<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Margalida Ramis]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/firmes/margalida-ramis/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Margalida Ramis]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="http://es.arabalears.cat:443/rss-internal" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Contra la cancelación del futuro, la reivindicación del deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/cancelacion-futuro-reivindicacion-deseo_129_5738848.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Muy a menudo y más recientemente, dentro de los círculos del pensamiento crítico, los ecologismos que pretenden la transformación ecosocial de nuestra realidad económica, los espacios que trabajan los imaginarios –desde el arte, la filosofía, la literatura y los activismos– surgen multitud de preguntas y reflexiones en torno al deseo. En un mundo donde parece que el horizonte está cancelado, en el cual parece que ante la magnitud y la aceleración de la catástrofe no hay ninguna otra posibilidad que la resignación y la resistencia, el deseo parece anulado. Efectivamente, en un mundo que colapsa, generar alternativas deseables se hace cada vez más difícil, incluso de imaginar. Deseo y esperanza van muy ligados, y la realidad que nos rodea parece cada vez más obstinada a arrebatarnos ambas cosas.Se piensa y se reacciona desde el miedo. El miedo al futuro, el miedo a los cambios inevitables, el miedo generado por la incertidumbre del abismo vivido o presentido, el miedo a lo que desconocemos… Y el miedo es una mala consejera, sobre todo cuando se aferra a lo conocido desde la desesperación porque lo considera supuestamente ‘seguro’. Pero lo conocido no es necesariamente ni seguro, ni mucho menos deseable. De hecho, aquello conocido requiere una revisión crítica siempre, para no reproducir, precisamente, aquello nefasto que nos ha traído hasta aquí.El miedo induce al odio, a la búsqueda de culpables, a destruir para tener la falsa sensación de 'control'. El miedo niega la vulnerabilidad y se aferra a una fortaleza ficticia que busca poder, reconocimiento y aliados. Es lo que Alicia Valdés comentaba en una entrevista que le han hecho estos días por la radio a propósito de la publicación de su libro <em>Auge</em>: la extrema derecha manipula el miedo para atizar los discursos de odio contra 'el otro' y siempre encuentra a otro (individual o colectivo) más débil, diferente o transgresor, al que convierte en amenaza contra la que apuntar. Y es una dinámica que no solo reproduce la extrema derecha, sino que malauradament se instala también en otros entornos y explica cómo, incluso en espacios de los movimientos que deberían ser transformadores, nos encontramos con la reproducción de estas dinámicas activadas desde el miedo (un miedo, evidentemente, nunca reconocido).Si en lugar del miedo, la amenaza permanente y la construcción y señalamiento de culpables se abogara por apelar al deseo, quizás podríamos generar presentes habitables. Desde los cuales establecer los vínculos y las complicidades afectivas y efectivas necesarias para dibujar los horizontes deseables de transformación y emancipación de una realidad que se nos impone a golpes de violencia, que acabamos reproduciendo a todos los niveles y entornos. Una realidad que en el presente, y precisamente por ello, se nos hace cada vez más invivible, que nos aboca a futuros que parecen ya desde hoy cancelados.Quizás la catástrofe más profunda de nuestro tiempo no es ninguna de las que ocupan titulares –ni la crisis climática, ni la guerra, ni el colapso democrático, ni tan siquiera la desigualdad obscena–, sino aquella que se esconde detrás de todas: la destrucción del deseo y de la esperanza colectiva en la transformación (deseable) de la realidad actual. La degradación de los vínculos sensibles con los demás, con el mundo y con nosotros mismos. La incapacidad progresiva de sentirnos interpelados por el deseo de transformación que históricamente ha inspirado todas las revoluciones (grandes y pequeñas, históricas y cotidianas, reconocidas y anónimas) y la disputa de las posibilidades (deseables) que el mundo de hoy se empeña en clausurar.Quizás una de las victorias más profundas de todos los movimientos reaccionarios instaurados por el miedo sumado a la nostalgia acrítica es hacernos creer que lo que nos hace fracasar son nuestras osadías, ingenuidades o errores por el hecho de desear algo diferente. Desear los (im)posibles. Y, mientras tanto, el marco de lo posible se continúa encogiendo.Con todo esto no quiero decir, en absoluto, que no debamos asumir la magnitud de la crisis o colapso del mundo global de hoy. Sin autoengaño. Sin consuelo fácil. Sin romantizar resistencias que también acumulan cansancio, fracturas, límites y, a veces, la reproducción de las mismas dinámicas de cancelación del miedo. Lo que sí quiero reivindicar, sin embargo, es que la mayor resistencia es negarnos a entregar del todo nuestra capacidad de sentir, de vincularnos, de imaginar, de disfrutar y, sobre todo, de desear. Porque si los movimientos reaccionarios aplican, sobre todo, una política de desensibilización, cualquier política emancipadora del futuro deberá empezar, antes que nada, como una política de re-sensibilización y reconstrucción del deseo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/cancelacion-futuro-reivindicacion-deseo_129_5738848.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 May 2026 06:30:57 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué son las Revueltas de la Tierra?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/son-revueltas-tierra_129_5711213.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e77fd06a-8a83-4b5a-b47e-44f5608c6bcd_16-9-aspect-ratio_default_0_x875y593.jpg" /></p><p>Este fin de semana, mientras esta columna sea publicada y leída, se desarrollará la segunda germinación de Revueltas de la Tierra. El año pasado, la primera, fue en Mont-roig del Camp (Tarragona) contra un proyecto que ejemplifica la trampa que nos propone el capitalismo verde para reinventar las maneras como somete y condiciona los territorios. Siempre bajo el chantaje de los puestos de trabajo y la dinamización económica del territorio, los acaba colonizando y convirtiendo en zonas de sacrificio a merced de la generación de beneficios de los grandes capitales financieros internacionales. En el caso de Mont-roig era Lotte, una empresa coreana que tiene previsto implementar una industria para la fabricación de un componente de las baterías de litio que alimentan la malentendida transición energética del norte global.Este año es en el Bages, donde la empresa Israel Chemical Limited (ICL) explota desde hace años unas minas de sal que contaminan aguas y tierras con los escombrales salinos y, al mismo tiempo, patrocina el genocidio en Palestina. Una empresa en cuya actividad el ecocidio y el genocidio van de la mano.Tanto la una como la otra, acompañadas en el desarrollo por las instituciones competentes de turno y, en el segundo caso, con la complicidad e indulgencia de las instituciones ante el incumplimiento de sentencias en las cuales la empresa ya ha sido condenada por daños ambientales.Desde Mallorca nos hemos acercado desde el comienzo a los movimientos de Revueltas de la Tierra. Primero, en unos encuentros que periódicamente y desde hace tres años se hacen sobre luchas en defensa del territorio de todas las regiones de habla catalana. Estos encuentros han sido el germen de la construcción colectiva de una propuesta que no se define como una coordinadora de colectivos, ni tampoco como una plataforma, sino como una nueva dinámica de lucha. Una dinámica que pretende extenderse como un micelio bajo tierra, para nutrirla de un sentido y un sentir común, y emerger en cualquier punto donde haya un territorio que se quiera defender contra proyectos que atentan contra la vida (humana y no humana). Es en estos puntos que se materializarán las germinaciones, donde una confluencia masiva de organizaciones, colectivos y personas se convoquen para confrontar el desastre, afilar los retos y organizar de nuevo la vida. Todo, bajo otras lógicas para habitar la tierra sin comprometer la sostenibilidad de la vida y que esto, precisamente, sea el horizonte político de la transformación deseable de la manera como se organiza la vida y las sociedades en los territorios que la sostienen.Es por esto que aprendemos juntas, nos movilizamos juntas, nos organizamos juntas, para inventar y reinventar, sin perder nunca la esperanza, con otras formas de relación, otras formas de resistencia, otras formas de construcción colectiva y otras formas de habitar juntas el presente y el futuro. Formas que beben y reconocen los aprendizajes y recorridos que nos han precedido, con una mirada crítica que permita trascenderlas más que no fosilizarlas, y que, a la vez, quieren devenir posibilidad y disputar los imaginarios de lo que está por hacer, rompiendo los marcos mentales, de acción y de interacción reconocidos hasta ahora. Formas que reconocen las luchas grandes y pequeñas en defensa del territorio, las luchas ecologistas, las conservacionistas, las obreras, las de la organización popular y comunalista, las de las comunidades e infraestructuras de base, las antirracistas y descoloniales, las feministas, las de otros territorios que nos resultan inspiradoras. Las últimas van desde las de organizaciones del sur global contra el extractivismo global a las luchas que vienen de Francia o Alemania, que tratan la ocupación de los territorios, la reapropiación y la resignificación de lo que significa habitar tierra, cuerpos y territorios, y que se caracterizan por las acciones directas masivas que permiten confluencias muy amplias de gente organizada para reivindicar y defender la vida, la de todas, en un tiempo de muerte.Será un fin de semana intenso para encontrarnos, reconocernos, organizarnos, habitarnos y habitar el territorio que nos acoge y que, en su acogida, nos reconoce como parte y con el cual devenimos un todo. Un territorio defendiéndose. Antes fue Mont-roig, hoy es el Bages, mañana quizás –y bien seguro, diría– será Mallorca.Por eso, este año, volvemos y, a la siguiente, os lo contamos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/son-revueltas-tierra_129_5711213.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 14:26:23 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/e77fd06a-8a83-4b5a-b47e-44f5608c6bcd_16-9-aspect-ratio_default_0_x875y593.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Los manifestantes marchan contra la fábrica de baterías de Lotte.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/e77fd06a-8a83-4b5a-b47e-44f5608c6bcd_16-9-aspect-ratio_default_0_x875y593.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué son las Revueltas de la Tierra?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/revoluciones-tierra_1_5710994.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e77fd06a-8a83-4b5a-b47e-44f5608c6bcd_16-9-aspect-ratio_default_0_x875y593.jpg" /></p><p>Este fin de semana, mientras esta columna sea publicada y leída, se desarrollará la segunda germinación de Revoltas de la Terra. El año pasado, la primera, fue en Mont-roig del Camp (Tarragona) contra un proyecto que ejemplifica la trampa que nos propone el capitalismo verde para reinventar las maneras como somete y condiciona los territorios. Siempre bajo el chantaje de los puestos de trabajo y la dinamización económica del territorio, los acaba colonizando y convirtiendo en zonas de sacrificio a merced de la generación de beneficios de los grandes capitales financieros internacionales. En el caso de Mont-roig era Lotte, una empresa coreana que tiene previsto implementar una industria para la fabricación de un componente de las baterías de litio que alimentan la malentendida transición energética del norte global.Este año es en el Bages, donde la empresa Israel Chemical Limited (ICL) explota desde hace años unas minas de sal que contaminan aguas y tierras con los escombrales salinos y, al mismo tiempo, patrocina el genocidio en Palestina. Una empresa en cuya actividad el ecocidio y el genocidio van de la mano.Tanto la una como la otra, acompañadas en el desarrollo por las instituciones competentes de turno y, en el segundo caso, con la complicidad e indulgencia de las instituciones ante el incumplimiento de sentencias en las cuales la empresa ya ha sido condenada por daños ambientales.Desde Mallorca nos hemos acercado desde el comienzo a los movimientos de Revueltas de la Tierra. Primero, en unos encuentros que periódicamente y desde hace tres años se hacen sobre luchas en defensa del territorio de todas las regiones de habla catalana. Estos encuentros han sido el germen de la construcción colectiva de una propuesta que no se define como una coordinadora de colectivos, ni tampoco como una plataforma, sino como una nueva dinámica de lucha. Una dinámica que pretende extenderse como un micelio bajo tierra, para nutrirla de un sentido y un sentir común, y emerger en cualquier punto donde haya un territorio que se quiera defender contra proyectos que atentan contra la vida (humana y no humana). Es en estos puntos que se materializarán las germinaciones, donde una confluencia masiva de organizaciones, colectivos y personas se convoquen para confrontar el desastre, afilaren los retos y organizar de nuevo la vida. Todo, bajo otras lógicas para habitar la tierra sin comprometer la sostenibilidad de la vida y que esto, precisamente, sea el horizonte político de la transformación deseable de la manera como se organiza la vida y las sociedades en los territorios que la sostienen.Es por eso que aprendemos juntas, nos movilizamos juntas, nos organizamos juntas, para inventar y reinventar, sin perder nunca la esperanza, con otras formas de relación, otras formas de resistencia, otras formas de construcción colectiva y otras formas de habitar juntas el presente y el futuro. Formas que beben y reconocen los aprendizajes y recorridos que nos han precedido, con una mirada crítica que permita trascenderlas más que fosilizarlas, y que, al mismo tiempo, quieren devenir posibilidad y disputar los imaginarios de lo que está por hacer, rompiendo los marcos mentales, de acción y de interacción reconocidos hasta ahora. Formas que reconocen las luchas grandes y pequeñas en defensa del territorio, las luchas ecologistas, las conservacionistas, las obreras, las de la organización popular y comunalista, las de las comunidades e infraestructuras de base, las antirracistas y descoloniales, las feministas, las de otros territorios que nos resultan inspiradoras. Las últimas van desde las de organizaciones del sur global contra el extractivismo global a las luchas que vienen de Francia o Alemania, que tratan la ocupación de los territorios, la reapropiación y la resignificación de lo que significa habitar tierra, cuerpos y territorios, y que se caracterizan por las acciones directas masivas que permiten confluencias muy amplias de gente organizada para reivindicar y defender la vida, la de todas, en un tiempo de muerte.Será un fin de semana intenso para encontrarnos, reconocernos, organizarnos, habitarnos y habitar el territorio que nos acoge y que, en su acogida, nos reconoce como parte y con el cual deviene un todo. Un territorio defendiéndose. Antes fue Mont-roig, hoy es el Bages, mañana quizás –y bien seguro, diría– será Mallorca.Por eso, este año, volvemos y, a la siguiente, os lo contamos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/revoluciones-tierra_1_5710994.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Apr 2026 06:33:01 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/e77fd06a-8a83-4b5a-b47e-44f5608c6bcd_16-9-aspect-ratio_default_0_x875y593.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Los manifestantes marchan contra la fábrica de baterías de Lotte.]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static1.ara.cat/clip/e77fd06a-8a83-4b5a-b47e-44f5608c6bcd_16-9-aspect-ratio_default_0_x875y593.jpg"/>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No sólo el qué, también el cómo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/no_129_5685158.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><a href="https://es.arabalears.cat/opinion/crecimiento_129_5655192.html" target="_blank">En mi último artículo, 'Más allá del crecimiento',</a> planteaba que vivimos atrapados en el conflicto capital-vida: una tensión estructural que convierte a la economía en una maquinaria de extracción permanente mientras erosiona las bases materiales y sociales que sostienen la existencia. Es la realidad cotidiana de un mundo acelerado, precarizado y ecológicamente desbordado, en el que las emergencias se cronifican y la política a menudo gestiona los síntomas mientras protege las causas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/no_129_5685158.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Mar 2026 07:30:14 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Más allá del crecimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/crecimiento_129_5655192.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Vivimos inmersos en el conflicto del capital contra la vida. Abocados a una profunda contradicción permanente que se materializa en situaciones de violencia extrema, de polarización exacerbada por el desconcierto, la incertidumbre y el miedo. Y tenemos la sensación de que todo ocurre cada vez a un ritmo más acelerado y, por eso, más alienante. Vemos estallar multitud de emergencias que se cronifican e intensifican mientras la política y los estados o bien son incapaces de hacerle frente o bien, directamente, operan intensificando las dinámicas de la lógica de la acumulación capitalista, como si el futuro fuera una variable secundaria e, incluso, cancelable.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/crecimiento_129_5655192.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Feb 2026 07:30:44 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Deseo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/deseo_129_5627341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En este primer artículo del año el deseo empuja a escribir. Al finalizar el año, hacemos balance de la vida, de la nuestra y la del mundo que habitamos. Al empezar otro, formulamos deseos, por lo general deseos de cambio. Aunque también puede haber deseos, inmutabilidad y certeza en una realidad, pero lo único que nos deja claro es precisamente que lo único cierto es la incertidumbre y el cambio.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/deseo_129_5627341.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jan 2026 07:30:46 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sombra que nos falta]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/sombra-falta_129_5605901.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En un tiempo incierto en todos los aspectos, la promesa de certezas imposibles se convierte en un opio cegador y adictivo. Certezas que funcionan como refugios temporales ante un mundo que cuesta cada vez más digerir. Pero la temporalidad de estas certezas es más efímera que nunca y deja desnuda su falta de consistencia real. Son pseudocertidumbres que se nos abocan por la vía de la sobreinformación y de los algoritmos tecnológicos, que convierten cualquier inquietud legítima en un alud de respuestas fáciles, concluyentes y tranquilizadoras. Respuestas que confortan de manera instantánea, pero que dejan después un vacío hondo, una ausencia de sentido que sólo busca llenarse con más estímulos inmediatos, con dogmatismos extremos, con relatos simples y salvadores, con refugios trampa que prometen protección mientras nos encarcelan en un sinsentido desesperante caz el ruido, el exceso y el vacío.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/sombra-falta_129_5605901.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Dec 2025 18:30:07 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La transformación]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/transformacion_129_5581117.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hace unas semanas, desde el GOB Mallorca, aprovechamos la posibilidad que se nos da a la sociedad civil de poder 'okupar' el Parlament para hacer política. Sí, para hacer política, que es lo que hacemos todos los días desde nuestras militancias, desde nuestras cotidianidades, y también, obviamente, desde las organizaciones de base, populares, desde lo que llaman los movimientos sociales o la sociedad civil organizada. No política partidista, sino política en el sentido amplio y social de la palabra y desplegada con todo su potencial.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/transformacion_129_5581117.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Dec 2025 18:30:11 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Expolio neoliberal]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/expolio-neoliberal_129_5551270.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Acoger a turistas hasta la extenuación y hacer negocio, especular y vender el patrimonio natural, cultural, tangible, intangible, inmueble, material, común… lo que sea, y al coste social y ecológico que sea.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/expolio-neoliberal_129_5551270.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Nov 2025 18:30:05 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Imaginar los (im)posibles]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/imaginar-im-posibles_129_5521279.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Estos días, en los que la realidad de la época de la humanidad que nos ha tocado vivir supera, por mucho y por mal, a los peores escenarios que pensábamos posibles de la impunidad genocida del estado de Israel contra Palestina, son precisamente cuando los (im)posibles están en disputa. Y así nos lo muestran el propio pueblo de Palestina y la determinación de la Global Sumud Flotilla que, mientras escribo el artículo, y pese a la detención ilegal de parte de esa flotilla, sigue rumbo a Gaza para romper el asedio asesino de Israel. Los imposibles necesitamos, ahora más que nunca.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/imaginar-im-posibles_129_5521279.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 07 Oct 2025 17:31:06 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mallorca para vivir]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/mallorca-vivir_129_5506694.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Éste es el nombre inicial de la nueva plataforma surgida en Mallorca a raíz de la propuesta de ley de actuaciones urgentes para la obtención de suelo que ha impulsado el Gobierno con la excusa e instrumentalización del drama social de la vivienda. "Mallorca para vivir, no para especular" deja claro, sólo con la apelación que hace el nombre, que es una denuncia clara al proyecto de liberalización de suelo para la construcción de nuevas viviendas, con un incremento significativo de los márgenes para promotores y constructores y poniendo sobre la mesa la reclasificación de suelo rústico en las áreas que envuelven 20.000 habitantes que el Plan territorial de Mallorca, acotaba como 'áreas de transición'. Una operación claramente especulativa que hace que hoy en día, y aunque no todos los ayuntamientos hayan manifestado su intención de materializar esta posibilidad, ya ha hecho aumentar los precios de los terrenos rústicos tal y como reconocía esta semana el presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria esta misma semana: el suelo rústico de las áreas de transición se ha revalo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/mallorca-vivir_129_5506694.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Sep 2025 17:31:00 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Organizar el conflicto en tiempos de crisis ecosocial]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/organizar-conflicto-tiempos-crisis-ecosocial_129_5491763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El último fin de semana de agosto compartí mesa, conversación y reflexión con las compañeras de Anticapitalistas, en su Universidad de Verano <em>Estrategias ecosociales frente al fin del viejo orden</em>. La decimoquinta edición de una semana dedicada a generar un espacio conjunto de reflexión y análisis político, formación, conversación, pensamiento crítico y experiencias enriquecedor, estimulante y esperanzador.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/organizar-conflicto-tiempos-crisis-ecosocial_129_5491763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Sep 2025 17:31:01 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todo quema]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/quema_129_5479712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Estos días, mientras el humo de los grandes incendios que devastan diferentes territorios de España nos inquieta, hemos visto también el fuego afectando de nuevo a la Albufera. Esto, después de unas semanas en las que una canícula permanente parecía asfixiarnos y en la que la isla hierve de gente y de malestares. Los incendios se convierten en la metáfora del presente que nos toca vivir. Todo arde, no en vano hace tiempo que jugamos con gasolina ignorando las consecuencias cada vez más explícitas, violentas, evidentes y cercanas del desastre que hemos provocado, con unos desequilibrios ecológicos irreversibles y unas desigualdades sociales crecientes a todos los niveles, locales y también en el mundo global.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/quema_129_5479712.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Aug 2025 17:30:37 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Empríes]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/empries_129_5469715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En una época marcada por las emergencias ecológicas crónicas, las desigualdades sociales y la barbarie crecientes, y la vulnerabilidad de los sistemas y cadenas globales de producción, la reflexión sobre el territorio, la gestión de los recursos y la soberanía colectiva es urgente y fundamental para trazar presentes que nos conduzcan a futuros más justos, deseables y vivibles, y relocalizados en la tierra propia, la que pisamos, la que verdaderamente nos sostiene y podrá sostenernos. En este contexto, los terrenos, los valores y el trabajo comunal requieren una especial atención, una mirada para engendrar posibilidades y revisitar imaginarios colectivos que han sabido funcionar de otra manera.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/empries_129_5469715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Aug 2025 17:30:45 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hacer vida: conversación entre cuerpos que cultivan]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/vida-conversacion-cuerpos-cultivan_129_5458619.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Volvemos a estar en verano, a las puertas de agosto vuelve a ser EiMA. El festival de artes escénicas que hace 10 años que Maria Antònia Oliver y un maravilloso equipo de personas hacen posible a Maria de la Salut. La esencia: cultura y ruralidad, puesto en cuestión, observado, intervenido, engordado desde la sinceridad, el compromiso firme, la honestidad, la indagación colectiva, la escucha, la radicalidad, la provocación y asumiendo el riesgo que todo esto conlleva en el mundo y los tiempos que vivimos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/vida-conversacion-cuerpos-cultivan_129_5458619.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 29 Jul 2025 17:30:29 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La planificación irracional de las renovables]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/planificacion-irracional-renovables_129_5444970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Las Islas Baleares, y en particular Mallorca, afrontan un momento clave para definir su presente y su futuro energético y territorial. La transición energética es un reto inaplazable, sí, pero lo que debería ser una oportunidad para democratizar la energía, reducir emisiones y proteger el territorio, se está convirtiendo en una amenaza para ese mismo territorio que dicen querer preservar. Un ataque, en definitiva, que viene a sumarse a la desfiguración del suelo rústico que, vía amnistías y reclasificaciones, se valora más como un solar para realizar inversiones que como un activo ecológico vital, que es lo que es. La propuesta de delimitación de las Zonas de Desarrollo Prioritario (ZDP) por parte del Consell de Mallorca es una muestra clara de ello: una planificación irracional, desconectada de la realidad energética, territorial y ambiental de la isla.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Margalida Ramis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/planificacion-irracional-renovables_129_5444970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Jul 2025 17:30:59 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
  </channel>
</rss>
