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    <title><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Pere Perelló]]></title>
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    <description><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Pere Perelló]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[1885: Lee La Trobe Bateman, el pionero de la patata temprana para Londres]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/1885-lee-trobe-bateman-pionero-patata-temprana-londres_129_5806270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Entre el 25 y el 27 de abril de 1927, zarpó del puerto de Palma el vapor <em>Aragón</em> (Compañía Trasmediterránea). Había sido construido en 1902 en Sunderland (Inglaterra) y era un barco mixto de pasajeros y carga. En las bodegas, donde podía cargar más de 2.200 toneladas de peso muerto, había una pequeña partida de patatas de la variedad Royal Kidney; concretamente, 1.536 kg destinados al mercado inglés. Habían sido recogidas en la Marjal poblana hacía muy pocos días. Estábamos ante una primera prueba comercial. Era el inicio de un siglo de exportación a Inglaterra y la patata se convertiría en la joya de la corona.Revisando las crónicas de las revistas <em>Sa Marjal</em>, <em>El Terruño</em> y <em>Vialfàs</em>, he encontrado algunas pequeñas referencias a 1924 como posible inicio de la Royal Kidney en sa Pobla, pero tienen poco fundamento documental. Sí que sabemos que, en 1926, un comerciante poblero hizo una prueba con esta variedad inglesa, con un resultado excelente. Aquel éxito le animó a exportar, al año siguiente, una primera y modesta partida del tubérculo.En marzo de 1927 llegó a sa Pobla un grupo de comerciantes de Mataró para visitar los campos sembrados con la variedad inglesa. El grupo estaba encabezado por Francesc Mas Balaguer. Hacía años que la patata temprana Royal Kidney era un cultivo consolidado en el Maresme y la gran protagonista de las exportaciones hacia Inglaterra. Pero detrás de todas las historias siempre hay personas.El comerciante y visionario de sa Pobla Pere Antoni Aguiló Bonnín, de Can Pere Antoni, de apodo, fue quien encabezó la iniciativa de introducir la Royal Kidney y abrir el mercado inglés a la patata de sa Pobla. Mantenía una estrecha relación personal y comercial con Francesc Más, el comerciante de Mataró que acabamos de mencionar. Aquí comenzó la historia que hasta hoy creíamos conocer.En medio había todo un pueblo. Una gente, nuestros antepasados, trabajando de sol a sol y dejando el sudor sobre la ávida tierra. Cada primavera, la fiebre de la patata transformaba sa Pobla en una actividad frenética: llenar y pesar cuevas y sacos, cargarlos a los carros y, más adelante, a los tractores, para llevarlos hasta la plaza del Mercado. Era un trabajo vivo y agotador. “Patatas tempraneras, patatas abejeras”, escribía Alexandre Ballester. Año tras año, el sudor poblano se convertía en libras esterlinas.Pero el comienzo de esta historia era mucho anterior. Hasta hace poco, este era el relato conocido por todo un pueblo. Sin embargo, nuevos papeles, documentos y correspondencia sitúan el origen de esta aventura en el año 1885, de la mano del joven inglés Lee La Trobe Bateman. Veamos, pues, cómo estas pesquisas archivísticas aportan una nueva luz sobre los orígenes de la patata temprana poblera.Sabemos que la familia Bateman, más concretamente John F. La Trobe Bateman, llegó a sa Pobla la primavera de 1862 y puso en marcha las tareas colosales de la desecación, finalizadas entre 1870 y 1871. Durante los primeros años, dos ingenieros llevaron las riendas y la gestión directa del proyecto: primero, Wilhelm Green y después, Henry Robert Waring, cada uno con su propio sello humano y técnico.En noviembre o diciembre de 1884 llegó a sa Pobla el hijo pequeño de John. Se llamaba Lee La Trobe Bateman (1859). Era joven, recién casado con Beatriz y quería comerse el mundo. Había sido unos años militar, le gustaba escribir obras de teatro, pero le atraían muy especialmente la horticultura y la jardinería. Una vez llegado a la Albufera se encontró con casi 2.000 hectáreas por delante para desarrollar sus aficiones con la tierra y las plantas. Todo un reto que asumió con mucha energía y pasión.La variedad de patata Tramuntana era la más conocida y extendida en la segunda mitad del siglo XIX en Mallorca. Era una variedad tardía, de tamaño grande y bastante irregular. La piel era clara y la pulpa, blanca. Gustaba mucho, porque se conservaba bien durante meses y estaba destinada al consumo local. Rendía bien, pero no permitía cosechas tan tempranas como las que introdujo Lee en 1885.Dentro del paraje de Son Serra, en el umbral de la histórica posesión de Son Sant Martí, dentro del término de Muro, Lee creó una finca experimental y de ensayos para el cultivo de judías, remolacha y patatas. Era conocida como la zona W y tenía una extensión de 50 acres, unos 114 cuartos. Por cierto, de los campesinos Lee escribió a su padre: “Toda la gente de aquí es muy trabajadora y quiere ver crecer los cultivos”.El 29 de agosto de 1885 encargó a la casa de semillas Sutton & Sons, que aún existe hoy en día, tres variedades de patata, que sembró en diciembre del mismo año. Hay que recordar que los campesinos sembraban la Tramuntana hacia marzo o abril. Eran la Sutton's Early Eclipse, la Ashleaf y la Reading Russet, las tres consideradas precursoras de la Royal Kidney. La intención de Lee era clara: adelantar el cultivo y, por lo tanto, la cosecha para exportarla a Londres.Hace tiempo que Xisco Lillo fotografió unos fardos de cartas de Lee La Trobe Bateman depositadas en el ARM. Las dejó en buen lugar, a la espera de una oportunidad. Hace unos meses que ha empezado a trabajar en ello y nos ha compartido las noticias relacionadas con las patatas. Este material nos da mucho juego, porque nos ayuda a encajar las piezas y los eslabones que hasta ahora nos faltaban. Como ejemplo, sabemos con detalle sus pedidos a la metrópoli, como el que hizo el 5 de junio de 1885 en la conocida librería londinense Hatchards & Co.: <em>La patata y su cultivo</em>, de A. W. Crewes.Igualmente, en el campo W cultivó por primera vez la patata con el sistema inglés, el cual ha perdurado hasta hoy. Básicamente, consiste en la selección del tubérculo de siembra, la plantación en surcos bien alineados, una distancia regular entre plantas y el apelmazado de tierra, además de un buen abonado.Los resultados de las pruebas con las variedades inglesas fueron bastante bien. No tuvieron heladas ni ningún contratiempo. Ahora nos hace falta lo más importante: saber si la patata temprana de Lee llegó o no a Londres. Quedan muchas páginas por traducir y estudiar, pero los próximos meses esperamos encontrar indicios y pruebas de primeras exportaciones, que ya eran una idea clara y una necesidad comercial en la mente de un joven inglés que amó las tierras del norte de Mallorca.Quizás la primera exportación documentada continuará siendo la de 1927. Pero, hoy, ya sabemos que el sueño de llegar al mercado de Londres había comenzado, al menos, 40 años antes.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/1885-lee-trobe-bateman-pionero-patata-temprana-londres_129_5806270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jul 2026 05:30:33 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Policía Local y su lenguaje. Retos de futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/policia-local-lenguaje-retos-futuro_129_5779371.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El mes pasado hablábamos de la seguridad pública en el artículo <a href="https://es.arabalears.cat/opinion/gramatica-seguridad_129_5750595.html" target="_blank">La gramática de la seguridad</a>. Lógicamente, también incluimos la percepción, el vínculo social, la fragilidad de las sociedades modernas y la necesidad humana de sentirse protegidos. Ahora el reto es transitar por otros caminos del lenguaje de la seguridad, principalmente hablar del papel y las funciones de las policías locales en el siglo XXI.Realmente, ¿qué esperamos? ¿Cuál es el alcance de su autoridad? ¿Cómo gestionan la transparencia, la ética o la proximidad? ¿Están preparadas? ¿Las sentimos cerca? Y también: ¿qué transformación humana –la de los policías– implica convivir durante décadas con el conflicto, la tensión y la frustración ciudadana?Desde 1986, las policías locales en el estado español sí son policía, pero no son una “policía plena” en todas las dimensiones clásicas de la actividad policial. Aquel año se promulgó la conocida Ley Orgánica 2/1986 de fuerzas y cuerpos de seguridad, una norma que muchos funcionarios de las policías municipales ya percibieron –desde el primer momento– como una arquitectura legislativa incompleta. El texto deja claro, jurídicamente, que las policías locales son policía. Pero dentro del imaginario de la maquinaria del Estado y de las policías estatales quedaron como simples auxiliares.No pueden desarrollar investigaciones criminales de manera autónoma, si no es bajo dependencia judicial. Tampoco disponen de las funciones propias de la Policía Judicial, ni tienen acceso completo a determinadas bases de datos estatales o europeas. No pueden desarrollar tareas de inteligencia ni actuar con plena autonomía en materias sensibles de seguridad pública.Dicho claramente: nos encontramos ante una policía parcial, excepto cuando hablamos de sus funciones propias –seguridad en espacios municipales, regulación del tráfico, aplicación de ordenanzas, prevención y proximidad–, ámbitos en los cuales las policías locales han desarrollado un nivel notable de especialización y eficacia.El problema es que esta realidad institucional y legislativa dura más de cuarenta años, mientras que el mundo, la sociedad y las formas de conflicto han cambiado profundamente. A principios de los años noventa, hubo una lucha intensa –bajo la dirección del intendente jefe Joan Feliu– para que el panorama no acabara siendo este y para que la interpretación de la ley fuera otra. Las hemerotecas aún conservan los tira y afloja entre la Policía Local de Palma y el resto de cuerpos de seguridad del Estado. También quedó constancia en las directrices, los recursos y las sentencias judiciales de aquellos años. Finalmente, el modelo se consolidó con una delimitación muy estricta de competencias. Quien manda, manda.Continuamos. Dentro del marco constitucional español, la seguridad pública –y hasta la misma seguridad ciudadana– no es una competencia municipal plena. Con las diferentes reformas normativas de las administraciones locales, la poca capacidad política que conservaban los alcaldes en esta materia se redujo progresivamente. La responsabilidad principal continúa siendo del Estado, así, en mayúsculas. Los municipios pueden participar en ella, pero siempre dentro de los límites que marca la norma.Pero, claro, todo esto los ciudadanos no lo saben ni les importa mucho. Quien ven cada día en el bar y en la calle es el alcalde y el concejal de turno, y son estos quienes reciben todas las maldiciones del cielo, mientras los verdaderos responsables no reciben ninguna presión directa. Realmente, los ayuntamientos devienen escudos protectores frente a Delegación del gobierno y los cuerpos del Estado. Las víctimas son los responsables municipales y los policías locales. En el ámbito político no todo vale. Algunos partidos y cabezas de lista piensan que sí y emplean esta difícil coyuntura para acceder al poder o minar la resistencia de quienes gobiernan. Tanto da si se incrementa el populismo barato o el miedo entre los ciudadanos.En la práctica, sin embargo, la seguridad pública y la seguridad ciudadana han acabado por compartir espacios difusos y a menudo ambiguos. En teoría, las juntas de seguridad deberían ayudar a coordinar y suplir estas ambigüedades, pero dejaremos este apartado para otra ocasión. Hasta aquí podemos afirmar que tenemos un modelo de policía local tensionado, parcialmente desactualizado y con desequilibrios funcionales evidentes.Como decíamos antes, el panorama social y delictivo ha cambiado profundamente. Hoy la realidad es mucho más híbrida y compleja. Ha aparecido la ciberdelincuencia, los sistemas de información son completamente diferentes a los de 1986 y la ciudadanía reclama una seguridad de proximidad real, visible e inmediata. Pero el marco legal continúa siendo limitador y encorsetado. Tenemos demasiados cuerpos con competencias parciales y unas policías locales a menudo infrautilizadas.Este modelo también tiene fortalezas reales: mantiene un control centralizado sobre la investigación criminal y la inteligencia, garantiza una cierta homogeneidad penal y evita que cada municipio desarrolle una especie de “policía propia” con criterios diferentes.Ahora bien, las policías locales tienen una presencia efectiva en el territorio. Conocen a las personas, los conflictos y las dinámicas sociales de los pueblos y las ciudades. A menudo son los primeros en intervenir. Hoy disponen de una formación de calidad, experiencia operativa y medios técnicos razonables. Pero también nos encontramos ante una posible infrautilización de recursos públicos. El ciudadano que pide auxilio o protección desconoce casi siempre todo este entramado competencial. Él solo ve un uniforme azul y espera una respuesta. Y muchas veces esta respuesta no es posible o queda limitada legalmente.Entonces aparecen las preguntas incómodas: ¿por qué los ayuntamientos destinan tantos recursos económicos a una policía que solo pueden gestionar parcialmente? ¿Por qué la ciudadanía y los partidos políticos –especialmente desde la oposición– reclaman constantemente más efectivos y más presencia policial? Y, sobre todo, ¿cómo hemos llegado a construir un modelo de policía local que tiende cada vez más hacia la seguridad ciudadana, precisamente en el ámbito donde dispone de menos competencias, mientras se debilitan funciones tradicionales como la prevención, la proximidad o la policía administrativa?Quizás la pregunta final es otra: ¿el modelo actual responde realmente a las necesidades del siglo XXI o continúa siendo, sobre todo, una estructura pensada para una realidad que ya no existe?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/policia-local-lenguaje-retos-futuro_129_5779371.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Jun 2026 05:32:33 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La gramática de la seguridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/gramatica-seguridad_129_5750595.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Donald Winnicott (1896-1971), pediatra y psicoanalista británico, intuía y estudiaba que la necesidad de seguridad acompaña al ser humano desde el primer instante de vida. Explicaba la necesidad de sentirse “sostenido” por el entorno para poder crecer y vivir con confianza.Literalmente ‘<em>to hold’</em> en castellano significa: ‘sostener’, ‘contener’, ‘proteger con las manos’. Pero Winnicott le dio un sentido psicológico mucho más profundo. Cuando un niño pequeño es sostenido física y emocionalmente por la madre, es alimentado, protegido, consolado y entendido, desarrolla una sensación básica de confianza en el mundo. De esto Winnicott dijo ‘<em>holding’. </em>Tiene la sensación íntima de que el mundo no se derrumbará bajo tus pies. Gracias a este “entorno sostenido” el niño puede jugar, explorar, crecer y construirse. Sin este ‘<em>holding’</em>, aparecen la angustia, la inseguridad y la fragilidad emocional. A escala social y global las sociedades también necesitan un tipo de ‘<em>holding </em>colectivo’. Quiero decir que nos gusta sentir que hay orden, tener instituciones fiables, normas aceptadas y compartidas, cierta estabilidad y una red invisible que sostiene esta convivencia. Si falla este sostenimiento –o percibimos que falla– entonces aparece la demanda obsesiva de seguridad. Puede sonar atrevido, pero la seguridad no es solo tener policía o no tener delincuencia. También es confianza, cohesión, cierta credibilidad, sentido de pertenencia identitaria... Es tener la percepción de que alguien sostiene el marco colectivo. Tal vez las sociedades modernas no buscan únicamente más seguridad, sino recuperar la sensación de “<em>holding</em>”: sentir que el mundo aún es capaz de sostenerlas.Por qué he elegido como título de este artículo <em>La gramática de la seguridad</em>? Pues, porque la seguridad también es un lenguaje. Hay símbolos, emociones, percepciones, relatos e incluso escenografías del poder. Debemos poder hablar de seguridad sin caer en el discurso alarmista, ni en la ingenuidad de la negación. ¿Cómo podemos conjugar la necesidad de protección y los límites entre libertad y control? También he elegido la palabra ‘gramática’ porque hace muy poco que me acaban de descubrir la figura y el legado de Gianni Rodari y he quedado fascinado. En confianza <em>La gramática de la seguridad</em> nos transmite resonancias de la <em>Gramática de la fantasía</em>. En Winnicott encaja perfectamente, y aplicarlo a un tema social y contemporáneo me ha parecido un atrevimiento.Afemos un poco más; en sa Pobla –en cualquier pueblo– cuando vemos una plaza sucia, una farola rota, una calle sin luz, observamos cómo está transmitiendo un mensaje emocional a la población. Y ante estos hechos reales que tanto nos inquietan en las redes sociales, encaja muy bien la teoría de James Q. Wilson y George L. Kelling, que más o menos decía que los pequeños signos de desorden pueden generar la percepción de abandono e inseguridad aunque el nivel real de delincuencia o criminalidad sea bajo. Evidentemente que el uso de los canales de información actuales puede ser manipulado y redirigido hacia los intereses propios de corporaciones, partidos políticos, etc. Es uno de los retos importantes que tienen las sociedades actuales: el abuso de la manipulación y del populismo fácil. Este abuso para alcanzar el “poder”. Parece que hemos llegado a una de las paradojas más punzantes que tenemos hoy en día: “Cuanto más protegida está una sociedad, menos tolerancia tiene a la incertidumbre”<em>”. </em>Pero, en el fondo, en un espacio muy interiorizado, a lo largo de los años de mi actividad policial he observado que la gente no pide únicamente protección física. Pide sentir que el mundo todavía es comprensible, ordenado y gobernable. Volvemos a mi pueblo; el mes de abril pasado, en sa Pobla se produjeron cuatro hechos delictivos de baja intensidad, o de delincuencia menor. El autor fue rápidamente identificado y puesto a disposición judicial; era una persona multireincidente y bastante conocida. Algunos de los afectados y también otros, usaron las redes sociales y amplificaron su miedo. Algunos partidos políticos vieron una oportunidad para hacerse ver, ganar presencia y utilizarlo políticamente. Esto pasa cada cierto tiempo, casi de forma cíclica. Ciertamente es legítimo, pero realmente –al tratarse de un tema delicado– están ‘jugando’ con las emociones y el miedo de la ciudadanía. El resultado fue que durante las semanas siguientes hubo un aumento de la percepción de inseguridad y de miedo entre los habitantes de sa Pobla. Evidentemente, el consenso político de todas las fuerzas en materia de seguridad aún no ha madurado lo suficiente y –a escala municipal– es prácticamente inexistente. La defensa y el trabajo conjunto para la ciudadanía aún tendrán que esperar.Ahora bien, detengámonos y vayamos a la realidad de los hechos. El municipio de sa Pobla, su ayuntamiento, en los últimos cinco años ha destinado de media entre un 10% y un 11% del presupuesto inicial a la seguridad ciudadana. Es una ratio relativamente alta si la contraponemos al resto de municipios del estado español. Esto quiere decir que –para el equipo de gobierno– ha sido una prioridad importante a la hora de diseñar sus políticas municipales. Cada habitante de Huialfàs gasta aproximadamente ciento cinco euros anuales en seguridad local. Los gastos en seguridad a escala estatal quedan fuera de estas cifras. Este sería un hecho objetivo, pero se encuentra muy alejado de la percepción que tienen muchos de los habitantes de sa Pobla.Hay mucho trabajo que hacer y –sobre todo– mucho trabajo que explicar, que hacer entender. Personalmente, querría adentrarme en el próximo artículo en el papel que juega la Policía Local y nuestra privacidad que vamos perdiendo, en este mosaico tan complejo e interesante. Para resumir, podemos concluir que el gran drama de las sociedades modernas no es sólo la inseguridad real, sino la necesidad constante de sentirse protegidas. Y la pregunta, inevitable, que queda en el aire es: ¿Por qué una sociedad objetivamente segura continúa teniendo tanto miedo?<em>Nota: Esta semana he terminado mi contrato laboral y social con la Policía Local de sa Pobla. Han sido más de cuarenta y cuatro años de dedicación. Al principio, yo era un joven con más curiosidad que formación, eran otros tiempos. He procurado devolver a mi pueblo todo lo que él me ha dado. El sentimiento de gratitud es enorme. El paisaje finito y las caras de la gente que ya ha partido también me han acompañado. Me he equivocado muchas veces y pido disculpas a la gente a quien haya podido hacer daño o perjudicar. La vida continúa y nos hace falta saborearla y compartirla. Hasta el próximo artículo, gracias.</em></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/gramatica-seguridad_129_5750595.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 28 May 2026 05:30:57 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los hijos de la luna]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/hijos-luna_129_5715978.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Mientras en las calles de los barrios y los pueblos de Mallorca revivíamos la Pasión de Jesucristo y de las chimeneas salían los olores de las empanadas y los rubiols, miles de visitantes y turistas bajaban a toda velocidad, con furgonetas y todoterrenos negros, del collado de Tizi n’Tichka en dirección al desierto, allí, a las inmensas serraladas nevadas del Atlas africano. ¿Qué buscaban aquellos visitantes?Por los altavoces de los vehículos sonaba una música pegadiza, moderna y rítmica, un poco hipnótica. Era del grupo amazic Tarwa N Ayur, con la voz de la cantante Sarah Mou. Aquel ritmo misterioso de afrofusión les acompañaría hasta las dunas de Erg Chebbi –conocidas por su arena dorada y por ser de las más altas de Marruecos–, justo a las afueras de Merzouga y Khamlia.Los jóvenes guías y chóferes, muchos de ellos amazics, mientras conducían, tarareaban las letras que Sarah Mou iba musicando; una canción titulada <em>Amoudou</em> les motivaba especialmente.<em>Caminemos juntos en este viaje,</em><em>hijos de la tierra y de la luna,</em><em>llevamos la fuerza de los padres,</em><em>y no nos detendrá ni siquiera el viento del desierto.</em>Antes de 1936, la ruta 9, que va de Marrakech a Uarzazate, no existía. Las tropas coloniales francesas –con el 4º Regimiento de la Legión Extranjera– se pusieron al frente de esta obra, que duró un buen puñado de años. Evidentemente, la población amazigh de las montañas inmensas y blancas se volcó en ella.Sin la carretera, solo había senderos estrechos y pasos de roca, aptos únicamente para mulas y asnos, porque los dromedarios tenían demasiado frío durante las nevadas que acontecían con frecuencia. Durante siglos, las lentas caravanas de los hijos de la luna habían tenido que arriesgarse en silencio por la nieve para hacer llegar sus mercancías a Marrakech y Casablanca.Aquella carretera tenía finalidades coloniales de dominio, pero la actual acerca dos mundos, especialmente dos culturas –la árabe y la amaziga– separadas por la naturaleza, la tradición y la identidad. Hay que recordar que el pueblo amazic es muy anterior a la llegada de los árabes a estos territorios. Consiguieron –los amazics– un hecho casi único: después de la llegada y el abrazo del Islam, consiguieron tener su propia escuela coránica; los conocemos como los seguidores de Malek o malekitas, en la cual su identidad, la tradición y las costumbres han tenido un espacio propio que ha perdurado hasta hoy.Hablar de civilizaciones sería demasiado atrevido, pero sí que podemos hablar de cultura. La ruta hacia el desierto negro, la ciudad de Zagora y las gargantas del Todra nos abrieron las puertas del conocimiento de la cultura amazigh. Tan íntima, atractiva, diferente y misteriosa para nosotros, los occidentales.En nuestro caso, los amazics del Rif habían llegado a Mallorca hacia el año 1981 aproximadamente, y su número fue aumentando con el paso de los años. Debemos puntualizar, sin embargo, que el pueblo amazic no forma un conjunto estrictamente homogéneo. La geografía y la historia han jugado su papel y han fomentado los matices entre ellos. Para entenderlo, y ya que hablábamos de música al principio, la podemos poner como ejemplo de estos rasgos específicos.La música de los amazics del sur –Agadir, desierto, Atlas– tiene unos ritmos lentos, casi hipnóticos; suele usar la repetición con un efecto mantra, y el ambiente que genera es abierto, contemplativo, casi espiritual. Las voces son suaves pero profundas –el caso de Sarah Mou–, cantan hacia el interior del alma. Los temas suelen hablar del viaje, del camino por el desierto de la vida, de la tierra, la gente, el tiempo y la luna. El grupo Tarwa N Ayur –los hijos de la luna– sería un buen representante de este arquetipo. Por contra, en la zona del Rif –nuestros amazics de Mallorca– suelen tener ritmos más rápidos y marcados, menos repetitivos, más directos y vivos. Suelen ser músicas más festivas, incluso combativas. Las voces suelen ser fuertes, reivindicativas. Hablan de la vida cotidiana, de la emigración, de las dificultades sociales y de una identidad más explícita.En este punto me gusta recordar que el nombre de la mezquita de sa Pobla es <em>Ibno Amazic </em>–hijos del pueblo amazic–; evidentemente, cuando llegan de visita los funcionarios del consulado marroquí de Palma, alzan las cejas y arrugan la nariz. Las diferencias dan riqueza a un pueblo; las homogeneizaciones lo matan. Mientras el sur canta y mira hacia adentro, los amazics del norte cantan hacia afuera, lejos de sí mismos. Ambos emplean lenguajes metafóricos y evocadores. Ambos hacen referencia a imágenes de la luna, el viento, el camino, las dificultades, las montañas y el desierto.Cuando preparaba este artículo me sorprendió la poca información que hay en las redes del conjunto musical y la solista que nos han acompañado a lo largo del texto. Curiosamente, han desarrollado parte de su proyecto en circuitos internacionales, siempre teniendo cuidado y buscando canciones profundamente arraigadas a la cultura, la lengua y la espiritualidad amaziges. Ahora entiendo que este hecho explica muchas cosas. Muchos artistas amaziges priorizan la comunidad, el pueblo y la música por encima de su propia figura individual.Pienso, y estoy convencido, que los sonidos del desierto son imperceptibles para nuestros oídos occidentales. Solemos escuchar y sentir hacia fuera y no hacia dentro. Curiosamente, san Agustín de Hipona, muy probablemente un bereber del siglo IV, trabajó y predicó a partir de un pensamiento en el cual la necesidad del viaje siempre va hacia la interioridad:	“No salgas fuera; vuelve a tu interior. En el hombre interior habita la verdad.”Un pensamiento y una necesidad mística, entendida por los amazics desde la antigüedad.Los baleares de cultura catalana nos sentimos identificados con los amazics; nos entendemos. Dos pueblos, sin estado nación, con claro retroceso lingüístico e identitario. En lucha constante por la supervivencia. Arremetidos por otras gentes, con otras maneras de entender el mundo, que necesitan expandirse y controlar sus vecindarios para no morir. ¿Qué buscaban aquellos visitantes? Buscaban los hijos de la luna.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/hijos-luna_129_5715978.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 05:32:43 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ca na Beatriu: El futuro centro de interpretación del Parque Natural de la Albufera]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ca-na-beatriu-futuro-centro-interpretacion-parque-natural-albufera_129_5701955.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/09685db2-508b-4e38-925c-9d95467315cc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Era la puerta de entrada al paraíso. Agua fresca y cristalina, todos los tonos del verde y con árboles frutales de toda clase. Era, y es, justo al lado del canal de Estella y del camino de la Empresa. Lo llamaban Ca na Beatriu. La joven pareja pasaba allí los veranos, demasiado calurosos en Ciutat y en sa Pobla. En la casa de veraneo se podían oír las olas del mar, de aquella bahía inmensa y azul. El primer árbol que allí sembraron fue un cerezo, como símbolo de pureza –por la flor blanca– y de amor y fertilidad –por el fruto rojo intenso. Hacía poco que se habían casado en Londres, después de conocerse en el teatro propiedad del Sr. Aubyn, en el 15 Bedford Row. En las tierras fértiles y negras de la Albufera, un cerezo sugería el paraíso añorado o la recompensa anhelada. En Ca na Beatriu, la señora –la llamaban los jornaleros de la Empresa– dirigía el antiguo ritmo del agua adormecida.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ca-na-beatriu-futuro-centro-interpretacion-parque-natural-albufera_129_5701955.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 05:33:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En casa de Beatriz]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
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    <item>
      <title><![CDATA[¿Y si volvemos a abrir Sant Miquel de Campanet?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/volvemos-abrir-sant-miquel-campanet_129_5668553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><em>En Brígida</em></p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/volvemos-abrir-sant-miquel-campanet_129_5668553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Mar 2026 06:30:45 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los sufíes de sa Pobla. "Una presencia discreta"]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/sufies-sa-pobla-presencia-discreta_129_5638838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Al amanecer las primeras sombras llegan a la plazoleta del Tren. Tienen frío y sueño, lo dicen sus caras, su andar es lento. Buscan un pedrisco para sentarse o de derecho en derecho, esperan. A la izquierda, los amaziges del Rift, ya la derecha, la gente de Senegal. Todos esperan encontrar un jornal en Marjal o en un jardín en la bahía. Trabajar por unas monedas que estrecharán con las manos erosionadas por el desierto<em>. A cuanto hora</em>? se escucha más allá. Para ahorrar peleas por un mendrugo de pan, se repartieron el espacio. Casi siempre los que vienen a la plazoleta son los más novatos, los que acaban de llegar. No hablan, no entienden; dicen que sí a casi todo, no se quejan. Tienen un brillo en la mirada, el corazón late a su futuro incierto, mientras en silencio piensan en su gente, aquella que han dejado en la casa de sus padres.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/sufies-sa-pobla-presencia-discreta_129_5638838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Feb 2026 06:30:48 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elsie Clews Parsons]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/elsie-clews-parsons_129_5611689.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La locomotora era una Nasmyth & Wilson serie 25. El rodaje era 2-2-0; o sea que tenía dos ejes portantes delanteros, dos ejes tractores y ningún eje llevando detrás. En realidad es una locomotora-tender, es decir incorporaba el carbón y el agua en un mismo chasis, por tanto, no llevaba un tendero remolcado, como sucede en las locomotoras más grandes. Comenzó a resbalar sobre las vías húmedas con un crujido de hierro sobre hierro; un bocadillo de humo negro y espeso llenó los andenes de la estación Central de Palma. Las paredes y el suelo estaban llenos de una carboniza fina que entraba en la nariz.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/elsie-clews-parsons_129_5611689.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Jan 2026 06:30:26 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Dónde está el alma de sa Pobla?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/alma-sa-pobla_129_5587416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Durante la guerra (in)civil y los años posteriores, la plaza del Mercado de sa Pobla y un almacén de madera que le confrontaba fueron el escenario de una de las represiones más duras y crueles que se han vivido en el pueblo. Can Garroví –como se llamaba la nave de maderas– y todo el espacio de la plaza fueron rodeados por alambres con púas para confinar el batallón de trabajos forzados destinado a la construcción de un ferrocarril para uso militar que debía unir Sa Pobla con Alcúdia. Realmente, tuvimos un campo de concentración formado por unos doscientos soldados que habían sido fieles a la República. Más que prisioneros, vivieron allí durante cerca de tres años como esclavos, y la plaza del Mercat fue su mundo y epicentro.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/alma-sa-pobla_129_5587416.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Dec 2025 18:15:16 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Misa cantada por Gatamoix]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/misa-cantada-gatamoix_129_5558552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/6c4ac667-523c-45b4-afa7-6a89daccd9cd_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Las personas, los humanos, somos las historias que hemos heredado y las que hemos vivido. También somos las historias de los demás. Hoy queremos compartir una historia especial, diferente; la de una gente que a finales del siglo XIX vivió y murió en la colonia agrícola de Gatamoix. También os queremos contar la odisea de la familia y estirpe La Trobe-Bateman, unos ingleses venidos del norte de Europa, que construyeron, vestiron y mantuvieron la colonia hasta que, en diciembre de 1893, tuvieron que volver hacia Londres y dejar en manos de otros las casas que habían construido y las tierras que habían construido. tanta vida y muerte nos han dado a lo largo del tiempo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/misa-cantada-gatamoix_129_5558552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 11 Nov 2025 18:15:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La capilla de Gatamoix]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La manipulación social y la realidad sintética]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/manipulacion-social-realidad-sintetica_129_5528849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Muchas familias no sospechan que conviven con troles digitales y botes coordinados en su casa y que sus hijos adolescentes se han convertido en campesinos nocturnos en las granjas de Vox. A nosotros nos enseñaron que las realidades eran objetivas o subjetivas; hoy nuestros hijos las han convertido en sintéticas. Por tanto, no debe extrañarnos que en las próximas elecciones (sean las que sean), a pesar de haber educado a los jóvenes dentro de un ambiente de centroderecha moderado o de un socialismo domesticado o licuado, los jóvenes votarán mayoritariamente la extrema derecha. ¿Qué está pasando? ¿Qué nos está pasando? ¿Pasa por todo el mundo occidental? ¿Cuándo y cómo empezó este proceso de manipulación? ¿Qué personas o nos son quienes dirigen este entramado global? ¿Qué perfil tienen?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/manipulacion-social-realidad-sintetica_129_5528849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Oct 2025 17:15:24 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Protección Civil, frente a las debilidades humanas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/proteccion-civil-frente-debilidades-humanas_129_5499083.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Este verano ha sido bastante complicado en lo que respecta al mundo de la Protección Civil. Hemos podido constatar, una vez más y en todos los niveles, que tenemos unos sistemas de emergencias y una protección civil de calidad, tanto en medios humanos como materiales, coordinación, inteligencia y operatividad. Pero, por enésima vez, los ciudadanos hemos tenido que soportar declaraciones y peleas de algunos políticos y partidos que nos hacen avergonzar. Parece que piensen que todo vale si pueden desgastar o desacreditar al contrincante. A menudo actúan con una mirada infantil y chapucera, con una visión de corto alcance: sólo miran para sus intereses y los de su partido, nunca velan por el conjunto de la sociedad. Y mientras perdemos energía con esta manía miserable, los ciudadanos nos vemos obligados a aguantarlo, en vez de centrarnos –todos– en lo que realmente importa: la protección de las personas, de los bienes y del medio ambiente.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/proteccion-civil-frente-debilidades-humanas_129_5499083.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Sep 2025 17:15:48 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Nos sentimos pecios del Gobierno, señora presidenta!]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/sentimos-pecios-gobierno-senora-presidenta_129_5474531.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Cuando llegó la noticia del tren a Sa Pobla, no éramos conscientes del verano que nos esperaba. Así es la vida. Si el estudio y los trazados del tren hubieran sido hechos con cuidado y sensibilidad hacia la gente y el territorio, seguramente que nadie hubiera dicho mucho, pero no, no fue así. Dos rayas rojas surcaban y descuartizaban de mala manera las tierras llanas de Marjal. ¿A cualquier precio? Ya dijimos que no el primer día. El Govern no nos había llevado el tren que necesitábamos, nos había presentado lo que él quería que tuviéramos. Nadie de la DG de Movilidad o del SFM, de esta legislatura, tenía el interés suficiente para hacer una revisión y darse cuenta de los peligros que comportaba este estudio. La paradoja es que el trabajo fue contratado en Ayesa en enero de 2023, increíble pero cierto.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/sentimos-pecios-gobierno-senora-presidenta_129_5474531.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 19 Aug 2025 17:16:03 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El tren de Marjal]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tren-marjal_129_5452115.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Estos días de lucha contra este tren soplador que nos quieren imponer, he recordado mucho a mi madre y mi padre. Supongo que a vosotros os ocurre lo mismo. Sus inquietudes, sus sueños, ese trabajo extremo de sol a sol. Su determinación de salir adelante, de flotarnos. Horas y horas de trabajo y pasar pena… a menudo por sobrevivir y poder pagar cuatro facturas. ¿Qué dirían si estuvieran vivos? Creo, estoy convencido de que sacamos fuerzas de su memoria y de su legado. Cati Mayol escribió una frase en el Facebook de la Plataforma Cívica, que dice: "Este grupo nace del amor por su tierra y de la necesidad urgente de proteger lo que somos". Con una sola frase glapió la esencia del mundo en el que creemos y nos sustenta. No desfallezca... juntos podemos detener este desvarío.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pere Perelló]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tren-marjal_129_5452115.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 22 Jul 2025 17:15:26 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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