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    <title><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Sebastià Portell]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/firmes/sebastia-portell/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Sebastià Portell]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Tres narradores para un nuevo tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tres-narradores-nuevo-tiempo_129_5872932.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Perseguida, menospreciada y, todavía hoy, minorizada: la narrativa mallorquina no siempre ha tenido el relevo garantizado. Porque si bien hemos contado con un continuum de autores que han cultivado nuestra poesía, la narrativa ha vivido intermitencias más preocupantes. Tras el truncamiento de la Guerra Civil, la narrativa ya precaria de principios de siglo XX encontró en los autores de posguerra un notable resurgir, y vivió su estallido definitivo con la Generación de los Setenta. Autores como Antònia Vicens, Guillem Frontera, Maria Antònia Oliver, Biel Mesquida y Gabriel Janer Manila dejaron claro lo que entonces no era del todo evidente: que Mallorca era tierra de poetas… Y también de narradores. Ahora, la irrupción de tres voces jóvenes refuerza este camino, mantenido por decenas de autores hoy consolidados como Sebastià Alzamora, Neus Canyelles, Melcior Comes y Sebastià Perelló.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tres-narradores-nuevo-tiempo_129_5872932.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 08 Oct 2026 05:33:05 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[Leer para vivir bien]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/leer-vivir_129_5859230.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No sé si me entristecen más los resultados del último informe PISA o el hecho de que hayamos dejado definitivamente atrás la célebre denominación con la que una vez lo bautizó Joana Maria Camps, consejera de Educación en tiempos de José Ramón Bauzá. Sea como sea, y bromas aparte, parece que nuestros niños y jóvenes están bien ‘pisoteados’, si comparamos los resultados de nuestra casa con la media europea en ámbitos como la lectura, las matemáticas y las ciencias.Como escritor y traductor, pero sobre todo como persona que no se podría concebir nunca a sí misma si no fuera a partir de la conversación con los demás y el mundo que es la lectura, me preocupa especialmente que el informe señale que las nuevas generaciones no tienen ningún problema a la hora de leer párrafos cortos, pero que encuentran dificultades importantes cuando deben entender y procesar textos complejos o más largos. Es decir, que ‘pueden’ leer, pero no ‘saben’ leer de verdad, dicho de forma llana.Ante esto, pienso que es importante no olvidar que leer puede ser un gran entretenimiento, pero también muchas otras cosas. Leer es una competencia esencial para vivir en el mundo en que vivimos: acciones tan básicas como entender bien y firmar un contrato, seguir la actualidad política y los principales debates sociales o bien defender los propios derechos con argumentos complejos y a la vez contundentes son difíciles de imaginar, sin tener un bagaje mínimo en lectura y escritura. Porque leer se parece tanto a entender como escribir se parece a pensar, a formular, y cuando sabemos hacer bien las dos cosas, tenemos más herramientas para habitar el mundo de una manera digna y más consciente.Y hacerlo, además, a lo largo de toda la vida. A menudo, cuando hablamos de lectoescritura pensamos sobre todo en aquellos años en que las personas sabemos leer por nosotras mismas y lo podemos compartir con las demás, pero son numerosos los estudios que señalan que leer (o que nos lean en voz alta, es decir, que nos hablen) es esencial también en los llamados mil días de oro. Son aquellos primeros tres años en los que el cerebro de los bebés tiene más plasticidad, en los que se desarrolla más, en los que los cuentos que nos explican, las canciones de regazo que oímos, el vocabulario que nos rodea, como un sabrosísimo caldo de cultivo, nos empiezan a hacer personas. De ahí a la lectura autónoma, claro está, y de esta a la socialización y a los clubes de lectura para jóvenes y adultos. Pasando, también, por la importancia del papel de acompañamiento que puede tener la lectura en las etapas finales de la vida, sea para combatir la soledad no deseada (enfermedad crónica del presente) o bien para acompañar un proceso de duelo.Hacer ciudadanos lectores quiere decir propiciar que en el futuro también sean libres. Que tendrán a su alcance más herramientas para el pensamiento crítico, que procesarán mejor la complejidad y que, en un contexto cada vez más convulso, sabrán encontrar o buscar la paz, detenerse, reflexionar.Nos equivocaríamos si, como sociedad, no hiciéramos de ello una prioridad: para vivir bien, hay que volver a los libros.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/leer-vivir_129_5859230.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Sep 2026 05:37:40 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[La bandera]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/bandera_129_5845298.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No es la única que hay, pero siempre suele estar. ¿Cómo es que la bandera española, también llamada estanquera o <em>rojigualda</em>, en castellano, tarde o temprano acaba apareciendo cuando hay algún pronunciamiento o manifestación ‘en contra’ de alguna cosa, y tan pocas veces a favor?No conozco lo suficiente la situación en Ceuta para formular una opinión a fondo, y de ninguna manera es lo que me propongo hacer. Con todo, tengo la impresión de que nos encontramos ante un caso en el que todo el mundo lo ha hecho prácticamente todo tarde y mal: el gobierno español ha actuado con una falta de celeridad solo atribuible al periodo de vacaciones, cosa injustificable desde un punto de vista institucional, y los partidos de la oposición se han abalanzado como hienas sobre los habitantes de la ciudad autónoma y también las personas que han intentado entrar desde Marruecos solo para conseguir un miserable rédito electoral. También ha hecho acto de presencia la Federación de Municipios y Provincias del Estado, a la que le ha faltado tiempo para convocar una movilización marcadamente partidista y con un lema sin duda perverso, adulterado: todo el mundo sabe que las concentraciones convocadas ante los ayuntamientos no iban tan dirigidas a dar apoyo a Ceuta como a protestar por enésima vez contra el supuesto ‘gobierno ilegítimo’ de Pedro Sánchez. O como mucho, para reivindicar las trazas de un pasado colonial nada lejano en una ciudad también supuestamente española… En el norte de África. Y dentro de este caldo de cultivo, está claro, la bandera española no podía faltar.Es la que sacan cuando quieren reprimir los anhelos de libertad de alguno de los pueblos o naciones que actualmente forman parte del Estado (al menos de manera parcial, como son los casos de Euskal Herria y los Países Catalanes, que también se despliegan en otros estados como Francia, Andorra e Italia). Es la que muchas veces la comunidad LGBTIQ+ se encuentra delante de sus narices cuando la derecha reaccionaria protesta contra leyes que protegen su integridad física y emocional. Es la bandera que suele salir cuando hay competiciones y cuando se aplastan otros países, especialmente en deportes mayoritariamente practicados por hombres, y también cuando hay conflictos con otros estados, como el Reino Unido, con Perejil, y Marruecos, en esta última crisis migratoria pero también territorial. Es una bandera que dice, con tres franjas de color, algo parecido al “<em>a por ellos</em>” que hemos sentido que gritaban a pleno pulmón miembros de las fuerzas de seguridad del Estado que supuestamente deberían proteger a los ciudadanos, y no apalearlos. Es la bandera del “España es una, y no cincuenta y una” (que no se suele decir, naturalmente, en catalán), y la que a veces pierde el escudo actual de la restauración borbónica y recupera el aguilucho que la presidió durante cuarenta ignominiosos años. Es la bandera del no, la bandera del “te jodes”, la bandera de los que se irritan y que desgraciadamente solo suelen salir a la calle cuando la rabia y las ansias de destrucción les empujan. Para ir en contra. Pocas veces a favor.No es mi bandera.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/bandera_129_5845298.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Sep 2026 05:32:53 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Postal de Folegandros]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/postal-folegandros_129_5833094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Escribo este artículo en medio del mar Egeo: estamos dentro de un barco y acabamos de dejar atrás Folégandros, una de las islas más pequeñas de las Cícladas. Íbamos a buscar lo que en nuestra casa ya hemos perdido: un poco de paz, un poco de sol, un poco de sal y un poco de cielo, por decirlo como lo escribió Pere Quart. Calma y naturaleza. Aquí, la electricidad no llegó hasta el año 1973, y los coches no se generalizaron como medio de transporte, junto con las motos, o los más recientes quads, hasta hace cosa de 20 años. Antes, aquí, la gente se movía a pie o en burro, y no tenían muchos motivos para pasearse más allá del trocito de sembrado, ir a un entierro, esperar noticias o productos de primera necesidad al puerto. Ahora mismo viven, a lo largo del año, poco más de 700 personas.Aquí hemos pasado tres días. Y tres nos han bastado para ver cómo el azul, aquí, puede ser igual de azul que el de Mallorca, y que el encalado de las paredes no es tan diferente del que aún se descascarilla en nuestros edificios más antiguos, en las afueras. Aquí han pasado muchas cosas, los últimos 50 años, y estoy seguro de que no todas nos las han querido contar, los habitantes de la isla. Con todo, que el turismo es el principal motor económico es evidente: todo el mundo trabaja o tiene algún vínculo con la veintena de bares y restaurantes que hay, sobre todo en Chora y también en el puerto, o bien con las tiendas de comestibles, las de recuerdos, los taxis barca y los autobuses que cruzan la isla, con parsimonia, pero con una frecuencia bastante digna. Los conductores, cuando se encuentran en las curvas, entre matas y higos chumbos, entre tamariscos y algún pino, sonríen y se saludan. Lo hacen como si hablaran en un código solo conocido entre ellos. Y yo me lo puedo imaginar, y a ratos es como si lo entendiera: es el de la gente que ha sabido ofrecer lo mejor que tienen sin que eso les costara el paisaje que lo ha facilitado, el de la gente que ha sabido (o que no ha tenido que) decir basta.Al anochecer, la gente que duerme aquí y allá se junta en las tres o cuatro plazas que hay en Chora. Vienen de mirar la puesta de sol en el camino de piedras blancas que lleva hasta la iglesita de la Mare de Déu. Se han hecho fotos durante la hora dorada. Antes de llegar, han podido apreciar un concierto de canción pop griega que tres niñas de no más de cinco años han improvisado con un micro con amplificador. Ahora, sin embargo, los padres cenan, y regalan restos de <em>matsata</em> a los gatos que patrullan entre las mesas de los restaurantes. No muy lejos de ellos, al lado de la heladería, otro grupo de niñas prepara el tenderete para el negocio de hoy: collares y pulseras que ellas mismas deben haber hecho, y que venderán, no sin antes tener que regatear el precio con los clientes. Piedrecitas planas. Los precios, garabateados con boli azul. Las miro con mucha envidia: a su edad, mis veranos también eran así. Y no sé si esto que ahora siento es nostalgia de mi infancia o más bien la añoranza de una isla que ha querido crecer tanto que ya no está. Mallorca ya no es como Folégandros.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/postal-folegandros_129_5833094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Aug 2026 05:30:35 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En bastar, basta]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/bastar-basta_129_5823094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Ni la violencia policial ni los intentos de los partidos de sacar rédito político nos lo deberían hacer olvidar: el pasado 26 de julio, el pueblo de Mallorca protagonizó la segunda manifestación más multitudinaria de la historia de las Islas Baleares. Solo la movilización contra el TIL en el año 2013, con 100.000 personas que desbordaron las calles de Palma, supera los 70.000 manifestantes que llenaron Ciutat con el lema ‘Mallorca, al límite’, una cifra que impresiona aún más si tenemos en cuenta que en el año 2024 una movilización similar congregó alrededor de 20.000.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/bastar-basta_129_5823094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Aug 2026 05:30:26 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un contrato, 4.000 autores]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/contrato-4-000-autores_129_5812564.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Ni en la hostelería, ni en la enseñanza, ni en la administración: no sé si hay muchos ámbitos profesionales en los que las personas que se dedican a un oficio tengan tan limitadas las posibilidades de negociación como nuestros escritores y traductores. La Directiva (UE) 2019/790, sobre derechos de autor en el mercado único digital, ya reconoce en su preámbulo la situación de vulnerabilidad en la que nos encontramos a la hora de mejorar nuestras condiciones, un aspecto que la Comisión Europea invita a resolver en cada país y que en España, hoy por hoy, apenas parece una utopía.Ciertamente, podría ser mucho más sencillo: la mayoría de profesionales de otros oficios disponen de una regulación clara y tienen legitimidad para sindicarse y negociar unas condiciones concretas, que se acaban traduciendo en lo que conocemos como convenios colectivos. Sucede, sin embargo, que la actual legislación estatal no reconoce a los autores literarios como trabajadores, sino como simples titulares (¡y ojo, eso no es poca cosa!) de su propiedad intelectual. Es decir, como autores de unas obras que generan unos derechos, la explotación de los cuales aporta unos beneficios económicos a estos autores. Pero no a través de un contrato laboral, como los otros profesionales, sino con un contrato de cesión de derechos de autor, que nos reconoce diversos derechos, pero no nuestra condición evidente de trabajadores. Dentro de este marco, los autores podemos asociarnos y luchar conjuntamente por nuestras condiciones, siempre que no superemos los límites que marca la Ley de competencia y libre mercado: es decir, recomendar o sugerir porcentajes de derechos de autor y tarifas de traducción. Por lo tanto, lo podemos negociar todo... Menos el aspecto más esencial de nuestro trabajo, ¡que es la retribución!Es por eso que considero tan importante que las entidades representantes de más de 4.000 autores de todo los Países Catalanes nos hayamos unido para defender un mismo modelo de contrato, elaborado por la Asociación de Escritores en Lengua Catalana (AELC) y presentado el pasado diciembre. De ahora en adelante, los escritores, traductores y dramaturgos representados por la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (ACEC), el PEN Català, la Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes de Cataluña (APTIC), las tres entidades de dramaturgia del Principado, el País Valenciano y las Islas y la AELC contaremos con un mismo marco de referencia, con un mismo punto de partida a la hora de defender nuestros derechos. Se trata, claro está, de un contrato ciego, sin propuestas ni sugerencias en los puntos en que se debería hablar de porcentajes y tarifas, pero estoy convencido de que el marco de este contrato supondrá un avance en aspectos como la transparencia, la claridad y el equilibrio entre las dos partes.Ningún consenso entre los autores había sido jamás tan grande, ni en nuestra casa ni en el Estado. Ahora solo falta que se corresponsabilicen los editores, y que se animen, como mínimo, a hablar de ello, cosa que hasta ahora el Gremio de Editores de Cataluña se ha negado a hacer en redondo. Saldríamos ganando todos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/contrato-4-000-autores_129_5812564.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jul 2026 05:30:41 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hola, presidenta]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/hola-presidenta_129_5800032.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Quizás solo ETA y los catalanes podrían competir con uno de los grandes lugares comunes en el discurso de la derecha y la extrema derecha españolas: Venezuela. La tierra de Simón Bolívar es un tópico siempre que se acerca el tiempo de las de cada vez más dilatadas campañas electorales, y es fácil que, cuando un político del PP o de VOX no sabe qué decir, acuda al desastre que ha supuesto el chavismo en este país. Es curioso, sin embargo, ver que cuando les conviene también saben aprovechar los recursos de este régimen bananero, y hace pocos días los ciudadanos de las Islas Baleares tuvimos una magnífica y bien gráfica muestra.Viernes 3 de julio por la noche. Sílvia Pol, directora de informativos de IB3, entrevista a la presidenta del Govern de les Illes Balears, Marga Prohens. Y hemos de decir entrevista porque así es como fue anunciado el programa, pero en realidad pareció más una adaptación 'a la balear' del célebre y populista<em> Aló Presidente</em>, el programa que Hugo Chávez condujo durante más de una década en las cadenas de radio y televisión estatales venezolanas. En nuestra tierra, sin embargo, gana el decoro, y la presidenta tuvo la deferencia de disponer de una asistente en su conducción, que se encargaba de ir pasando las tarjetas de los diversos temas y propuestas electorales con una sonrisa entre la admiración y la comprensión, todo intercalado con unos efectivos y casi imperceptibles masajes dialécticos.Durante la conversación, sin ningún cuestionamiento por parte de Pol, Prohens pudo desplegar el argumentario que el PP ha repetido durante años; aquello de “cumplir la palabra dada” y “ser el partido que más se parece a los ciudadanos de estas Islas”. De hecho, se encontró tan cómoda que dio algún paso más allá, en un gesto que muestra hasta qué punto su partido da por hecho que continuarán en el Ejecutivo durante, como mínimo, cuatro años más: declaró, sin despeinarse lo más mínimo, que ella también defiende que “el Trenc no se toca”, que ellos han reivindicado el Decreto de mínimos y la Ley de normalización lingüística “y que esto le sabe mal a la izquierda, porque lo hace el PP”. Llegó a sugerir, en respuesta a una pregunta de Pol, la cual más que una pregunta pareció un pase de balón destinado a la ocasión de gol, que la masificación turística que sufren nuestras Islas era culpa de Armengol y del Pacto de progreso que lideró, que quizás no hicieron lo suficiente. También afirmó que su Gobierno ha pactado leyes con todos los partidos del arco parlamentario, cosa que es cierta, pero fue una lástima ver cómo Pol no le repreguntaba por su principal socio a la hora de derogar la Ley de memoria histórica, segregar a los niños en las escuelas por motivos de lengua e invisibilizar al colectivo LGBTIQ+ en el ámbito institucional.Dicen que si no molesta, no es periodismo, sino publicidad. Y creo que debemos quitarnos el sombrero: el pasado 3 de julio, los ciudadanos de las Islas Baleares pudimos admirar, pagado con dinero público, el primer gran anuncio de campaña de la ‘comandanta’ Prohens.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/hola-presidenta_129_5800032.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Jul 2026 05:32:23 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Palma, orgullosa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/palma-orgullosa_129_5786462.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Sorprendentemente o no, la fiesta del Orgullo, también conocida como el Día mundial de la liberación LGBTI+, no ha sido la celebración más discutida en los últimos años en Palma ni en las Islas en general. Parece que la conmemoración de los disturbios de Stonewall (la revuelta iniciada por un conjunto de mujeres trans racializadas contra los abusos policiales y las redadas en el bar homónimo) y la lucha por la liberación sexual y de género que se desprende es una fecha bastante asumida en nuestra sociedad, o que como mínimo no molesta. ¿O sí?Palma, por ejemplo, había tenido durante décadas un Orgullo más o menos capital, consensuado con las entidades de este ámbito, y la globalizada Ibiza también ha acogido numerosos eventos semejantes. Los últimos años, además, se han añadido el Orgullosament Inca, con la implicación del artista todoterreno Pep Noguera, y el Orgull de Felanitx, capitaneado por la incansable Sor Estiércol (nombre artístico del multidisciplinar Albert Iglesias), y este será el segundo año que Menorca tiene su propia celebración del Orgullo: será en Migjorn Gran, gracias al empuje del actor Lluís Febrer.Con todo, sin embargo, parece que al actual equipo de gobierno de Cort, compuesto por regidores del PP y de Vox, esto de dejar que una fiesta surgida del pueblo sea participada por el pueblo no les acaba de ir bien. Así, si hace unas semanas se hacía público que la mítica fiesta de verano del bar Flexas en el Parc de la Mar, prólogo oficioso del Orgullo, no se celebraría por las condiciones “inviables” que les imponía el Ayuntamiento, más tarde se ha sabido que el Consistorio tampoco estaba dispuesto a consensuar con Ben Amics, la entidad de referencia en la defensa de los derechos de las personas LGBTI+, la organización de los actos del Orgullo, y ha acabado ofreciendo una versión absolutamente inocua y marcada por la mercantilización.Esto, por sí mismo, ya debería ser una noticia gravísima, teniendo en cuenta el auge de agresiones LGBTI-fóbicas que sufrimos (la paliza a un matrimonio en Maioris, en junio de 2025, el ataque homófobo a un docente del IES Baltasar Porcel de Andratx, en marzo pasado, las agresiones a un paradista del mercado de Pere Garau en abril…), pero ahora se añaden problemas que podrían tener que ver con la ley: Ben Amics ya ha anunciado que denunciará al Ayuntamiento de Palma por un “posible tráfico de influencias” en la organización del evento turístico del Orgullo de este año, ya que han encontrado “posibles irregularidades” en el proceso de contratación, como “conflicto de intereses” e “intervención en la contratación administrativa”.Dando la espalda a una parte nada despreciable de su población, el Ayuntamiento de Palma valida los discursos de odio que ya hace demasiado tiempo que esparce Vox. El Orgullo es una fiesta cívica, reivindicativa, sobre el amor y todo aquello que traspasa el amor: identidad, salud, placer, autodeterminación… Con esta manera de hacer y estos compañeros de viaje, cualquiera diría que el alcalde Martínez hace más trabajo por el Empeguecimiento que por nada más.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/palma-orgullosa_129_5786462.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jul 2026 05:32:02 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Papistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/papistas_129_5772720.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Dudo mucho que quede nadie sobre la faz de la tierra que todavía no esté al tanto: estos últimos días, la visita del papa León XIV a Madrid, Cataluña y las Canarias ha monopolizado buena parte de la dieta informativa de los medios, tanto estatales como nacionales. Cualquier tema ha sido bueno para ir haciendo hervir la olla: la proporción de catalán que usaría durante las homilías, la lengua de la bendición de la torre de Jesús, quién cantaba y actuaba en los espectáculos, quién se reuniría allí, quién no…De todo esto, sin embargo, ha habido un aspecto que me ha llamado especialmente la atención, y creo que poca gente, tal vez por vergüenza, propia o ajena, o más bien por interés (en este caso, totalmente propio) ha comentado mucho: la visita y el discurso de Prevost al Congreso de los Diputados.En primer lugar, es problemático que políticos de todos los colores, y especialmente los progresistas, que deberían defender la aconfesionalidad (si no la laicidad) del Estado, hayan intentado hacer pasar la visita de un líder religioso por la de un jefe de Estado. Que el máximo representante de una religión en la tierra visite un país no es ninguna nimiedad, y a buen seguro que tiene su interés, sobre todo para los creyentes de esta confesión. Pero ceder a este señor espacios, foco y micrófono que deberían pertenecer exclusivamente al pueblo y a sus representantes, como es el Congreso, nos debería hacer plantear si todo ello se ha hecho muy bien.¿A alguien se le ocurriría invitar a Donald Trump a defender la legalización de las armas bajo la atenta mirada de la presidenta Armengol? ¿Quién encontraría normal que líderes como Putin y Netanyahu fueran a arengar a los españoles a participar de sus guerras bajo los agujeros de bala de Tejero? ¿Aplaudirían los diputados de prácticamente todos los partidos políticos, después de oír una encarnizada apología de la pena de muerte contra realidades como la homosexualidad, la transexualidad o el “adulterio”?Esto, más o menos, es lo que han permitido el Gobierno de Pedro Sánchez y la cámara alta del Estado: dar voz en un lugar que debería ser sobre todo para los representantes de la ciudadanía a una persona que ha ido a defender tesis que atentan no solo contra leyes vigentes en nuestro Estado, como la del matrimonio igualitario, la de la interrupción voluntaria del embarazo o la de la eutanasia, sino algunos principios básicos también recogidos en la Constitución (¡ay, ay!).Me pregunto si esto habría pasado hace quince años, en pleno gobierno de Zapatero. Me pregunto si José María Aznar, o Felipe González, se habrían atrevido. Seguramente nunca lo sabremos y nos tendremos que quedar con esta imagen: un líder religioso aleccionando a los representantes del pueblo sobre temas que ya hemos resuelto, que tenemos claros, de los cuales no deberíamos haber pedido opinión a un señor que ni se casará ni se quedará nunca embarazado, por mencionar solo los temas que nos ocupan. Podemos estar tranquilos, pero: al acabar, todos los políticos supieron encontrar la manera de remarcar que el discurso les había favorecido a ellos. Se han vuelto más papistas que el Papa.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/papistas_129_5772720.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Jun 2026 05:30:55 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Muchos casetes hacen un infiernito]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/casetes-infiernito_129_5757657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d0006e4b-1b87-4690-ae3f-fd202f47f0f2_16-9-aspect-ratio_default_0.png" /></p><p>Una de las imágenes más recurrentes en el discurso del Partido Popular durante la campaña de las últimas elecciones autonómicas y del primer tramo de esta legislatura fue la de la ‘casita’ o el ‘solar’ que muchos isleños supuestamente heredan ‘de los abuelos’ y que deberían poder reformar, edificar y explotar según quisieran. La idea era muy sencilla, y seguramente de consenso entre la gran mayoría de la sociedad favorable a la defensa más básica de la propiedad privada: casi todas las cosas pertenecen a alguien, y el hecho mismo de esta pertenencia da derecho a ese alguien a hacer con ella lo que quiera, siempre que esto no atente contra los demás o el interés general. Así, según el argumentario defendido por el PP, todo el mundo debería poder hacer y deshacer con aquel ‘huerto’ que han heredado de la tía de Son Sardina o aquella ‘barracada’ que, arreglada, se podría convertir en un contenedor perfecto para la enésima propuesta de alquiler vacacional. ¿Qué pasa, sin embargo, cuando estas ‘casitas’, ‘barracadas’ y ‘huertos’ llegan a ocupar buena parte del suelo rústico de las Islas? ¿Qué debemos hacer, cuando tantas promesas de paraíso, juntas, acaban destruyéndolo sin remedio?Basta coger el coche o la bicicleta y dar una vuelta por cualquier núcleo urbano de las Baleares para ver cómo no solo los núcleos mismos, sino sus alrededores, se han transformado de manera sustancial en los últimos tres o cuatro años. Allí donde antes había solares entre medianeras, en los pueblos y ciudades, ahora hay casas que imitan (¡solo imitan!) la construcción tradicional y que ofrecen patios con piscinas lujosas, paredes forradas de marés y pared seca y persianas decoradas con los colores pastel más <em>a la moda</em>. Y lo mismo pasa en el campo: allí donde había una huerta, en el mejor de los casos, o bien un terreno prácticamente abandonado, ahora ha aparecido un chalet, como un champiñón, ahora una casa que estropea el estilo arquitectónico y de nuevo rico de Beverly Hills, ahora una piscina desde la cual casi (o sin el casi) se puede ver la piscina del vecindario.Una casa con piscina en medio de la pleta es un privilegio y un lujo reservado para poca gente; sobre todo, para la que se la puede pagar, muchas veces con capital extranjero. En cambio, una casita desde donde se ve otra casita, a donde llega el ruido del jardinero de otra casita, que oye las obras, durante todo el verano, de otra casita… Puede llegar a ser un infierno. ¿Quién querrá comprar o alquilar casas, en las Islas Baleares, cuando las idílicas viviendas supuestamente en medio de la naturaleza sean el único paisaje que quede por ver? ¿Quién querrá venir, cuando los recursos naturales se hayan agotado? ¿Hasta dónde debemos llegar para que los propietarios (sin tan siquiera apelar a su eventual conciencia ecológica) vean que, si la tendencia no cambia, sus mismos negocios se irán al traste en cosa de cinco años, diez años, veinte, a lo sumo? Muchas casitas juntas ya no son muchas casitas: son un infiernillo. Y no es que sea hora de poner límites, es que ya llegamos muy tarde.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/casetes-infiernito_129_5757657.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Jun 2026 05:32:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[descargar 2026 05 29T102629.792]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El catalán crece (donde no nos pensábamos)]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/catalan-crece-no-pensabamos_129_5743747.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Por suerte, no todo son malas noticias, en lo que respecta a la lengua: hace pocos días, un informe elaborado por Accent Obert (la antigua Fundació puntCAT) y La Fera a partir de los datos del portal <em>Llista.cat, </em>que recoge los nombres, los ámbitos y la actividad de los principales creadores de contenido en catalán, revelaba que el consumo de contenidos en nuestra lengua el año 2025 aumentó un 71,7% respecto del año anterior, con 2.759 visualizaciones.Esta es la primera vez que se pueden comparar datos con una referencia más antigua, ya que es la segunda edición que se hace del estudio a partir de la actividad de los influenciadores en Instagram, YouTube y Tiktok, y también se ha sabido que el volumen de publicaciones ha crecido alrededor de un 31%. ¡En un año! Esto puede querer decir varias cosas: por un lado, que la creación de contenidos crece y avanza de manera estable, y por el otro, que esta tiene una respuesta de público aún mayor que este aumento. Seguramente, iniciativas como las becas del Departamento de Política Lingüística de la Generalitat de Catalunya tienen mucho que ver con este aumento, o bien L’Aferrada, el espacio de encuentro de creadores de contenido de los Países Catalanes que ya hace dos años que organiza la Obra Cultural Balear. Por fin, parece que el ecosistema digital en catalán empieza a tomar impulso, y lo mejor de todo: la gente responde, está ahí.En cuanto a las plataformas, mientras que TikTok es la que más crece (con un aumento del 57% en publicaciones) y YouTube muestra síntomas de cansancio, Instagram es la que lidera el ranking tanto de publicaciones (el 55%) como de visualizaciones (con un 69%). Sin salir de esta red, los nombres de influencers y creadores de contenido isleños que se me vienen a la cabeza ya no me caben en una sola mano: está @parlars_mallorquins, donde Joan Moñino habla sobre lengua, tradiciones e identidad; está @co.torrita, colaboradora habitual de Moñino y reciente mención especial, con él, en los premios Isabel Coll de la JSIB; está @suau_morro y su perfil de divulgación de historia y tradiciones con un marcado tono autocentrado; @herboloco, un espacio dedicado a la botánica, a la etnobotánica y a la cultura rural; @entrefonesineurones, con contenidos sobre historia, arte y ciencia de las Islas Baleares; la siempre interesante y risueña @juliameridac y su día a día, entre libros, música, flores y modelitos; el podcast conversacional @anamfent.podcast, con Neus Gil y Aina Segura… Y podría decir muchos más.Por fin podemos decir, como ya hace tiempo que pasa en ámbitos como la literatura y seguramente la música, que el catalán crece y conquista nuevos espacios. Y es, en este caso, en un ámbito estratégico para la transmisión generacional y para el uso social entre los más jóvenes, como son las plataformas y las redes sociales. Los contenidos ahí están, mejoran, van creciendo. Los creadores e influenciadores ahí están. Ahora, solo falta que la gente les hagamos el caso que merecen y que les demos nuestro apoyo. Es sencillo: seguirlos, comentarlos, recomendarlos, conocer más…</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/catalan-crece-no-pensabamos_129_5743747.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 21 May 2026 05:31:10 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soberanía aérea]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/soberania-aerea_129_5729497.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Una amiga del Principado que tiene mucha afición a las Islas me dijo una vez que ser mallorquín quería decir, básicamente, tres cosas: pasar penurias, ir a buscar gente al aeropuerto y que te dijeran más a menudo de lo que querrías aquello de “si la vieras la conocerías”.Creo que la primera idea se explica sola, y va mucho más allá del particularismo dialectal: basta mirar la situación que atraviesan las Islas en ámbitos como la vivienda, el destrozo medioambiental y el uso social de la lengua para entender que cumplimos de sobra este requisito. La otra, la de "si la vieras la conocerías", es quizás igual de molesta, pero tarde o temprano se acaba cumpliendo: aquello de decir de dónde eres a alguien de Cataluña o del País Valenciano y que te digan "ah, sí, tengo una amiga mallorquina, quizás os conocéis", y después de negarlo ver que sí, que efectivamente, conoces a aquella tal Xisca de Sencelles o de Sineu. O bien alguien del pueblo o del barrio mismo, que quizás no conoces por el nombre, pero sí por el aspecto.¿Y el aeropuerto? Esa fue la idea que me impresionó más, porque traspasaba la cotidianidad tradicional que sugieren las otras dos (“una manera de ser”, que diría el tebanísimo y pacificador Gobierno actual) y recogía una experiencia que es bien cierta, pero que no lo es de hace tantos años.Después del <em>boom</em> turístico de los sesenta, la fisonomía natural, económica y social de las Islas ha cambiado de arriba abajo, y los aeropuertos, aquellos no-lugares que no son lugares porque precisamente nos llevan a otros lugares, han tenido un papel clave. Durante décadas, empresas hoteleras y aerolíneas se han enriquecido repartiéndose el pastel como han querido, y lo mismo ha hecho Aena, la empresa responsable de su gestión. Empresa, sí. Una sociedad mercantil que es pública, pero que no siempre responde a los intereses de todos. ¿Quién decide cuántos vuelos pueden pasar por un aeropuerto cada día? ¿Quién decide dónde se invierten los dineros? ¿A dónde van a parar los beneficios de los aeropuertos más transitados del Estado, entre los cuales los de los Países Catalanes (Barcelona, Palma, Valencia, Eivissa…) ganan por goleada?Parece que con este espíritu fiscalizador y de refuerzo del servicio público, desde las mínimas soberanías que reconoce el Estatuto del 2007, el Parlament acaba de aprobar una proposición de ley orgánica para la cogestión de los aeropuertos del Archipiélago, a propuesta de Ara MÉS. Una iniciativa que debería permitir que el Gobierno de las Baleares decidiera sobre el techo de vuelos, los planes directores y la capacidad de carga de estas instalaciones, y que sumará la voz de los consejos y ayuntamientos en la toma de decisiones.La proposición ha salido adelante y ahora emprende el camino hacia el Congreso. ¿Tendrá tanta suerte como el reconocimiento del senador propio para Formentera, a pesar de las complicaciones en la tramitación, o será como la otra veintena de veces en que el Parlament se ha pronunciado a favor del tema? El tiempo, y sobre todo la coherencia de cada partido, nos lo dirán. La soberanía, aèrea en este caso, también era eso.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/soberania-aerea_129_5729497.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 May 2026 05:32:59 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Serán los jóvenes]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/seran-jovenes_129_5715970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>¿Quince, quizás? ¿Veinte, como mucho? No hace tantos años que tengo una conciencia política mínimamente documentada y fundamentada, pero no soy capaz de recordar época alguna en que los ánimos del país hayan estado tan bajos. Viví la irrupción de los movimientos sociales en Twitter, indignados incluidos; participé tanto como pude y más en la espectacular respuesta de la sociedad isleña a los intentos de exterminio lingüístico del Gobierno de José Ramón Bauzá; fui testigo, como observador lejano, del gozo anaranjado de la primavera valenciana, y no hace muchos años latí con la otoñada catalana y el referéndum de autodeterminación, el movimiento antirepresivo después… ¿Y ahora? ¿Dónde estamos, ahora, que los ciudadanos de los Países Catalanes parecemos estar tan desanimados?Todo apunta a que el país vive un momento de resaca de aquello que podríamos haber sido o conseguido y que no pudo ser. Y no solo me refiero a la independencia del Principado, que habría sido un magnífico primer paso para la constitución de una república federal entre los diferentes Países Catalanes, sino también a las ideas de progreso que proponían los gobiernos del País Valenciano y de las Islas y que, fuera por falta de consenso entre las fuerzas que los conformaban, fuera por falta de valentía y de contundencia a la hora de avanzar, no se llegaron a consolidar. El uso social de la lengua parece estar bajo mínimos, el debate político está carcomido de arriba abajo por el odio y por el resentimiento, y de repente, en Mallorca y en el Principado, dos nuevas fuerzas supuestamente autocentradas (en Valencia, ya manda Vox…) han empezado a defender a tort y a derecho los mismos discursos excluyentes de la extrema derecha mundial.Alguna cosa, sin embargo, me dice que hay esperanza, y que esta vez la esperanza vendrá de uno de los colectivos más juzgados y puestos en duda a lo largo de todos los tiempos: los que salvarán la lengua (es decir, el país) serán los jóvenes. Después de la generación de héroes que en los años setenta y ochenta lucharon por establecer las leyes e instituciones propias que hoy aún conservamos, y de la posterior oleada de los '<em>baby boomers'</em>, que con todo el amor lo digo, se pensaron que ya lo tenían todo pagado y ahora ven que no, una nueva hornada de jóvenes con empuje ha estallado por todo el territorio. Me lo hacen pensar iniciativas como el Acampallengua, no hace muchos días en Manacor, o bien el Correllengua Agermanat, que entidades de jóvenes de todo el dominio lingüístico han puesto en marcha gracias al estímulo y punto de encuentro que ha sido el Nuevo Congreso de Cultura Catalana. O bien el Sant Jordi por la Lengua, con manifestaciones en diferentes ciudades del Principado, organizado en gran parte, también, por entidades y sindicatos liderados por la juventud.Sí: quizá serán ellas, ellos y ellas. Lo harán desde la autoestima y el amor por la diversidad, en línea o en asamblea o en corros de baile de bot, y los otros no siempre los entenderemos. Lo importante, pero, es que hay una generación que no piensa rendirse, y con eso, a menudo, ya basta para volver a empezar.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/seran-jovenes_129_5715970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 05:31:46 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Vox: las pulgas pican]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/vox-pulgas-pican_129_5701953.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No debería sorprender a nadie que el partido que acumula más crisis internas en Baleares desde principios de legislatura (entre escisiones, acusaciones cruzadas y votos particulares) esté pasando ahora su propio calvario en el ámbito estatal. Conste que no uso esta expresión tan pascual y tan cristiana porque sí: lo que está viviendo Vox estas semanas es el estallido de una escalada que su tradición (sic) democrática (sic) ha precipitado desde que empezaron a torpedear el mapa de partidos español. ¿Quién podía imaginar que una fuerza tan abierta a la reflexión, tan amiga de las complejidades, tan amante de las libertades individuales y del diálogo acabaría haciendo agua por todos los lados? ¿Quién habría dicho que el partido de las pulseritas con la bandera del Imperio y los '<em>fachalecos</em>' (quizás en castellano podríamos decir 'fatxapits'…) acabaría teniendo problemas internos graves por falta de debate y de consenso?Los resultados electorales en las últimas elecciones en Aragón, Castilla y León y Extremadura podrían hacer pensar que el partido se encuentra en plena forma, pero su realidad interna es muy diferente. Mientras las respectivas formaciones autonómicas se esfuerzan por condicionar o por entrar en estos gobiernos, parece que numerosos militantes y fundadores de la formación de extrema derecha estarían intentando forzar un congreso extraordinario para poner fin al liderazgo de Santiago Abascal (aquel señor que hace décadas que denuncia los vicios de la casta política sin haber trabajado nunca en nada más, sí, el hombre con pelo en el pecho que se saltó la mili), mientras que, en paralelo, la Justicia investiga a dos altos cargos del partido acusados de revelación de secretos.En las Islas, mientras tanto, el PSIB hace pocos días hacía un enésimo intento por echar a Gabriel Le Senne del cargo de Presidente del Parlament, del cual no ha sido digno desde que el PP se lo otorgó. Lo acusaban, de hecho, de ser como su partido: contrario a la pluralidad y a la neutralidad que deberían marcar el ejercicio de este cargo y cómplice, al fin y al cabo, de extender y legitimar los discursos y valores que permiten agresiones homófobas como la que hace unos días sufría un docente del IES Baltasar Porcel de Andratx (una agresión que el Parlament ha condenado en pleno, sin el voto de Vox). El PP, sin embargo, ha preferido ignorar el ofrecimiento de los socialistas y mantener en el cargo a aquel que destrozó el retrato de Aurora Picornell, una mujer encarcelada, torturada y asesinada por los partidarios de una dictadura que ni el PP ni Vox han condenado jamás.Hace unos años, a raíz de una decepción personal, una buena amiga me dijo que a veces hay personas que según cómo también son pulgas, y que las pulgas, ya se sabe… Las pulgas pican. Así, no es ninguna sorpresa que el partido que ha sembrado la discordia y la intolerancia, aquellos que han agriado el debate político incluso antes de tener representación en ningún parlamento, ahora beban su propia medicina y se ataquen entre ellos. Si no fuera por el patetismo, daría gusto de mirar incluso.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/vox-pulgas-pican_129_5701953.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Apr 2026 05:33:15 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Premio de Honor de las Letras Mesquidianas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/premio-honor-letras-mesquidianas_129_5684646.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/a82b99ad-8e2e-41da-a477-39602ed1b0f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>"¿Podré decir tu nombre, chico despeinado", ahora que has sido reconocido con el premio de Honor de las Letras Catalanas?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/premio-honor-letras-mesquidianas_129_5684646.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 17:10:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Biel Mezquida, Escritor]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dormir en nuestra casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/dormir-casa_129_5675727.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Es sano y necesario, pero también puede ser traumático o complicado: hay un momento en la vida que el término 'ca nostra' empieza a ser incierto.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/dormir-casa_129_5675727.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Mar 2026 06:30:10 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La culpa es de los ciclistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/culpa-ciclistas_129_5659734.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>"La culpa de todo es de los judíos y de los ciclistas". Este lema ideado por Joseph Goebbels, ministro de propaganda del Tercer Reich, se estudia todavía hoy en las facultades de comunicación y de ciencias políticas como un claro ejemplo de falsa disyuntiva. Se dice que Goebbels planteó la idea a Hitler en plena vorágine de señalamiento y de persecución antisemita, y que éste respondió lo que muchos de vosotros tal vez habrán pensado, teniendo en cuenta el contexto: ¿y por qué los ciclistas?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/culpa-ciclistas_129_5659734.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 06:30:35 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un nuevo momento para el soberanismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/nuevo-momento-soberanismo_129_5645982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Las buenas noticias también vienen del País Valenciano. Hace pocos días se hacía pública una encuesta interna de Compromís en la que se constataba una tendencia que ya podía intuirse en otras naciones sin estado de la Península: los partidos soberanistas pueden ser la alternativa a los gobiernos del PP y Vox. Que la encuesta dibuje un empate a cuatro entre Compromís (25-26 diputados), Vox (25-26), el PSPV (24-25) y el PP (24-25) responde, sin duda, a un movimiento tectónico importante. Por un lado, la reacción de la sociedad valenciana frente a la gestión criminal de la gota fría por parte de Mazón. Por otro, la falta de liderazgos en el PSPV, demasiado preocupado por "ofrenar nuevas glorias a España" desde el ámbito ministerial. ¿Nos sirve este mapa para imaginar un nuevo horizonte en las Islas Baleares?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/nuevo-momento-soberanismo_129_5645982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 12 Feb 2026 06:30:21 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Estados Unidos de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/estados-unidos-europa_129_5631936.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No es una idea nueva, pero hoy toma más sentido que nunca: ¿acaso ha llegado la hora de Estados Unidos de Europa? En un contexto de fricción geopolítica constante, con unos Estados Unidos de América desatados en su ofensiva neocolonial, una Rusia militarmente débil pero dispuesta a dinamitar todos los consensos de no agresión establecidos con el fin de la Guerra Fría y una China que va creciendo y expandiéndose silenciosamente dentro y fuera de sus fronteras. el contexto global, y se me ocurren pocas soluciones más sorprendentemente factibles y adecuadas, hoy, que ésta.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/estados-unidos-europa_129_5631936.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 29 Jan 2026 06:45:32 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cruces y grietas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/cruces-grietas_129_5629827.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Vivimos tiempos de cruis y grietas en la vida y la geopolítica. El episodio de Groenlandia –y Venezuela– recuerda hasta qué punto es todo incierto ya punto de cambiar en cualquier momento. En paralelo, estos días en nuestra casa también hemos visto cómo las infraestructuras sólo 'existen' cuando fallan –sobre todo por las (extremas) derechas. El accidente ferroviario de Adamuz ha dejado a más de cuarenta víctimas mortales, con el tráfico de alta velocidad afectado y un país entero en estado de conmoción.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sebastià Portell]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/cruces-grietas_129_5629827.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 27 Jan 2026 06:45:51 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
  </channel>
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