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    <title><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Opinión]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/etiquetes/opinion/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Opinión]]></description>
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      <title><![CDATA[Moha]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/moha_129_5754379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hace no mucho tiempo tuve un golpe con el coche. Nada de gran importancia, más que una puerta un poco abollada y el trajín documental y de gestión que conlleva la cosa los días posteriores. Esta semana he ido al taller que me ha asignado la casa aseguradora para hacer el peritaje. Un taller de gente manacorense de esas que hoy llaman ‘de toda la vida’. “Tendrás que esperar un poquito, porque el joven que se encarga empieza a las nueve”, y me fui dentro del coche e hice tiempo mientras miraba el móvil.A los pocos minutos compareció sonriente “el joven que se ocupa”. “Hago un par de fotos y las envío a la casa. Si no ven indicios de fraude, lo tiraremos adelante y no hará falta que lo vuelvas a traer hasta que lo tengamos que arreglar”, me dijo afable. Entramos en la oficina: “Te apunto mi número directo”, y me da una tarjeta con un nombre escrito a mano. No llevo las gafas. “¿Por quién debo preguntar?”. “Moha”, me dice.Si nos hubiéis oído, no habríais hecho diferencia. Ambos adaptándonos al tono ligeramente formal y un poco distante y cordial que requería la situación comunicativa. Ambos en un catalán de Manacor ‘de toda la vida’. Básicamente, porque ambos lo somos, manacoreños ‘de toda la vida’, de la mía y de la suya.Y nos quedamos así, que le telefonearé. No hay más diferencia, entre Moha y yo, que el origen del nombre, dentro de la relación profesional que hemos tenido. Evidentemente, después cada uno a su casa, y los perros en casa de Coll, como suelen decir. Ya dentro del coche, me adentré en mis cavilaciones lingüísticas y culturales. He pensado en nuestros repadrinos en La Habana, o en Buenos Aires, que son los dos nombres míticos con que la gente de un tiempo resumía la diáspora mallorquina en América. ¿Cómo lo debían hacer? Debían aprender y hablar la lengua de allí, está claro. Pero se debían buscar, debían hacer comunidad. ¿Qué lengua hablaban a sus hijos, si formaban familia allí? Se debían dar todas las casuísticas. Dependía de si los dos progenitores eran de aquí o no, de si se veían volviendo a Mallorca algún día, de si pensaban que para asegurar el futuro en la nueva tierra convenía hablarles en español o de si, por contra, no querían que sus hijos perdieran de ninguna manera la lengua que les habían enseñado sus padres.Muy igual que toda la gente que llega a Mallorca y que ahora mismo supone un tercio de la población. Los relatos, según quién los articula, emplean vocabularios distintos, a veces antagónicos: “convivencia”, “interculturalidad”, “integración”, “asimilación”, “sustitución cultural”, “invasión”...Nos movemos en un terreno resbaladizo que permite dos lecturas: el capitalismo más descarnado y más desacomplejado se ha instalado dentro de nuestra casa. Es como si los Estados Unidos hubieran hecho desembarcar su modelo directamente en esta pequeña isla nuestra en medio del Mediterráneo. Movimientos incesantes y tumultuosos de población para alimentar la garganta monetaria de un puñado de neorricos y especuladores, para que puedan continuar pescando la gallina de los huevos de oro del turismo sobre la espalda de los demás; y una sociedad dividida en comunidades aisladas, en guetos estancos que no buscan otro vínculo que el comercial o laboral, y aún así. El arraigo y el sentimiento de pertenencia son débiles. Es una manera de mantener las comunidades poco ancladas al territorio, sin interés por defenderlo, y divididas, sin posibilidad de organizarse colectivamente, de unirse por una causa común, de cuestionar juntas tal o cual política.Hablemos, sin embargo, de la segunda lectura. Las lenguas y las culturas pueden estar vinculadas a un territorio, pero también lo pueden estar a una comunidad. Ninguno de estos dos supuestos las hacen mejores que las otras. Ni peores. Todas las culturas, todas las lenguas, son necesarias para sostener el ‘lingosistema’ mundial. Cada manera de hablar representa una forma de entender e interpretar el mundo. No nos podemos permitir el lujo, como humanos, de prescindir de ninguna. Ni de las de los otros, ni de la nuestra. Nadie es quién para decir a otro qué lengua debe hablar, ni qué forma deben tomar sus expresiones culturales. Y esto lo sabemos bien los catalanohablantes en Mallorca, que, por poco que queramos mantener viva la presencia de la lengua, topamos de morros con el desconocimiento, el menosprecio y la afrenta.La cantante y creadora Joana Gomila (¿qué haríamos sin ella?) nos regalaba hace pocos días una idea nueva: el derecho a la opacidad cultural. La idea es del pensador de la isla de Martinica Édouard Glissant, que dice que las personas, las culturas y las lenguas no tienen la obligación de ser completamente transparentes ni comprensibles para los demás. La idea de “traducirlo todo” a los esquemas propios está muy vinculada a una manera de entender el mundo muy colonial, tal vez incluso supremacista.Pensemos en todos nosotros, en todos los mallorquines de hoy, los que han nacido aquí y los que han venido. Sean cuales sean sus linajes y sus nombres. Todos tienen el derecho a conservar una parte irreductible de su cultura, el derecho a no ser completamente traducibles, el derecho de existir sin tener que justificarse según categorías externas. Pensemos en ello nosotros, los catalanes de Mallorca, para nosotros mismos, en esta hondura esencial de nuestra manera de ver y entender el mundo. Si lo hacemos, seremos más capaces de empatizar también, por eso mismo, con toda esta alteridad que ahora ya es tan nuestra, tan de aquí, y que no llega como una amenaza para diluirnos, sino como una oportunidad para hacernos más ricos, y no hablo de dinero.Porque la sospecha, la manía y el odio, en general, no suelen ser culturales, a pesar de que la extrema derecha española, y ahora también la catalana, quieran vestir eso. El odio, la manía y la sospecha, desgraciadamente, son de clase y el rechazo de la diferencia, arbitrario y despersonalizador.El caso de Moha del taller me vuelve a enviar a la escuela, que es, hasta ahora, el único espacio de encuentro que hemos sido capaces de configurar. De allí sale esta normalidad. De allí debe poder salir la capacidad de empatía y el desmoronamiento de la suspicacia ante la diferencia. Y de allí debe poder salir el material de obra que necesitamos para poder construir los puentes y los espacios de encuentro necesarios, también en la vida adulta, para devenir una sociedad plural, sana y, sí, decidme cándido, con la lengua catalana como eje vertebrador de todo ello.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antoni Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/moha_129_5754379.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 05:46:00 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Traza, gracia y perspicacia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/cultura/traza-gracia-perspicacia_1_5753011.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/549eda02-ddf2-4392-b632-c1bb372f413e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Aunque ya son quince años desde que partió Alexandre Ballester, siempre estará presente en la memoria de los que gozamos de su traza, gracia y perspicacia. Que el teatro Principal Palma decida ponerlo al alcance de todos los que no tuvieron nuestra ventura es, sin duda, no solo un acierto, sino también un merecido homenaje. La producción, por otra parte, es de las de renombre, una escenografía grandiosa, con el inconveniente de la movilidad para que pueda ir a otros escenarios de la isla, y un reparto de lujo, encabezado por Miquel Àngel Torrens, junto con Luca Bonadei, Mariona Hauf, Sofía Muñiz, Maria Rosselló, Josep Orfila y Patxi Arostegui. La obra, <em>Un baúl amarillo para Nofre Taylor, </em>que en su día Joan Lluís Bozzo puso sobre los escenarios alternativos catalanes, un poco antes de la creación de Dagoll Dagom, había quedado en el fondo del baúl de las piezas olvidadas. Marga López ha sido la encargada de este rescate, de este hiperrealista retrato de la condición humana, porque eso es, y no otra cosa, la pieza de Ballester. Todos los rasgos del rico y poderoso no han cambiado ni poco ni nada, porque ya eran así desde que el tiempo es tiempo. Esta sería una lectura cuidadosa, pero sencilla, porque los súbditos de los emperadores/empresarios también juegan el mismo rol de siempre, el de la sumisión. Aún más, a todos y cada uno de los personajes que van apareciendo podríamos ponerles nombre y apellidos de algún conocido, tan conocido que, a lo mejor, son los nuestros. El pincel de Ballester no dejaba nunca ningún rincón sin pintar.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[J.A. Mendiola]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/cultura/traza-gracia-perspicacia_1_5753011.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 09:57:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Torrens y Bonadei en 'Un baúl amarillo para Nofre Taylor'.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[El teatro Principal de Palma ofrece la obra 'Un baúl amarillo para Nofre Taylor' de Alexandre Ballester]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[En defensa de B. Picornell, antinazi]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/defensa-b-picornell-antinazi_129_5752948.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Estos días ha trascendido que Balti Picornell había sido citado a declarar a raíz de una denuncia interpuesta por el diputado de Vox en Madrid, Jorge Campos. El motivo: haberse hecho una foto al lado de una pintada que decía “J. Campos, puto nazi”.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lluís Apesteguia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/defensa-b-picornell-antinazi_129_5752948.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 May 2026 08:00:30 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La inteligencia superdotada de las flores]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/misc/inteligencia-superdotada-flores_129_5752631.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>“La humanidad, casi toda, ha perdido el valor natural” es una de las muchas y valiosas sentencias que inundan conceptualmente, y con toda la razón y urgencia del mundo, el recién salido y excepcional poemario de Laia Malo: <em>Rum-rum </em>en la prestigiosa colección Jardins de Samarcanda del sello Cafè Central. Digo que es excepcional porque en efecto lo es: la autora da un salto brutal hacia adelante en su trayectoria y nos brinda su mejor libro, un volumen sedimentado y alimentado por todas y cada una de las múltiples tareas de la poeta, ya que además de traductora del inglés y del ruso, Malo también traduce otros lenguajes del globo, sobre todo los de los fascinantes universos de los insectos, para que entendamos y captemos otras realidades más allá de las superficies de las cosas. Junto a denuncias necesarias como las ya expuestas hay, a la vez y en todo feliz momento, un firme sentimiento de esperanza: la irrenunciable ilusión de que todavía es posible un cambio que lleve a una nueva conciencia global de imprescindible retorno al medio natural. De hecho, la poeta, más ambiciosa que nunca, invita a una refundación de toda la Cultura frente a la Naturaleza: “En el principio fue el Verde”. Y no, no se trata solo de un hallazgo verbal fulgurante, es el espíritu renovador de un libro magnífico construido a partir de prodigiosos biopoemas políticos, no los primeros en literatura catalana pero sí los mejores hasta ahora sin duda alguna.Ya habíamos podido oír y leer justos clamores como estos gracias a las tareas ampliadas de Laia Malo con sus escrituras expandidas: como integrante del cada vez más reconocido dueto de electrovers Jansky y como responsable de muy bien hilados <a href="https://www.arabalears.cat/firmes/laia_malo/" target="_blank">artículos de prensa en ARA Balears</a>. Pero sí que es verdad que es la primera vez que estos otros formatos letrados nutren sus versos y sus poemas. El resultado es un libro de un colosal dinamismo, tan estructural como mental. Con <em>Rum-rum</em> asistimos a una transformación tan bestia como la que propició Blai Bonet cuando dejó atrás los modelos de la Escola Mallorquina, y es que Laia Malo da un salto y supera los paradigmas actuales de la representación en palabras de los entornos biológicos que nos rodean, ya que no son escenarios, no son espacios salvajes que escapan de nuestra absurda ansia civilizadora, son macrocosmos completos que no tenemos en cuenta, y esta es nuestra tragedia, nuestro desarraigo. <em>Rum-rum</em> es un nuevo canto salvajemente vital, un nuevo evangelio que canta la inteligencia superdotada de las flores y florece con lenguas de exuberante libidinosidad superfecunda.<em>Rum-rum,</em> de Laia Malo, no reproduce la música de las esferas, captura los ritmos y las melodías del planeta y se postula como una prueba de fe que impulsa a hacer creer que las personas a\u00fn tenemos tiempo de volver a ser seres humanos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume C. Pons Alorda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/misc/inteligencia-superdotada-flores_129_5752631.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 17:55:30 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Malle']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/malle_129_5751978.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b9c18ed9-5c71-4e8f-aa05-b1ec473d5f96_16-9-aspect-ratio_default_1058383.jpg" /></p><p>‘<em>Malle</em>’ es Mallorca. Así, con esta palabra, <em>‘Malle’</em>, alude a la isla el eslogan de un enorme cartel publicitario que podéis ver en la fachada del aparcamiento del aeropuerto de Son Sant Joan, y que ha causado disgusto por la idea que transmite sobre Mallorca, como lugar de turismo descontrolado donde todo vale y no hay que reparar en gastos. <a href="https://es.arabalears.cat/sociedad/pasa-malle-queda-malle-publicidad-aeropuerto-enciende-residentes_1_5750107.html" target="_blank">Podéis leer en ARA Balears</a> la crónica de Aina Vidal sobre el cartel y la polémica que ha generado.El eslogan en cuestión está escrito únicamente en alemán: “<em>Was auf Malle passiert, wird auf Malle beglichen</em>”, es decir, “Lo que pasa en Mallorca se liquida en Mallorca”. La referencia a la “liquidación” se entiende porque la empresa anunciadora es Wero, un servicio de pago digital —como PayPal y Bizum— pensado para operar dentro de Europa. No se les puede discutir el ingenio a los publicistas. Lo que vienen a decir a los turistas alemanes (que es a quien va dirigido el anuncio) es: “paga con Wero tus fiestas en Mallorca”. Perdón: no “en Mallorca”, sino “en <em>Malle</em>”. ¿Qué tiene que ver con Mallorca eso de <em>Malle</em>”? Tiene que ver que es un diminutivo, una especie de apodo que quiere ser afectuoso y a la vez canalla, de lugar de mala fama. Juega con el referente de Las Vegas (la famosa frase ‘lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas’) y simplemente parte de la idea de que Mallorca es un destino de turismo de playa, sexo y borrachera. No es el equivalente de <em>Mallorquetita </em>o de <em>sa Roqueta, </em>denominaciones bobas y bienpensantes, que todavía usan los mallorquines más conformistas para reducirse ellos mismos a un lugar común (que no es lo mismo que un retrete). <em>Malle</em> tiene una resonancia más de fiesta, más nocturna, más bandarra. Es el diminutivo que los viciosos pero no muy viciosos, los que se permiten de vez en cuando un exceso porque se lo pueden pagar, dan al lugar donde acuden para hacer el canalla sin tener que dar explicaciones. Esto es <em>Malle</em>: una isla donde tanto es cinco como cincuenta, donde no tienes que preocuparte que nadie se pueda ofender por tu comportamiento, porque lo que quieren es que vayas a perder el mundo de vista. Lo único que necesitas son pelas en la cuenta corriente y una plataforma digital de pequeños pagos para poder cubrir el coste de tu vicio. El resto es secundario, empezando por la población autóctona de <em>Malle</em>, una gente completamente irrelevante y despreciable, empezando por su idioma. Es posible que te encuentres alguno, de estos indígenas, pero no hace falta dedicarle la más mínima atención.Todo esto lo dice también el cartel de Wero en la fachada del aparcamiento de Son Sant Joan: no en el texto pero sí en el subtexto y en el contexto, que son igualmente importantes. Anunciarse así (sin respetar ni siquiera que la rotulación, por ley, debe estar como mínimo en catalán, y también en castellano) es un acto de prepotencia y de menosprecio del cual es responsable también Aena, que permite a sus anunciantes hacer publicidad de esta manera (la misma Aena que también quiere multiplicar por dos la capacidad del aeropuerto de Ibiza, porque es la primera competidora en la carrera por acabar de exprimir las Baleares y las Pitiusas hasta la última gota de jugo que puedan dar). Los responsables principales, sin embargo, somos los mismos mallorquines, que durante décadas hemos persistido a presentarnos como una isla de avariciosos fascinados por el dinero fácil, hasta el punto de permitir que al primero que le apetezca se anuncie en el aeropuerto —la puerta de entrada a la isla, la primera cosa con que se encuentra quien llega— diciendo que esto de aquí es ca na Brutes y que no importa pasar pena de nada, lo único que hay que hacer es pagar y nadie dirá ni pío. Lo más triste es que tienen razón. Bienvenidos a <em>Malle</em>, mallorquines.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/malle_129_5751978.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 29 May 2026 09:26:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El polémico cartel publicitario]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gramática de la seguridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/gramatica-seguridad_129_5750595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Donald Winnicott (1896-1971), pediatra y psicoanalista británico, intuía y estudiaba que la necesidad de seguridad acompaña al ser humano desde el primer instante de vida. Explicaba la necesidad de sentirse “sostenido” por el entorno para poder crecer y vivir con confianza.Literalmente ‘<em>to hold’</em> en castellano significa: ‘sostener’, ‘contener’, ‘proteger con las manos’. Pero Winnicott le dio un sentido psicológico mucho más profundo. Cuando un niño pequeño es sostenido física y emocionalmente por la madre, es alimentado, protegido, consolado y entendido, desarrolla una sensación básica de confianza en el mundo. De esto Winnicott dijo ‘<em>holding’. </em>Tiene la sensación íntima de que el mundo no se derrumbará bajo tus pies. Gracias a este “entorno sostenido” el niño puede jugar, explorar, crecer y construirse. Sin este ‘<em>holding’</em>, aparecen la angustia, la inseguridad y la fragilidad emocional. A escala social y global las sociedades también necesitan un tipo de ‘<em>holding </em>colectivo’. Quiero decir que nos gusta sentir que hay orden, tener instituciones fiables, normas aceptadas y compartidas, cierta estabilidad y una red invisible que sostiene esta convivencia. Si falla este sostenimiento –o percibimos que falla– entonces aparece la demanda obsesiva de seguridad. Puede sonar atrevido, pero la seguridad no es solo tener policía o no tener delincuencia. También es confianza, cohesión, cierta credibilidad, sentido de pertenencia identitaria... Es tener la percepción de que alguien sostiene el marco colectivo. Tal vez las sociedades modernas no buscan únicamente más seguridad, sino recuperar la sensación de “<em>holding</em>”: sentir que el mundo aún es capaz de sostenerlas.Por qué he elegido como título de este artículo <em>La gramática de la seguridad</em>? Pues, porque la seguridad también es un lenguaje. Hay símbolos, emociones, percepciones, relatos e incluso escenografías del poder. Debemos poder hablar de seguridad sin caer en el discurso alarmista, ni en la ingenuidad de la negación. ¿Cómo podemos conjugar la necesidad de protección y los límites entre libertad y control? También he elegido la palabra ‘gramática’ porque hace muy poco que me acaban de descubrir la figura y el legado de Gianni Rodari y he quedado fascinado. En confianza <em>La gramática de la seguridad</em> nos transmite resonancias de la <em>Gramática de la fantasía</em>. En Winnicott encaja perfectamente, y aplicarlo a un tema social y contemporáneo me ha parecido un atrevimiento.Afemos un poco más; en sa Pobla –en cualquier pueblo– cuando vemos una plaza sucia, una farola rota, una calle sin luz, observamos cómo está transmitiendo un mensaje emocional a la población. Y ante estos hechos reales que tanto nos inquietan en las redes sociales, encaja muy bien la teoría de James Q. Wilson y George L. Kelling, que más o menos decía que los pequeños signos de desorden pueden generar la percepción de abandono e inseguridad aunque el nivel real de delincuencia o criminalidad sea bajo. Evidentemente que el uso de los canales de información actuales puede ser manipulado y redirigido hacia los intereses propios de corporaciones, partidos políticos, etc. Es uno de los retos importantes que tienen las sociedades actuales: el abuso de la manipulación y del populismo fácil. Este abuso para alcanzar el “poder”. Parece que hemos llegado a una de las paradojas más punzantes que tenemos hoy en día: “Cuanto más protegida está una sociedad, menos tolerancia tiene a la incertidumbre”<em>”. </em>Pero, en el fondo, en un espacio muy interiorizado, a lo largo de los años de mi actividad policial he observado que la gente no pide únicamente protección física. Pide sentir que el mundo todavía es comprensible, ordenado y gobernable. Volvemos a mi pueblo; el mes de abril pasado, en sa Pobla se produjeron cuatro hechos delictivos de baja intensidad, o de delincuencia menor. El autor fue rápidamente identificado y puesto a disposición judicial; era una persona multireincidente y bastante conocida. Algunos de los afectados y también otros, usaron las redes sociales y amplificaron su miedo. Algunos partidos políticos vieron una oportunidad para hacerse ver, ganar presencia y utilizarlo políticamente. Esto pasa cada cierto tiempo, casi de forma cíclica. Ciertamente es legítimo, pero realmente –al tratarse de un tema delicado– están ‘jugando’ con las emociones y el miedo de la ciudadanía. El resultado fue que durante las semanas siguientes hubo un aumento de la percepción de inseguridad y de miedo entre los habitantes de sa Pobla. Evidentemente, el consenso político de todas las fuerzas en materia de seguridad aún no ha madurado lo suficiente y –a escala municipal– es prácticamente inexistente. La defensa y el trabajo conjunto para la ciudadanía aún tendrán que esperar.Ahora bien, detengámonos y vayamos a la realidad de los hechos. El municipio de sa Pobla, su ayuntamiento, en los últimos cinco años ha destinado de media entre un 10% y un 11% del presupuesto inicial a la seguridad ciudadana. Es una ratio relativamente alta si la contraponemos al resto de municipios del estado español. Esto quiere decir que –para el equipo de gobierno– ha sido una prioridad importante a la hora de diseñar sus políticas municipales. Cada habitante de Huialfàs gasta aproximadamente ciento cinco euros anuales en seguridad local. Los gastos en seguridad a escala estatal quedan fuera de estas cifras. Este sería un hecho objetivo, pero se encuentra muy alejado de la percepción que tienen muchos de los habitantes de sa Pobla.Hay mucho trabajo que hacer y –sobre todo– mucho trabajo que explicar, que hacer entender. Personalmente, querría adentrarme en el próximo artículo en el papel que juega la Policía Local y nuestra privacidad que vamos perdiendo, en este mosaico tan complejo e interesante. Para resumir, podemos concluir que el gran drama de las sociedades modernas no es sólo la inseguridad real, sino la necesidad constante de sentirse protegidas. Y la pregunta, inevitable, que queda en el aire es: ¿Por qué una sociedad objetivamente segura continúa teniendo tanto miedo?<em>Nota: Esta semana he terminado mi contrato laboral y social con la Policía Local de sa Pobla. Han sido más de cuarenta y cuatro años de dedicación. Al principio, yo era un joven con más curiosidad que formación, eran otros tiempos. He procurado devolver a mi pueblo todo lo que él me ha dado. El sentimiento de gratitud es enorme. El paisaje finito y las caras de la gente que ya ha partido también me han acompañado. Me he equivocado muchas veces y pido disculpas a la gente a quien haya podido hacer daño o perjudicar. La vida continúa y nos hace falta saborearla y compartirla. Hasta el próximo artículo, gracias.</em></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/gramatica-seguridad_129_5750595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 05:30:57 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Huelen a elecciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/huelen-elecciones_129_5749650.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En las Islas Baleares todavía no se ha convocado ninguna elección, pero en el ambiente ya se empieza a notar aquel olor tan característico de precampaña: más titulares, más encuestas, más visitas a mercados y ferias y más políticos prometiendo que, ahora sí, han entendido qué preocupa realmente a la gente… </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joan Pau Jordà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/huelen-elecciones_129_5749650.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 05:46:02 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Troya trans]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/troya-trans_129_5749644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Antes de que se haya estrenado, todo el mundo ya habla de ello… Pienso en la versión de la<em>Odisea </em>que ha filmado Christopher Nolan, que se verá en las pantallas grandes el próximo julio. Ya sabemos que antes este director, uno de los artistas cinematográficos más en forma de las últimas décadas, había firmado la historia de<em>Oppenheimer </em>y antes las aventuras de Batman. La polémica está siendo generada por todos aquellos que en las redes sociales se oponen a que ciertos papeles sean interpretados por determinados actores, así, el rumor –parece que ya confirmado– que Helena de Troya será encarnada por una actriz negra, Lupita Nyong’o, y que Elliot Page (antes Ellen Page), un hombre transexual, pueda llegar a interpretar, nada más y nada menos, que al guerrero Aquiles. Recientemente se ha estrenado en la televisión una nueva versión de la vida de Mozart –<em>Amadeus</em>, en Skyshowtime– y he visto que al genio de Salzburgo lo interpretaba (magníficamente) Will Sharpe, que es medio japonés, y que al libretista judío e italiano Lorenzo Da Ponte y al músico austríaco Süssmayr, que remató el <em>Rèquiem</em>, los interpretaban actores negros. Todo esto podría hacer reír hace algunos años; ahora mismo está motivando parodias en X, en las cuales, sin embargo, se pone de relieve una supuesta injusticia: que jamás admitiríamos que un personaje histórico negro fuera interpretado por un actor blanco, como por ejemplo un biopic de Obama encarnado por Simón Andreu. Si el color de la piel no importa, como debemos defender si somos antirracistas, por qué preocupa que Helena de Troya la haga una mujer negra (a pesar de ser guapísima)? Y es evidente que detrás de esto hay mucha conciencia culpable y que desde las industrias culturales se quiere apostar no solo por la diversidad en los trabajos –y dar un papel a todo el mundo en las producciones globales: satisfacer cuotas–, sino por compensar la invisibilidad de raza en las películas del pasado. Por mucho que esto nos lleve a mostrar una Viena de Mozart con más diversidad racial que la Nueva York de ahora, tergiversando el relato histórico, como lo desfiguró Clint Eastwood cuando no hizo salir ningún soldado negro en las películas que filmó hace casi veinte años sobre la Segunda Guerra Mundial, tampoco está bien visto que no haya mujeres en el argumento, por mucho que una película bélica o de mafiosos nos pueda obligar (pensemos en la filmografía de Scorsese). Ahora ya no se trata de representar ‘la realidad’, sino de hacer un espejo que proyecte no lo que somos, sino lo que querríamos ser, y que por mucho que ponga en solfa nuestras debilidades como especie, lo haga al menos sin olvidar que somos diferentes, plurales y presuntamente justos en los castings, por mucho que esta forma de justicia ahora nos lleve a falsear un pasado que sí, para el arte ha sido siempre una excusa. Como decía Hitchcock: “El cine son cuatrocientas butacas vacías”, es decir, más que un arte, es una audiencia por encima de todo, y será esta la que decidirá si acepta o no estas licencias. Y creo que no solo las acepta, sino que las pide, o que celebra que la obra la obligue también a posicionarse antes incluso de comprar la entrada y disfrutar. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/troya-trans_129_5749644.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 05:32:30 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Querer Mallorca también es cuidar el GOB]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/mallorca-cuidar-gob_129_5748622.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/8fbb384f-33a9-478b-8fc2-f2c7e7d465ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Seguro que estos días habéis oído hablar del GOB Mallorca. Este escrito pretende explicar por qué un grupo de 10 mujeres dimos de la junta directiva el 22 de mayo pasado en la asamblea extraordinaria de la entidad: una dimisión que no responde a diferencias sobre la defensa del territorio o las campañas ambientales, sino a una situación interna sostenida de confrontación, desgaste personal y falta de respeto que ha acabado haciendo insostenible la continuidad del proyecto que defendíamos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Adrover, Agnès Ambròs, Aina Cassanyes, Teresa Cuennet, Sofía Domínguez, Ruth Escribano, Aurora Jhardi, Marusia López, Francisca Mas i Joana Pastor]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/mallorca-cuidar-gob_129_5748622.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 09:38:30 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/8fbb384f-33a9-478b-8fc2-f2c7e7d465ca_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[La asamblea extraordinaria del GOB]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tía monja]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tia-monja_129_5748428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En nuestra casa, como supongo que en el 70% de las familias mallorquinas durante el siglo XX, teníamos una tía monja. La nuestra era hermana de mi abuelo. Siempre le había dicho “la tía monja”, pero tenía un nombre civil: Magdalena Bernat Gomila, y era de la congregación de las Hermanas Misioneras de los Sagrados Corazones de Jesús y María (disculpad la pomposidad del nombre).</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Escalas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tia-monja_129_5748428.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 May 2026 05:37:31 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La extinción de los lagartos]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/extincion-lagartos_129_5747459.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La lagartija pitiusa (un animalito que no necesita presentaciones para cualquiera que haya pisado Ibiza o Formentera) se encuentra en proceso avanzado de extinción, según una investigación del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF) publicada en la revista científica <em>Ecology</em>. El motivo de esta situación es la implantación en estas islas de una especie de serpiente, llamada culebra de herradura, que es un depredador de las lagartijas y que literalmente ha arrasado con ellas en Ibiza, donde ya ocupa un 90% del hábitat. La culebra de herradura es una serpiente que puede llegar a medir dos metros y que es capaz de nadar, de manera que se desplaza también a los islotes cercanos para continuar devorándose las lagartijas que encuentre. La destrucción está tan avanzada que muy pronto, quizás este mismo verano, la población de lagartijas pitiusas podrá darse por extinguida. Evidentemente esto tiene un impacto ecológico que no es de ninguna manera menor. La extinción de especies endémicas, como lo es la lagartija en Ibiza y en Formentera, comporta una alteración y un empobrecimiento grave de todo el ecosistema de la zona.Otra evidencia es que la culebra de herradura, por mucho que sepa nadar, no ha llegado sola a las Pitiusas. Lo ha hecho (el mismo estudio del CREAF lo documenta) a través de la importación de olivos. ¿Olivos para repoblar el parque forestal de la isla? No: olivos como árboles de decoración para embellecer chalets y segundas residencias, como las palmeras y otras especies que suelen ser del gusto (del pésimo gusto) de los habitantes de urbanizaciones, municipios costeros y otros entornos de ensueño. El ‘chaletismo’, como lo llama Miquel Cardell, es una religión peculiar, que también reclama sus sacrificios rituales. Entre ellos, la importación de árboles foráneos que a menudo llegan parasitados o habitados por ejemplares de especies invasoras.Las serpientes devoradoras de lagartijas nos dan una metáfora tan transparente que no hace falta ni explicarla. Es un ejemplo de cómo una sociedad que basa su forma de vida en el consumo y la ostentación idiota acaba destrozando su entorno (y, por tanto, perjudicándose a sí misma, en tanto que sociedad) sin ser siquiera consciente de ello. Aún peor, una sociedad hecha de individuos que, al ser avisados de la destrucción que ocasionan, reacciona refugiándose en el negacionismo, cuestionando la autoridad de los científicos y atribuyéndoles oscuros intereses. Una sociedad infantilizada, formada por adultos convencidos de tener derecho a todo (a todo aquello que les apetece) y de no tener ninguna responsabilidad en relación con los demás, sin ninguna idea del bien común ni ganas de tenerla, y que se enfada y hace rabietas cuando alguien intenta hacerle ver aquello que hace mal.La extinción de las lagartijas invita a pensar en nuestra propia extinción, pero no a manos de los inmigrantes que llegan en patera, sino bajo el peso de la avaricia de muchos de nuestros conciudadanos. No toda la responsabilidad la tienen los políticos: aquellos que viven en unas islas mediterráneas que fueron privilegiadas, pensando que son tan solo escenarios para sus caprichos, también tienen una parte fundamental. Si se les dice algo, aún contestarán que ellos ya han pagado impuestos (muchos de ellos hacen lo que sea para no pagar). Muchos mallorquines, menorquines, ibicencos y formenterenses tienen con el dinero una relación –una fijación– que es patológica, nociva, tóxica y destructora. Lo saben, incluso, las lagartijas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/extincion-lagartos_129_5747459.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 05:30:42 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las lecciones morales de La Rochefoucauld]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/cultura/lecciones-morales-rochefoucauld_1_5746183.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/1c5e565e-345c-4916-a23d-a118489d56a9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En la misma época que Pascal, el duque François de La Rochefoucauld escribe las reflexiones o máximas morales, pero con un carácter muy diferente, ya que mientras los pensamientos de Pascal tratan de religión y teología, las máximas de La Rochefoucauld expresan una visión descreída sobre la naturaleza humana con una fuerte carga moral, pero sin ninguna intención aleccionadora.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Ballester]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/cultura/lecciones-morales-rochefoucauld_1_5746183.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 May 2026 10:19:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Rochefoucauld]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[De las pasiones dice que no dependen de nosotros, que gobiernan el carácter y transforman los hombres en persuasivos y elocuentes]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Difícil es]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/misc/dificil_129_5745743.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hacía tiempo que Edicions Poncianes no publicaba nada nuevo, por eso ha sido una alegría que este sello tan especial haya sacado a la luz un volumen interesantísimo: <em>Difàcil</em>, el nuevo título de Manel Ollé, profesor de Historia y Cultura de China en la Universitat Pompeu Fabra, traductor, crítico y, sobre todo, poeta de destacada trayectoria que ha merecido galardones de prestigio como el premio Ciutat de Palma Joan Alcover de Poesia con <em>Mirall negre</em>, el premio de Poesía Sant Cugat a la memoria de Gabriel Ferrater con <em>Bratislava o Bucarest</em> y el premio Jocs Florals de Barcelona con <em>Un grapat de pedres d’aigua</em>, entre otros.<em>Difícil</em> continúa la línea integradora de diferentes textualidades en el marco de la página, es decir, se trata ciertamente de un libro de poemas, pero estos se presentan a partir de diferentes modalidades. Por un lado, poemas en prosa que se combinan con versos que, o bien son libres, o bien se presentan con diversos recursos métricos: haikus, haibuns, decasílabos… Cada propuesta tiene, es claro, una bocanada diferente, detalle que contribuye a la riqueza de recursos. Además, hay diferentes temáticas y registros: páginas que indagan en “el palacio de la memoria” (con multitud de viajes por todo el globo, incluso excursiones a rincones curiosos como las del film "<em>Léolo,</em> de Jean-Claude Lanzon), chorros que parecen sueños o escenas surrealistas (que funcionan talmente cuentos independientes que podrían haber sido incluidos sin ningún recelo en <em>Combats singulars. Antología del cuento catalán contemporáneo</em> a cargo del mismo Ollé), textos que indagan en la imposibilidad de la representación fiel a través de la insistencia de la letra… En cuanto a este campo, en su film <em>La Chinoise</em>, Jean-Luc Godard hace decir a los politizados personajes que “el arte no es un reflejo de la realidad, sino la realidad del reflejo”, y a esta misma conclusión parecen llegar algunos fragmentos de <em>Difícil</em>, sobre todo los que reflexionan sobre la idiosincrasia natural de cualquier copia (uno de los temas que Manel Ollé trató en el libro <em>Plagia millor!</em>) o de la reescritura, y aquí el autor establece diálogos fecundos con ilustres reescritores como Josep Carner, Miquel Bauçà y Josep Palàcios. Dos artes más se pueden vincular a <em>Difícil</em>: la arquitectura y la música. En cuanto a la primera, las ilustraciones de Manel Woodcutter Song parecen mapas psicogeográficos que dibujan el recorrido, cada vez más complejo y laberíntico, de las páginas a medida que avanzan. En cuanto a la segunda, diferentes artistas como John Cage son mencionados en vano: recordemos qué dijo Cage sobre el hecho de que el silencio es imposible, siempre está el rumor de fondo de nuestro cuerpo, idea que sobrevuela el espíritu de un libro fruto de una chispa telefónica y de una llamarada creativa que crece y se expande a partir de relecturas y reescrituras. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jaume C. Pons Alorda]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/misc/dificil_129_5745743.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 May 2026 17:56:47 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El catalán crece (donde no nos pensábamos)]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/catalan-crece-no-pensabamos_129_5743747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Por suerte, no todo son malas noticias, en lo que respecta a la lengua: hace pocos días, un informe elaborado por Accent Obert (la antigua Fundació puntCAT) y La Fera a partir de los datos del portal <em>Llista.cat, </em>que recoge los nombres, los ámbitos y la actividad de los principales creadores de contenido en catalán, revelaba que el consumo de contenidos en nuestra lengua el año 2025 aumentó un 71,7% respecto del año anterior, con 2.759 visualizaciones.Esta es la primera vez que se pueden comparar datos con una referencia más antigua, ya que es la segunda edición que se hace del estudio a partir de la actividad de los influenciadores en Instagram, YouTube y Tiktok, y también se ha sabido que el volumen de publicaciones ha crecido alrededor de un 31%. ¡En un año! Esto puede querer decir varias cosas: por un lado, que la creación de contenidos crece y avanza de manera estable, y por el otro, que esta tiene una respuesta de público aún mayor que este aumento. Seguramente, iniciativas como las becas del Departamento de Política Lingüística de la Generalitat de Catalunya tienen mucho que ver con este aumento, o bien L’Aferrada, el espacio de encuentro de creadores de contenido de los Países Catalanes que ya hace dos años que organiza la Obra Cultural Balear. Por fin, parece que el ecosistema digital en catalán empieza a tomar impulso, y lo mejor de todo: la gente responde, está ahí.En cuanto a las plataformas, mientras que TikTok es la que más crece (con un aumento del 57% en publicaciones) y YouTube muestra síntomas de cansancio, Instagram es la que lidera el ranking tanto de publicaciones (el 55%) como de visualizaciones (con un 69%). Sin salir de esta red, los nombres de influencers y creadores de contenido isleños que se me vienen a la cabeza ya no me caben en una sola mano: está @parlars_mallorquins, donde Joan Moñino habla sobre lengua, tradiciones e identidad; está @co.torrita, colaboradora habitual de Moñino y reciente mención especial, con él, en los premios Isabel Coll de la JSIB; está @suau_morro y su perfil de divulgación de historia y tradiciones con un marcado tono autocentrado; @herboloco, un espacio dedicado a la botánica, a la etnobotánica y a la cultura rural; @entrefonesineurones, con contenidos sobre historia, arte y ciencia de las Islas Baleares; la siempre interesante y risueña @juliameridac y su día a día, entre libros, música, flores y modelitos; el podcast conversacional @anamfent.podcast, con Neus Gil y Aina Segura… Y podría decir muchos más.Por fin podemos decir, como ya hace tiempo que pasa en ámbitos como la literatura y seguramente la música, que el catalán crece y conquista nuevos espacios. Y es, en este caso, en un ámbito estratégico para la transmisión generacional y para el uso social entre los más jóvenes, como son las plataformas y las redes sociales. Los contenidos ahí están, mejoran, van creciendo. Los creadores e influenciadores ahí están. Ahora, solo falta que la gente les hagamos el caso que merecen y que les demos nuestro apoyo. Es sencillo: seguirlos, comentarlos, recomendarlos, conocer más…</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/catalan-crece-no-pensabamos_129_5743747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 05:31:10 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Savia nueva]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/savia-nueva_129_5742489.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El fin de semana que viene vuelve ‘Ferreries floreix’, y ya van quince ediciones. Como cada año, las calles del casco antiguo volverán a tapizarse de composiciones florales, y los vecinos harán lucir las fachadas con ramilletes, labores de artesanía y trabajos manuales cargados de imaginación. Como cada año, más de uno se admirará del gran trabajo que se ha tenido que hacer para preparar esta obra efímera de creación colectiva. Para Bep, la parte mejor de ‘Ferreries floreix’son justamente los preparativos: “Lo que más me gusta son los días de antes de la inauguración, cuando los vecinos casi vivimos en la calle. Son los días del año que nos vemos y charlamos más. ¡Eso hace pueblo!”. Y añade, todavía: “Si mucho conviene, te diría lo mismo de Sant Bartomeu: disfruto más de los días que preparamos la fiesta que de la fiesta en sí. Tal vez sea la edad”.Es posible que la edad haga ver y vivir la fiesta de otra manera, pero los comentarios de Bep me han reavivado a raíz de la experiencia de otra gente que de edad tiene poca, y que ha sido protagonista de otra fiesta cívica justo hace dos semanas: la pandilla de jóvenes de Ferreries que han organizado el paso del Correllengua Agermanat por el pueblo. Se animaron hace meses, respondiendo a la invitación de los Joves de Mallorca per la Llengua. A medida que los preparativos avanzaban y la meta se veía más cerca, crecían la ilusión, la confianza, el compromiso, la energía, el coraje, las ganas de hacerlo bien para que todo saliera bien. Y lo han conseguido. Vaya si lo han conseguido.La jornada del primer de mayo comenzaba temprano, con los juegos infantiles preparados por el Agrupament Escolta Sant Bartomeu. Después hubo el baile popular con el grupo folclórico Aires des Barranc d’Algendar. A las doce, el glosado, hasta que llegó la llama de la lengua que venía de Ciutadella, celebrada por las canciones del alumnado de la Escola d’Adults y los veteranos del Club de Jubilats. A la una y media, una buena paella, cocinada por la gente de Cas Vesins, que fue demasiado justa y todo: el éxito fue tan grande que si hubieran preparado para cincuenta más, habrían hecho limpieza. Habiendo comido, bingo musical y campeonato de truc, y a las cinco, el concierto del grupo Res a dir, mientras la llama de la lengua continuaba el camino hasta Maó. Bravo por tejer múltiples colaboraciones con otros grupos y entidades. Para hacer piña, para sumar por la lengua, para hacer pueblo. El éxito de la jornada, merecidísimo, fue la coronación del trabajo hecho desde mucho antes. Mucho trabajo, y muy bien hecho. Amar la lengua es un oficio, dice Antoni Bassas en el manifiesto que ha escrito para el Correllengua Agermanat de este año, dedicado a Josep Maria Espinàs. Como todo oficio, requiere aprendizaje, quiere horas de taller, pide aprender a coger las herramientas y a usarlas. En Ferreries, la juventud ha cogido las herramientas con una naturalidad y un empuje que nos ha dejado admirados. En Ferreries, como en todos los mil quinientos kilómetros recorridos, el Correllengua Agermanat ha sido una demostración festiva y rotunda de la vitalidad de la defensa de la lengua catalana, y del relevo generacional de los que abanderan la lucha: como la antorcha con la llama de la lengua, que pasaba de mano en mano, el compromiso con la lengua también va pasando de generación en generación y hace enmudecer los cantos de sirena de los profetas de malos augurios. Lo más importante es que esta fiesta no ha sido flor de un día. El Correllengua ha sido el detonante para que Ferreries florezca todo el año. Insisto: los meses de trabajo previo han creado comunidad, han puesto en marcha una complicidad entre la juventud implicada que, ahora que el Correllengua Agermanat ya es historia —¡y qué historia!—, las ganas de continuar son irrevocables. No lo podemos dejar aquí, dicen. Una chica dice que conocía a aquella otra del instituto, pero que nunca se habían cruzado más de dos palabras, y que ahora será diferente. Aquel otro cuenta que trabaja en Girona, pero pide que lo tengan en cuenta si organizan otro sarao: le responden que ya están hablando para hacer algo este verano. Y otro, que ahora está de profesor en prácticas en el instituto del pueblo, se ha convertido, seguramente sin querer, en un ejemplo y un referente en quien se miran los demás. Digámoslo fuerte y celebrémoslo: de Salses a Guardamar y de Fraga a Mahón hay una savia nueva que no entiende de fronteras administrativas, ni de quiebres generacionales, ni de desánimos nostálgicos. Jóvenes que se miran a los ojos y se reconocen como parte de un proyecto común, para quienes la lengua, más que una gramática, es un hermanamiento.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Maria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/savia-nueva_129_5742489.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 05:45:20 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tarta]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tarta_129_5742483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Si una sociedad es consciente de lo que provocan los cambios demográficos, esta es la sociedad isleña. Se ha dicho muchas veces y es bien verdad: Mallorca, por ejemplo, ha sido una especie de laboratorio social donde se han podido experimentar muchas de las ideas económicas que han acabado dando perfil a muchísimas partes de Occidente. Una sociedad pequeña, cerrada, inmensamente abocada a una economía de supervivencia o agraria, de golpe entraba en un ciclo de expansión, construcción, cambio demográfico, llegada masiva de inmigración, turistas, etc., que deshacía los viejos vínculos, jerarquías y culturas. La literatura se ha hecho bastante eco de esta problemática, mientras la política se encargaba o bien de negar que pasara nada de demasiado grave, o de mirar de encauzarlo para el mayor beneficio, en teoría, de todos, pero en la práctica, de las élites políticas y económicas.Una sociedad que no es capaz de garantizar sus estructuras básicas de supervivencia está abocada al suicidio, o a una crisis perpetua de identidad, que comienza a notarse como crisis de continuidad, y también obviamente, como crisis económica. Ahora es en el resto del estado español donde se está experimentando un crecimiento brutal de población, sobre todo esta última década. El modelo económico necesita mucha mano de obra, y una población envejecida, que depende de los cuidados y una muy baja natalidad entre nosotros, han acabado de arreglar el pastel.La crisis inmobiliaria del 2008 frenó la expansión, pero a partir del 2015 vuelve a crecer, ahora con más europeos, ucranianos refugiados (más de 300.000), trabajadores digitales, etc. En ningún momento ha habido una manifestación explícita del deseo político de aumentar la población, pero; los ciudadanos han visto cómo llegaba la oleada sin que esto se les hubiera consultado, o que se hubiera planificado políticamente de una manera clara.Sin embargo, las reformas de las leyes de extranjería del año 2022, y las facilidades exigidas al mismo tiempo por la UE, que es consciente de que Europa envejece y de que la economía necesita sangre nueva, han abocado ahora a un punto en el que se tiene la impresión de que se roza el colapso, y ya no solo en las comunidades con lengua no española, sino en todas partes. Una ola así pedía planificación, además de capacidad de integrar a la gente y hacerle hablar la lengua del país que la acoge. Desde España saben que la gente acaba por obligación hablando el castellano, qué remedio, mientras que los catalanohablantes inclinan la cabeza y ceden la lengua, cosa que a la larga solo hace que engrandecer en millones de hablantes del castellano. Es una manera como otra de poner fin a las lenguas no castellanas, diluirlas, y negar que la demografía es una herramienta para llegar a este objetivo, más que recurrente en la historia del españolismo, es una forma de hacerle el juego o de blanquearlo. El mismo españolismo se lleva las manos a la cabeza cuando encuentra que el castellano deja de oírse en ciertos barrios o zonas de las grandes capitales, un escándalo que cuando venía de los catalanohablantes siempre era escarnecido y estigmatizado. Ahora se verá más que nunca a favor de qué lengua –no de qué lenguas– está el estado español. El dinero siempre ha hablado la lengua de quien lo maneja.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tarta_129_5742483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 05:32:30 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El precio de la inteligencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/precio-inteligencia_129_5741500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Durante años nos han vendido la inteligencia artificial como la herramienta que haría la ciencia más rápida, más barata y, sobre todo, más productiva. Buena parte, es verdad: la IA ya ayuda a investigadores a hacer revisiones bibliográficas, escribir código y analizar datos genómicos. Pero la fotografía es más compleja de lo que los comunicados de prensa hacen ver. James Zou, biólogo de datos en Stanford,<a href="https://www.nature.com/articles/d41586-026-01369-z" rel="nofollow">explica en </a><a href="https://www.nature.com/articles/d41586-026-01369-z" rel="nofollow"><em>Nature</em></a> que ha gastado "bien bien más de 100.000 dólares" en suscripciones de IA en el último año. En su universidad, esta cifra equivale, aproximadamente, al coste de mantener a un investigador postdoctoral.La apuesta de los grandes actores privados por la ciencia es cada vez más explícita. En octubre de 2025, Anthropic lanzó <em>Claude for Life Sciences</em>, una versión de su modelo orientada a la investigación biomédica, con conexiones a plataformas como Benchling, PubMed y 10x Genomics, y colaboraciones con farmacéuticas como Sanofi, Novo Nordisk y AstraZeneca. En abril de 2026, OpenAI respondió con <em>GPT-Rosalind </em>(homenaje a Rosalind Franklin, descubridora de la estructura del ADN). Google <em>DeepMind</em>, por su parte, ha desplegado la <a href="https://deepmind.google/blog/google-deepmind-supports-us-department-of-energy-on-genesis/" rel="nofollow">AI co-scientist</a> en colaboración con el departamento de Energía de EE. UU., y ya se le acreditan hipótesis validadas experimentalmente sobre fibrosis hepática y resistencia antimicrobiana.Los resultados son reales. Pero en<a href="https://hai.stanford.edu/ai-index/2026-ai-index-report" rel="nofollow">el informe anual de Stanford HAI</a> recoge dos datos que conviven incómodamente: por una parte, el número de publicaciones científicas que mencionan IA se ha multiplicado por casi treinta entre 2010 y 2025; por otra, los humanos aún superan a los mejores agentes de IA en tareas complejas donde el razonamiento y la originalidad son clave. De hecho, este incremento de la productividad que declara asociado al uso de la IA se encuentra obligatoriamente ligado a una capa de curación, verificación y corrección humana que raramente aparece en los titulares. Matteo Niccoli, geocientífico citado en el mismo artículo de <em>Nature</em>, lo dice sin rodeos: el cuello de botella no es la herramienta, es "el pensamiento y la discusión" alrededor. Hay que saber cuándo el modelo deriva, cuándo alucina, cuándo ha perdido el contexto. Es útil, sí, pero no es exactamente un ahorro de trabajo.Y cuando el trabajo no se ahorra, el precio, en cambio, sí que sube. GitHub Copilot anunció a finales de abril que pasaba de suscripción fija a facturación por uso. Y un<a href="https://www.nature.com/articles/d41586-026-00474-3" rel="nofollow">comentario reciente en </a><a href="https://www.nature.com/articles/d41586-026-00474-3" rel="nofollow"><em>Nature</em></a> recuerda que en 2025 Google, Amazon, Microsoft y Meta gastaron 380.000 millones de dólares en IA, con paquetes de hasta 250 millones para investigadores individuales. Si la ciencia del futuro se levanta sobre estas infraestructuras, también hereda sus desigualdades.La pregunta no es si la IA sirve para hacer ciencia. Sirve. La pregunta es quién puede permitírsela, quién revisa su trabajo y quién queda fuera cuando la factura llega.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Franch Expósito]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/precio-inteligencia_129_5741500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 05:47:35 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué queda del 15-M en las Baleares 15 años después?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/15-anos-15-m_129_5741494.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/c0bbb852-590b-4c4a-81c4-d096e14803f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Estos días se cumplen 15 años de la eclosión del 15-M, aquel movimiento que ya nos parece prehistoria, como casi todo lo que sucedió antes de la pandemia, y que muchos de mis estudiantes ni siquiera recuerdan, bien porque no lo vivieron y también porque los libros de historia tardan demasiado tiempo en incorporar los hechos realmente relevantes. E incluso cuando se incorporan, buscamos subterfugios para pasar de puntillas por los episodios incómodos, como ha pasado con el enterramiento sistemático de la memoria democrática. Aquel 15-M lo fue, relevante, por diversos motivos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Abril]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/15-anos-15-m_129_5741494.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 May 2026 05:31:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[ILLES BALEARS Unas 80.000 personas se manifestaron en Palma contra el TIL.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sí, que pidan perdón]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/pidan-perdon_129_5740395.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hoy se usa mucho hablar de relaciones, de zonas y de sociedades tensionadas. No debemos olvidar que la ‘tensión’ es un hecho connatural a la convivencia humana. La lucha entre quienes tienen la sartén por el mango y quienes se sienten como el aceite que el amo hace ir allá donde quiere es una tensión, volvamos a ello, que se alarga más allá del tiempo más antiguo.Del tiempo de Joanot Colom, del tiempo de Simó Ballester, el Torto. Del tiempo de las revueltas foráneas y de las germanías, hasta la Guerra Civil que asoló la isla durante el siglo XX, esta tensión, este nervio popular, ha sido una constante. "Esta tierra es nuestra, que lo sepan los señores", escribió Guillem d'Efak. "No necesitamos capataces que nos lleven cogidos de la mano, no somos niños de miel y azúcar, y nos sabemos gobernar", cantaba el brujo barracanero. Las cosas han cambiado de verde en azul, pero, al fin y al cabo, todo sigue más o menos como siempre, solo que quizás con algunos papeles de la baraja cambiados.Antoni Tugores ha explicado siempre que durante la Guerra Civil los derechistas más rabiosos no fueron los señores, sino los campesinos que, embelesados como pollos entrados en pasto, no querían perder la condición de nuevos ricos. En la escuela, cuando hablamos de la edad media, lo hacemos recordando que era una sociedad estamental, de categorías inamovibles y con dos grandes clases: los privilegiados y los no privilegiados. Los primeros eran los propietarios de las tierras. Los segundos eran quienes las trabajaban. Los primeros no hacían trabajo. Los segundos, se dejaban la espalda. Los primeros eran rentistas. Los segundos, quienes pagaban las rentas, y para colmo, los impuestos.La tierra en Mallorca ya no es la despensa que nos alimenta de forma directa. Ni grano, ni legumbre, ni hortaliza. Ni vacas, ni ovejas, ni gallinas. Ahora el alimento nos llega en forma de ladrillo y hormigón. Cada dos cuartas, un chalet con piscina. Y dentro del pueblo, si tienes una casa, arréglala un poco, que todavía la podrás alquilar a precio de canario joven tres o cuatro meses al año.Son estos, ahora, los rabiosos. Hay un empresario manacorí, muy dinámico en las redes, que día sí y día también se reivindica: “No pediré perdón, ni me avergonzaré de luchar como un cabrón y que la vida me vaya bien”. Pues quizás sí, que muchos de estos “pequeños propietarios” han de pedir perdón. Pues quizás sí que vale un perdón pedir, sin avergonzarse de ello, 1.500 o 2.000 euros por un alquiler ordinario, cuando el salario mínimo interprofesional es de 1.221 euros mensuales. Otros abanderados de esta lucha apelan a la mallorquinidad de estos ‘pequeños propietarios’, como grandes perjudicados de una eventual limitación de los precios del alquiler. Una medida, por otro lado, que es toda una fantasía, tal como ya se ha preocupado de advertirnos la presidenta Prohens. Sí, muy mallorquines, son estos ‘pequeños propietarios’: hay datos que apuntan que en Mallorca una de cada cuatro propiedades ya está en manos extranjeras, y que hay municipios como Calvià y Andratx donde este porcentaje se dispara hasta el cuarenta por ciento. La mayoría de estas propiedades, además, están destinadas al alquiler turístico, a segundas residencias o simplemente están vacías a la espera de que el mercado especulativo les brinde la oportunidad de ser vendidas a un precio inasumible para los mallorquines que ganan dinero trabajando.Porque sí, el tema va de eso. La conversión de la vivienda en un negocio ha permitido que miles de personas en Mallorca hayan visto abierta la posibilidad de ganar dinero sin trabajar, que es lo que han hecho toda la vida los rentistas. El enfermo tiene mala herida, porque hay pocas cosas más golosas que ganarles dulces. Y tan dulces los ganan quienes alquilan chalets a 1.000 euros el fin de semana, como quienes alquilan pisitos arreglados a maestros de escuela y sanitarios a 1.500 o 2.000 euros, como quienes ponen una cocina dentro de una cochería y piden 1.000 euros cada mes, como quienes hacen pagar 400 euros por habitación en un infra-vivienda. No podemos hablar ya de oferta y demanda al hablar de vivienda. Hablamos de necesidad, que es lo que hay. Es hora de parar esta vergüenza.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antoni Riera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/pidan-perdon_129_5740395.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 05:45:51 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los dados de Gracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/dados-gracia_129_5740388.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Leo en el ARA Balears con sorpresa —con triste sorpresa— que el Obispado de Mallorca ha decidido prescindir de los donados del santuario de Gràcia, Sebastià Amengual y Francisca Miralles, y por vía de una fría carta administrativa les ha concedido de plazo hasta final de junio para irse de este santuario llucmajorer que ha sido su hogar durante 55 años.Es una decisión que el Obispado debería reconsiderar. Esta salida, comunicada de forma abrupta y en un plazo tan breve, no solo es una evidente injusticia desde el punto de vista meramente humano, sino también una falta de respeto al trabajo ejemplar, enorme, que estas dos personas han llevado a cabo en el santuario de Gràcia durante más de cinco décadas. Además, sacar de mala manera a Sebastià Amengual y Francisca Miralles de Gràcia supondría también faltar al respeto a la memoria y a la última voluntad del obispo Antoni Vadell, uno de los hombres de Iglesia más brillantes que ha dado Mallorca en las últimas décadas, fallecido prematuramente hace ahora cuatro años poco antes de cumplir los 50, y que pidió ser enterrado en la ermita de Gràcia precisamente para animar al Obispado a proteger este lugar tan especial con la mención y el cuidado que merece. Todavía más: es un ataque contra un bien que los llucmajorers, y muchos mallorquines, y muchas personas de fuera de la isla, disfrutamos y amamos de manera tan intensa como monseñor Antoni Vadell. Este bien es, precisamente, Gràcia. Un lugar de oración y devoción para los creyentes y de recogimiento, serenidad, contemplación y disfrute de la naturaleza para todo el que se acerca.¿Quién no lo conozca puede preguntarse qué hace del santuario de Gràcia un lugar, como digo, especial. Son una diversidad de cosas, pero una de las principales es el trabajo que han hecho en este lugar Sebastià Amengual y Francisca Miralles. Cuando ellos llegaron, en el año 1970, el lugar estaba abandonado y en un estado deplorable: con la energía de la juventud y del idealismo (corrían tiempos de <em>boom</em> turístico, y les habría sido mucho más sencillo ir a trabajar a la costa y juntar dinero fácil), se instalaron en un lugar que entonces era hostil y abrupto y que con los años, gracias a un trabajo imposible de resumir en un artículo —trabajos de picapedrero, de jardinero, de albañil, de electricista—, han restaurado, mantenido y hecho brillar de nuevo. También han llevado a cabo una actividad como restaurante (pero restringida, sin ceder nunca a la tentación de la explotación hotelera más o menos turística y gentrificada). Se han celebrado, como es lógico en un lugar religioso, infinidad de bodas, bautizos y comuniones, pero también conciertos espléndidos (Maria del Mar Bonet, Ara Malikian, Joan Pons, Joan Miquel Oliver y Miquel Serra, entre otros), presentaciones de libros y actos culturales y sociales, siempre con la divisa del máximo respeto por el entorno natural y por la fe y la devoción de muchas personas por la Virgen de Gràcia.Lo que diré ahora es más difícil de definir, pero es perfectamente perceptible para cualquiera que se acerque: el santuario de Gracia es un lugar de belleza, un espacio donde sentirnos protegidos y a resguardo del mal que hacen los hombres, como decía Shakespeare. No nos sobran precisamente lugares así, y si ahora lo tenemos es gracias a los donantes Sebastián Amengual y Francisca Miralles. Lo mínimo que puede hacer el Obispado de Mallorca es reconocer esta tarea como corresponde y proteger este santuario tal como habría querido el obispo Vadell.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Alzamora]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/dados-gracia_129_5740388.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 May 2026 05:30:30 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
  </channel>
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