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    <title><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Miquel Àngel Maria]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/firmes/miquel-angel-maria/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Miquel Àngel Maria]]></description>
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      <title><![CDATA[Energía de kilómetro cero]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/energia-kilometro-cero_129_5799147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hay quienes cuando miran el campo lo que ven son solares —Guillem Frontera <em>dixit</em>. Y hay quienes cuando miran molinos de viento y placas solares ven un grifo que mana dinero. La preocupación por el cambio climático de las grandes empresas que se están haciendo de oro con los grandes parques de renovables está muy por debajo de su interés por la cuenta de resultados, como demuestran sus actuaciones estratégicas (¿hablamos del petróleo de Venezuela?) por mucha propaganda verde que vomiten para hacer creer lo contrario.El retraso del estado español en la transición energética respecto a otros estados europeos se explica justamente por la presión de las grandes corporaciones energéticas del Ibex-35. El famoso “impuesto al Sol” del gobierno de Ema Punt Rajoy, que penalizaba fiscalmente el autoconsumo y las baterías para almacenar energía sobrante, fue el escandaloso peaje que pagamos todos para que estas empresas tuvieran tiempo de hacerse un lifting ecologista y ponerse a punto para liderar el nuevo negocio de la energía neta. Cuando en el año 2018 se derogó el impuesto al Sol, ya tenían el trabajo hecho: habían alcanzado la posición dominante en el mercado de la energía verde.Las empresas energéticas, como todas las empresas, buscan el máximo rendimiento: mínimas despesas, máximo beneficio. Por eso prefieren lugares donde sea fácil y barato construir grandes parques de renovables, y el suelo rústico es el gran candidato. En los lugares donde no hay una adecuada planificación pública del territorio, el resultado es la industrialización del campo: se ocupan tierras hasta entonces dedicadas al cultivo y la pastura, se destruyen bosques y se colonizan espacios de alto valor ambiental.No ha sido este el caso de Menorca. El debate público de hace una década generó un amplio consenso ciudadano sobre la conveniencia de tener energía de kilómetro cero, pero no en cualquier lugar ni de cualquier manera. La Estrategia Menorca 2030 fue la culminación de este debate, en el que se estableció como principal objetivo la reducción del combustible fósil que se consume en la isla. El trabajo de las entidades ecologistas y de defensa del patrimonio cultural fue eficaz. Combinando presión y capacidad de llegar a acuerdos, propiciaron un modelo que muchos otros territorios querrían tener. Por un lado, el establecimiento de unas condiciones muy estrictas y de cumplimiento obligado para cualquier equipamiento energético que se instale en suelo rústico: la prohibición de la alteración del suelo, el respeto por la red de muros de piedra seca, el mantenimiento y la restauración de los bienes etnológicos a cargo de los promotores, la prohibición del asfaltado de los viales de servicio, etc. Por otro lado, la zonificación: el PTI de 2023 determina las zonas aptas para las energías renovables, hecho que evita que se puedan poner por todas partes.Pero no seamos autocomplacientes, porque el trabajo nunca está terminado. El poder de las grandes empresas, con el concurso inestimable de la empresa pública estatal encargada de la planificación energética, es como un pulpo que siempre encuentra rendijas para meter sus tentáculos. Ahora el peligro es que, además de producir energía de kilómetro cero para el consumo propio, Menorca se convierta en un territorio exportador de energía.Junto a la subestación eléctrica del Mercadal, en el centro de la isla, Red Eléctrica construye una enorme planta de baterías de gran capacidad. Se pretende que, si se repite un apagón como el del 28 de octubre de 2018, que dejó la isla sin luz durante varios días, Menorca tenga un recurso de emergencia propio. Pero el sentido común dice que estas baterías también deberían servir para acumular la energía excedente de los parques solares: la energía que producen durante las horas de más sol se podría acumular aquí, y evacuarla durante la noche. Así se evitaría tener que poner en marcha la central térmica de Mahón, altamente contaminante, lo que es el primer objetivo de la Estrategia Menorca 2030.Pues no. Red Eléctrica no prevé este uso de las baterías del Mercadal. Dicen que para canalizar el excedente de energía de generación solar ya existirá el segundo cable submarino que enlazará Menorca con Mallorca a partir del 2030. Bien, no hay duda de que este segundo cable hace mucha falta, pero debía ser para garantizar que Menorca no quede energéticamente aislada, no para vender fuera energía con denominación de origen Menorca.La zonificación del PTI se concibió para determinar en qué lugares se podían poner placas solares y en cuáles no. Pero la planificación de la empresa pública estatal facilitará que los grandes inversores, que siempre huelen el negocio, pongan placas en todas partes donde esté permitido ponerlas. ¿Quién pondrá estos parques fotovoltaicos? ¿A quién darán beneficio? ¿Quién recibirá las ganancias de la energía limpia que exportará Menorca a través del segundo cable?No vamos bien. Si las plantas fotovoltaicas de Menorca, con las nuevas redes de transporte eléctrico y los equipamientos de baterías, no sirven para rebajar los niveles de emisiones contaminantes de la isla, sino para convertirnos en una fábrica eléctrica que dará beneficios a los propietarios a costa de la ocupación del territorio de todos, habremos hecho el negocio de na Peix Frit.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Maria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/energia-kilometro-cero_129_5799147.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Jul 2026 05:47:57 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los derechos de los otros]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/derechos_129_5771426.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Ya sabemos que, salvo contadísimas excepciones, España no ha entendido nunca su propia plurinacionalidad. Pero hay otra incomprensión más castiza de la que no hablamos tanto, y en todo caso solo lo hacemos desde las Islas Baleares y el País Valenciano: que Cataluña, y muy especialmente Barcelona, salvo excepciones también escasas, no ha entendido nuestra nacionalidad común. Esta carencia, mezcla de desinterés, ignorancia y autosuficiencia, se manifiesta en casi todos los ámbitos de la vida social, cultural y política, y es especialmente perceptible en el mundo del libro. Las editoriales baleares hacen un gran esfuerzo para publicar libros excelentes que sobrepasan con creces el interés que puedan tener en el territorio donde se han editado. Ya comprendo que un estudio sobre las profundas y nunca suficientemente exploradas diferencias entre la manera de hacer el punta-tacón en el baile de fandango entre Ferreries y Ciutadella, no deba estar sobre la mesa de novedades de las principales librerías de Barcelona. El problema es que en estas mesas sí que encontraremos la tontería de un autor –que no escritor– que nunca había publicado nada y que tan solo tiene el mérito de una fama mediática (y efímera) conseguida con cualquier cosa que no tiene nada que ver ni con la escritura ni con el pensamiento, mientras que faltarán libros imprescindibles para la salud cultural pública de todo el país, pero que han cometido el gravísimo error de haberse dejado publicar por un sello de cualquiera de <em>las Islas</em> en lugar de hacerlo por una marca de las buenas. De Barcelona, está claro. Buen baile tenemos. Hay casos realmente clamorosos. El libro <em>Juicios políticos bajo la democracia militante española. Análisis de la justicia política: cuatro causas penales, </em>del doctor en Sociología mallorquín Daniel Escribano, publicado por Documenta Balear, es una auténtica joya. De las cuatro causas que anuncia el subtítulo, solo una hace referencia a un represaliado mallorquín, el cantante Valtònyc. Otro capítulo explica el caso, en los años ochenta, del diputado vasco Miguel Castells Artetxe, condenado por un artículo de opinión. Los otros dos casos analizados son de Cataluña: la condena de un grupo de activistas de la acampada ‘Aturem el Parlament’, llevada a cabo en el parque de la Ciutadella en junio del 2011 contra las políticas económicas <em>austeritarias </em>–Daniel Escribano <em>dixit</em>– y, finalmente, el gran tema del libro, que ocupa dos terceras partes de su extensión total: la causa general contra el independentismo catalán, de otro modo llamado ‘juicio del procés’. El texto de Daniel Escribano es denso, extenso, exhaustivo. Pero es tan punzante lo que explica, tan gordo y está tan bien escrito, que se lee con la fascinación de las mejores crónicas periodísticas judiciales de la literatura anglosajona, tan dada a este género.Asistí a la presentación del libro de Daniel Escribano en l’Espai Mallorca de Barcelona, el 27 de septiembre del año pasado. ¿Público? Cuatro gatos y un buey, que decimos en Menorca. Una lástima. El autor estaba acompañado por el prologuista del libro, el abogado Benet Salellas, que conoce perfectamente el tema como miembro destacadísimo del equipo de defensa de Jordi Cuixart en el Tribunal Supremo ante el inefable juez Marchena. Después de la presentación visité algunas de las librerías más grandes de Barcelona. El libro había sido editado y distribuido hacía tan solo dos meses. Fue difícil encontrarlo. Si por suerte lo tenían, estaba hundido en un rincón de una estantería. ¿Cómo es posible que uno de los mejores libros que explican la epopeya del juicio político más importante del siglo XXI en Cataluña haya pasado tan desapercibido? ¿Cómo podemos aspirar a ser algún día un país normal si la capital metropolitana es incapaz de ejercer su rol de aglutinadora y promotora de la rica diversidad cultural que se cuece en toda la geografía nacional? ¿Cómo podemos salir del atolladero si, cuando comentas este desajuste crónico, casi estructural, alguien te responde con el nombre de un escritor isleño muy conocido en Barcelona, como si la excepción fuera la regla? Seguro que este despropósito perenne tiene explicaciones de carácter logístico, comercial, mediático, cosmético, químico, metafísico y cuántico. Todo tiene una explicación, sí. Pero es una anomalía tan colosal, tan perniciosa y hace tanto tiempo que dura, que debería ser una prioridad absoluta de los máximos responsables institucionales y de todo el ecosistema cultural catalán. Pero no. Es tan solo una molestia periférica. Una queja de los sonados de la aldea gala. Un grano en el culo... de otro. En el acto de presentación del libro, Benet Salellas sostuvo que, en contra de lo que a menudo se dice, hoy no hay una crisis de reivindicación de derechos, sino de reivindicación de los derechos de los demás. De protestas las hay muchas, decía, pero cada uno se queja de aquello que le afecta directamente. Estoy de acuerdo. El declive del valor de la solidaridad ha dado paso a la hiperventilación por mi agravio particular. Tengo que esto seguramente explica más cosas de las que estamos dispuestos a reconocer y admitir. Si es cierto, la ausencia de libros importantes editados en las Islas Baleares sería el problema menos importante, pero al fin y al cabo sería un ejemplo evidente. En Barcelona, somos los otros. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Maria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/derechos_129_5771426.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 17 Jun 2026 05:48:05 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Savia nueva]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/savia-nueva_129_5742489.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El fin de semana que viene vuelve ‘Ferreries floreix’, y ya van quince ediciones. Como cada año, las calles del casco antiguo volverán a tapizarse de composiciones florales, y los vecinos harán lucir las fachadas con ramilletes, labores de artesanía y trabajos manuales cargados de imaginación. Como cada año, más de uno se admirará del gran trabajo que se ha tenido que hacer para preparar esta obra efímera de creación colectiva. Para Bep, la parte mejor de ‘Ferreries floreix’son justamente los preparativos: “Lo que más me gusta son los días de antes de la inauguración, cuando los vecinos casi vivimos en la calle. Son los días del año que nos vemos y charlamos más. ¡Eso hace pueblo!”. Y añade, todavía: “Si mucho conviene, te diría lo mismo de Sant Bartomeu: disfruto más de los días que preparamos la fiesta que de la fiesta en sí. Tal vez sea la edad”.Es posible que la edad haga ver y vivir la fiesta de otra manera, pero los comentarios de Bep me han reavivado a raíz de la experiencia de otra gente que de edad tiene poca, y que ha sido protagonista de otra fiesta cívica justo hace dos semanas: la pandilla de jóvenes de Ferreries que han organizado el paso del Correllengua Agermanat por el pueblo. Se animaron hace meses, respondiendo a la invitación de los Joves de Mallorca per la Llengua. A medida que los preparativos avanzaban y la meta se veía más cerca, crecían la ilusión, la confianza, el compromiso, la energía, el coraje, las ganas de hacerlo bien para que todo saliera bien. Y lo han conseguido. Vaya si lo han conseguido.La jornada del primer de mayo comenzaba temprano, con los juegos infantiles preparados por el Agrupament Escolta Sant Bartomeu. Después hubo el baile popular con el grupo folclórico Aires des Barranc d’Algendar. A las doce, el glosado, hasta que llegó la llama de la lengua que venía de Ciutadella, celebrada por las canciones del alumnado de la Escola d’Adults y los veteranos del Club de Jubilats. A la una y media, una buena paella, cocinada por la gente de Cas Vesins, que fue demasiado justa y todo: el éxito fue tan grande que si hubieran preparado para cincuenta más, habrían hecho limpieza. Habiendo comido, bingo musical y campeonato de truc, y a las cinco, el concierto del grupo Res a dir, mientras la llama de la lengua continuaba el camino hasta Maó. Bravo por tejer múltiples colaboraciones con otros grupos y entidades. Para hacer piña, para sumar por la lengua, para hacer pueblo. El éxito de la jornada, merecidísimo, fue la coronación del trabajo hecho desde mucho antes. Mucho trabajo, y muy bien hecho. Amar la lengua es un oficio, dice Antoni Bassas en el manifiesto que ha escrito para el Correllengua Agermanat de este año, dedicado a Josep Maria Espinàs. Como todo oficio, requiere aprendizaje, quiere horas de taller, pide aprender a coger las herramientas y a usarlas. En Ferreries, la juventud ha cogido las herramientas con una naturalidad y un empuje que nos ha dejado admirados. En Ferreries, como en todos los mil quinientos kilómetros recorridos, el Correllengua Agermanat ha sido una demostración festiva y rotunda de la vitalidad de la defensa de la lengua catalana, y del relevo generacional de los que abanderan la lucha: como la antorcha con la llama de la lengua, que pasaba de mano en mano, el compromiso con la lengua también va pasando de generación en generación y hace enmudecer los cantos de sirena de los profetas de malos augurios. Lo más importante es que esta fiesta no ha sido flor de un día. El Correllengua ha sido el detonante para que Ferreries florezca todo el año. Insisto: los meses de trabajo previo han creado comunidad, han puesto en marcha una complicidad entre la juventud implicada que, ahora que el Correllengua Agermanat ya es historia —¡y qué historia!—, las ganas de continuar son irrevocables. No lo podemos dejar aquí, dicen. Una chica dice que conocía a aquella otra del instituto, pero que nunca se habían cruzado más de dos palabras, y que ahora será diferente. Aquel otro cuenta que trabaja en Girona, pero pide que lo tengan en cuenta si organizan otro sarao: le responden que ya están hablando para hacer algo este verano. Y otro, que ahora está de profesor en prácticas en el instituto del pueblo, se ha convertido, seguramente sin querer, en un ejemplo y un referente en quien se miran los demás. Digámoslo fuerte y celebrémoslo: de Salses a Guardamar y de Fraga a Mahón hay una savia nueva que no entiende de fronteras administrativas, ni de quiebres generacionales, ni de desánimos nostálgicos. Jóvenes que se miran a los ojos y se reconocen como parte de un proyecto común, para quienes la lengua, más que una gramática, es un hermanamiento.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Maria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/savia-nueva_129_5742489.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 05:45:20 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Somos pacientes de segunda: el catalán en el IB-Salut]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/pacientes-segunda-catalan-ib-salut_129_5714729.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/b71a16eb-ef0d-4d30-88fe-7e9ea8b8d507_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Señor, que ya ha puesto un seis delante de la cifra que dice mi edad, hasta ahora le he salido barato al sistema público de salud. Si cuento todas las atenciones, pruebas, tratamientos e intervenciones que me han hecho a lo largo de la vida, como afortunadamente no han sido muchas, el balance económico le sale favorable al IB-Salut. Pero no lo negaré: he empezado a tener cositas. Tontadas sin importancia, piezas que se desgastan por el uso continuado de la maquinaria. Y como más vale prevenir que curar, he empezado a pasar unas cuantas revisiones. Entre los médicos que me han visitado ha habido un par de sudamericanos con quienes no he tenido ningún problema cuando me he dirigido a ellos en catalán. Ellos me responden en castellano sin ningún problema, ni yo tampoco. En la segunda visita, uno de estos médicos se animó a chapurrear en catalán, y lo animé a continuar porque lo hacía buenísimo. La Carta de derechos y deberes del usuario de la sanidad del Gobierno me dice que tengo derecho a obtener información, verbal y por escrito, en un lenguaje comprensible y en la lengua oficial de las Islas Baleares que elija. A los médicos que me han atendido no les he pedido nada más que lo que han hecho: que me entiendan cuando me dirijo a ellos en catalán. Muchas gracias. Pero al sistema público de Salud, a la administración sanitaria, sí que le pido –le exijo– que la documentación me sea entregada en catalán: escritos de citación y derivación, informes de diagnóstico, consentimientos informados, resultados de analíticas, instrucciones sobre la medicación, consejos terapéuticos. Pues no. Imposible. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Maria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/pacientes-segunda-catalan-ib-salut_129_5714729.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2026 19:04:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pacientes en la sala de espera de Son Espases.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los demás productos locales]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/productos-locales_129_5689094.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Viernes atardecer. Entro en la tienda de frutas y verduras de la esquina. Cada semana hacemos una compra para completar el pedido que nos sirve un campesino ecológico (le encargamos por WhatsApp y nos lleva la canasta a casa. Ayer nos llevó un manojo de espárragos silvestres. No hay cosa mejor). Pero estábamos en la tienda. Siempre hay bastante gente a esta hora del viernes. Porque el producto es bueno, porque te atienden bien, porque es una tienda de siempre en la que confías y no te falla. Predomina el producto fresco local, con una oferta de producción ecológica cada vez más generosa.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Maria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/productos-locales_129_5689094.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 06:45:54 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el 'argentino' quería sustituir al español: la lección para el debate menorquín]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/lengua-nombre-cosa_129_5658538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/c7892516-9090-4df2-bb9f-51251a6352fa_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>En medio del cargante debate sobre el nombre y la <a href="https://es.arabalears.cat/sociedad/entidades-menorquinas-exigen-nulidad-reglamento-usos-linguisticos-consell-menorca_1_5634513.html" target="_blank">unidad de nuestra lengua (¿no se acabará nunca?) </a>es habitual que, cuando alguien dice lo de 'menorquí sí, catalán no', alguien pida por qué no se dice eso mismo del castellano. En Extremadura, en la Pampa o en las calles de Ciudad de México, suele decirse, todo el mundo tiene claro que habla la misma lengua, sin perjuicio de las formas propias en el vocabulario, la fonética, la entonación y la sintaxis. ¿Por qué entonces no se aplica el mismo criterio al catalán? Ydo resulta que sí, que entre los hablantes del castellano también se han producido intentos de secesionismo lingüístico que son el mar de entretenidos.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Maria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/lengua-nombre-cosa_129_5658538.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 06:45:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diada por la lengua.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Baleares como 'bien posicional']]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/baleares-posicional_129_5630808.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>El economista austríaco Fred Hirsch, figura clave y precursor fundamental de la economía ecologista, en su obra más conocida, <em>Los límites sociales del crecimiento </em>(1976), acuñó el concepto de <em>positional goods</em> –bienes posicionales, o bienes de estatus– en oposición a los bienes materiales: mientras que estos últimos son aquellos que permiten satisfacer las necesidades, los bienes posicionales serían aquellos que, por su escasez y elevado precio, son de consumo exclusivo por parte de los individuos más ricos, que los compran para significarse y posicionarse socialmente.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Maria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/baleares-posicional_129_5630808.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 06:45:09 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La excepción menorquina]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/excepcion-menorquina_129_5603694.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En un reciente programa de radio sobre el centenario de Josep Maria Llompart, una intelectual mallorquina, interpelada por el periodista sobre la política lingüística del actual Govern de las Islas Baleares, la calificó de curiosa, de extraña. En estos momentos, decía, se hacen o quieren hacerse leyes que van contra la lengua, pero, por otra parte, tenemos muchísimas actividades institucionales a favor de la lengua pagadas por el Gobierno. La misma entrevistada contraponía la situación actual a la del nefasto –el adjetivo le puso ella– gobierno de José Ramón Bauzá. En esto tiene razón, pero bien mirada la política lingüística de Prohens no es tan novedosa. De hecho, tiene muchas semejanzas con la de Jaume Matas: mantener una distancia higiénica con el gonellismo más tronado, promover actividades institucionales, algunas suficientemente relevantes, como el propio Any Llompart, subvencionar y tratar bien al sector cultural para que esté tranquilo y, mientras tanto, limitar cualquier posibilidad de un ejercicio real y efectivo de la igualdad entre el catalán y el castellano.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Maria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/excepcion-menorquina_129_5603694.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 27 Dec 2025 18:15:44 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De prioridades]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/prioridades_129_5578160.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Al día siguiente de la clausura de la COP30, cerrada a toda prisa y con nerviadas como las anteriores, quise conocer sus conclusiones. Gogué un rato y consulté a varios medios de comunicación reputados, nostrats e internacionales. Me costó o, mejor, me resultó imposible encontrar un listado concreto de los acuerdos alcanzados. Porque son huelgas y porque ya no interesan tanto. Fuerte, ¿eh? <a href="https://es.arabalears.cat/opinion/apocalipsis-banalidad_129_5572091.html" target="_blank">Nanda Ramon lo clava en su último artículo en el ARA Baleares</a>: con el cambio climático cada día nos jugamos más, pero, paradójicamente, cada vez nos interesa menos. Me da la impresión de que incluso –¿o para empezar?– los señores de la COP, que tienen poder y recursos para que la carrera hacia la nada cambie de dirección, parecen cansados ​​y abúlicos. ¿Puede que esto que parece un creciente desinterés sea inducido y que tal vez también lo fuera la estimulación del interés cuando la crisis climática era la Gran Prioridad?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Maria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/prioridades_129_5578160.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Nov 2025 18:15:16 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Como dos gotas de agua (de porte)]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/gotas-agua-porte_129_5548416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Estoy bastante perplejo ante el espectáculo de reproches entre PSOE y PP por la política portuaria en las Islas Baleares, porque esta guerra de acusaciones mutuas sólo está consiguiendo mostrar que la política portuaria de unos y otros es exactamente la misma. Cada nuevo titular que generan con sus rencillas pone luz sobre las vergüenzas de una gestión idénticamente nefasta, antítesis flagrante de lo que deben ser las políticas públicas en cualquier ámbito: velar por el interés general evitando que los bienes públicos, en este caso los puertos y la acera del mar, se conviertan en un casino.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Maria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/gotas-agua-porte_129_5548416.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Nov 2025 18:15:11 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Indígenas y huéspedes]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/indigenas-huespedes_129_5518293.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En el libro <em>El maravilloso desembarco de los griegos en Empúries, </em>publicado en 1925, el periodista Manuel Brunet desmitificó la llegada de los griegos a las playas del golfo de Roses, que por aquel entonces solía presentarse con una escena entre romántica y ridícula. Los griegos que llegaron a Empúries no eran filósofos ni poetas sino mercaderes, y su bagaje no eran ideas elevadas ni versos sino "toda la ciencia de los burdeles, los dados, los puertos y las cárceles", dice Brunet, y explica que los indígenas de la futura tierra catalana no les recibieron con canciones, no les recibieron con canciones empezar a porvenir.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Maria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/indigenas-huespedes_129_5518293.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Oct 2025 17:15:53 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres políticas lingüísticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tres-politicas-linguisticas_129_5488943.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En ese momento en que ningún territorio de los Països Catalans tiene un gobierno soberanista, o al menos con participación soberanista, ¿cuál es el panorama de las respectivas políticas lingüísticas?</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Maria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tres-politicas-linguisticas_129_5488943.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Sep 2025 17:15:17 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Todos los que no son Lorca]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/no-son-lorca_129_5467514.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Hace algunos meses, por mediación de una estudiante de Arqueología y gracias a la amabilidad del profesor Francisco Carrión y su equipo de la Universidad de Granada, tuve ocasión de visitar los trabajos de excavación y exhumación de fosas de la Guerra Civil que se lleva a cabo en el barranco de Víznar, en Granada. El lugar es famoso porque en algún punto de este paraje, aún por descubrir, fue asesinado el poeta Federico García Lorca el 18 o 19 de agosto de 1936.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Maria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/no-son-lorca_129_5467514.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Aug 2025 17:16:03 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Se apaga la estrella de Menorca?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/apaga-estrella-menorca_129_5441705.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/4e7984f7-2777-4a74-a141-0547512914e3_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>El añorado Guillem Frontera, en la entrevista que le hice para la miscelánea de homenaje coordinada por Damià Pons y editada por Ensiola, insistía en convencerme de que, pese a la sensación de que a veces podamos tener los menorquines, porque cada uno se teme de lo que es suyo, Menorca ha aguantado diferentes caras de una misma acometida. Por comparación con lo que ha sucedido en Mallorca y en Ibiza, Guillem elogiaba la prudencia de los menorquines, los pasos lentos y contenidos hacia el turismo sin abandonar otras actividades económicas, desde el campesinado hasta la industria, la continuidad del asociacionismo, la preservación de un paisaje humanizado y vivo. Toda una serie de virtudes, decía Guillem, que generan en el visitante foráneo la sensación de pisar una tierra civilizada, y que hacen de Menorca un referente luminoso, profundamente mediterráneo, que persiste en medio de un entorno desfigurado.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miquel Àngel Maria]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/apaga-estrella-menorca_129_5441705.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Jul 2025 17:30:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aparcamiento estibado de coches en la playa de Cavalleria]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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