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    <title><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Melcior Comes]]></title>
    <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/firmes/melcior-comes/]]></link>
    <description><![CDATA[Ara Balears en Castellano - Melcior Comes]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
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      <title><![CDATA[Troya trans]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/troya-trans_129_5749644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Antes de que se haya estrenado, todo el mundo ya habla de ello… Pienso en la versión de la<em>Odisea </em>que ha filmado Christopher Nolan, que se verá en las pantallas grandes el próximo julio. Ya sabemos que antes este director, uno de los artistas cinematográficos más en forma de las últimas décadas, había firmado la historia de<em>Oppenheimer </em>y antes las aventuras de Batman. La polémica está siendo generada por todos aquellos que en las redes sociales se oponen a que ciertos papeles sean interpretados por determinados actores, así, el rumor –parece que ya confirmado– que Helena de Troya será encarnada por una actriz negra, Lupita Nyong’o, y que Elliot Page (antes Ellen Page), un hombre transexual, pueda llegar a interpretar, nada más y nada menos, que al guerrero Aquiles. Recientemente se ha estrenado en la televisión una nueva versión de la vida de Mozart –<em>Amadeus</em>, en Skyshowtime– y he visto que al genio de Salzburgo lo interpretaba (magníficamente) Will Sharpe, que es medio japonés, y que al libretista judío e italiano Lorenzo Da Ponte y al músico austríaco Süssmayr, que remató el <em>Rèquiem</em>, los interpretaban actores negros. Todo esto podría hacer reír hace algunos años; ahora mismo está motivando parodias en X, en las cuales, sin embargo, se pone de relieve una supuesta injusticia: que jamás admitiríamos que un personaje histórico negro fuera interpretado por un actor blanco, como por ejemplo un biopic de Obama encarnado por Simón Andreu. Si el color de la piel no importa, como debemos defender si somos antirracistas, por qué preocupa que Helena de Troya la haga una mujer negra (a pesar de ser guapísima)? Y es evidente que detrás de esto hay mucha conciencia culpable y que desde las industrias culturales se quiere apostar no solo por la diversidad en los trabajos –y dar un papel a todo el mundo en las producciones globales: satisfacer cuotas–, sino por compensar la invisibilidad de raza en las películas del pasado. Por mucho que esto nos lleve a mostrar una Viena de Mozart con más diversidad racial que la Nueva York de ahora, tergiversando el relato histórico, como lo desfiguró Clint Eastwood cuando no hizo salir ningún soldado negro en las películas que filmó hace casi veinte años sobre la Segunda Guerra Mundial, tampoco está bien visto que no haya mujeres en el argumento, por mucho que una película bélica o de mafiosos nos pueda obligar (pensemos en la filmografía de Scorsese). Ahora ya no se trata de representar ‘la realidad’, sino de hacer un espejo que proyecte no lo que somos, sino lo que querríamos ser, y que por mucho que ponga en solfa nuestras debilidades como especie, lo haga al menos sin olvidar que somos diferentes, plurales y presuntamente justos en los castings, por mucho que esta forma de justicia ahora nos lleve a falsear un pasado que sí, para el arte ha sido siempre una excusa. Como decía Hitchcock: “El cine son cuatrocientas butacas vacías”, es decir, más que un arte, es una audiencia por encima de todo, y será esta la que decidirá si acepta o no estas licencias. Y creo que no solo las acepta, sino que las pide, o que celebra que la obra la obligue también a posicionarse antes incluso de comprar la entrada y disfrutar. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/troya-trans_129_5749644.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 May 2026 05:32:30 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La tarta]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tarta_129_5742483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Si una sociedad es consciente de lo que provocan los cambios demográficos, esta es la sociedad isleña. Se ha dicho muchas veces y es bien verdad: Mallorca, por ejemplo, ha sido una especie de laboratorio social donde se han podido experimentar muchas de las ideas económicas que han acabado dando perfil a muchísimas partes de Occidente. Una sociedad pequeña, cerrada, inmensamente abocada a una economía de supervivencia o agraria, de golpe entraba en un ciclo de expansión, construcción, cambio demográfico, llegada masiva de inmigración, turistas, etc., que deshacía los viejos vínculos, jerarquías y culturas. La literatura se ha hecho bastante eco de esta problemática, mientras la política se encargaba o bien de negar que pasara nada de demasiado grave, o de mirar de encauzarlo para el mayor beneficio, en teoría, de todos, pero en la práctica, de las élites políticas y económicas.Una sociedad que no es capaz de garantizar sus estructuras básicas de supervivencia está abocada al suicidio, o a una crisis perpetua de identidad, que comienza a notarse como crisis de continuidad, y también obviamente, como crisis económica. Ahora es en el resto del estado español donde se está experimentando un crecimiento brutal de población, sobre todo esta última década. El modelo económico necesita mucha mano de obra, y una población envejecida, que depende de los cuidados y una muy baja natalidad entre nosotros, han acabado de arreglar el pastel.La crisis inmobiliaria del 2008 frenó la expansión, pero a partir del 2015 vuelve a crecer, ahora con más europeos, ucranianos refugiados (más de 300.000), trabajadores digitales, etc. En ningún momento ha habido una manifestación explícita del deseo político de aumentar la población, pero; los ciudadanos han visto cómo llegaba la oleada sin que esto se les hubiera consultado, o que se hubiera planificado políticamente de una manera clara.Sin embargo, las reformas de las leyes de extranjería del año 2022, y las facilidades exigidas al mismo tiempo por la UE, que es consciente de que Europa envejece y de que la economía necesita sangre nueva, han abocado ahora a un punto en el que se tiene la impresión de que se roza el colapso, y ya no solo en las comunidades con lengua no española, sino en todas partes. Una ola así pedía planificación, además de capacidad de integrar a la gente y hacerle hablar la lengua del país que la acoge. Desde España saben que la gente acaba por obligación hablando el castellano, qué remedio, mientras que los catalanohablantes inclinan la cabeza y ceden la lengua, cosa que a la larga solo hace que engrandecer en millones de hablantes del castellano. Es una manera como otra de poner fin a las lenguas no castellanas, diluirlas, y negar que la demografía es una herramienta para llegar a este objetivo, más que recurrente en la historia del españolismo, es una forma de hacerle el juego o de blanquearlo. El mismo españolismo se lleva las manos a la cabeza cuando encuentra que el castellano deja de oírse en ciertos barrios o zonas de las grandes capitales, un escándalo que cuando venía de los catalanohablantes siempre era escarnecido y estigmatizado. Ahora se verá más que nunca a favor de qué lengua –no de qué lenguas– está el estado español. El dinero siempre ha hablado la lengua de quien lo maneja.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/tarta_129_5742483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 May 2026 05:32:30 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las sirenas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/sirenas_129_5735377.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Quizás la metáfora más buena para entender lo que nos pasa la ha puesto por escrito Chris Hayes, el periodista norteamericano, cuyo ensayo, <em>El canto de las sirenas</em>, acaba de salir traducido al castellano. Es una obra seria, divulgativa y a la vez muy crítica con la actual sociedad del capitalismo de la atención, cuando vivimos inmersos en un mar de ruido continuado y hemos aprendido a no hacer caso más que a aquello que hace más ruido —que sobresale en medio del barullo continuo—, o al canto de las sirenas. Pero Ulises se encadenaba al mástil del barco para no sucumbir, se imponía límites para no caer en aquello que lo pudiera distraer de la vida que quería llevar, cosa que nos vemos imposibilitados de hacer, siempre pendientes de las pantallas. Bien es cierto que en principio no son ‘las pantallas’, el problema, sino las aplicaciones diseñadas para captar y mantener nuestra atención esclavizada y después hacer negocio con ‘nuestros ojos’, revendiendo nuestra atención a los anunciantes que insertan publicidad en medio de los contenidos que el algoritmo ha descubierto que nos fascinan. Es así como pasamos las horas, tiempo de atención que podríamos dedicar a asuntos que realmente sean útiles, o que nos den algunas cuotas de felicidad. Si la media en el estado español es de tres horas y media por persona y día de uso del teléfono móvil, ¿cuántas cosas podríamos hacer para recuperar este tiempo en nuestras vidas? ¿Cuántos idiomas podríamos aprender? ¿Cuántos instrumentos podríamos dominar? ¿Cuánto amor podríamos dar a los demás en lugar de mirar vídeos extraños o participar en polémicas inútiles? ¿Y cómo podría mejorar la cultura de todos si, en lugar de mirar una pantalla, se leyeran libros; por lo tanto, la gente consumiera más literatura, cosa que revertiría también en el mercado editorial? El progreso de la humanidad se basaba en la idea de que llegaría un día en que, más allá del tiempo de trabajo y del descanso nocturno, tendríamos tiempo para dedicarnos a nuestros verdaderos intereses, a nuestra libertad interior. ¿Pero ahora que por fin podríamos disponer de unas horas de ocio: por qué las hemos regalado inútilmente? Fijémonos en ello, los ‘amos’ de este tiempo perdido son los hombres más ricos del mundo, los propietarios de X, Facebook, Instagram, Amazon, etc. El capitalismo en red se ha construido sobre el tiempo que íbamos a emancipar, igual que el capitalismo industrial lo hizo sobre el tiempo que íbamos a las fábricas y a los centros de producción en masa. Ahora nos vemos hasta incapaces de leer un texto corto, como este artículo, y no hablemos de una novela entera, y mucho menos si es larga y quizás un poco exigente. La única manera, ahora, de leer ciertas cosas es ‘ligarse’ al palo del barco, es decir, desconectar el teléfono, hasta apagar el módem para no tener tentaciones de conectarse y mirar la pantalla cada quince minutos. Que estemos de esta manera, tan interferidos, debería preocuparnos, porque esta sí que es, literalmente, la alienación que pretendía denunciar el marxismo. Tu vida ya no es tuya si hasta el tiempo de tu libertad lo tienes bloqueado.       </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/sirenas_129_5735377.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 May 2026 05:37:50 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ping-pong IA]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ping-pong-ia_129_5728481.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Una noticia me entera de que han inventado la máquina de jugar al ping-pong. Los jugadores de tenis de mesa ya disponían de una especie de robot que les servía para entrenar y que colocaba las pelotas con fuerza y precisión, pero el artilugio de ahora es toda una otra cosa. La máquina puede jugar un partido seguido; dispone de una gran plataforma detrás de la mesa y un brazo móvil con una pala, y todo un conjunto de cámaras que filman el juego y al rival y, gracias a la IA, pueden saber dónde irá la pelota y responder con máxima contundencia y malicia. Ahora mismo, la máquina juega a un gran nivel, y la quieren hacer competir contra los grandes jugadores del planeta para ver si los gana. La cosa es que, como es perfectamente verosímil, todo este lío de brazos, cámaras (nuevo), IA a raudales y una paleta podría llegar a vencer al campeón Wang Chuqin o a alguno de los hermanos Lebrun (los únicos franceses que han llegado a la élite global del juego), pero una vez se consiguiera esta hazaña: ¿qué cambiaría? ¿Dejaríamos de jugar a tenis de mesa? ¿Dejaría de haber competiciones, olimpiadas, clubes y aficionados, escuelas y maestros de este deporte? Es muy probable que no, como nos dice el sentido común. Si la IA y la tecnología asociada pueden hacer algo que nosotros ya sabemos hacer, ¿también hacerlo? No dudo que una herramienta así pueda servir para entrenar –no se cansa, puede ayudar a trabajar los puntos débiles–, pero, \u00bpsirve para aprender? ¿Qué nos puede enseñar la máquina sobre el juego y cómo jugarlo que no nos pueda enseñar un jugador de nivel? Nada. ¿No vemos que la máquina se mueve y decide qué hacer en el juego gracias a una serie de procesos que no tienen nada que ver con la mente, la percepción y el cuerpo humanos? Es evidente que sí. ¿Por qué, pues, cuando la IA no juega a ping-pong, pero, nos puede llegar a parecer ejemplar? ¿Qué tiene que ver el funcionamiento de la IA con la mente humana y la manera que tenemos de aprender y mejorar en nuestras vidas? ¿Por qué podemos llegar a considerar que una IA nos puede ayudar a mejorar, por ejemplo, a escribir mejor, cuando lo que hace la IA para crear texto no tiene nada que ver con lo que hacen los escritores a la hora de dar forma a una página? Estamos dando a la IA un poder ejemplar que en ningún caso puede llegar a tener, porque la manera que tiene la IA de solucionar los problemas no tiene nada que ver con la manera en que los humanos pensamos y tomamos decisiones. Que la tecnología pueda llegar a ser extraordinaria es indudable, pero la vieja tecnología del cerebro humano funciona, desde hace millones de años, de la misma manera, y nos cuesta tanto como hace milenios aprender cosas nuevas, incorporar nuevas habilidades o llegar a alguna forma de excelencia intelectual. La IA no nos hace listos si no sabemos pensar por nosotros mismos y evaluar lo que de verdad necesitamos. Igual que ya tenemos una máquina que nos lava la ropa, parece que querríamos una máquina que nos ahorre de pensar o de aprender, o de hacer las cosas por nosotros mismos, como si hubiéramos vendido a un conglomerado de empresas la posibilidad de hacer una cosa que nosotros sabíamos hacer perfectamente, pero que ahora harán ellos, porque nos da pereza. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ping-pong-ia_129_5728481.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2026 05:33:18 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[San Jorge o la gran ilusión del libro: ¿mucho ruido y poca literatura?]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/san-fidel_129_5722034.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/d27c1e9e-ec0a-43d1-9d41-7d607c943a16_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Después de Sant Jordi parece que apetece hacer un poco de balance. El mundo del libro parece abocado, en los últimos años, a una fiesta del comercio cultural en la que buena parte de la facturación anual se concentra en un solo día. No deja de ser una buena noticia que la fiesta de la rosa y el libro continúe teniendo tan buena aceptación, y que haya tanta gente que aún tenga el anhelo de regalarle un libro y una rosa a su estimada. Hace unos años, las cosas iban de tal manera que los hombres compraban la rosa y las mujeres el libro, pero el sesgo machista de este intercambio ha tendido a disolverse (nadie quiere acordarse de este detalle). Es evidente que si todo el mundo compra un libro por Sant Jordi (cosa que tampoco pasa, no nos engañemos) el negocio puede llegar a funcionar muy bien, porque vender dos millones de libros en un día no es poca cosa (pero hay más de dos millones de catalanoparlantes; pocas ganas de gastar, y menos aún de leer). Pero, si nos atenemos a la cifra de libros que puede colocar el autor más vendido solo ese día, pues vemos que difícilmente llegará a 30.000 ejemplares (su título no representa ni un 1% del total de ventas); es decir: lo más importante no tiene ninguna importancia. Todos aquellos libros que llamamos ‘<em>best sellers</em>’, libros que se adaptan a los gustos populares, solo son un 6% del total de libros que aquel día se han colocado. Tampoco hay que añadir que solo un poco más de la mitad de los libros que se venden son en catalán, en porcentajes que tienden a igualarse, lamentablemente, año tras año. Y que si la cosa va de vender libros populares, tampoco podemos esperar que, una vez convertidos ciertos libros en ‘cultura de masas’, estas obras sean las que destaquen más por sus valores estéticos o literarios –o por su mérito intelectual. Todavía hay gente que se sorprende cuando ve lo mala que puede llegar a ser la mala literatura, y hasta es admirable que se dediquen más esfuerzos de la alta cultura a hundir aquello que el mercado ha elevado que a levantar aquello que, siendo excelente, pasa más o menos desapercibido y no da nada de caja. No hace falta decir que este fenómeno muestra más resentimiento y esnobismo que una verdadera preocupación por el estado de la cultura. Que Sant Jordi sea una fiesta de la literatura comercial o popular tampoco debería asustar a nadie, porque al día siguiente (Sant Fidel) podemos seguir yendo a las librerías y llevarnos, sin colas ni aglomeraciones, las verdaderas maravillas que continúan publicando los editores que no se han transformado en proxenetas de la propaganda ideológica disfrazada de narratividad 'para todos'. Aquello que conocemos como literatura, o buena literatura, no morirá nunca, pero cada vez tendrá un papel y un lugar más reducido en la cultura, fenómeno que cada día que pasa se aleja más de lo que debería ser (una exhibición y aprendizaje de la excelencia posible) para transformarse en una simulación de integración cultural o ideológica: en la celebración del tópico, o de aquello más manido y previsiblemente inocuo, de lo que ya sabemos reforzado con propaganda y papelinas. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/san-fidel_129_5722034.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 05:31:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[WhatsApp Imagen 2026-04-23 a las 11.22.43]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
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      <title><![CDATA[La primavera tenía un precio]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/primavera-tenia-precio_129_5714849.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Parece que hemos vuelto a tener, estos días, un poco –demasiado– de controversia cultural a raíz de la publicación en castellano de lo que ahora consideramos que es la mejor novela de Mercè Rodoreda. David Uclés, la reciente estrella de la literatura castellana (lleva treinta ediciones vendidas de su primera novela, y la segunda, premiada con el Nadal, se está vendiendo bastante bien) escribe un epílogo e incluso ilustra, más bien feamente, la cubierta de la obra. A algunos líderes de opinión se les ha ocurrido criticar la propuesta, como si la literatura catalana no pudiera ser prologada por autores castellanos, por más que es el éxito de Uclés el que hace que pueda ser tentador que su nombre acompañe la novela de Rodoreda de cara a los lectores de España. Uclés, guste o no lo que escribe (y debe gustar, porque se vende) puede servir para atraer lectores, en un país, España, donde ni Rodoreda ni ningún catalán ha hecho mucha fortuna literaria escribiendo en catalán (pero sí los catalanes que han escrito en castellano, de Gironella a Cercas pasando por Mendoza… ). Uclés, sin embargo, no deja de ser un síntoma, y ahora ya un símbolo. Es indiferente que su literatura sea floja –como apunta la mejor crítica–: vende. Y porque vende se le da después un premio como el Nadal, porque ya se había hecho un nombre, por bien que se sepa que, cuando no era nadie, intentó ganarlo unas cuantas veces. Ya sabemos el pan que se da, pues: se le da un premio porque ya es alguien, no porque haya hecho un buen libro (todo el mundo dice que es una tontería). Antes, sin embargo, las cosas no funcionaban así. Los editores pretendían dirigir el gusto del público, no satisfacerlo o amoldarse a él ciegamente. La literatura, o más bien el mundo del libro comercial, es una más de las ramas de la economía de la atención, la cual ahora mismo también da forma a la cultura. ¿Quién llama la atención? ¿De quién se habla? ¿Quién consigue atraer las miradas y centrar las conversaciones, o los artículos, aunque sea para oponerse? Pues aquellos de quienes hablamos consiguen traducir esa atención en dinero, sea a través de la literatura o de la política. Eso es el trumpismo, pero también es Rufián, que afirma estos últimos días que prefiere estar en TikTok antes que en las bibliotecas; es en TikTok donde la gente pasa más horas ahora mismo. Y sabemos que tiene razón, pero al mismo tiempo sabemos que no debería tenerla. Hay gente muy hábil para saber dónde se tienen que poner: captan qué tienen que decir, qué tienen que hacer, con quién se tienen que relacionar para capitalizar la atención dispersa. Lo ha hecho Mendoza esta semana hablando contra Sant Jordi, y lo hace Uclés acercándose a un referente del cual nunca se ha dejado de hablar: sea Rodoreda o una ciudad de Barcelona reducida a museo de folklorismos culturales, a imágenes de camiseta, como la que él mismo ha elaborado para la cubierta de <em>La mort i la primavera</em>. Que todo esto sea polémico o criticado le favorece, curiosamente, no hace falta decir que mucho más que si fuera excelente y, por lo tanto, no hiciera levantar los ojos de la pantalla a nadie… Viva la cultura. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/primavera-tenia-precio_129_5714849.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 22 Apr 2026 05:31:51 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El millón]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/millon_129_5707790.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La dotación de un nuevo premio literario en el estado español ha levantado una cierta polémica. En teoría, según las bases, los libros que pueden ser premiados con un millón de euros por Aena han sido publicados el año anterior en una de las lenguas oficiales del Estado, si bien, ahora que ya sabemos quiénes eran los cinco finalistas (todos recibirán 30.000 euros, menos la ganadora, Samanta Schweblin, que se llevará el millón) son en castellano. Los autores catalanes podrían optar a él, siempre que la obra tenga traducción castellana, ya que parece que los jurados no tienen por qué saber leer en catalán, euskera o gallego. Ignoro qué pasa con las obras escritas en otras lenguas oficiales que salen en castellano pero no lo hacen el mismo año de su publicación original: podemos pensar que ya no son premiables. Esto dificulta enormemente que ningún autor en catalán, por ejemplo, pueda aspirar nunca a este galardón, incluso que ser finalista ya sea una quimera. En esta primera convocatoria, que podría ser programática, todo han sido libros en castellano. Cuando un autor o autora gana el premio Planeta, ahora ya dotado con un millón, realmente no gana ningún premio: se lleva un anticipo de ventas, de tal manera que si el libro vendiera más de un millón de ejemplares todavía se le tendrían que añadir dinero (cosa que creo que no ha pasado nunca…). El Planeta es a una obra inédita, a un mecanoscrito que los autores presentan al galardón; pero no este nuevo premio de Aena, que viene a reconocer una obra que ya está publicada, y que, por lo que vemos, tiene un perfil más literario, o más de literatura personal y ‘de riesgo’, más allá de novelas de fórmula o de las martingalas más o menos exitosas que se venden bien y que suelen nutrir el negocio editorial. Pero la dotación de este premio –tan gorda– está levantando una cierta polémica, por lo que tiene de nouveaux riches, de ostentación brutal de poder (la empresa Aena es medio pública) y de desnivell, me gustaría añadir a mí, con los finalistas, o con lo que se ha hecho –ignorándolos– con otros libros publicados en lenguas también oficiales. Es muy probable que ninguno de los ahora finalistas vuelva a oler una cantidad así de dinero (ni ganando el Nobel, como se dice que podría Vila-Matas, otro finalista). Un premio así puede poner fin a la carrera literaria de un escritor, no hace falta decirlo: puede profesionalizarlo, si es lo que desea, pero también atraerá un foco sobre su obra que puede ser contraproducente, o incluso innecesario. Porque una cosa es ganarse la vida vendiendo libros a los lectores que te aprecian, y la otra es poder jubilarte porque una institución –aeroportuaria– te ha elegido más en beneficio de su prestigio cultural que del tuyo. Y todo en una semana en la que hemos sabido que un montón de editoriales catalanas ven peligrar su supervivencia porque resulta que no tienen no sé qué sello que certifica el ecologismo del papel con que imprimen… Y cuando los diarios publican menos crítica literaria seria que nunca en su historia, una crítica que debería arbitrar el gusto mucho mejor y mucho antes que los jurados de escritores que juzgan a otros escritores (que los juzgarán a ellos en el futuro).  </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/millon_129_5707790.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 15 Apr 2026 05:33:07 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Morir cuando quieres]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/morir-quieres_129_5700844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/e1050f2e-935c-4f75-83f1-31c105fea9e0_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>La fijación por la muerte que se tiene desde ciertas interpretaciones de los credos religiosos y ahora desde la llamada agenda ultra –el conservadurismo más o menos rancio– no deja de ser preocupante y reveladora. Según la religión cristiana se nos vendría a decir que nuestra vida no nos pertenece, y que por tanto no está bien querer morir o ponerle fin cuando sensatamente queramos. La vida es una especie de regalo divino, del cual solo somos depositarios, como un libro maravilloso que no es nuestro y que debemos devolver más o menos intacto al Bibliotecario de Arriba. Esto quizá sea así, o podría serlo, pero la verdad es que no tenemos ninguna certeza de que las cosas respondan a estos parámetros. Al final, Dios no se manifiesta, sino que lo hacen los sacerdotes. </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/morir-quieres_129_5700844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2026 05:31:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Noelia eutanasia]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Comedores]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/comedores_129_5695805.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>No importaría decir que, en principio, la iniciativa es digna de elogio… Que un portal web nos quiera informar de cómo se gastan los dineros públicos no deja de ser un paso más en la transparencia democrática, la que nos empuja a no tener que ocultar nada de los asuntos que nos conciernen a todos. Pagamos impuestos para que estos satisfagan las necesidades colectivas, pero de qué manera los dineros van hacia ciertas cosas y no a otras no deja de ser discutible, es decir, pura política. Un señor puede considerar que los museos están llenos de irrellevancias, y que el dinero debería ir todo a la sanidad y a la educación, y no en cosas tan etéreas como el arte, sea este el museo o el teatro. Es opinable, pero colectivamente hemos decidido que el dinero público también debe ir a cosas como estas: pagar a los músicos en las fiestas mayores, los gigantes, las collas castelleras, la cultura popular, y no solamente las ayudas que recibe la industria o las subvenciones a la agricultura. Por no hablar del gasto militar. Juzgar quién debe recibir dinero público, y quién no, no es tan sencillo. Diseñar un sistema de impuestos justo es trabajo de especialistas —es extremadamente complicado—, no un debate de bar o de redes. El ciudadano sin mucha formación política ni conocimientos puede sentirse empujado a escandalizarse solo porque ve que él paga impuestos, o no llega a fin de mes, y después un señor recibe medio millón de euros por hacer una película que, encima, es mala o no acaba mirando casi nadie. O que la ministra del ramo se va a ver los Oscar en vivo y en directo a Los Ángeles con cargo al presupuesto público. Al web que busca fiscalizar todo esto en el ámbito catalán lo han bautizado como 'menjòmetre', como queriendo decir que hay 'comedoras' a las que hay demasiada gente pegada. La disposición con la que se quieren evaluar estas cosas ya es una forma de política, claro; y sobre todo se debe saber que el objetivo no es tanto repensar dónde va el dinero como hacer escarnio y poner cabezas —famosas— en la picota. Como si descubrir que un escritor, por ejemplo, se lleva miles de euros en contratos en los medios, o en los clubes de lectura, o en ayudas a la creación, lo desacreditara de alguna manera. Los medios de comunicación públicos también nos cuestan un montón de dinero, pero está bien que estén (pero si quieres repensar su tamaño o su gasto ya te consideran ‘de derechas’). Sin ellos todavía sería más complicada la búsqueda de la objetividad, pero tampoco deben tener miedo de ser transparentes consigo mismos. Muy a menudo se publican estas cifras con finalidades demagógicas, para hacerle sentir al electorado que nos gobiernan manipuladores, enchufados e ingenieros del trapicheo, pero no se le explica que también detrás de estos contratos y subvenciones hay familias, salarios, trabajos y dinero que no desaparecen en el vacío, sino que después se transforman en consumo en la economía de todos. Parece que el dinero que no va directamente a nuestros bolsillos es siempre malgastado.   </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/comedores_129_5695805.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2026 05:31:07 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Arte y paridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/arte-paridad_129_5689084.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>A raíz de la reciente concesión del premio a la mejor novela del año, ha vuelto a asomarse la polémica de la escasa presencia de las mujeres en la lista de las diez novelas nominadas. Aunque la ganadora fue una mujer, Antònia Carré-Pons, no dejó de destacar en su discurso que sólo había dos novelas escritas por mujeres en la lista de diez finalistas (que incluía una novela de quien escribe ese papel). ¿Me incluía a mí o incluía mi novela? Quienes tienen presente cierta idea de paridad son los mismos jurados que elaboran estas listas. Si las mujeres publican cuatro de cada diez libros, al menos debería haber esta proporción en las distinciones y en los galardones, salvo que se nos esté diciendo que lo hacen peor –lo que quizás no podemos deducir si finalmente son las distinguidas…</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/arte-paridad_129_5689084.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Mar 2026 06:30:57 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mujeres extranjeras]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/mujeres-extranjeras_129_5681590.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/414021a7-b351-4f05-9658-73d49621b45a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>A los hombres, por lo general, nos importa bastante poco el feminismo. Hay quien se muestra directamente contrario, diciendo que las mujeres son unas exageradas, o que los agravios y desigualdades que manejan ya no tienen fundamento en la sociedad igualitaria y democrática, o que todo ello sólo es una pantomima para mirarse o para recoger subvenciones por la vía del victimismo. Hay quien trata de entenderlo más allá del Día de la mujer, e intenta poner sensatez a un plegado de reivindicaciones que, me parece a mí, tienen todo el sentido, y más aún cuando vemos las cifras de la violencia doméstica y sexual, o las desigualdades económicas más que manifiestas. Sin embargo, es complicado que un hombre se sienta directamente implicado por estas reivindicaciones. Como si las mujeres que nos rodean fueran un país extranjero que tiene sus guerras y miserias e injusticias, que podemos comprender, pero no se espera que hagamos más que simpatizar de lejos y no mostrarnos demasiado partidarios –y colaboradores– de los opresores. Incluso entre las nuevas generaciones parece que esto tiene mala fama, o como si ya fuera un debate superado, o que las mujeres no necesitan ningún tipo de ayuda o apoyo, o bien como si el feminismo fuera el que crea el problema porque entera de un conjunto de diferencias que deberían ser ya invisibles. También hay parte de las mujeres que se sienten más a gusto pensando en la batalla como ganada, o como innecesaria o incómodamente planteada. O que encuentran que el papel tradicionalmente doméstico de la mujer es liberador y fantástico, la tierra prometida y perdida. Sin embargo, a menudo si tuviéramos que dirigir la solución desde una óptica de izquierdas, tampoco queda muy claro qué tipo de políticas se podrían empujar.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/mujeres-extranjeras_129_5681590.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Mar 2026 06:30:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una chica pinta el símbolo de la mujer en la cara de otra.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bombas]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/bombas_129_5674597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En la extraordinaria serie <em>Teherán</em> (Apple Tv) vemos todos los trapicheos horribles que hacen los israelíes para acabar con el régimen teocrático de Irán. La ficción es israelí, y podríamos pensar que es un mensaje políticamente dirigido al régimen o al pueblo de Irán para mostrarles las enormes miserias de su gobierno, como lo es, en buena medida. Pero al mismo tiempo lo que se nos evidencia es la falta de escrúpulos del mismo espionaje israelí, el Mossad, la manera en que usa y abusa de sus agentes, la horrible y trágica desmesura de sus métodos para acabar con un régimen que quiere armarse no sólo para dominar la región sino también para arrasar.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/bombas_129_5674597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 06:30:26 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Como los perros]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/perros_129_5667341.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Quizá lo único que podemos decir del fenómeno <em>therian</em> es que es un fenómeno. Que la gente salga disfrazada de animal, que diga identificarse hasta el punto de confundir su personalidad con la de una bestia, o que vaya por el mundo a cuatro patas y haciendo ruidos animalísticos, no es algo menor. Pero que se hable de ello en todo el planeta como si fuera algo a tener en cuenta, o un peligro, o una señal de locura colectiva, o una más de las pruebas que demuestran que vivimos en 'la decadencia de Occidente', no deja de ser aún más revelador.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/perros_129_5667341.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 06:30:09 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ficción artificial]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ficcion-artificial_129_5658532.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Al parecer, las cosas están yendo muy rápido. En el campo de la IA, los estragos laborales que está causando la tecnología se están empezando a notar, pero sobre todo entre los propios trabajadores de las tecnológicas. Es dentro de las empresas que dan cuerda a la IA que la propia IA usurpa el trabajo a los programadores, que ven que lo que estaban contribuyendo a crear era un competidor que haría lo mismo que ellos, y mucho más rápido, mejor y más barato. No sé qué puede llegar a pasar con estos profesionales, aunque sabemos que dentro de las empresas tecnológicas van muy buscados ciertos perfiles técnicos. Pero todos los expertos lo están avanzando, entre apocalípticos e integrados dentro de un sistema que ahora se lamentan de no saber embridar: la IA será una revolución que lo dará la vuelta todo.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ficcion-artificial_129_5658532.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Feb 2026 06:31:00 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El conejo malo]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/conejo-malo_129_5651992.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static1.ara.cat/clip/07a3e0a0-aae2-41bf-ba5d-487232056691_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" /></p><p>Como es obvio, lo peor no ha sido la música, sino las reacciones que ha provocado. Bad Bunny canta en castellano en la final de la Superbowl, y el nacionalismo español se ahoga con sus propias babas, todo porque esto se ha hecho frente a la carota de Trump.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/conejo-malo_129_5651992.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Feb 2026 06:30:28 +0000]]></pubDate>
      <media:content url="https://static1.ara.cat/clip/07a3e0a0-aae2-41bf-ba5d-487232056691_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg"/>
      <media:title><![CDATA[Badd Bunny durante el espectáculo de la media parte de la Super Bowl.]]></media:title>
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      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ley seca]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ley-seca_129_5644712.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>La idea de que el acceso a las redes sociales debe restringirse a los mayores de dieciséis años, como se está hablando en nuestro país, o como ya se legisla en otros países del entorno, pone sobre la mesa todo un conjunto de cuestiones sobre por qué estos instrumentos han llegado a considerarse tan nocivos, o si lo que tocaría no sería regular sus contenidos y no sus usuarios.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/ley-seca_129_5644712.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Feb 2026 06:30:08 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Americanada]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/americanada_129_5637624.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>"Creo en la América!" decía el sepulturero Bonasera en Vito Corleone al inicio de<em>El Padrino </em>(tanto en la novela como en la película). Sin embargo, en la escena se nos venía a decir que América, Estados Unidos, había decepcionado a ese hombre, su sistema de justicia le había dejado de lado cuando no había sabido castigar a los agresores de su hija. Por eso, ahora venía a pedir que el jefe de la familia mafiosa hiciera 'justicia', que castigara a los jóvenes violentos porque el sistema legal no había sabido hacerlo (uno de los jóvenes era de 'buena familia').</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/americanada_129_5637624.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Feb 2026 06:30:26 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Elogio de la porra]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/elogio-porra_129_5630796.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>En Movistar estrenaron una serie sobre la policía represiva del Estado. Se llama <em>Antidisturbios</em> y es bastante buena; Rodrigo Sorogoyen es un muy buen director y guionista; con esta serie hizo un trabajo excelente. Retrataba a todo un conjunto de individuos que trabajan para las fuerzas de seguridad del estado español y que, cuando es necesario, deben quitar las porras y atender a quien diga la comandancia. Aquellos hombres no eran extraordinarios: eran falibles, débiles, a veces con todas las tendencias de esa 'masculinidad tóxica' que el director ya había retratado a otras de sus ficciones. Pero gracias a la mirada cinematográfica te los hacías tuyos, te acababan cayendo bien, y seguías la hipotética historia de su corruptibilidad; en el fondo, hacía buena esa idea de Hannah Arendt de la 'banalidad del mal', que quizás no era aplicable a los nazis, pero sí a unos cuerpos de seguridad 'democráticos' que se limitan a hacer cumplir la ley sin hacerse demasiadas preguntas, por mucho que esto pueda implicar atizar a la ciudadanía.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/elogio-porra_129_5630796.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jan 2026 06:31:02 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[En bikini]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/bikini_129_5624124.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Desde hace unas semanas, la red social X tiene nuevas opciones de interacción. Existe una forma de inteligencia artificial que puede encargarse de buscar información sobre lo que allí se publica, diciéndote si son hechos o no, o ayudando a los usuarios a poner contexto oa cuestionar la veracidad de lo que se dice. Pero también el algoritmo tiene otra aplicación: desnudar a señoritas.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/bikini_129_5624124.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Jan 2026 06:45:22 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Automáticos]]></title>
      <link><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/automaticos_129_5617299.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p>Cuando yo era pequeño llegaron a los bancos los cajeros automáticos. La cosa pretendía ser tan graciosa y sencilla que incluso pusieron uno para los chicos –el Diver Caixer, lo llamaban–, de tal modo que podías mantener una cuenta de ahorros e ir a poner dineritos, incluso con monedas de cien pesetas, como en una hucha a pie de calle. Y el cajero (que era de Sa Nostra) te obsequiaba con cromos, además de actualizarte la libreta. También es verdad que se habló entonces –a mitad de los años noventa– que los cajeros automáticos quitarían el trabajo a los gestores de clientes humanos. Pero al mismo tiempo ya se empezaba a hablar que los puestos de trabajo que se perdían por un lado (y hubo aquellos años prejubilaciones masivas en el sector…) se ganaban en el campo de la informática, en el que, obviamente, se ocupaban las generaciones más jóvenes.</p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Melcior Comes]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://es.arabalears.cat/opinion/automaticos_129_5617299.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Jan 2026 06:30:31 +0000]]></pubDate>
      <subtitle><![CDATA[]]></subtitle>
    </item>
  </channel>
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