Si te quieres ahorrar dar explicaciones, ¡ataca!

Hace mucho tiempo que la sesión de control al Gobierno dejó de servir para evaluar las actuaciones del Ejecutivo. Ahora solo es un campo de batalla para colocar argumentario de partido

4 min
El consejero de Vivienda, Territorio y Movilidad, José Luis Mateo, trabajando para la gente de aquí.
18/10/2026 - 17:07 h

PalmaLa sesión de control al Gobierno del pleno del Parlamento dejó de ser de control hace mucho tiempo, no viene de esta legislatura. Ahora es un ring de boxeo, un campo de batalla, donde gana quien da el golpe dialéctico más fuerte, para después mostrar en las redes lo ingeniosos que son estos políticos. Las normas son laxas: se admiten chistes malos, bromas ofensivas, comentarios absurdos y repeticiones ad infinitum. En vista del estado de las cosas, es un buen momento para hacer un reconocimiento a aquellos ciudadanos que escuchan los plenos del Parlamento –presencialmente o por YouTube– con la esperanza de encontrar una muestra de política constructiva.

El consejero de Vivienda, Territorio y Movilidad, José Luis Mateo, es un buen ejemplo de ello. Su gestión fue objeto de prácticamente la mitad de las preguntas de la sesión de control (tuvo que contestar 9, de un total de 19). Ha tenido mala suerte... Tiene la consejería de moda, y la vivienda marcará en buena parte el resultado de las elecciones generales del 29 de noviembre. Así las cosas, Mateo optó por atacar y desacreditar al rival en la mayoría de las respuestas iniciales. En cuanto a sus explicaciones, se pueden resumir en la frase que repite cada semana: “Estamos trabajando para la gente de aquí”. Como dijo Pablo Picasso, “la inspiración existe, pero te tiene que encontrar trabajando”. Quizás el consejero quiere esperar activamente a las musas.

“¿Creéis que el Gobierno de Marga Prohens garantiza el derecho de las personas mayores a continuar viviendo en su casa?”, preguntó el diputado del PSIB Omar Lamin. “Señor Lamin, para empezar hay que esperar, porque ustedes se dedicaron durante ocho años a no tener política de vivienda”, fue la respuesta inicial de Mateo. “¿Qué significa para el Gobierno que una vivienda sea asequible? ¿A 2.000, 3.000, 4.000, 5.000 euros el m2 son viviendas asequibles?”, fue la pregunta de la diputada de Més per Menorca, Joana Gomila. “Nuestro concepto de vivienda asequible es precisamente nuestra respuesta a los ciudadanos y familias de Baleares para que puedan desarrollar su proyecto de vida. Y tiene que ver con todos los programas y todas las medidas dirigidas a ofrecer viviendas asequibles para la gente de aquí, a precios más bajos que los de mercado. Vaya, todo un conjunto de iniciativas que en sus ocho años de gobierno precisamente, brillaron por su ausencia”. Aquí Mateo combinó la no-respuesta con el ataque. “Señor Mateo (...), le debo preguntar si piensa hacer algo para detener la especulación”, reclamó el diputado de MÉS per Mallorca Ferran Rosa en su turno de pregunta. “Mire, señor Rosa, hace tres años que deberíamos estar recogiendo los frutos de su política de vivienda, pero nada de nada en política de vivienda, nada de nada”, dijo Mateo, a la suya. Algunos aún no sabemos si piensa hacer algo para detener la especulación, pero sospechamos que esta no será una de sus inspiraciones.

Un minuto de silencio... por el sentido común

El pleno del martes ya empezó con bronca, sin ninguna escalada previa. El PSIB reclamó un minuto de silencio por la muerte de Maricarmen. Aquí es donde entra un juego psicológico bastante burdo. En primer lugar, debo aclarar que hace falta unanimidad para hacer un minuto de silencio. De esta manera, el PSIB lo propuso sabiendo que no tendría unanimidad. El desahucio de Maricarmen se produjo después de más de siete años de gobierno de Pedro Sánchez. ¿No haría falta un acto de contrición antes de esta escenificación? Vox entró sin ningún problema en la provocación y dio mucho más eco a la propuesta de los socialistas. “Nosotros nos oponemos porque no entraremos en las performances absurdas de la izquierda”, dijo con indignación sobreactuada la portavoz de la extrema derecha, Manuela Cañadas –ella suele pasar las horas que dura el pleno con un posado de indignación sobreactuada.

Mientras contemplaban la película, los diputados del PP solo tenían que comer palomitas. La lástima es que, muchas veces, cuando se tratan temas delicados, los populares, tanto si son del grupo parlamentario como miembros del Gobierno, suelen reír abiertamente. Basta estar en la sala de plenos para comprobarlo, no sin cierto estupor.

Siendo así las cosas, quiero dejar sobre la mesa la posibilidad de convocar un minuto de silencio por el sentido común parlamentario, porque su estado es crítico y la proximidad de los comicios estatales puede acabar con lo poco que queda de él. Bien lo demuestra el artículo de opinión que ha escrito el presidente del Parlamento, Gabriel Le Senne, en calidad de presidente de Vox Baleares: “La cita [las elecciones del 29 de noviembre] es histórica porque, si fracasamos, es probable que no volvamos a tener otras elecciones democráticas”. Sí señor. Que no digan que no avisó de que se aproximaba una dictadura socialcomunista con toques de la Venezuela de Maduro. En el pleno, el consejero de Educación, Antoni Vera, proclamó que estamos “cada vez más cerca de la libertad, porque (...) los ciudadanos les anularán las urnas [a los socialistas]”. Está claro, porque ahora los ciudadanos están sometidos, hacen trabajos forzados, tienen toque de queda... Suerte que Vera tiene fe en que la libertad volverá. Aun así, él puede decir lo que le apetece en el Parlamento, pleno tras pleno.

Para acabar, querría hacer un recordatorio. El 14 de octubre la Policía Nacional agredió a estudiantes de la Universidad Complutense. En este punto, conviene no olvidar que los socialistas tampoco han derogado la Ley mordaza estas dos legislaturas, a pesar de que se comprometieron explícitamente a hacerlo. Un gobierno de derechas la aprobó y el gobierno más progresista de la historia la mantuvo.

stats