado a servicios) a promotores inmobiliarios con la excusa de la falta de vivienda. Hay un futuro para todos, pero debemos defenderlo hoy.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María del Pilar Barceló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/politicas-aporofobicas_129_5788693.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Jul 2026 17:52:50 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ni antes, ni ahora, ni nunca: el Trenc NO se toca]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ahora-trenc-no-toca_129_5786523.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a9859a54-771b-49af-bda2-e3d33bc7e53d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Hay lugares que son más que un espacio natural, son símbolos, porque su conservación representa una manera de entender el país y el paisaje. El Trenc es uno de esos lugares. Durante décadas, la sociedad se ha movilizado para defender este espacio ante amenazas urbanísticas, especulativas y económicas.Hoy, esta defensa vuelve a ser necesaria. Las modificaciones introducidas con la Ley ómnibus no son simples ajustes técnicos. No implican una reducción inmediata de la protección del Trenc ni del resto de parques naturales de las Islas. El problema no es hoy, sino lo que estas reformas hacen posible mañana. Hasta ahora, las principales garantías del parque estaban recogidas en la Ley 2/2017. Cualquier modificación sustancial exigía debate político, transparencia y mayoría parlamentaria. Con la reforma impulsada por el PP, las modificaciones son más sencillas.La protección de los espacios naturales no depende de una única norma. Es el resultado de una arquitectura jurídica construida durante décadas, formada por leyes, directrices territoriales, planes de gestión y mecanismos de participación pública. Querer modificar este entramado desvela una estrategia destinada a debilitar las garantías que sostienen los espacios naturales protegidos.Primero se eliminan o flexibilizan limitaciones hasta ahora blindadas por ley. En el caso de El Trenc, determinadas protecciones dejan de depender del Parlament y pasan a poder ser modificadas mediante decreto del Consell de Govern. El cambio es profundo. Lo que antes exigía debate parlamentario y control democrático ahora desaparece. La normativa actual limita actividades turísticas, comerciales y recreativas, fija los usos autorizables y establece prohibiciones esenciales para preservar los valores naturales de este espacio. Ahora con la reforma, todo podrá ser revisado con más facilidad.La pieza central de esta operación son los Planes de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN), que son la principal barrera ante la intensificación de los usos urbanísticos y turísticos dentro de los espacios protegidos. En el caso de El Trenc impide, entre otros, el incremento de plazas turísticas. Si ahora se rebajan las limitaciones legales que definen, los futuros PORN podrán ser más permisivos.Pero la estrategia no acaba aquí. La futura ley agraria prevé la modificación de las Directrices de Ordenación Territorial (DOT), una de las principales garantías de protección del suelo rústico en las Islas Baleares. Ahora se pretende reducir estas limitaciones y facilitar actividades complementarias vinculadas al negocio turístico y recreativo. Esta combinación debilitará las garantías legales de los parques naturales y rebajarán las limitaciones que imponen las DOT. El resultado es una reconfiguración progresiva del sistema de protección ambiental construido durante las últimas décadas.Esta deslegalización facilita futuras modificaciones de los usos turísticos, recreativos y comerciales dentro del parque y abre la puerta a revisar la calificación de Área Natural de Alto Nivel de Protección. Los proyectos urbanísticos que durante décadas pusieron el Trenc en el punto de mira aún existen y a partir de ahora serán posibles.Por eso, sorprende que se nos acuse de alarmismo. La diferencia fundamental entre la mirada ecologista y la mirada política cortoplacista la encontramos aquí. La presidenta Marga Prohens y el conseller Joan Simonet sostienen que no hay ninguna voluntad de desproteger el Trenc, porque hoy no existe ninguna propuesta formal de modificar su protección. Es una mirada electoralista. En cambio, los espacios naturales exigen una mirada mucho más larga. Las grandes transformaciones territoriales se preparan durante años a través de pequeñas modificaciones normativas que eliminan limitaciones, reducen controles y facilitan los cambios. Debemos tener bien claro que, como la democracia, la protección de los espacios naturales no es una conquista irreversible, y que se ha de luchar continuamente, porque quien querría revertir la situación sigue presionando. Y en el caso del Trenc, Prohens tiene las presiones bien cerca.Lo mismo se repite con la futura ley balear de costas que plantea una flexibilización de procedimientos y usos. Por eso, la defensa del Trenc va mucho más allá de un parque natural concreto. La Ley ómnibus, la futura ley agraria, la reforma de las DOT y la nueva ley de costas forman parte de una misma intención de desprotección del territorio. De manera aislada pueden parecer modificaciones simples, pero, en conjunto, dibujan un modelo territorial claro: menos limitaciones, menos garantías y más facilidad para los intereses económicos particulares.La defensa del Trenc es la defensa de todos los espacios naturales protegidos de Mallorca. Ya lo entendieron miles de mallorquines y mallorquinas hace décadas. La movilización ciudadana fue decisiva entonces y volverá a serlo ahora. Porque el Trenc no es solo una playa. Es memoria. Es patrimonio colectivo. Es una de las grandes victorias ecologistas de Mallorca y, precisamente por eso, todavía es objeto de disputa.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Moranta i Tonina Siquier]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ahora-trenc-no-toca_129_5786523.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 06:00:44 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/a9859a54-771b-49af-bda2-e3d33bc7e53d_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Playa del Trenc.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La salud mental también es una cuestión de territorio]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/salud-mental-cuestion-territorio_129_5781436.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Cuando hablamos de salud mental, a menudo pensamos en psicólogos, psiquiatras, hospitales y medicación. Todos estos recursos son imprescindibles y necesarios. Pero la realidad es que la salud mental comienza mucho antes de que una persona necesite una consulta o un tratamiento.La salud mental tampoco depende exclusivamente de factores biológicos o individuales. Cada vez hay más consenso científico en que el bienestar emocional está influido por las condiciones en que vivimos: la vivienda, las condiciones laborales, la situación económica, las relaciones sociales, la movilidad y la calidad del entorno, entre otros. La salud mental también se construye, o se deteriora, a partir de los factores que nos rodean cada día.La Organización Mundial de la Salud lleva años insistiendo en esta idea. Los llamados determinantes sociales de la salud tienen una influencia decisiva sobre el bienestar de las personas. Por eso, cuando hablamos de salud mental, también hablamos de vivienda, de trabajo, de cohesión social, de territorio y de calidad de vida.En las Islas Baleares, este debate adquiere una relevancia especial. El turismo representa una parte fundamental de nuestra economía y genera miles de puestos de trabajo directos e indirectos. Sin el turismo no se puede entender la realidad económica ni social de nuestras islas. De hecho, las actividades vinculadas directa o indirectamente al sector turístico representan un 85% del producto interior bruto de nuestro país.Precisamente porque es tan importante, debemos ser capaces de analizar todos los impactos. No solo los beneficios económicos, sino también las consecuencias que puede tener sobre las condiciones de vida de las personas que viven y trabajan aquí.Durante los últimos años, Mallorca ha experimentado una transformación profunda. Cada temporada se baten récords de visitantes mientras una parte creciente de la población manifiesta preocupación por el acceso a la vivienda, los problemas de movilidad, la congestión de los espacios públicos y el incremento del coste de la vida.Estas preocupaciones no son solo cuestiones urbanísticas o económicas. También son cuestiones de salud.La literatura científica muestra que la percepción de saturación, la pérdida de control sobre el entorno cotidiano, la dificultad para acceder a recursos básicos y la sensación de presión constante sobre el territorio pueden afectar la calidad de vida e incrementar los niveles de estrés de la población residente.El tiempo que pasamos dentro de un embrollo. La incertidumbre ante la renovación de un contrato de alquiler. La imposibilidad de acceso a una vivienda. La sensación de que los espacios de nuestra vida diaria dejan de ser accesibles. Ninguno de estos factores explica por sí solo los problemas de salud mental que sufre una persona. Pero cuando se acumulan, generan un desgaste emocional que no podemos ignorar.Este debate es especialmente relevante si tenemos en cuenta la evolución de las bajas laborales relacionadas con la salud mental. Según datos recientes, las bajas por este motivo han aumentado de manera muy significativa durante los últimos años, mientras que la ansiedad se ha consolidado como uno de los principales motivos de incapacidad temporal, especialmente entre las personas jóvenes.¿Qué impacto tienen las condiciones de vida actuales sobre este aumento del malestar emocional?No hay una respuesta única ni una relación automática entre turismo y salud mental. Sería una simplificación injusta e incorrecta. Pero también sería un error ignorar que las condiciones derivadas de la presión que soporta el territorio pueden influir sobre factores que la ciencia identifica como determinantes del bienestar psicológico.Durante mucho tiempo hemos medido el éxito de un territorio a través del número de visitantes, de las pernoctaciones y de los ingresos generados. Son indicadores importantes, pero probablemente ya no son suficientes.Quizás ha llegado el momento de incorporar nuevas preguntas al debate público. ¿Cómo afecta el modelo económico a la calidad de vida de las personas residentes? ¿Cómo debemos gestionarlo? Y dentro del ámbito de la gestión, ¿cómo incorporamos el bienestar emocional de las personas? ¿Cómo podemos mejorar las condiciones de vida de las personas que viven y trabajan en Mallorca?Cuando hablamos de salud mental no solo tenemos que mirar qué pasa dentro de las personas. También tenemos que mirar qué pasa a su alrededor. Y esto incluye la vivienda, la movilidad, las condiciones laborales, el modelo territorial y la presión que soporta una isla como Mallorca.Hablar de salud mental es hablar de derechos, de dignidad y de calidad de vida. Pero también es hablar de vivienda, de trabajo, de territorio y de comunidad.Porque una isla saludable no es solo una isla que genera riqueza. Es también una isla que permite vivir bien en ella.Y la posibilidad de vivir bien es, probablemente, una de las mejores políticas de salud mental que podemos construir como sociedad.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Guillem Febrer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/salud-mental-cuestion-territorio_129_5781436.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Jun 2026 17:50:52 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Crisis hídrica o crisis de gobernanza?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/crisis-hidrica-crisis-gobernanza_129_5774806.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El pasado sábado se publicó la nueva Ley 4/2026 de medidas urgentes para acelerar proyectos estratégicos, donde se rebajan los controles de suficiencia hídrica sobre el planeamiento urbanístico. Es un paso más en la reducción de controles y favorecer más el crecimiento urbanístico iniciado con los decretos de simplificación administrativa y de actuaciones urgentes aprobados durante los últimos dos años. Estas normativas se han aprobado cuando sufríamos una de las sequías más fuertes que recordábamos y en la que el desarrollo urbanístico es el principal responsable de la sobreexplotación de los acuíferos, que llegan al 91% en Ibiza y al 94% en Formentera de los consumos de agua totales, y hasta el 70% en Mallorca y Menorca. La isla de Ibiza es un buen ejemplo de esta tendencia. El año 1996 el uso principal era el agrícola (54%) y en menor porcentaje, los usos urbanos y residenciales (45%). Treinta años después, la agricultura casi ha desaparecido y sus consumos ya solo suponen un 7% del total. En cambio, el urbanismo no se detiene.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Calvo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/crisis-hidrica-crisis-gobernanza_129_5774806.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Jun 2026 17:52:56 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La crisis/las crisis]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/crisis-crisis_129_5767363.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Las crisis internas de los movimientos sociales suelen generar una fascinación extraña. Desde fuera, se tiende a hacer lecturas simplistas y tendenciosas e incluso hay quien las interpreta –a conveniencia– como la prueba definitiva de su incoherencia; desde dentro, a menudo se viven como una disputa entre relatos y formas incompatibles. Pero las organizaciones transformadoras raramente entran en crisis por una sola causa. Y cuando intentamos explicarlas a partir de buenos y malos y bandos opuestos, casi siempre dejamos de comprender qué está pasando realmente. Hace falta mucha honestidad para querer abordar la cuestión en toda su diversidad, complejidad y profundidad.Las últimas semanas, la crisis vivida en el GOB Mallorca ha provocado una avalancha de comentarios, especulaciones y posicionamientos. La dimisión de diez mujeres, miembros de la junta directiva que habían impulsado una candidatura ecofeminista en 2023, ha hecho aflorar discrepancias sobre formas de gobernanza, salud laboral, maneras de entender el liderazgo y modelos organizativos. Para todo ello, se ajusta una lectura más amplia y profunda sobre qué nos dice este conflicto en relación con los retos que afrontan hoy en día las organizaciones ecologistas y muchos otros movimientos sociales.El ecologismo vive un momento paradójico. Nunca había sido tan evidente la vigencia, la urgencia y la necesidad de sus denuncias –el monstruo se nos hace cada vez más grande, con más tentáculos, refina su relato y sus estrategias, y acelera la devastación desbordando la capacidad real de incidencia de los movimientos sociales– ni tan urgente, la necesidad de sus propuestas. La crisis climática, la pérdida de biodiversidad, la turistificación y el agotamiento de los recursos, pero también sus consecuencias vitales en términos ecológicos, ambientales y de justicia social, dan cada día más argumentos a décadas de luchas ecologistas y nos conducen a la necesidad de juntar fuerzas desde la base y confluir con otras luchas y reivindicaciones activas (la lucha por la vivienda, la lucha sindical, la lucha por los servicios públicos, la lucha feminista, la lucha antirracista, la lucha antifascista, los movimientos por la paz...) para poder impulsar las transformaciones ecosociales que deseamos. Es una confluencia a la que tienden todos los movimientos sociales transformadores y prueba de ello son las iniciativas como Revoltas de la Terra, el Foro Social estatal que trabaja por el pacto Ecosocial ‘Más Allá del Crecimiento’, los encuentros de redes internacionales contra la turistificación, las reflexiones en las universidades de verano anticapitalistas, a las cuales el GOB ha sido invitado en los últimos años como referente, y los debates (y también conflictos) internos de entidades ecologistas de referencia como puedan ser Ecologistas en Acción y Greenpeace. Ya no estamos solo a tiempo de resistir, sino de pasar a la ofensiva y avanzar siendo palanca de cambio, y para ello necesitamos una base social amplia y cohesionada que trabaje codo con codo con un objetivo que es común y transversal: garantizar la sostenibilidad de la vida en un mundo que la ataca ferozmente por todas partes. Y, sin embargo, y quizá precisamente por eso, los movimientos que las impulsan, especialmente los que llevan años de trayectoria, como es el caso del GOB, experimentan tensiones, desgaste y dificultades para sostenerse.No se trata solo de una confrontación entre conservacionistas y los que defienden el ecologismo social (nadie cuestiona la defensa del territorio y la biodiversidad, como ejes sobre los que pivota todo el movimiento ecologista; porque sin el territorio y sus recursos no hay vida posible). No se trata, solo, de una cuestión de visiones generacionales enfrentadas, de nostálgicos <em>versus </em>visiones jóvenes y críticas, de reformistas <em>versus </em>revolucionarios. Ni siquiera se trata sencillamente de enfrentamientos en cuanto a modelos de gobernanza entre las que intentan incorporar los valores de los cambios y transformaciones que querríamos impulsar fuera, dentro de las mismas organizaciones, y los que querríamos un modelo organizacional directivo y medido en términos de indicadores de rendimiento. No es solo una cuestión derivada de las incomodidades que genera la revisión crítica desde los feminismos a las estructuras, valores, jerarquías y objetivos de las entidades que deberían ser palanca y herramienta para la transformación social y las furibundas reacciones que genera. No es solo ninguna de estas cuestiones por sí sola. Es todo junto y a la vez y amplificado por la urgencia de actuar en un mundo donde los márgenes de posibilidad de los cambios reales que necesitamos urgentemente parecen cada vez más estrechos.El reto de los movimientos sociales en general, y del GOB en particular, radica precisamente en su capacidad, o no, de incorporar toda esta complejidad y dimensión en sus reflexiones estratégicas para convertirse en algo útil a la sociedad de estas islas en los escenarios presentes y futuros que habremos de afrontar marcados por la crisis ecosocial e incertidumbres múltiples. Hoy necesitamos que todas las estructuras organizativas y, aún más, las entidades con trayectoria y solvencia como ha sido y continúa siendo el GOB –a pesar de determinados mantras que se repiten hasta que acaban funcionando como verdades asumidas (que se ha perdido capacidad de movilización, que se ha perdido presencia en la calle, que ya no se hace lo que se hacía antes) aunque se hayan impulsado grandes movilizaciones, aunque se hayan abierto nuevos frentes de lucha, aunque se haya ampliado la capacidad de incidencia social y política– sean los puntales para el impulso de los cambios que necesitamos, entendiendo la defensa del territorio y la biodiversidad que nos sostienen como una herramienta más para la justicia social, la democracia y la acción colectiva.Creo que esta es una reflexión realmente necesaria en un momento en que resulta tentador leer cualquier conflicto interno como una demostración de fracaso de unos y victoria de otros, y tirar la pelota hacia adelante sin incorporar ningún elemento de revisión crítica a la que nos obligan los conflictos si el objetivo es avanzar como colectivo y como sociedad. Si no se hace, no estaremos ante un avance, sino ante un retroceso mayúsculo que se acabará lamentando. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/crisis-crisis_129_5767363.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jun 2026 06:32:35 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las guerras inmorales de nuestro tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/guerras-inmorales-tiempo_129_5762961.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Forma parte de una generación que ha crecido con la convicción de que la guerra era una derrota, una derrota de la política, de la diplomacia y, sobre todo, de la humanidad. Los que nos hemos formado en la cultura política de finales del siglo XX y los inicios del XXI lo hemos hecho con la convicción de que toda guerra es una injusticia, especialmente para la población civil que la sufre, aceptando, sin embargo, que existen normas internacionales que, en situaciones de gravedad extrema, pueden llegar a justificar una intervención armada, aprobada y reconocida por la comunidad internacional.Este era el pacto moral y jurídico que surgió de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial. El mundo había conocido como nunca el horror, y por eso se intentaron construir mecanismos para impedir que la barbarie se convirtiera nuevamente en la forma ordinaria de relación entre los estados. De aquí surgieron la Organización de las Naciones Unidas, las relaciones internacionales basadas en normas y la idea de que los derechos humanos constituyen un límite superior a los intereses políticos o económicos de los estados.Sin duda no se trataba de un sistema perfecto, serían incontables las ocasiones en que la ONU ha actuado condicionada por la influencia de las superpotencias o ha sido incapaz de hacer cumplir sus resoluciones. También es cierto que numerosas intervenciones militares se han justificado por motivos humanitarios, por justicia, por proteger minorías amenazadas o la misma democracia, pero demasiadas veces han escondido objetivos geoestratégicos reales que no tenían nada que ver con los discursos. Sin embargo, incluso en estos casos se mantenía un elemento fundamental: la necesidad de que las acciones militares que salían de los márgenes de la diplomacia, tuvieran una apariencia de legitimidad, dentro del marco jurídico y moral que el sistema internacional establecía. Por eso “el trío de las Azores” veía necesario justificar la invasión de Irak en la existencia de unas armas de destrucción masiva que nunca se encontraron. Aunque fuera una mentira, buscaba no salir de la legitimidad que otorgaban las normas reconocidas por los estados que conforman la comunidad internacional.Hoy en día, incluso este mínimo está desapareciendo de manera alarmante, porque si antes era necesario buscar complejas explicaciones para cualquier acción militar, ahora parece que todo es válido. El gran cambio no es la injusticia de las guerras que se han iniciado, el cambio profundo es que se pretende que ya no es necesario justificar el uso de la fuerza, o, en todo caso, los argumentos que otorgaban legitimidad parecen secundarios: atacan Venezuela en nombre de la democracia, pero de repente reconocen que lo importante es el petróleo y meses después la transición a la democracia sigue en <em>stand-by</em>.Otro caso, la invasión de Ucrania por parte de Putin es un ejemplo claro de vulneración del derecho internacional, ahora bien, incluso Putin intentó construir una coartada que le diera apariencia de legitimidad: la protección de las minorías rusas o la seguridad de las fronteras de Rusia frente a la expansión de la OTAN. No hay duda de que es un discurso cuestionable y, de hecho, incompatible con la legalidad internacional, pero incluso así mantenía la necesidad de justificar la agresión con algún tipo de legitimidad.El gran peligro ahora mismo es que después de estos argumentos que han traspasado el límite de las justificaciones aceptables nos encontramos con otros líderes que rompen del todo con el paradigma anterior, y esta idea viene sobre todo de la administración Trump. El actual presidente norteamericano representa como pocos este peligroso cambio en las relaciones internacionales; ha pretendido normalizar la política basada exclusivamente en el interés inmediato, económico y nacional. No ve la necesidad de construir un relato coherente en el marco de las relaciones internacionales tal como las hemos entendido hasta ahora. Se trata de una ruptura con las normas y las relaciones internacionales construidas después de 1945. Con este nuevo paradigma las guerras dejan de considerarse un mal extremo justificado solo en circunstancias excepcionales para pasar a ser simples (y destructivas) herramientas de poder.No podemos dejar de lado el caso de Gaza, que refleja como pocos esta crisis de las relaciones internacionales. Israel justificó inicialmente sus operaciones militares en nombre de la lucha contra el terrorismo tras los ataques de Hamás, pero esta justificación pierde todo el sentido cuando se convierte en la destrucción sistemática de toda una región, la expulsión de sus habitantes, el asesinato de civiles de forma indiscriminada, los ataques a infraestructuras básicas como hospitales y escuelas, a corredores humanitarios. Ataques contra organizaciones internacionales de cooperación y solidaridad; acciones, todas ellas, que se pueden considerar crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad o genocidio, y así están denunciadas en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Más allá del debate jurídico, el resultado de esta impune agresión del gobierno de Israel de Netanyahu en Gaza, y ahora también en el Líbano, demuestra la erosión y progresiva destrucción de un sistema de relaciones internacionales basado en normas y en la idea de que el fin principal del sistema internacional es el mantenimiento de la paz mundial.Por eso afirmamos que las guerras de nuestro tiempo son, más que nunca, inmorales, porque han convertido, como no sucedía desde 1945, a las personas en peones sacrificables al servicio del beneficio económico, en simples cifras, si desde el egoísmo más absoluto se consiguen los objetivos políticos. Es inmoral porque la vida humana deja de tener valor y queda subordinada a los intereses de los poderosos. Durante décadas, el mundo al menos intentó mantener la ficción de que existían unos límites que sobre todo los estados democráticos no debían cruzar nunca. Hoy asistimos a la destrucción de estos límites, de un sistema de relaciones basado en normas, una destrucción que contempla una opinión pública saturada de información y que se siente impotente, cuando no es empujada a justificar lo injustificable de acuerdo con una extrema polarización que algunos promueven.En este contexto es muy importante que se oigan voces que se opongan, alto y claro. Una de estas voces es el papa León XIV, que ha denunciado reiteradamente la banalización de la guerra y la glorificación de la fuerza. A él habría que sumar líderes políticos de diferentes países, como el presidente español, Pedro Sánchez, que representan la respuesta democrática e internacionalista ante el auge de los nuevos autoritarismos, principales promotores de la nueva cultura de la fuerza.Aquí radica una parte esencial de la cuestión que analizamos hoy: los gobiernos autoritarios exaltan la fuerza por encima del derecho, en coherencia con la manera de gestionar sus políticas internas (recordemos las políticas antiinmigración de Trump, el ICE y la brutalidad que emplean). Hoy vuelve a ser tiempo de reivindicar el ‘no a la guerra’, o el ‘sí a la paz’, reivindicar el pacifismo, rechazar a los que tratan la paz como una ingenuidad. No es ingenuidad, es necesidad. Defender la paz, el derecho internacional y la dignidad humana vuelve a ser un acto de resistencia. Ser pacifista vuelve a ser revolucionario.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cosme Bonet]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/guerras-inmorales-tiempo_129_5762961.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Jun 2026 10:48:37 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Unidad y valentía. Por un frente de izquierdas en Palma]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/unidad-valentia-frente-izquierdas-palma_129_5759714.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>A menudo dar un paso no es una tarea sencilla. Hacerlo, sin embargo, es necesario si queremos avanzar colectivamente. Hoy, en Palma, en las Islas Baleares y en el conjunto de los Países Catalanes y del estado, vivimos tiempos difíciles. La amenaza de la extrema derecha y de un PP cada vez más escorado es absoluta. Es por eso que es un momento de unidad y de valentía, los términos que con mi compañera de tándem Xisca Mir hemos querido tomar como lema para las primarias de MÉS per Palma. Unidad y valentía para ganar.Necesitamos que desde la izquierda soberanista que representa MÉS per Palma –fruto de décadas de trabajo de regidores diferentes y valiosos: de Sebastià Serra, Nanda Ramon, Joan Perelló, Lila Thomàs, Tomeu Carrió, Maria Costa y Jordi López a Antoni Noguera, Marisol Fernández, Antoni Verger y Neus Truyol– se articule un frente antifascista que aglutine a toda la gente palmesana que no quiere que nuestras vidas estén en manos de personajes como Fulgencio Coll y Jaime Martínez. Me siento heredero de las personas del mallorquinismo de izquierdas y verde que he mencionado, sí, pero también de regidores anticapitalistas maravillosos que formaron parte de Som Palma y de Podemos como Aligi Molina y Aurora Jhardi. Me presento para encabezar una candidatura amplia y generosa donde precisamente también Esquerra Unida, Sumar, Podemos, el Movimiento Socialista y la Izquierda Independentista estén en la forma que consideren oportuna. Porque son, fundamentalmente, nuestros compañeros. Quiero que esta lista sea un punto de partida, un revulsivo, que abrace a ciudadanos independientes que luchan por la vivienda, por defender el pequeño comercio, el movimiento vecinal –que he conocido bien en el barrio de Santa Pagesa–, el feminismo, el movimiento por la lengua catalana, la cultura, el sindicalismo y contra la exclusión social. Hay espacio para todos.Solo con una herramienta valiente, plural y unida que genere ilusión podremos centrar el debate. Y el debate es muy claro: tenemos que abordar los problemas reales de la gente y sus soluciones materiales. Si aquello que nos afecta tiene causas colectivas, la respuesta debe ser sin duda colectiva y en ningún caso individual. Los palmesanos y las palmesanas no llegan a fin de mes, no tienen dónde vivir, sufren trabajos precarios, ven cómo la ciudad y sus rincones ya no les pertenecen y viven con dolor la despersonalización lingüística, cultural, patrimonial y comercial de la capital de Mallorca. Hay que combatir con convicción los efectos terribles que el turismo desbocado y el negocio de unos pocos amigos de la derecha dejan en nuestras vidas. La situación crítica actual de la ciudad y los tiempos que nos han tocado piden contundencia y radicalidad en el sentido etimológico del término que conozco como profesor de Latín. La gente necesita propuestas y una acción política dura, alegre y sin complejos. Salir de los marcos que la extrema derecha nos quiere marcar: quien perjudica a los palmesanos y las palmesanas no es alguien con un nombre árabe, asiático o subsahariano, pobre y de piel oscura, sino los fondos buitre, el capitalismo extractivo internacional y el peor rentismo ligado al PP y a Vox, que no tienen nada de empatía ni sensibilidad por las familias, la juventud y los trabajadores.De esperanza, la hay. Veo referentes municipalistas por toda Europa, al sur y al norte, que me inspiran: Die Linke, en las ciudades alemanas; Adelante Andalucía; La Francia Insumisa; el Plaid Cymru, en Gales; el Sinn Féin, en Irlanda; y el Partido Verde, en Inglaterra. Izquierdas valientes, arraigadas al territorio y que miran los problemáticas urbanas del siglo XXI de cara. El momento histórico nos pide coraje y decisión.Tengo 45 años. Llevo toda la vida activo en movimientos sociales. Conozco la calle. Conozco Palma y nuestros barrios. Encabezaré la candidatura de MÉS per Palma siendo consciente de que será la primera vez que lo hace una persona independiente en la larga historia de los partidos que forman este espacio. Alguien que no forma parte orgánica de MÉS ni de las tradiciones que la componen (PSM, Iniciativa Verds y ERC). Es una oportunidad para crecer, para encarar con frescura el tiempo nuevo que viene y para hacerlo, en palabras de Manuel Monereo, afrontando el gran tema que atravesará el devenir urbano de nuestros días: “Aquello que está en disputa es el alma de la clase obrera.” Y si una cosa tengo clara es que en mayo de 2027 el alma de las clases populares de la ciudad que vio desarrollar las biografías de la activista vecinal Rosa Bueno y del poeta Josep Maria Llompart no puede, de ninguna de las maneras, ser conquistada por el oscurantismo del PP y Vox.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Pujol]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/unidad-valentia-frente-izquierdas-palma_129_5759714.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2026 17:52:49 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En defensa de B. Picornell, antinazi]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/defensa-b-picornell-antinazi_129_5752948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Estos días ha trascendido que Balti Picornell había sido citado a declarar a raíz de una denuncia interpuesta por el diputado de Vox en Madrid, Jorge Campos. El motivo: haberse hecho una foto al lado de una pintada que decía “J. Campos, puto nazi”.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lluís Apesteguia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/defensa-b-picornell-antinazi_129_5752948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 08:00:30 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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